La vida es pura sensación- Introducción


 
 
                    LA VIDA ES PURA SENSACIÓN-INTRODUCCIÓN
 
     Esta novela la inicié hace algunos años, intentando ocupar mi mente en otra cosa que no fuera la trilogía de Omega. Me sentía bloqueado, la ciencia-ficción puede parecer un género sencillo pero es terriblemente complicado y difícil.
 
        La idea se me ocurrió al pensar que la vida del hombre moderno es una pura sensación, se buscan estímulos, cada vez más, cada vez más intensos, cada vez más absorbentes. No pensamos en otra cosa. Un poco de tiempo para conectarnos al ordenador, para ver la tv, para escuchar el mp3, para utilizar el móvil, para idear verdaderas canalladas, grabarlas y subirlas a Youtube.
 
          Partí de una idea muy sencilla. El futuro, planeta Tierra, el cambio climático, la contaminación, las epidemias que diezman a la población. Los gobiernos se necesitan cada vez más, se forma un gobierno planetario y se intenta salvar lo que se pueda. La población es muy pequeña, se crean cúpulas sobre las principales ciudades y se aislan del entorno. Al menos los recursos son suficientes para los escasos habitantes, el gobierno no quiere interferencias ni revoluciones ni nada que les desvie del camino. Para ello da panis et circensis, alimenta gratuitamente a la población y les da un circo mediático, les facilita una holovisión con infinitos canales interactivos donde cada cual puede encontrar su estímulo favorito.
 
     Con el tiempo la población se convierte en zombis que se pasan las horas muertas delante de la holovisión, sin salir de casa. Quedan los políticos, los cuerpos de seguridad, algún que otro ciudadano despistado, "no durmiente", y los grupos terroristas que pretenden dinamitar las cúpulas y hacer que la humanidad se enfrente a la realidad o perezca.
 
     Smythe es un joven que se aburre mortalmente patrullando la ciudad. Odia la holovisión y permanece despierto a cualquier precio. Nunca sucede nada, todo el mundo vegeta ante sus aparatos holovisivos, nadie se relaciona, la humanidad parece un cementerio.
 
      Así empieza la historia. Smythe comiéndose una hamburguesa de soja y unas patatas fritas de algas en su coche patrullero, eléctrico, unipersonal.  El ordenador de la ciudad hace su ronda de control y llaman a Alfa 2. Smythe contesta y reflexiona sobre la mierda de vida que le ha tocado vivir a su generación.
 
        Con esa idea tan simple comencé a trabajar, explicando lo sucedido, describiendo la ciudad, contando cómo funciona la holovisión y su poder hipnótico sobre personas sin esperanza y sin futuro. Algo tenía que suceder y se me ocurrió que Smythe detuviera a una terrorista, guapa y con mucha rabia en su cuerpo. Ella le convence de que escamotee la detención al ordenador y le permita convencerle de que es mucho mejor que la humanidad se enfrente a su apocalipsis que no permanezca hibernada en un cementerio durante siglos. Lo que ocurre a continuación aún no lo tengo muy claro. 
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