AMAR LA MÚSICA CLÁSICA V


NOTA: Hace unos días falleció Fernando Argenta, a cuyo programa escribí esta carta hace unos años.  Sirva como homenaje a este amante de la música. Que descanse en paz.

 

 

LA NOVENA SINFONÍA DE BEETHOVEN

No pensaba tocar este capítulo hasta dentro de un tiempo, pero aprovechando que estoy subiendo al hilo “Primavera literaria” en Algo más que palabras, de la sección literaria, mi relato musical sobre la novena, me ha parecido oportuno poner también aquí la música, remitiendo al hilo para quienes deseen leer también el relato musical.

Esta es la carta que escribí a Clásicos populares de RNE en la que acompañaba el relato. Que yo sepa no se leyó en el programa, ni tampoco me contestaron. Puede que no les gustara o que creyeran que era demasiado larga o simplemente que terminara en la papelera antes de pasar la primera criba. Me gustaría pensar que se extravió en el correo. Eso sería menos humillante para mí, aunque no creo que sucediera así.

Leon a diecisiete de diciembre del año dos mil uno.

Estimados Araceli y Fernando:  Hace unos días, mientras terminaba el relato que os adjunto, se me ocurrió poner la radio y escuché vuestro programa. Llevaba años sin oíros. Hace ya muchos pegaba mi pequeño transistor a la oreja para disfrutar todos los días de  “Clásicos populares”. Mi pasión por la música no tenía en aquellos tiempos –tendría unos diecinueve o veinte años- otra salida que escuchar en onda media el único programa de la radio que me permitía pasar un rato junto a mis viejos amigos. No tardaría mucho, coincidiendo con mi primer sueldo, en comprar un flamante transistor con FM, en el que me gasté la mitad del sueldo, por lo menos, pero lo di por muy bien empleado porque descubrí Radio 2 donde pude llegar hasta el hartazgo escuchando la gran música que había descubierto unos años antes al ser sorprendido por primera vez por la magia de la novena del sordo genial. Desde entonces fue para mí como una bandera que me ayudó a superar momentos difíciles.

En aquel tiempo también se iniciaba mi otra gran pasión: la literatura. En un cuaderno escolar escribí algún relato y el esbozo de mi primera novela. Me juré a mí mismo escribir un maravilloso poema glosando la música de la novena, ese elixir divino que me transportaba a otro mundo, más allá de las estrellas, donde todos los hombres alcanzábamos por fin la consciencia de ser hermanos. Lo intenté de forma esporádica pero siempre lo dejaba por imposible. La música de la palabra nunca podrá alcanzar a la música del corazón del viejo sordo cascarrabias, aunque aquella se dope con nandrolona. Beethoven nos lleva muchas leguas de ventaja. No obstante hace unos meses coincidiendo con el intento de resucitar un viejo proyecto literario que titulo “Relatos musicales” me dije que la deuda de honor que tengo con la novena sinfonía debería ser pagada de alguna forma y me puse a ello. Inicié el relato y lo dejé desesperanzado pero la constancia pudo más que la desesperanza y hoy he conseguido terminarlo.

Como las deudas de honor no se pagan en privado he tomado la decisión de utilizaros como vehículo para que hagáis llegar al viejo amigo este relato, esté donde esté –seguro que en el Elíseo paseando con su torpe aliño indumentario mientras tararea despistado alguna nueva y genial composición- y de la forma que estiméis oportuna.

Conociendo como conozco vuestra pasión por el sordo genial y el viejo peluca y Cia sé que no tirareis este pequeño homenaje a la basura, aunque os autorizo a ello, porque cualquier cosa que se dice de un viejo amigo –hasta un balbuceo- es bien recibido por los amigos del amigo.

Os animo de corazón a seguir con vuestra maravillosa empresa de descubrir por primera vez a los peques y también a los no tan peques la magia que encierra la música salida del corazón de los grandes genios. Al mismo tiempo me gustaría animaros a que intentarais que los grandes escritores del panorama literario de nuestro país glosaran de algún modo sus composiciones musicales favoritas. Ya se que es una idea un tanto descabellada pero los que amamos apasionadamente “la gran música” agradecemos cualquier empresa, aunque sea descabellada, que nos ayude a seguir disfrutándola de una manera distinta y más profunda, hasta haciendo el pino. Para un apasionado de la música y la literatura ,como creo hay muchos, sería mágico que los grandes escritores las unieran con formidables puentes o simplemente con pasarelas. En nuestro país tenemos tan buenos escritores y poetas que harían maravillas.

Acabo por fin antes de que me arrepienta de esta tontería, soy muy tímido, y  acabe tirando esto a la papelera.
Un abrazo y los mejores deseos de paz y felicidad en estas fechas. Supongo que ya sois conscientes del apoyo que tenéis entre la audiencia, pero por si acaso a veces os desanimáis un poquito, en la sombra siempre estaremos los oyentes anónimos descubriendo nuevas y escondidas maravillas musicales gracias a vosotros.

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Un comentario en “AMAR LA MÚSICA CLÁSICA V

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