EL VIDENTE-INTRODUCCIÓN


 

 

                        VARIACIONES PARANORMALES

 

                                EL VIDENTE

 

 Nota: Como narrador pienso que si bien la realidad -la sólida e incontrovertible según el criterio mayoritario- es un universo tan amplio que cualquier autor, con un mínimo de dotes de observación e imaginación, puede estar obteniendo materiales de primera fila para sus ficciones durante un millón de vidas, no lo es menos que hay campos completamente olvidados que vestirían sus textos de una originalidad pasmosa, aparte de permitirle perspectivas nuevas e inéditas sobre la realidad. No es preciso creer en el más allá o que nuestra mente es algo más que un ordenador que recopila, memoriza e interpreta los datos que le facilitan nuestros sentidos. Ni hay que creer en la telepatía, en las mancias, en la astrología, en los fantasmas, en los ovnis, en el triángulo de las Bermudas, en la combustión espontánea, en el tarot, en el satanismo, en el conocimiento esotérico o en lo que sea. Uno es muy libre de creer en todo o en nada, de organizar su vida como le plazca, de gozarla a su manera y de perderla como quiera o como le dejen. No se trata de eso, sino de sacar de la chistera de mago de la ficción todos los conejos, palomas, gnomos, demonios y cartas marcadas que requiera el momento y la meta que uno se ha propuesto.

 

No me digan que no sería divertido y extraordinariamente instructivo imaginarse que la especie humana es telepática y los problemas y ventajas que eso nos proporcionaría y cómo serían nuestras vidas si… O imagínense que un ser querido, recientemente fallecido, viene como fantasma a darnos la lata y recordarnos esto y aquello o fastidiarnos con sus comentarios despectivos. O un vidente que conoce el futuro pero que no puede o no quiere hacer nada para remediarlo porque sería mucho peor el remedio que la enfermedad. Olvídense por un momento de su duro realismo, a prueba de bomba, que les hace descartar todo lo que no es posible que exista ahora o en un futuro más o menos inmediato, tal como la bomba atómica,los satélites espías, el viaje a Marte o las pistolas laser. Ni siquiera acepten que la radio y la televisión eran cosas del demonio para nuestros abuelos o tatarabuelos. No importa que si algo puede ser imaginado por nuestra mente es posible que acabe existiendo antes o después. Lo realmente importante es sentarse tranquilamente en nuestro sillón favorito, poner la música que más nos gusta, y dejarnos llevar por la imaginación… Qué ocurriría si… Puede que terminen por ver la vida y la realidad de muy distinta manera a como la ven ahora… Puede no, estoy absolutamente seguro… ¿Qué eso importa poco?. Piensen que si es cierto eso que dijo Waldo Emerson de que la vida es lo que pensamos todos los días puede que sus vidas cambien tanto que resulten irreconocibles. Eso pretende esta serie, cambiar su pensamiento sin argumentos, solo con una pregunta: ¿qué ocurriría si…?.

 

                          I

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