Mes: abril 2010

3001 ODISEA DE LA JUSTICIA


 

     El robot Gestoreitor BX al cuadrado. Manolín para los amigos, paseaba preocupado por la oficina judicial, las manos a la espalda y la cabeza baja. En un momento determinado se dirigió a su compañero, Tramiteitor AZ al cubo, Alfredín para los amigos, y le comentó:

    -Hoy parece que la oficina está vacía. No lo entiendo. Llevamos casi un mes sin que nadie asome la cabeza por la puerta.

     Tramiteitor alzó la cabeza robótica de su ordenador, una vieja antigualla del año 2000 (a pesar de que en la década anterior se hizo un gigantesco esfuerzo presupuestario y se reemplazó a todos los funcionarios por robots, lo cierto es que el déficit les dejó en blanco, impidiéndoles renovar mobiliario y ordenadores, las oficinas parecían destartalados cuchitriles)y con una sonrisa mitad cínica, mitad metálica, le respondió:

    -No sé si eres tonto, Gestoreitor, o te lo haces. Desde que te comenté el episodio de Salomón, el bebé y las dos madres que lo reclamaban (el episodio histórico más conocido sobre la justicia perfecta) no dejas de partir por la mitad todo lo que asoma por la puerta: matrimonios, hijos, pisos… ¿Y aún te asombras de que llevemos más de un mes sin una denuncia o demanda que llevarnos a la boca?

   -Uuummmm. Creo que me pasé un poco. Lo reconozco.

     No se pierdan el siguiente episodio de este culebrón, donde se dará cuenta de dónde se encuentra el narrador de esta saga y de otras peripecias igualmente regocijantes.

     COMENTARIO DE OLEGARIO BRUNELLI, EL HUMORISTA NUMBER ONE

     ¿Creeis que esto tiene gracia? Tendríais que visitar mi show, en Las Vegas. Desgraciadamente no soy funcionario de Justicia y no puedo montar aquí mi show. ¿Para cuando un nuevo cuerpo de funcionarios? ¿Para cuando las oposiciones a humoristas en el nuevo Ministerio del Humor? ¿Alguien cree que si le hacemos cosquillas al gobierno y comienza a reírse de su propia sombra la crisis no mejorará un poco?

 

   3001 ODISEA DE LA JUSTICIA II

      EL NARRADOR

 

TIEMPO

Año 3001. Hacia finales del mes de febrero.

LUGAR

Hawai. Una playa. Concretamente donde se rodó la serie, ya clásica, de Perdidos.

 

Hola a todos. Me voy a presentar, porque es de buena educación hacerlo cuando no te conocen. Soy el narrador de esta saga y me encuentro en la playa antes mencionada, sentado en una tumbona, con un portátil. última generación  de Microjet Corporation, en el ragazo y tapado con unas gigantescas bermudas de colorines para disimular mi barriga.

Para mi desgracia soy uno más de los funcionarios de justicia que fueron despedidos sin indemnización y reemplazados por robots hace casi una década. Me dedico a escribir, pero no relatos o novelas o poesía. La literatura ha desaparecido, tragada por la imagen. Sin embargo aún son necesarios guionistas para películas, series de televisión o videojuegos. Por suerte hasta para unir dos imágenes se necesita cierta clase y un buen narrador. A eso me dedico y no me va mal, aunque tampoco muy bien.

La idea de escribir esta saga se me ocurrió hace unos días. Tuve que implantarme en la barriga un termostato para regular la temperatura corporal (la razón la conocerán más adelante) y eso me arruinó. Necesitaba escribir algo que pudiera transformarse en un éxito, como Perdidos, y tras darle muchas vueltas al magín, encontré la solución. ¿Qué tema conozco mejor que los demás? Sin duda de la Justicia, no en vano fui funcionario más de treinta y cinco años.

Así que decidí narrar mi amarga historia, la de mis compañeros y también, ¿por qué no?, la de mis estimados colegas robóticos. Y en ello estoy. Escribo cinco minutos y el resto de la hora me lo paso viendo pasar bikinis y más bikinis. Sí, soy un machista, lo reconozco. Lo paritario sería que mi esposa se sentara en la tumbona de al lado para ver pasar tangas y más tangas, o sea guapos mozos. ¿Qué más quisiera yo!

Apenas sobrevivimos unos cuantos millones de humanos en el planeta Tierra. Entre el cambio climático, las luchas intestinas por el poder y un montón de causas más, que sería prolijo enumerar aquí, las máquinas nos invadieron y uno se las ve y se las desea para saber quién es máquina y quién humano. De momento ustedes piensen que si fuera máquina no tendría esta barriga, ni estaría calvo, ni portaría unas bermudas, tan horrorosas. Piénsenlo de momento, porque al final a lo mejor se llevan una sorpresita, como en Perdidos.

Pero antes de proseguir con la historia necesito darles algunos datos esenciales para que puedan entenderla. A eso me dedicaré en el siguiente episodio. Nos vemos…

 

COMENTARIO DEL DOCTOR SUN, DISCÍPULO DE JUNG

¿Alguien puede secuestrar a este narrador y traérmelo? Pago bien. Estoy deseando hincarle el diente a su subconsciente.

 

3001, ODISEA DE LA JUSTICIA III

ALGUNOS DATOS ESENCIALES PARA COMPRENDER ESTA HISTORIA

Hola de nuevo. Intentaré ser sobrio. Hay muchos datos que deben ustedes conocer. Como por ejemplo, la razón de que los robots nos reemplazarán.

JAPÓN Y LOS ROBOTS

Japón permaneció durante casi todo el siglo XXI hibernado. De pronto despertó y se puso a fabricar robots como churros y de los buenos. Se dice, se cuenta, que un tal Profesor Cabezaprivilegiada les vendió una especie de fórmula mágica, un algoritmo portentoso, que les permitió solucionar todos sus problemas con la inteligencia artificial.

Sus fábricas se pusieron en pie de guerra y comenzaron a salir robots de todas las clases, tamaños, funciones y posibilidades. Incluso transformaron los objetos inanimados de nuestro entorno. Así construyeron una casa-robot y la pusieron patas. De ahí que el comentario de Tramiteitor cobre ahora pleno sentido. Algunos pisos o casas robotizados comenzaron a acudir a los Juzgados para solucionar problemas con sus dueños o entre ellas. Se vieron obligados a hacerlo por un decreto ley. Hasta entonces solucionaban sus problemas a tiros y no era raro ver dos casas, las piernas separadas, una a un extremo de una calle y otra al otro, con los colts al cinto, dispuestas a dirimir sus disputas a tiros.

Bien, a lo que vamos. En cuanto nuestro gobierno se enteró de que podría hacer un encargo a Toyota Robots Corporation para sustituir a todos sus funcionarios de justicia, lo estudió, lo analizó, hizo cuentas y decidió tirar la casa por la ventana y los presupuestos por la cloaca.

De la noche a la mañana nos vimos en la calle. Cuando salíamos de nuestras oficinas judiciales, cariacontecidos y desesperados, nos encontramos con los robots que entraban. Cada uno tenía nuestra cara y nos sonrieron con sonrisa vil y metálica. Ni siquiera nos ahorraron esa humillación. Emplearon nuestras tarjetas identificativas, donde nos habían obligado a poner la mejor de nuestras fotos, para que los nuevos robots tuvieran aspecto humano.

Quedan muchos detalles más. Les espero en el siguiente episodio.

 

COMENTARIO DEL PROFESOR CABEZAPRIVILEGIADA

Mentira, vil mentira, maledicencia, cotilleo malsano. Si yo hubiera vendido ese invento a los japoneses ahora sería millonario y estaría en la playa de Hawai, al lado del narrador. ¿Me ven allí? Si yo hubiera podido vender mis inventos portentosos y geniales el mundo sería mío y mucho más acogedor y evolucionado de lo que es. No hagan caso de todo lo que les cuenten.

 

 3001 ODISEA DE LA JUSTICIA IV

MÁS DATOS, MÁS, ESENCIALES PARA COMPRENDER ESTA HISTORIA

LOS HUMANOS QUE QUEDAMOS

Nadie sabe cuántos somos ni dónde estamos. El proceso fue imparable. Tras la justicia, la primera que cayó, porque todos la consideraban una rémora (¿qué produce la justicia aparte de papel y un montón de bits desechables?, nada, absolutamente nada, al menos nada aprovechable, productivo, aparte de dolores de cabeza a todo el mundo) fueron cayendo los demás, funcionarios de Hacienda, funcionarios de los cuerpos de seguridad, funcionarios… todos los que había.

No se contentaron con eso. La empresa privada cayó en sus manos y todos los trabajadores del mundo fueron sustituidos por robots. Nadie sabe cuántos humanos murieron de hambre, de humillación, de cólera sorda o luchando por sus derechos en las cloacas de las ciudades. Algunos decidieron ponerse piezas de recambio, cambiaron sus cerebros y se dejaron inyectar programas humanoides. Modificaron sus cuerpos para hacerse tan guapos y delgados como los robots. Se escondieron entre la tropa robótica y trataron de sobrevivir.

Esta fue la primera etapa. Los gobiernos mundiales echaron marcha atrás. Nadie se fiaba ya de que los políticos y gobernantes no acabaran siendo sustituidos por robots. Sacaron decretos leyes a toda pastilla y los humanos supervivientes pudieron regresar del anonimato y recibieron credenciales que les acreditaban como ciudadanos de primera. Algunos regresaron a sus cuerpos, fofos, gordos y feos. Fueron muy, muy pocos. La mayoría decidieron quedarse con sus cuerpos robotizados, aunque muy perfeccionados, para que las manos que los tocaran creyeran a pies juntillas que eran de carne y hueso.

Así este narrador de ustedes pudo reincorporarse a su cuerpo obeso y ponerse este bañador de colorines y buscar trabajo en la industria de la imagen, donde fue recibido con loores y vítores, porque los robots eran muy buenos para casi todo, excepto para imaginar historias, escribir guiones y salirse de la matemática. Y aquí me tienen, más solo que la una, sin una esposa que me acaricie cuando hundo la cabeza en la barriga y lloro. ¿Quién se atreve a buscar esposa con este lío? Yo no, al menos. Seguro que se les pusieron los dientes largos cuando les hablé de los bikinis. Vayan recortándoselos con una lima. La mayoría son robotinas y muy poco humanas. Pónganles las manos encima y notarán cómo su termostato se regula hasta alcanzar temperaturas gélidas. Si continúan con las manos donde no deben se encontrarán convertidos en carámbanos.  En mi caso un carámbano obeso y feísimo.

Aún quedan más datos, muchos más datos. Pero los dejaremos para el siguiente episodio.

COMENTARIO SARCÁSTICO DEL PROFESOR CABEZAPRIVILEGIADA

Este narrador delira. Puede que algo de lo que cuenta sea cierto, acaso mucho, pero los humanos seguimos existiendo y no nos ha pasado nada… al menos a mí. Claro que me pasé buena parte de estos años en mi bunker, inventando sin parar, pero no puede ser cierto, de ninguna manera, que los robots sean tan perfectos (aún no he descubierto ese algoritmo portentoso de que habla el narrador) ni que todo el mundo fuera sustituido por robots, excepto los políticos y los gobiernos. Lo de los funcionarios de justicia me lo creo. No se les permite pensar por sí mismos y eso acaba creando robots, antes o después.

 

3001, ODISEA DE LA JUSTICIA V

TERMINO CON LOS DATOS Y SIGO LA HISTORIA

Hay muchos más datos que deberían conocer, pero no quiero atosigarles, porque aunque los funcionarios de justicia estén acostumbrados a estar constantemente inundados de datos y más datos, todo cerebro tiene un límite y el nuestro lo está alcanzando ya.

Baste de momento con que sepan que el mundo no es lo que era. En cualquier momento las máquinas pueden asaltar el poder como en Termineitor y las Crónicas de Saraha Connor, y necesitaremos muchos capitanes rebeldes, como ese muchacho, ¿cómo se llama? Uumm Bueno, no me acuerdo. Lo importante es que estén preparados y sigan las peripecias de estos robots de Justicia. En cuanto puedan háganse pasar por ellos y escóndalos en un sótano. Imiten su sonrisa metálica, procuren sacar tantos asuntos como ellos, o al menos un cincuenta por ciento, y esperen a ver en qué acaba todo esto.

No hagan caso de lo que les diga el chiflado del profesor. Que dé la cara. Que salga de su bunker y nos explique qué hay de mentira en lo que estoy contando.

El proceso fue largo, pero llegaron a lo que pretendían. Querían una economía perfecta, sin crisis periódicas, mano de obra barata y muy productiva. Con los robots encontraron el elixir de la perfecta economía. ¿Qué se necesita más producción? Pues se les programa a doble velocidad. ¿Qué se necesita menos? Se les ralentiza. ¿Qué hay que despedir? Pues se les hiberna en almacenes perfectamente acondicionados y con un robot barato echando aceite a sus junturas y limpiando el polvo de sus carcasas. Así hasta que haya que contratar mano de obra. Entonces se les saca del almacén. Se les pone a punto y se les reintegra a su puesto de trabajo.

¿Que eso no soluciona el problema del consumo? Se programa a los robots para que compren todo lo que se produce. ¿Que se necesita más consumo? Se les acelera para que se pasen el día comprando, de tienda en tienda. ¿Que ya no es preciso consumir tanto? Se les quita un chip y se les pone otro y a estar en casita, viendo la televisión.

Todo tiene solución si se sustituye a los humanos por robots.  El problema es que los humanos sigamos viviendo y poblando el planeta sin que la economía se vaya a pique cada dos por tres o consumamos más de la cuenta o menos de lo necesario o decidamos tener muchos hijos o pocos o ninguno o seamos libres para ver los programas de televisión y las películas que se producen o decidamos comprar tantos libros de repente que hagamos millonarios a los editores y a los escritores (menos que a los editores) o un día decidamos estudiar economía y así no puedan engañarnos con eso de que la economía es lo que es y a ti te encontré en la calle o pensemos por nosotros mismos y decidamos que los políticos no nos sirven o que los gestores que tenemos son una birria y los cambiemos. La solución no es el socialismo ni el capitalismo ni ningún “ismo” que se les ocurra. La solución es el ser humano. Y no el “humanismo”, porque eso ni sé lo que es ni me importa.

Y perdonen el rollo que les he soltado, pero me he puesto a mirar a una preciosidad en bikini, se me caía la baba, hasta que me puse a pensar por mí mismo y comprendí que era una robot y que en la cama puro mecanicismo y que fuera de la cama idem de idem. Me he puesto muy triste, pero ya se me pasará.

En el siguiente capítulo contaremos cómo Gestoreitor decide pedir el traslado. La reacción de Tramiteitor y cómo viene en su ayuda AuxEjecuteitor y otras peripecias igualmente regocijantes. De la edad de jubilación hablaremos más adelante. Aún hay tiempo hasta los 67,68,69,70. Como todos los funcionarios del 3001 son robots bien podrían jubilarse a los 500 años o no hacerlo nunca. Un robot nunca se queja, por eso es un robot.

COMENTARIO MÍSTICO DE MILAREPA

No hagan caso de paraísos artificiales, de economías sin altibajos ni crisis, de futuros sin problemas, repletos de ocio, de robotinas en bikini, y de dinero virtual que se consigue con solo respirar. Ser humano conlleva un dolor permanente. Ser humano es aprender las lecciones tras cada crisis. Ser humano es poder decir no y aceptar las consecuencias. Ser humano es aceptar con dignidad las desgracias de la vida y luchar por la justicia, por la verdadera justicia, porque el maestro Jesús ya lo dijo: Bienaventurados los que luchan por la justicia.

No acepten que los transformen en robots. No hagan caso de dogmas mecanicistas. La economía no es como es porque no puede ser de otra forma. Eso es puro mecanicismo. Los humanos la manejan y la economía es un instrumento en sus manos. Si nos proponemos metas humanas y somos solidarios descubriremos que la economía funciona (¡Milagro!) y que algún día nos podremos jubilar a una edad razonable y que los funcionarios de justicia nunca serán sustituidos por robots y que los parados encontrarán trabajo cuando los cabezas cuadradas dejen de pensar en la matemática y piensen en el ser humano.

Algún día les hablaré del ser humano, como algo más que un cóctel de hormonas o una fábrica de genes. Algún día descubrirán que solo el lado espiritual del ser humano le librará de su crisis permanente, de su ruina. Porque mientras pensemos que solo somos cuerpos o estructuras de ladrillos genéticas ambulantes nos resultará complicado ver al otro como a un hermano. Cada uno luchará a muerte por lo suyo y las soluciones que nos daría la solidaridad habrá que buscarlas en guerras fratricidas entre robots. Entonces podrá ocurrir que se fije la edad de jubilación a los cien años, que los gobiernos saquen de la crisis a la banca y al sistema financiero y dejen hundirse a los trabajadores. Todo dependerá del sistema político, de los votos y de las estrategias. Digan no. Somos humanos. Queremos que se nos respete, que se nos considere como a tales y que se dejen del mecanicismo de las crisis. Un ser humano solidario sabe cómo salir de cualquier crisis y un ser humano que luche por la justicia sabe cómo enfrentarse a las injusticias. En otro momento les hablaré de su lado espiritual. Ahora sigan con la crisis.

 

NOTA DEL NARRADOR PARA SUS FUTUROS TELESPECTADORES

Nada de lo que aquí se cuenta es verdad, ni ha sucedido, ni sucederá nunca. Todos los personajes que aparecen son ficticios, puesto que como todos ustedes saben Japón aún no se ha puesto a fabricar robots como churros.

Así pues disfruten y ríanse como yo a carcajadas. Ustedes no están en una playa de Hawai, con éstas bermudas horripilantes, pero aún desde su oficina podrán echar a volar la imaginación y divertirse un rato… hasta que llegue el monstruo de humo, como en Perdidos, y tengan que salir por piernas.

No se crean nada, como no se lo creían los protagonistas de Perdidos, y ya ven dónde están ahora, luchando por su supervivencia, dando vueltas y más vueltas a la noria del tiempo que los lleva de una dimensión a otra, los trae, hace que se olviden, luego recuerdan, luego vuelven a olvidar y están aquí y están allá, como dicen que sucede en el universo de la física cuántica.

Nada es cierto, nada es verosímil, pero sigan mi consejo: metan sus ahorros en un calcetín y así la próxima crisis no se los llevará consigo; cuando oigan hablar de Japón y sus robots, échense a temblar; cuando escuchen las trompetas del Apocalipsis salgan pitando… por si acaso.

Les agradezco mucho su seguimiento de este culebrón que aún está en fase de guión. Me consta que antes han seguido otros, pero no los había escrito este su seguro servidor.

Quiero dejar bien claro que los comentarios a pie de página no son míos. El profesor Cabezaprivilegiada es un chalado. No le hagan caso. En cuanto a Milarepa, es un joven monje budista, un santo, un cielo de hombre, pero no tiene los pies en la tierra. Anda predicando el advenimiento de una futura humanidad solidaria y sin crisis, olvidada del materialismo y dedicada al espiritualismo y a la meditación. Sus reflexiones pueden ser muy profundas. Pero no se dejen engañar por ellas. Lo único que tocarán sus manos será el dinero. Si hay paro no comerán, si no tienen techo se mojarán… La espiritualidad está muy bien, pero para Milarepa, quien vestido con su túnica azafranada predica nuestra próxima reunión en el Todo, nuestra condición de hijos de la luz, de Dios. La espiritualidad está muy bien para Milarepa, quien baja los ojos a sus pies desnudos cuando observa de lejos a una señorita en bikini, aunque esté en la playa. Nosotros, los menos espirituales, solo creemos en lo que vemos y palpamos.

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