BREVES HISTORIAS DE OMEGA (EL TURISMO EN OMEGA)


BREVES HISTORIAS DE OMEGA VI

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NOTA INTRODUCTORIA

El esbozo de la historia de Omega me llevó algunos años y no siempre tuve claro cómo enfocar el tema. Era consciente de la necesidad de tener una idea básica de su historia, ya que aunque Diario de Ermantis transcurre en el momento presente de la narración, con algunos flashback, más o menos extensos, a la infancia del protagonista, mientras escribía la historia constantemente necesitaba de tener claras algunas ideas sobre lo que había ocurrido a lo largo de la historia de Omega.

Antes de la llegada de la inteligencia artificial Omega era un planeta esencialmente turístico. Todas las razas inteligentes de la galaxia acudían allí a pasar sus vacaciones. Se trataba de un destino turístico de primera y solo al alcance de las grandes fortunas, algo así como… en nuestra querida Tierra. ¡Para qué vamos a dar nombres!

El turismo suele iniciarse cuando una parte de la población (aristócratas, burgueses o como se les quiera llamar) alcanzan un nivel económico que les permite pasarse un tiempo o mucho tiempo ociosos y con ganas de divertirse, de viajar, de conocer lugares y gente nueva. Pero no alcanza su auge hasta que una mayoría suficiente o inmensa consigue un nivel económico básico que les permite al menos un mes de vacaciones anuales y unos ingresos con los que pagarse viajes y estancias en lugares poco o mucho alejados de su residencia habitual.

En Omega, debido al episodio del Valle de la Muerte, del que se habla en el relato, la historia habitual de la evolución de una sociedad a nivel económico sufrió una grave distorsión. Esto, unido a que tras el episodio del Mesías de Omega, ocurrido al mismo tiempo que dicha batalla, éste y la tripulación de su nave pusieron en contacto al planeta con desconocidas civilizaciones extraomeguianas de las que no se tenía el menor conocimiento, ni siquiera se imaginaban que pudieran existir. Para rematar todo este desbarajuste llegó la inteligencia artificial HDM-24 al poder y con ella se acabó el turismo extraplanetario debido al episodio de la guerra más incruenta de la historia conocida, que también se menciona en el relato. Como son historias muy extensas y complejas, aquí solo se mencionan los datos esenciales para que la historia que se cuenta tenga sentido, remitiéndose a otras historias que subiré en su momento y que son bastante más largas de lo habitual en este formato, tales como El Mesías de Omega y Batalla contra Doctor. Espero que les guste.

EL TURISMO EN OMEGA

BREVE EXTRACTO DE LA TESIS DOCTORAL DE LIVIA URDOZA PARA SU DOCTORADO EN HISTORIA PRÁCTICA DE OMEGA

No cabe la menor duda de que la historia del turismo en Omega, yo diría que toda la historia omeguiana, es tan insólita que ningún otro planeta del cuadrante ha vivido o sufrido algo parecido. A través de los archivos documentales del bueno de “H” he podido documentarme y cerciorarme por completo este dato que cuando comencé a escribir esta tesis ya daba por supuesto. En los archivos de nuestra inteligencia artificial existen copias de bibliotecas enteras de otros planetas que fueron transferidas con los correspondientes permisos o saqueadas sin más por espías del propio “H”, quienes armados con increíbles y diminutos artilugios que colocados en los edificios de estas bibliotecas, pudieron copiar hasta la última coma del último legajo escondido en bibliotecas de todos los planetas conocidos.

Para un historiador es como un prodigioso juguete infantil la posibilidad de consultar cualquier momento de nuestra historia a través de “H”. Cuando existen documentos él los tiene y cuando no, ha hecho portentosas recreaciones holográficas de lo que pudo haber sido, según los datos que almacena su memoria. De hecho solo a nosotros, “los rebeldes culturales”, se nos ha ocurrido trabajar como historiadores, entre otras disciplinas, para recopilar por nuestra cuenta y desde nuestra perspectiva todo el legado cultural e histórico que nos han dejado nuestros ancestros. El común de los omeguianos se limita a consultar a la inteligencia artificial y aceptar sus datos e informaciones sin ningún filtro ni criterio propio. Es cierto que el gran Helenio de Moroni, nuestro profesor chiflado particular, juró y perjuró que su inteligencia artificial había sido programada para que no pudiera manipular y controlar a los omiguanos, estaba a disposición nuestra, para alcanzar un mayor nivel evolutivo, no para llevarnos con engaños hacia metas solo imaginables por la privilegiada cabeza del sabio. Es posible que esto sea así, aunque somos muchos los que no estamos muy convencidos, de hecho ni muy, ni poco, al contrario, creemos que hay una programación oculta en el fondo de la memoria de “H” a la que nos gustaría acceder, aunque hasta ahora nadie lo ha conseguido, ni siquiera nuestros ingenieros informáticos rebeldes.

No voy a remontarme a los tiempos prehistóricos para confeccionar este informe. Entonces todo era pura supervivencia y se viajaba para conseguir mejor caza o para huir de los depredadores. El turismo, se puede decir, que comenzó a partir de la batalla del Valle de la Muerte. La tecnología que nos prestara su comandante, más conocido por El Mesías de Omega, y la tripulación de su nave, permitió a nuestro planeta evolucionar tanto y en tan poco tiempo que en ello también somos únicos en la historia de las especies inteligentes del cuadrante.
Digamos que el turismo, como ha ocurrido en otros planetas más convencionales, comenzó siendo un pasatiempo de ricos, y conforme el nivel económico se fue elevando y alcanzado a otras clases sociales se transformó en un negocio más y muy boyante. En el caso de Omega el aterrizaje de la nave “Explorador I” nos abrió los ojos de repente a la posibilidad de existencia de vida extraomeguiana. De ahí a que la tecnología que nos prestaron sus tripulantes nos permitiera viajar por el espacio y encontrar otras especies inteligente fue una especie de salto de trampolín, rápido y efectivo.

Omega fue elegido por otros planetas como lugar de recreo y de ocio por excelencia. El turismo comenzó a florecer y nos convertimos en el planeta turístico por excelencia del cuadrante. Los omeguianos se dedicaron por completo al negocio turístico y contrataron como mano de obra a otras especies menos agraciadas económicamente para que hicieran de trabajadores y campesinos. El omeguiano llegó a ser un “relaciones públicas”o un empresario del ocio. Durante esta época el turismo alcanzó su cúspide y los hoteles de Omega fueron considerados como los más lujosos y avanzados de toda la galaxia conocida. Claro que eso costaba un “dinerito” solo al alcance de los más ricos y poderosos. Omega ganó muchísimo dinero con su negocio y esto propició que cuando nuestro chiflado particular, Helenio de Moroni, solicitara del primer Consejo planetario, un presupuesto desorbitado para confeccionar una inteligencia artificial casi mágica, que nos permitiera desentendernos del concepto de trabajo y nos ayudara a conseguir el ocio total, le fuera concedido todo lo que pidió y aún estaban dispuestos a darle más a cambio de lo único que les quedaba por conseguir: el ocio absoluto para siempre.

Sin embargo no todo dura para siempre. Cuando Omega comenzaba a prepararse para ir dejando el negocio turístico en manos de la inteligencia artificial y su “troupe” de robots fabricados específicamente para que ningún omeguiano tuviera que volver a trabajar en el turismo, entonces se produjo un acontecimiento histórico que cambiaría para siempre nuestro futuro. El planeta Noctor, el planeta guerrero por antonomasia del cuadrante, decidió invadirnos, apoderarse del planeta, de su negocio turístico y convertir a su población en soldados mercenarios. Por suerte “H” ya lo había previsto y gracias a los informes de sus espías, robotizados o no, tuvo tiempo suficiente para crear el arma de guerra que acabaría con todas las guerras, como se ha pregonado siempre en la propaganda bélica de todos los planetas de la galaxia. Esta vez fue verdad.

La invención del rayo Omega, un laser tan original y portentoso que aún nadie sabe muy bien cómo funciona, permitió a nuestra inteligencia artificial derrotar a la flota de guerra noctoriana antes incluso de acercarse al planeta. Pero esta es una historia que se narra en otra parte, concretamente en el trabajo de nuestro colega Andronius Tostis, el mejor historiador de la que él llamó “La guerra más pacífica de la historia”. Sin un solo disparo de la flota noctoriana ésta tuvo que retirarse de Omega, que de esta manera y por sugerencia de “H” que el Consejo planetario ratificó por unanimidad, nuestro planeta entró en cuarentena y ya no se permitió entrar o salir a nadie, salvo justificadas excepciones.

De esta forma el turismo pasó a ser una más de las muchas posibilidades que “H” ofreció a los ciudadanos omeguianos. Ahora mismo son pocos los omeguianos que desean viajar a una parte u otra del planeta y cuando se produce algún atasco porque todos se ponen de acuerdo para viajar a un mismo sitio, a la vez, nuestra inteligencia artificial reparte créditos preferenciales para viajes turísticos según los méritos de los ciudadanos, alcanzados de una u otra manera. “H” es muy respetuoso con nuestra libertad, pero nos incentiva, la zanahoria y el palo, para que no perdamos las buenas costumbres omeguianas en las diferentes facetas y campos de nuestra cultura.

En eso ha quedado el un tiempo floreciente turismo omeguiano, en algunos viajes con naves planetarias para ver un paisaje o un lugar determinados.

FIN

Nota final. Extracto de la tesis doctoral de la doctora Livia Urdoza, realizado por nuestro decano.

NOTA BIBLIOGRÁFICA

Para más datos sobre el turismo y los hoteles en la época floreciente de nuestro turismo les remito al gran trabajo de nuestro colega titulado “HOTEL OMEGA”.

Para más datos sobre la batalla del Valle de la Muerte y sobre la batalla más pacífica de la historia remito al trabajo conjunto que hemos hecho todos los historiadores de la facultad de historia de la universidad e Vantis.

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