Mes: febrero 2013

Reencuentro con una rubia


 

 

REENCUENTRO CON UNA RUBIA

Corría el año 1979, en plena transición, una época convulsa y compleja. Yo vivía por entonces en Madrid y trabajaba en la zona de Atocha. Y fue allí cerca, creo recordar que acababa de salir del metro Delicias, cuando una dulce voz de mujer me llamó por mi nombre o al menos estaba llamando a otro a quien habían bautizado con mi mismo nombre.

Como suele suceder en estos casos, vuelves la cabeza en un impulso irresistible. Si no soy yo a quien llama puede que se haya confundido y tal vez ella esté buena y tengamos un plan, etc etc La imaginación es como es y la mía siempre fue muy poderosa.

Desde luego la mujer estaba muy buena, y era rubia, y tenía una voz dulce y … lo que es mucho mejor, se estaba dirigiendo a mí y no a otro. Tardé unos segundos en reconocerla y situarla en el tiempo y el espacio. Era Maite. Tal vez hubieran transcurrido dos años desde nuestro último encuentro. No me costó mucho revivir aquel día. Acababa de llegar a Madrid para tomar posesión de mi puesto de funcionario, conseguido en una dura oposición. No pude dejar la maleta en la consigna de Chamartín porque ETA acaba de poner una bomba, no me pilló de milagro. Así que la arrastré hasta una cabina telefónica y llamé a Maite. Aquella tarde-noche no podíamos vernos, pero me citó para el próximo sábado.

A mis veintiún años yo apenas acababa de salir del cascarón. Tres años antes dejé mi vocación religiosa (iba para cura)y me estaba enfrentando al mundo, el demonio y la carne como un pollito descascarillado. La angustia de la soledad me impulsó a escribir una sobria carta a la revista “Diez Minutos”. Recibí casi mil respuestas. Maite fue una de ellas. Tal vez la pusiera entre mis favoritas porque acompañaba una foto.

Cuando abrió la puerta de su apartamento me dije que en persona aún estaba más buena que en la foto. Me invitó a pasar. Había preparado una comida rápida, aunque muy sabrosa, ensaladilla rusa y filetes con patatas y pimientos. Antes de comer me enseñó su hogar, un pequeño apartamento con dos habitaciones y la cocina y el salón unidos. Nos sentamos en un sofá y nos pusimos a charlar como dos viejos amigos. Yo no dejaba de fantasear con la posibilidad de que me invitara a quedarme a dormir. A veces no podía evitar ponerme colorado al mirarla.

Comimos sin dejar de hablar de esto y aquello. Un café nos ayudó a seguir con la cháchara. Antes de que nos hubiéramos dado cuenta ya había oscurecido. Me invitó a pasar allí la noche. No importaba que no hubiera traído pijama ni cepillo de dientes. Ella era la amante o la pareja de hecho, como se diría ahora, de un hombre casado, de buen pasar gracias a algunos negocios. El casado tenía hijos con su mujer y dos hijos con ella. Me dijo que la relación no iba bien y que podían romper en cualquier momento. El apartamento no era suyo. Su futuro estaba en el aire y no parecía importarle demasiado.

Nos dimos un beso de buenas noches y cada cual se fue a su habitación. Yo permanecí en la cama, embutido en el pijama de su amante, llamándome idiota y forzándome a llamar a su puerta y decirle que me sentía solo y deseaba dormir con ella. Algo me lo impidió. Ya estaba metido en el budismo gracias a un libro leído unos meses antes, Fundamentos de la mística tibetana del lama Anagorika Govinda. Cada decisión que tomamos en la vida es como elegir un camino en una encrucijada. Algo me decía que acostarme con la rubia sería un error. Por eso permanecí con la luz encendida, leyendo uno de los libros de su biblioteca.

Fue ella quien llamó a mi puerta. Me dijo que le dolía la espalda y si podía darle un masaje. Se tumbó de espaldas en su cama. Bajé su diminuta y trasparente “negligé” y me puse a masajear su espalda como una fiera. Entonces aún no sabía lo que era masaje “shiatsu”, pero creo que lo hice tan bien como si fuera un experto. Mientras acariciaba su espalda mi mano se deslizó a sus nalgas. Ella se dejó hacer, ronroneando. Luego bruscamente se volvió y pude ver sus braguitas. Me miró con ojos brillantes mientras yo acariciaba sus muslos y notaba una violenta tumescencia bajo mis calzoncillos.

Todo parecía dispuesto para una loca noche de placer, pero ella no me invitó a seguir y yo, tímido y dubitativo, no acabé dando el paso definitivo. El masaje terminó y cada mochuelo a su olivo. Nos seguimos viendo durante meses, conocí a su madre, inválida en una silla de ruedas, famosa bailarina de ballet en sus tiempos jóvenes. No llegué a ver a sus hijos porque estaban internos en un colegio. Me internaron una larga temporada en un psiquiátrico por una terrible depresión. Ya no había vuelto a verla.

Aquella mañana nos habíamos encontrado en una acera madrileña, la casualidad o el destino quiso que fuera así. Me presentó a su acompañante, un osote enorme y con cara de bonachón. Era su pareja actual. Ella trabajaba en una barra americana. Escribió las señas en un papel y me las dio.
Mientras me alejaba sin volver la cabeza, como una fiera hambrienta de sexo, no dejé de llamarme idiota hasta cansarme. La imaginé tras aquella barra, dejando que los clientes la invitaran a copas e inclinando el busto hacia delante al servirlas, para que aquellas fieras, tan hambrientas de sexo como yo, pudieran ver sus hermosos pechos rebosantes del atrevido escote. Estaba seguro de que por un precio aceptable ella se dejaría invitar a sus lechos.

Con el tiempo Milarepa me enseñaría que cada decisión que tomamos en nuestras vidas nos trasporta hacia horizontes diferentes. Toda decisión, incluso las buenas, son piedras en nuestra mochila kármica. Las malas pesan más, pero hasta las buenas están ahí, impidiéndonos la ascensión a la montaña. Entonces me llamé idiota por no haber aceptado su cuerpo. Pienso que tal vez aquella decisión me hubiera lanzado a otro camino diferente, donde no estarían mi mujer y mi hija, donde todo sería distinto.

Este breve episodio se convirtió en un largo relato dentro de mi serie “Algunas historias sórdidas”. Nunca fui capaz de escribir algo sobre lo que debió de ser el futuro de esta rubia con mala estrella… tal vez porque tema acertar. No la visité en la barra americana y no he vuelto a tener noticias suyas. ¿Qué ha sido de su vida?

Hoy, al tiempo que reflexiono sobre la inextricable cadena que conforman las decisiones humanas, una tras otra, durante días y días, creando una invisible tela de araña que nos lleva hacia el futuro, creo que por fin he asimilado las enseñanzas de Milarepa. Me siento bien cuando pienso en el sabio consejo de Don Juan a Castaneda.

“Un guerrero impecable hace lo que tiene que hacer cuando tiene que hacerlo y espera que las fuerzas poderosas que rigen el universo y que él no puede controlar, le sean favorables”.

RECUERDO


RECUERDO

 

Cuando el terapeuta me sugirió la hipnosis, como el último cartucho que restaba por disparar en aquel largo psicoanálisis, me negué en redondo. Siento pánico a no controlar mis pensamientos y emociones. Con voz fría, distante, tal vez para evitar la transferencia con el paciente, razonó su propuesta. Me encogí de hombros y le dije que me lo pensaría, solo para librarme de él.

En la siguiente sesión, una semana después, ante su insistencia, acepté. El que algo quiere, algo le cuesta, como dice la sabiduría popular y ya estaba harto de aquel largo camino que no me había llevado a parte alguna. No supe que estaba bajo hipnosis hasta que el terapeuta me pidió que moviera un brazo, no fui capaz. A continuación me pidió que regresara a la infancia y buscara un recuerdo, uno solo, el primero que acudiera a mi mente.

No sé por qué me vino a la memoria un recuerdo que llevaba ocultándome durante años. ¿Qué edad tendría? ¿Siete, ocho años? Vivíamos en un pueblo de montaña, una cuenca minera. Aquella tarde regresé a casa para merendar el típico chocolate terroso y un trozo de pan. No estaba mi madre. Eso me escamó, porque mi madre estaba siempre en casa. Le pregunté a mi padre y él me tomó el pelo. Ha ido a la peluquería, dijo. No me lo creí. Mi madre nunca iba a la peluquería.

Yo era un niño muy sensible, demasiado, ahora sé que ya entonces incubaba numerosas patologías en mi psiquis. ¿Por qué me vino aquella idea a la cabeza? No respondí. Comencé a buscar por toda la casa, en el servicio, en el salón, bajo las camas, en la despensa… Mi padre me seguía, riéndose de mí, y preguntándome si pensaba que a mi madre le gustaba jugar al escondite. Apreté mis puñitos, cerré la boca hasta hacerme daño y continué buscando. Por fin acepté la evidencia. Salí corriendo, sin tomar la merienda.

No paré de correr hasta llegar al cementerio del pueblo. Estaba cerrado, así que me senté en el suelo de tierra y con un palo comencé a dibujar una tumba en el cementerio. Allí enterrarían a mi madre. Mi padre la había matado en uno de sus arrebatos de cólera, por eso no estaba en casa. ¿Dónde la había ocultado? No lo sabía, pero nada hay imposible para la fantasía de un niño. Seguramente la habría descuartizado y ocultado sus restos en una bolsa. Luego habría limpiado la sangre. Por eso no pude ver ni una sola huella, a pesar de mi meticuloso examen.

Era inevitable que algo así acabara por ocurrir. Mi madre tenía una lengua viperina, nunca se callaba, era capaz de hacer perder el control hasta al santo Job. Mi padre tenía un “pronto” imposible, montaba en cólera y entonces hubiera sido capaz de cualquier cosa. Yo escapaba de casa cuando se montaba la bronca y no regresaba hasta pasadas unas cuantas horas, cuando pensaba que todo se había calmado. Una mañana, al levantarme, pude ver cómo mi madre llevaba gafas oscuras. ¿De dónde las había sacado? A pesar de su discreción, y en un descuido, pude observar su ojo morado.

Seguro que estaba muerta. Me había quedado sin madre. Continué dibujando con el palo un rectángulo pequeñito dentro de aquel gran rectángulo. Una tumba en un cementerio. Lloré, hipando, hasta sufrir el ataque. Años más tarde me diagnosticarían asma, causada por alergia a un montón de cosas. Jamás niño alguno vivió una tragedia más profunda y terrible.

Al caer la tarde regresé a casa, conocedor de que si no lo hacía, mi padre saldría a buscarme. Me llevé una increíble sorpresa. Mi madre estaba en casa, viva, y con la permanente. Estaba muy guapa.

Seguía bajo hipnosis. Me encontraba muy mal. No podía respirar. El terapeuta contó hasta tres para despertarme. Pero yo seguía sin poder respirar. Asustado llamó a una ambulancia. Me llevaron al hospital. Me pusieron oxígeno y me diagnosticaron un ataque asmático. Hacía más de treinta años que no había vuelto a sufrir los ataques que hicieron de mi juventud una especie de infernal Montaña mágica.

Un regalo por San Valentín (Relato)


UN REGALO POR SAN VALENTÍN

 

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Se estaba acercando el día de San Valentín y aún no había decidido si celebrarlo… de cualquier manera o hacerse el desmemoriado y ver qué pasaba. El San Valentín pasado era para él un recuerdo muy amargo. Compró una rosa roja en una floristería y la acompañó con un sobre en el que había dibujado dos corazoncitos atravesados por una flecha. En su interior un breve poema manuscrito que le había hecho sudar tinta. Entregó el regalo a su esposa al llegar a casa, ella le tiró la rosa a la cara, sin contemplaciones y luego abrió el sobre con sonrisa sardónica, leyó un par de versos y lo rompió en mil pedazos diciendo: Esto es una mierda.

No debió haberse ofendido tanto, al fin y al cabo el día anterior habían tenido una sonada bronca. El que ella reaccionara así, era comprensible. Pero le dolió, y mucho. Sin abrir la boca salió de casa dando un portazo. Subió al coche que no había guardado en la cochera –para que ella se j…- y se acercó a la ciudad. Recorrió varias discotecas buscando con desesperación un ligue cualquiera y terminó “ligando” con una botella de güisqui. Regresó dando más curvas que una camioneta por el Himalaya. La suerte no estaba de su parte. La guardia civil le dio el alto. El joven de uniforme se acercó con una media sonrisa en la boca. Enseguida vio el panorama. El pensó que de aquella no se libraba, le abrirían un procedimiento penal y le retirarían el carnet, aparte de quedarse sin puntos y tener que pagar una cuantiosa multa.

Casi se le pasó la borrachera cuando el joven uniformado le dijo que hoy era su día de suerte. Su novia le acababa de regalar un viaje al Caribe. Se marcharían dentro de una semana, aprovechando un permiso, unido a varios días libres que le debían aún del año anterior. Se sentía tan feliz que deseaba compartir su alegría con todo el mundo. Podía marcharse. Eso sí, no se libraría de una buena multa por exceso de velocidad y seis puntos menos en el carnet. ¿Exceso de velocidad? Casi se troncha de risa. Iba tan despacio que hasta un burro cansado le habría adelantado. Pero no dijo nada, salvo darle las gracias con voz pastosa. Lleve a su esposa al Caribe cuando pueda y si no la tiene busque una buena mujer y no salga de casa el día de San Valentín. Le aconsejó con tono paternal. Y vaya a poner una vela a la iglesia más cercana, porque si mi compañero no estuviera tan ocupado hoy soplaba como para hinchar un globo aerostático.

En efecto, su compañero estaba dando el alto a otros dos conductores. Se aferró al volante y logró pasar delante del otro trazando una milagrosa línea recta…Eso sí, iba tan despacio que el guardia civil le echó un vistazo y miró a su compañero, quien se encogió de hombros. Pudo llegar a casa y parar el coche, aunque no sin antes darle un buen golpe contra la verja de entrada que no vio hasta que estuvo encima. Roncó el resto de la noche en el sofá del salón y se despertó con la boca seca, pasado el mediodía. Su esposa no estaba, pero había dejado una nota. Roncabas como un cerdo, como lo que eres. Voy a pasar el día con unas amigas. Era domingo, recordó él de pronto, gracias a Dios porque no hubiera llegado a trabajar a tiempo.
Aquella era una deuda que ella le iba a pagar. Quince días antes su esposa se vio obligada a viajar por la enfermedad de un familiar cercano. El aprovechó para conectarse a Internet. Buscó afanosamente una página para contactos de casados infieles, se registró y estuvo tonteando hasta que una mujer de la misma localidad, que también estaba conectada, le dijo simplemente: hola, chato. De ahí a “en tu casa o en la mía” solo pasaron cinco minutos. En la mía, respondió él, y lo hicieron en la cama matrimonial.

Se pasó la semana pensando si debería volver a contactar con el “ligue provisional” o incluso buscarse más. Cuando su esposa regresó él continuó planteándoselo. Y ahora se acercaba San Valentín. Me haré el desmemoriado, se dijo. Pero de pronto una idea delirante pasó por su cabeza. Una amiga de su esposa le había prestado un libro, Las cincuenta sombras de Grey. Era la primera vez que ella leía algo erótico. Aún recordaba su risa estridente cuando él le propuso ver una película —– para ver de mejorar su vida sexual. Observó con la boca abierta cómo ella lo leía de un tirón. Le picó la curiosidad y también lo leyó a escondidas.

Lo preparó todo como si fuera otra persona, el pervertido que llevaba dentro y que ahora asomaba la cabeza… después de tantos años. Buscó en Internet. Encontró algo que ignoraba que existiera. Un motel virtual. Reservabas habitación pagando con tarjeta de crédito, te daban un código para la puerta y no estabas obligado a ver a nadie. Podías pedir cena y bebida y estaría todo preparado para la hora que dijeras, se garantizaba máxima discreción. Reservó habitación, le pidió a un médico un somnífero suave y le preguntó la dosis mínima para dormir solo unas horas.

Durante la comida de San Valentín vació una capsula en el plato de su mujer, aprovechando que ella tuvo que ir al servicio, últimamente “meaba” demasiado y siempre a las horas más inoportunas. Solo tuvo que esperar a que le hiciera efecto. Ya tenía preparada una maleta. Solo tuvo que llevarla en brazos hasta el coche. ¡Cómo pesaba la condenada! La colocó en el asiento trasero. Subió y arrancó el coche. Mientras conducía no pudo evitar que ideas delirantes pasaran por su cabeza. Todas hacían referencia a la posibilidad de un crimen perfecto. Llevaban veinte años casados, no habían tenido hijos y ninguno de los dos quiso someterse a un tratamiento de fertilidad o adoptar. No dejaría huérfanos.

Aún no era noche cerrada cuando llegó a los aledaños del motel. Decidió esperar en un área de descanso cercana. Salió del coche y se fumó un pitillo tras otro. ¿Y si…? Pensaba. No tardó mucho en llegar la completa oscuridad, al fin y al cabo era febrero, invierno. Se acercó al motel muy despacio, temiendo coincidir con otra pareja. Aquello estaba desierto y silencioso. Buscó el número del bungaló y estacionó enfrente. Marcó el código, abrió la puerta, sacó la maleta del maletero y echó un vistazo antes de tomar a su esposa en brazos, no sin antes mirar a uno y otro lado. Entró con ella, resoplando y cerró la puerta con el pie.

La desnudó deprisa, temiendo que se despertara de un momento a otro. La desnudó con la misma celeridad y la ató a la cama con cintas de seda. Llevó la maleta al servicio y al cabo de unos minutos salió. Ella aún no había despertado. Acercó una silla a la cama y se sentó, esperando. Había visto muchas veces desnuda a su mujer, pero aquella contemplación le produjo un extraño morbo, como si fuera una desconocida. De pronto ella rebulló. El se levantó de un salto, alejó la silla y se quedó de pie, firme. Sus ojos se encontraron. No le reconoció. Tardó en darse cuenta de que no estaba en casa y en plantearse qué era lo que podía haber ocurrido. Bruscamente abrió la boca y soltó el aullido más terrible que él escucharía nunca. Se abalanzó sobre ella y tapó su boca con la mano. Le susurró palabras tranquilizadoras. Soy yo, no me reconoces. Es una broma, tranquila. ¿Me prometes que no gritarás si quito la mano? Ella afirmó con la cabeza. Tenía los ojos desorbitados.

El retrocedió y se quedó frente a ella. Bueno, ya estaba hecho. Ella nunca le perdonaría. Le rogaría que la desatara, se vestiría y saldría corriendo. Llegaría antes a casa, cerraría por dentro con el pestillo y al día siguiente buscaría un abogado. ¡Si al menos se olvidara de ir a la comisaría más cercana a denunciarle! Sería duro, pero al menos tenía la página de contactos para casados infieles. Nadie tendría por qué saber que él ya no estaba casado. Tampoco importaba mucho porque seguro que también habría páginas de separados.

Ella no dejaba de mirarle. De los pies a la cabeza y de la cabeza a los pies, y luego vuelta a empezar. El hizo lo mismo. Los pies desnudos, las piernas desnudas llenas de vello, el diminuto tanga de cuero que le quedaba pequeño, dos bandas de cuero cruzándole el pecho, la barriga cervecera desparramándose sobre el tanga… y aquella capucha de cuero que le oprimía tanto y le daba tanto calor, con agujeritos para la boca, los ojos y las orejas… y además aquel ridículo látigo de juguete en la mano. Ni siquiera se acordaba de él.
De pronto ella abrió la boca y él se estremeció. Una sonora carcajada resonó en la habitación y luego otra y otra, después comenzó a agitarse, los pechos se bamboleaban al compás de una risa histérica imparable. El no sabía qué hacer. Se limitó a esperar con resignación. Por fin, tras un tiempo que se le hizo eterno, ella abrió la boca.
-Ven aquí, mi Graycito.
Y volvió a estremecerse de risa. El se acercó temblando. Ella le susurró.
-Te dejaré hacer lo que quieras si luego tú te dejas atar y me dejas hacer lo que me plazca. ¿De acuerdo?
El asintió con la cabeza. Fue una noche memorable, surrealista, esperpéntica, placentera, plena. Antes de cambiar el papel de sumiso cenaron. Él ni siquiera recordaba que había pedido una suculenta cena y champán francés.

De regresó a casa, dos días más tarde (había reservado tres días por si le daba la locura y necesitaba tiempo) a él se le escapó la risa.
-¿De qué te ríes, mi Graycito?
-De nada… de nada…

Y recordó las ideas que le habían asaltado durante el viaje de ida. Se le puso la carne de gallina.

SICCIONARIO SAN VALENTÍN


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SICCIONARIO-DICCIONARIO DE LA R.A.G.E. (REAL ACADEMIA GLOBALIZADA DE ESCRITORES)

VERSIÓN DE MR. SLICTIK, ACADÉMICO A PUNTO DE SENTARSE EN EL SILLÓN

DÍA DE SAN VALENTÍN

DÍA: PARTE DE LA VIDA DE LAS PERSONAS EN LA QUE SE SUELE ENGLOBAR LAS HORAS LUMINOSAS Y LAS OSCURAS O NOCHE. ALGUNAS PERMANECEN A OSCURAS TODO EL TIEMPO, O A DOS VELAS, Y OTRAS SE ILUMINAN DE PASIÓN COMO FUEGOS ARTIFICIALES.

SAN VALENTÍN: Santo, al parecer de los primeros tiempos del cristianismo, que se casó, al parecer, porque yo no estuve allí, con una de sus esclavas, al parecer en pie de igualdad. Y todo ello en unos tiempos en que hasta los sabios como Aristóteles decían que las mujeres no tenían alma.

AMOR: Palabra no muy acertada en muchas lenguas o idiomas. En castellano podría venir de “amo”, con permiso de la RAE, lo que dice bien a las claras el concepto de amor que se tenía en otros tiempos. En inglés se dice Love, al parecer, lo que indica bien a las claras el concepto de amor anglosajón en el que El Lobo se come a Caperucita. Amore y L’amour vienen también de amo. En alemán se dice Liebe o Liebre por lo mucho que hay que correr tras él. En sueco älskling o alska. De lo que se deduce por qué los suecos son pioneros en hacer el amor, es más fácil hacerlo que decirlo.

PAREJA: Par de dos, a veces de tres o incluso de cuatro. La carne es débil y la eternidad todo un universo. A veces pintan bastos, otras oros o copas, y por desgracia, el ser humano puede ser un auténtico demonio, a veces pintan espadas.

PAREJA DE HECHO: No siempre se contrapone a pareja de derecho, pero ya saben ustedes cómo es la ley hay quien legisla que anula la ley de la gravedad y a continuación le cae una piedra en la cabeza… por tonto.

DOBLES PAREJAS: Puede que con ellas puedas ganar una mano en el poker, pero casi con seguridad acabarán en “singles” antes o después.

MATRIMONIO: Uno de los pocos “bocavlos (homenaje a Mr. Bernie) en el que la mujer sale ganando. Si reflejara la realidad histórica durante buena parte de la historia humana debería llamarse “patrimonio”, por lo de “pater” en lugar de “mater”.

REFRANERO MATRIMONIAL

-Quien de novio se moja en un charco, de casado permanece bajo el paraguas seco.
-Quien en el noviazgo pasa hambre, en el matrimonio hartazgo.
-Un buen cortejo es garantía de que en el matrimonio todo esté parejo.

BESO
Muestra de cariño en la que la lengua se mueve mucho y no dice nada.

NOVIOS
Dícese de los que “no ven” (no-vio). Los novios no ven el futuro que les espera, no ven el suelo que pisan porque caminan levitando, no ven paisajes ni muchedumbres, no ven nada. Claro que no les importa mucho porque están viendo un universo en los ojos de la amada o del amado. Los novios modernos también suelen ver el cuerpo del otro, algo que los novios antiguos solo podían imaginar.
Nada que ver con el “vidente” que lo ve todo, pero no comprende nada.

CASADOS
Como su propio nombre indica CASA-DOS o CASA-DE-DOS. Eso sería lo ideal porque el “casado casa quiere” pero acaba siendo de tres cuando una suegra visita el hogar y no se marcha, entonces se convierte en Casatrés, y luego viene la otra suegra y ya estamos en Casacuatro, y luego vienen los niños y se convierte en una escuela y luego vienen las amigas de ella, pasada la pasión del noviazgo y luego los amigos de él para ver el partido de fútbol y aquello se convierte en un pandemónium… hasta que llega la hipoteca y la crisis y la CASA se convierte en la CAZA…la caza de un cajero automático de un banco donde pasar una noche y otra y otra.

VINCULACIÓN AMOROSA (Una colaboración de nuestro asesor espiritual, MIlarepa)

Queridos hermanos en el Todo. Todos estamos vinculados en el Todo, de donde procedemos y al que algún día regresaremos. Nuestra finitud nos impide de momento la estrecha unión entre los seres creados o criaturas, por eso nos vemos obligados a elegir vinculaciones por simpatía, por empatía, por “horror vacui” horror al vacío y por decisión libre de nuestra voluntad. La vinculación de pareja es la más estrecha de las vinculaciones posibles entre seres finitos. “Y seréis los dos una sola carne”, dijo el maestro. Para quienes se ven como solo carne es la meta suprema. Para quienes nos sentimos espíritus encarcelados en la carne es solo una opción, ni la mejor ni la más elevada, pero tal vez una placentera alternativa que ha permitido la supervivencia de la vida humana hasta el invento de la fecundación in vitro. Recuerden que la vida en pareja es un entrenamiento para la suprema y última vinculación en el Todo. Si dos no son capaces de soportar la convivencia, ya se imaginarán lo que será la convivencia en el Todo, con millones y millones y millones de individuos y de parejas y de tríos y de cuartetos y de parejas de amigos y de ejércitos de enemigos… Vayan, vayan entrenándose porque la vida de pareja no es nada comparado con lo que les espera. Mis mejores deseos para las parejas en el día de San Valentín, de este célibe monje budista que a veces sufre la tentación de emparejarse…Hay mujeres maravillosas que enternecerían el corazón de un pedrusco. Hay hombres… Bueno, dejemos el tema, creo que ya he dicho bastante para un Siccionario.

SICCIONARIO CARNAVALESCO


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SICCION ARIO-II ENTREGA-EL CARNAVAL

VERSIÓN DEL ACADÉMICO DE LA R.A.G.E. MR. SLICTIK

CARNAVAL: También conocido en otro tiempo como “Carnestolendas”, de tollere,quitar, y carnes, más bien grasosas. En tiempos medievales la iglesia prohibía comer carne a los señores feudales pero no les prohibía el derecho de pernada. La plebe no comía carne durante todo el año y no la iba a comer precisamente en Cuaresma. Que comieran pescado está por ver, y que este pescado fuera la sardina parece lógico, siempre fue uno de los pescados más baratos del mercado. De ahí el entierro de la sardina. Ver también Cuaresma y Entierro de la sardina.

CLASES DE CARNAVALES

El más conocido es el carnaval político del que disfrutamos todos los días del año. El más lujurioso es el carnaval brasileño, que “samba” o “zampa” toda carne que se pone a tiro. El más aristocrático es el carnaval de Venecia, donde un disfraz te cuesta un riñón y la mitad del otro en el mercado negro. El carnaval literario es una propuesta de Slictik que pretende que todos los sonymageros se disfracen de un personaje literario.

ANTIFAZ-DISFRAZ

-Rebelión proletaria contra el aburguesamiento de las clases pudientes. De ahí el “anti-frac”, ustedes me entienden, o el “dis-frac”, para los contemporizadores, que intentaban no enemistarse con el “frac” al tiempo que lo recortaban hasta quedar en nada (véase también carnavales brasileños).

-Antifaz o anti-rostro. Un rostro o careta (cara con mucha “jeta”) puesto sobre el otro rostro, para disimular. Véase también “carnaval político”. El antifaz fue muy usado por buenos y malos. Los bandidos se ponían antifaz para robar y el Coyote y el Llanero solitario para defender a las víctimas de los malos.

CUARESMA

Cuarenta días sin políticos, sin carne en los reality shows, sin carne en las carnicerías, sin carne en la guerra, sin carne artificial de silicona, sin “carné” de identidá, sin “car” en nuestras ciudades, sin venta de carne en los prostíbulos o en las redes de pederastia, sin carne, chorizo, jamón, cecina, tocino, morcilla, etc en el cocido… Lo lamento, eso no lo puedo resistir. Que llegue cuanto antes el entierro de la sardina. Ver entierro de la sardina.

CARROZA

-“Car” que va rozando a la multitud al pasar. Se dice también del hombre mayor y rijoso que intenta rozar al pasar sin conseguirlo. Su diminutivo es carreta, un “car” femenino que gusta mucho a los car-rozas. Véase también Desfile de carnaval.

DESFILE DE CARNAVAL

-Desfile para ir a la guerra sin armas, para hacer el amor y no la guerra, para que los políticos no se sientan tan solos, para que los tímidos se “despeloten” y los “despelotados” se tapen.

ENTIERRO DE LA SARDINA

-Metáfora precognitiva de cómo quedarán nuestros mares en un futuro próximo. Ahora enterramos la sardina, antes lo hicimos con el boquerón, y un día lo haremos con el tiburón… bueno, eso no sería tan malo, sobre todo si pertenece a la especie “tiburón de las finanzas”.

Adjuntos:
Comentario: Carnaval en Alcázar de San Juan, La Mancha. El más curioso del mundo. Se celebra en Navidad
carnavalcazar-carnaval-de-alcazar-de-san-juan-ciudad-real[1].jpg

SICCIONARIO HUMORÍSTICO I


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IMPORTANTE TRABAJO DE DOS ACADÉMICOS DE LA R.A.G.E. (REAL ACADEMIA GLOBALIZADA DE ESCRITORES) QUE INTENTAN DAR LA VUELTA AL CALCETÍN DEL LENGUAJE Y TRANSFORMAR LA TRAGEDIA DE LA VIDA EN PURA COMEDIA. QUIENES DESEEN FORMAR PARTE DE ESTA ACADEMIA Y TRABAJAR EN ESTE SICCIONARIO O EN OTROS FUTUROS SOLO TIENEN QUE INSCRIBIRSE EN EL OTRO HILO PRESENTANDO ESTE Y PROPONER CUÁL SERÍA SU COLABORACIÓN.

Y AHORA CEDO LA PALABRA AL ÍNCLITO ACADÉMICO MR. BERNIE, SILLÓN “B” MAYÚSCULA, PARA FORMALICE SU PRÓLOGO O PREÁMBULO A ESTE SICCIONARIO. ESTÉN ATENTOS A LA PANTALLA.

PRÓLOGO-PREÁMBULO DEL ACADÉMICO MR. SLICTIK, ACTUALMENTE SIN SILLÓN Y ASPIRANTE A LA “S” MAYÚSCULA. PODADO DE SU LARGUÍSIMO DISCURSO DE PRESENTACIÓN DEL SICCIONARIO AL PLENO DE LA R.A.G.E. (REAL ACADEMIA GLOBALIZADA DE ESCRITORES)

Estimados académicos: No digo amigos, porque la amistad es un largo camino y con ustedes acabo de empezar. No así con mi ínclito y dilecto amigo Mr. Bernie, con quien me une la fraternidad espiritual de dos almas gemelas en el humor.

Con su favor o contra su oposición hemos decidido emprender la intrépida aventura de darle la vuelta al calcetín del lenguaje y transformar en comedia toda tragedia, en sonrisa todo rictus amargo; en risa humana y generosa todo llanto generado la insolidaridad y la violencia y finalmente en “amore” todo “humore”, puesto que en realidad, y lo queramos o no, el humor es la puerta al amor, algunos dicen que puerta trasera o de servicio, otros pensamos que espléndido Partenón de columnas jónicas hacia el templo de la diosa Venus, donde también se adoran otros dioses menores y puede que alguno mayor, santo patrono de las grandes almas que han escogido el camino del celibato para lograr la meta del amor universal a todos los seres, humanos o inhumanos, materiales o espirituales, animales o racionales de la animalidad.

Tengan por seguro, estimados señores, que si logran cambiar su lenguaje cambiarán también su pensamiento y si transforman éste último su vida dará un salto cualitativo de consecuencias imprevisibles. La risa y el humor presidirán sus vidas, como burbujas de luz, impenetrables a la oscuridad y a la tristeza. Un saludo y me voy con Mr. Bernie a confeccionar el Siccionario. No necesitamos de su aprobación ni de su recortado presupuesto. La fundación “Slictiks Productions presents…” en su sección más espiritual corre con todos los gastos, dietas de viaje, remuneración de asesores y el mejor catering del mundo, a cargo de nuestro chef Iñaki Lizorno. Mientras dure la confección de este Siccionario no nos faltará de nada. A ustedes, serios académicos, solo desearles que “con su pan se lo coman”. Feliz Navidad a pesar de todo.

IÑAKI LIZORNO ESTÁ PREPARANDO EL CONVITE NAVIDEÑO, TAMBIÉN PARA ACADÉMICOS. LES ADELANTO QUE PARA ABRIR BOCA Y NO MOLESTAR AL PERSONAL EN ESTOS TIEMPOS DE CRISIS, PRONTO PODRÁN DEGUSTAR UNAS SOPAS DE AJO AL ESTILO DE LA MONTAÑA DE LEÓN, RECETA SENCILLA DE IÑAKI. NO SE LA PIERDAN.

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NAVIDAD POR EL ACADÉMICO SLICTIK

navidad.
(Del lat. nativĭtas, -ātis).
1. f. Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.
2. f. Día en que se celebra.
3. f. Tiempo inmediato a este día, hasta la festividad de Reyes. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing. Se harán los pagos por Navidades y por San Juan.
¶ ORTOGR. Escr. con may. inicial.

VERSIÓN DE MR. SLICTIK, ACADÉMICO DE LA R.A.G.E.
NAVIDAD
También conocida como “Nievidad” en algunos países del norte.
La Noelidad se está poniendo de moda.
Prefiero Natividad. Nacer a la consciencia es un don y debería celebrarse todos los días, en lugar de todos los años.

ARBOLITO-ARBOLITA DE NAVIDAD
~ de Navidad.
1. m. árbol, natural o artificial, que se decora con luces, adornos y regalos para celebrar la Navidad.
VERSIÓN MR. SLICTIK
Arbo-lito. Versión en piedra que utilizaban nuestros antepasados cavernarios.
Arbo-lita. Versión femenina que se utilizaba en los ritos de fecundidad.

LUCES NAVIDEÑAS
luz1.
(Del lat. lux, lucis).
1. f. Agente físico que hace visibles los objetos.
VERSIÓN DE MR. SLICTIK
LUCES NAVIDEÑAS: En plural debido a que el gran consumo de bebidas espirituosas hace que la simple luz mortecina de una vela se convierta en “luces”. Los pobres que no tienen para bebidas espirituosas tampoco tienen para una luz, por lo que celebran la navidad a oscuras.
LUCES NAVIDEÑAS INTERMITENTES: Semáforos navideños que atraen a las abejas en forma de tarjeta y repelen a los mosquitos que no tienen dónde caerse muertos.

AUGURIOS-DESEAR BUENOS AUGURIOS-NAVIDEÑOS
augurio.
(Del lat. augurĭum).
1. m. Presagio, anuncio, indicio de algo futuro
VERSIÓN DE MR. SLICTIK
Todo el mundo se desea lo mejor en estas fiestas navideñas. Si fuera de verdad y de corazón no se necesitaría celebrar de nuevo la Navidad, puesto que sería Navidad todo el año.
MAGÍA, NAVIDEÑA
magia.
(Del lat. magīa, y este del gr. μαγεία).
1. f. Arte o ciencia oculta con que se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de seres imaginables, resultados contrarios a las leyes naturales.
2. f. Encanto, hechizo o atractivo de alguien o algo.
~ blanca, o ~ natural.
1. f. La que por medios naturales obra efectos que parecen sobrenaturales.
VERSIÓN DE MR. SLICTIK
No puedo estar más de acuerdo con mi colega el académico Mr. Bernie. La verdadera magia en estos tiempos consiste en sobrevivir y no morir en el intento. Los niños ven la magia de otra manera. Me remito a la acepción Reyes magos de oriente.

MILAGRO
milagro.
(De miraglo).
1. m. Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino.
2. m. Suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa.
3. m. exvoto (‖ ofrenda dedicada a Dios, a la Virgen o a los santos).
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Aparte el milagro mencionado por Mr. Bernie, se ignora si alguna vez se ha producido el milagro, a lo largo de la historia, de que no existan guerras en Navidad, todos los seres humanos hayan tenido algo decente y navideño para comer en estas fiestas y todo el mundo se haya amado fraternalmente durante un segundo y de corazón. Yo diría que el milagro aún está por ver.

PAPÁ NÖEL Y SANTA CLAUS
No se puede poner la versión de la RAE puesto que salvo error u omisión ambas figuras no existen para ella.
VERSIÓN DE MR. SLICTIK
Papá Nöel es el único trabajador que trabaja en Nochebuena y Navidad dejando a su esposa en casita, haciendo la sopa de marisco, y sin poner mala cara, porque solo pensar en las sonrisas de los niños se le ensancha el corazón. Aún no ha llegado la igualdad a esta profesión, no existen Mamás Nöel, que sepamos.
SANTA CLAUS: Dícese de un santo del norte que cerró el cielo en Navidad para que los niños tuvieran su cielo en la tierra por unos minutos.

VILLANCICOS
villancico.
(De villano).
1. m. Canción popular breve que frecuentemente servía de estribillo.
2. m. Cierto género de composición poética con estribillo.
3. m. Canción popular, principalmente de asunto religioso, que se canta en Navidad y otras festividades.
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Siempre la cantaron los villanos o plebeyos, porque el corazón de los millonarios siempre ha estado demasiado vacío para que surjan canciones. Durante la Edad Media y el Renacimiento los castellanos pagaban a los juglares para que cantaran lo que ellos eran incapaces de cantar.
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PESEBRE
pesebre.
(Del lat. praesēpe).
1. m. Especie de cajón donde comen las bestias.
2. m. Sitio destinado para este fin.
3. m. nacimiento (‖ representación del de Jesucristo).
conocer alguien el ~.
1. loc. verb. irón. coloq. p. us. Asistir con frecuencia y facilidad donde le dan de comer.
tener alguien el ~ alto.
1. loc. verb. coloq. Ven. Encontrarse en situación de escasez económica.
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VERSIÓN DE MR. SLICTIK
Lugar del portal de Belén donde pacieron el buey y la mula y donde el niño Dios buscó un poco de calor. En estos tiempos ya no hay pesebres porque se han “recortao” y los antiguos pesebristas buscan los paraísos fiscales. Los niños son abandonados en los cajeros automáticos de los bancos, nuevos pesebres modernos.

LOS REYES MAGOS DE ORIENTE
Reyes Magos.
1. m. pl. Los que, guiados por una estrella, fueron de Oriente a adorar al Niño Jesús.
VERSIÓN DE MR. SLICTIK
Puede que no fueran reyes, pero sí eran auténticos magos, puesto que hicieron sonreír a un niño. En la versión moderna se visten de manera estrafalaria y se pintan la cara de colores vivos, prefieren llamarse “payasos”.
La inclusión de un Rey de raza negra no fue aceptada por ciertos entornos racistas por lo que eligieron a un Papá Nöel de raza blanca y lo alimentaron bien para que aceptara el cargo.

FIELES
fiel.
(Del lat. fidēlis).
1. adj. Que guarda fe, o es constante en sus afectos, en el cumplimiento de sus obligaciones y no defrauda la confianza depositada en él.
VERSIÓN DE MR. SLICTIK
Son llamados así los seguidores de corazón de la Navidad. A pesar de las guerras, la violencia, el hambre en el mundo, la esclavitud laboral de los niños, las crisis económicas, la injusticia del sistema económico y social, la fragilidad de la vida y todo cúmulo de tragedias sin cuento (algunas no se realizan, como el supuesto apocalipsis Maya) algunos aún deseamos celebrar la Navidad de corazón, aunque seamos grandes pecadores.

AGRADECIMIENTOS DE MR. SLICTIK
A mi colega Mr. Bernie, sin cuyo ánimo y amistad este diccionario no sería posible.
A mis asesores sin pesebre: Milarepa (cuestiones espirituales), Lotario, el reportero más dicharachero del diario, en cuestiones mediáticas; a Martín, director de Marketín, que está intentando convencer a Mr. Bernie y a Mr. Slictik que posen desnudos para un calendario para los sin techo, sin pan y sin esperanza. Está de moda dice Martín, hay calendarios de bomberos desnudos, de piraguístas desnudos, de amas de casa desnudas… Mr. Slictik le ha replicado que está muy gordo y que prefiere desnudar su alma.

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