Mes: enero 2014

Diario de un gigoló VI (Versión Sonymage)


DIARIO DE UN GIGOLÓ, VERSIÓN SONYMAGE
EN EL PUB DE PACO/CONTINUACIÓN

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Miré a la dama en cuestión. Una mujer delgada, bien vestida, aunque un poco remilgada para mi gusto. No estaba mal, aunque tan poco tan bien como para ir corriendo tras sus posaderas. La dama me observó con detenimiento e hizo un gesto a Paco.

-Quiere lo de siempre, un jerez seco. Esta es su botella, es especial, solo para ella. Si le sirvieras a otro y ella te viera se quejaría y yo tendría que echarte un buen rapapolvo a su presencia. Se lo vas a llevar. Te preguntará si eres nuevo. Es posible que te pida que te sientes con ella unos minutos. Me miras y yo asentiré, así sabrá que estás en el ajo. Te hará alguna pregunta. Procura ser discreto y muéstrale un poco de tu cultura, no demasiado, no te pavonees con ella. No tengo nada más que decirte. Y ahora lleva el jerez.

Lo hice. Dije un buenas noches simpático, no demasiado y dejé el jerez ante ella con cuidado. Ya me disponía a marcharme cuando ella me retuvo.

-¿Eres nuevo?

En otras circunstancias me hubiera gustado responder con alguna broma, algo así como “sí, con cara de huevo”. Pero no estaban los tiempos para hacer bromas con el trabajo.

-He comenzado esta noche.

-Siéntate ahí, solo será un minuto.

Miré a Paco que asintió. Me senté frente a ella, la silla era un poco baja para mí, procuré que mis pies no la rozaran.

-¿Es tu primer trabajo?

-No. Soy universitario y tengo que trabajar un poco para ayudarme en los estudios.

-¿Qué estudias?

-Psicología.

-Interesante carrera. ¿Te gusta la música?

-Mucho, sobre todo la música clásica.

-¿Qué compositores te gustan más?

-Beethoven…(observé un gesto en ella como diciendo, lo de siempre)… eso me hizo titubear buscando su compositor favorito… Chopin…

-¿Chopin? Tienes buen gusto. Puede que un día de estos te invite a mi casa. Tengo un maravilloso piano. Te tocaré algún nocturno y luego podremos bailar un vals. ¿Te gustan los valses chopinianos?

-Ya lo creo, son maravillosos, parece como si el alma te bajara a los pies.

-¡Qué metáfora tan bonita? ¿No serás poeta?

-Nunca he intentado escribir. Creo que no es lo mío.

-¿Y qué es lo tuyo?

-Amar. Creo que lo mío es amar.

La señorita Julia se rió de buena gana.

-Veo que a tus dedos les gusta tocar otras cosas más que los nocturnos. ¿Sabes tocar el piano?

-Me gustaría pero no tengo tiempo, estoy demasiado ocupado con la universidad, y aunque lo tuviera, no me queda dinero para tomar clases.

-Eso tiene arreglo. A mí no me importaría enseñarte… si eres bueno, claro.

Lo dijo con una malicia que me dejó descolocado. Por lo que me contara Paco me había hecho una idea de ella más cercana a la beatería y gazmoñería que al desparpajo que indicaba ahora el tono de su voz. Claro que si era verdad que se llevaba a casa a camareros y clientes para algo más que tocar el piano, estaba claro que no podía ser una beata, al menos por dentro. Tal vez se le hubiera escapado, pero por si acaso decidí recoger el guante antes de que fuera tarde.

-Lo seré-dije con un entusiasmo y una intención tan evidente que los ojos de la mujer se humedecieron.

-Así me gusta. Y ahora puedes marcharte. Gracias por tu tiempo.

El cambio fue tan brusco que creí haberla ofendido. ¿Dónde estaba el límite entre su gazmoñería y atrevimiento, entre la beata y la amante sin inhibiciones. Decidí que solo el tiempo me permitiría ver claro en aquel tupido bosque.

Regresé junto a Paco quien me ordenó ponerme a su lado, tras la barra.

-¿Cómo te ha ido?

Creo que bien- y le conté la conversación-.

La tienes en el bote, muchacho. Lo que menos esperaba era encontrarse con un camarero al que le gustara ese tipo de música. Los demás siempre se quejan de que les obliga a escucharla tocar el piano. Dicen que es una petarda. Pero si a ti te gusta ese tipo de música haréis buenas migas.

La noche se fue agitando y me vi obligado a ponerme las pilas. Algunos se quejaron de la impericia del nuevo y Paco tuvo que salir en mi defensa.

-En una semana será el puto amo de este barco. ¿Alguien quiere apostar?

Continuará.

 

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CURSILLO DE YOGA MENTAL 2-12


 

 

CURSILLO DE YOGA MENTAL/ SEGUNDA ETAPA

 

CLASE DOCE

 

Saludo budista.

 

En la anterior clase hicimos todos los ejercicios de energetización de kriyayoga, hoy vamos a hacer los ejercicios completos de calentamiento de taichí y en la próxima clase  haremos los pases mágicos de Castaneda.   Puede resultar aburrida tanta repetición y muy complicado hacerlo todos los días porque andamos demasiado ocupados y el poco tiempo de ocio que conseguimos lo queremos emplear en descansar, pero lo mismo que no por ello dejamos de hacer la comida todos los días, porque si no nos alimentamos no podemos seguir viviendo, con estos ejercicios sucede algo parecido, porque en realidad nos estamos alimentando, aunque sea energéticamente, emocionalmente, mentalmente y psíquicamente. Ya sé que esto no es tan evidente como en la alimentación física pero sólo tenemos que analizar cómo estamos cuando la depresión se apodera de nosotros y perdemos hasta los deseos de vivir para darnos cuenta de lo importante que es recargar energía y que la batería vital que nos permite seguir existiendo esté siempre repleta. Al menos debemos intentar practicarlos los fines de semana.

 

NOTA: Para los seguidores del blog. Estoy confeccionando un manual completo de los ejercicios de taichí. No poseo ilustraciones pero creo que son fácilmente comprensibles. Ya las subiré en su momento. Los interesados en los ejercicios de energetización de kriyayoga o en los pases mágicos de Castaneda pueden ponerse en contacto conmigo a través de mi correo electrónico   cesargarcia434@gmail.com y se los facilitaré.

 

 

Como hacemos todos los días frotamos las palmas de las manos, donde están chakras secundarios y las vamos aplicando por todo el cuerpo, nos peinamos con las palmas hacia atrás, frente, ojos, oídos, etc.

 

Hoy comenzamos una serie de ejercicios físicos de estiramiento para que las posturas de yoga físico que seguiremos haciendo no nos causen alguna lesión por falta de calentamiento y estiramiento. Los ejercicios los tenéis en las fotocopias que os he distribuido. Ni se os ocurra hacer algunos que son muy complicados y solo los puede hacer mi hija Sara que fue gimnasta rítmica. Buscad los sencillos y hacerlos durante el tiempo que os marca el letrero.

 

MANTRAS

 

Hoy trabajaremos con el mantra HAM que el que activa el quinto chakra. Trabajaremos con este chakra en la relajación. También nos serviremos del mantra KEY, que nos vitaliza y nos ayuda a superar nuestros problemas de salud.

 

 

CONCENTRACIÓN SOBRE UN PUNTO DE LUZ

 

Repasaremos el ejercicio que hicimos la semana pasada para los que no estuvieron en clase y aprovecharemos para ir dominando y perfeccionando el ejercicio.

A los lectores del blog les remito a la clase anterior.

 

RELAJACIÓN

 

Hoy nos vamos a relajar aprovechando el ejercicio de concentración sobre el punto de luz.  Hemos terminado con el punto de luz en el centro de la cabeza, en la glándula pineal, que es su casa, digamos, donde reside habitualmente. Nuestra mente no es un circuito neuronal que distribuye corrientes eléctricas entre neuronas y permite que la información llegue al cerebro y desde él se distribuyan las órdenes; nuestra mente es mucho más que eso. Digamos que el cerebro es el hardware, utilizando la terminología informática, y la mente es el software, aunque en realidad este programa no está escrito en el cerebro, en las neuronas, sino que es también un auténtico hardware, aunque no es visible puesto que se trata de energía. Aunque la ciencia va progresando cada vez más y se van creando instrumentos que nos permiten ir viendo más y más partículas subatómicas (acabo de escuchar en la radio la noticia de un nuevo microscopio) todavía existen energías o formas de existencia que nos son desconocidas porque no las podemos percibir a través de nuestros sentidos físicos y de nuestros aparatos y artilugios. Una de ellas es la mente, una energía que podemos imaginar como un puntito de luz en la oscuridad. No se necesita más para que en ella quepa la mente. La materia física es compleja y requiere mucho espacio para almacenar mucha información (caso de nuestro cerebro dentro del cráneo) pero en un puntito de energía se puede almacenar toda una compleja mente humana. De hecho ya se están estudiando ordenadores cuánticos que permitirían un enorme almacenamiento de energía en una partícula diminuta.

 

Este punto de luz, como hemos visto en el ejercicio anterior, sale de su residencia, en la glándula pineal, desde donde está conectado con los circuitos neuronales y percibe todo el mundo físico a través de los estímulos que le llegan a través de los sentidos y controla y pone orden en nuestro cuerpo y en nuestras vidas físicas. Pero sucede que debido a una gran emoción, bien sea positiva como la alegría o negativa como el dolor, la tristeza, o debido a otros graves desequilibrios energéticos, como puede ser la falta de alimentación o el exceso de ella o debido a otras numerosas causas, éste punto de luz, nuestra mente, sale de su casa y se proyecta hacia el exterior, solo que no encuentra el mundo físico y material puesto que esa energía no es del mundo material, pertenece al mundo mental o psíquico. Es por ello que visualizamos una gran oscuridad, una noche, una llanura oscura por donde se desplaza ese punto de luz que está en otra dimensión donde no existe la materia ni es espacio tiempo. En la tercera etapa del cursillo aprenderemos la técnica de la proyección mental y haremos numerosos ejercicios, pero de momento nos basta con aprender lo esencial de esta técnica y saber cómo funciona.

 

En el ejercicio anterior vimos cómo el punto de luz-nuestra-mente puede viajar hacia el pasado o el futuro sin pasar por el mundo de la materia, viaja en otra dimensión, algo así como el hiper-espacio en las novelas de ciencia-ficción. Es por eso que nuestra mente no encuentra obstáculos físicos que hagan imposible esa especie de viaje en el tiempo hacia atrás. Es por ello que podemos recordar y nuestros recuerdos son tan vivos. Los cientifistas dicen que recordamos porque nuestros recuerdos están almacenados en el circuito neuronal, en algunas partes de nuestro cerebro físico, lo cual es cierto, pero no recordamos por eso, simplemente almacenamos en el hardware los datos que nos facilita el software que es nuestra mente. Si ella no pudiera viajar no tendríamos recuerdos, solo percibiríamos el momento. Si recordamos es porque viajamos hacia el pasado y la mente de esta forma activa la información que está encriptada en el hardware, digamos que la mente es la desencriptadora.

 

La mente nos permite comunicarnos entre nosotros puesto que es el contacto entre mentes, entre puntos de luz, el que permite las relaciones humanas y no los sentidos físicos o el lenguaje que serían un hardware muerto, inanimado, sin el software de nuestra mente. De esta forma se podría decir que la genial intuición que tuvo el bueno de Jung sobre el subconsciente colectivo es la forma metafórica de ver las relaciones en la oscuridad, en el hiper-espacio de esos puntitos de luz o mentes. Es por eso que cuando ese tipo de contacto no funciona se generan los asesinos en serie que carecen de empatía al no ser sus mentes capaces de entrar en contacto con las otras y de esta forma sentir la empatía que acompaña a esos contactos. Es por eso que se producen ciertos trastornos y patologías que la medicina moderna, siempre tan pendiente del hardware, es incapaz de arreglar. Intentan “dormir” los cerebros, las mentes que “bullen” demasiado, que son demasiado sensibles, que pueden percibir escenas en ese “hiper-espacio”, escuchar voces de conversaciones que se están produciendo en otro espacio-tiempo, para que de esta forma los enfermos no se aterroricen y dejen en paz a los “normales” que deben seguir con su vida en la materia, en esta dimensión, y conseguir cosas prácticas, como el dinero, en lugar de dedicarse a explorar con ese punto de luz-mente una dimensión desconocida. El hecho de que los grandes genios hayan descubierto grandes verdades a través de ese punto de luz que se mueve cuando entran en meditación o están en Babia o tienen la mirada “transpuesta” o como queramos expresar ese estado en el que no estamos aquí, aunque nuestro cuerpo lo esté, no les dice demasiado, se limitan a achacarlo a que a Newton le cayó una manzana en la cocorota y de esta forma su circuito neuronal entró en shock.

 

En ese mundo “hiper-espacial-mental, llamémoslo así con cierto regodeo humorístico, se producen curiosos y sorprendentes fenómenos que explicarían muchas cosas, pero claro, es mejor gastarse millones y millones en artilugios que dividan la materia física o salchichón hasta descubrir la partícula elemental, en lugar de mandar a nuestra mente a explorar y descubrir esas realidades. Lo mismo que se pueden producir fenómenos de videncia o de contactos en el subconsciente colectivo también se pueden generar muy graves patologías cuando la persona viaja en ese mundo para huir, para fugarse de la realidad, entonces entra en delirio, o sea en viaje mental por esa realidad, lo que los terapeutas convencionales califican con nombres rimbombantes como psicosis, esquizofrenia, paranoia, personalidad múltiple, etc cuando en realidad todo es una misma cosa, un viaje sin control en esa dimensión. Incluso aunque no seamos conscientes de ello, de alguna manera subconsciente sabemos que la mente viaja y por ello buscamos el sueño para descansar y relajar las tensiones y el estrés de la vida cotidiana y por eso buscamos el viaje en estado consciente cuando no somos capaces de afrontar la realidad y entramo en “delirios”. Estos delirios curiosamente son muy creativos cuando los utilizamos para escribir una novela o pintar un cuadro o componer una música, pero son terribles cuando el que huye intenta utilizar otros puntos de luz para huir de su personalidad y de esta forma “adquiere o compra” otras personalidades que convierten su patología en un pandemonium inexplicabale. Viajamos con la depresión, con la enfermedad mental, viajamos en sueño, viajamos cuando fantaseamos y escapamos de la realidad. Lo estamos haciendo todos los días, constantemente, pero lo achacamos a que se ha producido un bucle en nuestro circuito neuronal y la corriente eléctrica da vueltas como en un tiovivo. Digamos que si no poseyéramos coches iríamos a todas partes andando (realidad física) y si pudiéramos utilizar coches, trenes, aviones… pues iríamos más cómodos sentados tranquilamente en ellos. Eso es lo que pasa con nuestra mente. Creemos estar utilizando solo el cuerpo físico pero cuando lo necesitamos y aún en contra de nuestras convicciones más materialistas y agnósticas, no nos duele utilizar nuestra mente como vehículo para viajar donde nos plazca. No tenemos empacho en utilizar drogas, alcohol, estimulantes artificiales o incluso algunos inventos como la televisión para dejar que nuestra mente viaje sin control… luego nos quejamos de sufrir patologías severas y las achacamos al chivo expiatorio de los genes o a algún desperfecto de nuestro cuerpo, al que mandamos al taller porque él tiene la culpa de todo.

 

En la tercera etapa trabajaremos con la proyección mental y trataremos de aprender a controlarla y a utilizarla de forma positiva para desarrollar nuestra creatividad y solucionar nuestros problemas cotidianos. De momento hagamos que ese puntito de luz, o sea nuestra mente, viaje por el cuerpo y relaje las tensiones, activando la energía de los chakras.

 

QUINTO CHAKRA

 

Hemos viajado a través de los chakras y nos detenemos en el quinto, situado en la garganta. Los lectores del blog pueden repasar el archivo que habla de este chakra y aprender a activarlo y repararlo a través de algunas técnicas.

 

MEDITACIÓN

 

 

Nosotros vamos a aprovechar el viaje de ese punto de luz, o mente, para entrar en meditación. Ya no necesitamos atravesar puertas metafóricas ni encontrarnos con Milarepa, que nos ha ayudado mucho en el camino, tampoco necesitamos viajar al centro del universo para encontrarnos con los maestros o guías espirituales. Estamos aprendiendo a gatear por nuestra cuenta, como bebés espirituales. Dentro de nosotros, en ese punto de luz, en el yo interno o cuerpo de luz o alma o espíritu, reside la chispa divina, no necesitamos largos viajes ni sabios consejos de maestros, cuando nos hacemos conscientes de que la divinidad está en nosotros todo lo que necesitamos lo obtenemos de ella, luz, sabiduría, amor, felicidad, solución a nuestros problemas…

 

Hoy haremos que ese punto de luz o mente se desplace frente a nosotros, lo situamos a la altura del entrecejo, sobre la punta de la nariz, ligeramente separado de la cabeza y sin pararnos a elucubrar en la llanura oscura lo que hacemos es proyectar el punto de luz, proyectar nuestra mente de forma que regresemos al pasado. Para ello nos visualizamos en la oscuridad volviendo el cuerpo hacia atrás y mirando a nuestras espaldas. No es que el pasado esté atrás y el futuro delante y el cielo arriba y el infierno abajo, las coordenadas espaciales son creadas por nuestra mente cuando está en la materia para no perderse. Cuando está en su salsa no necesita del GPS. Ahora bien, nosotros vamos a seguir funcionando con metáforas materiales para no perdernos.

 

Miramos hacia atrás y proyectamos el punto de luz que al ir retrocediendo se va encontrando con otros puntos de luz que -¡oh sorpresa!- son nuestros, son nuestras propias mentes que están situadas en aquel presente que ya vivimos. Este es un fenómeno muy extraño pero que se conoce muy bien en la física cuántica. Podemos estar con nuestra mente en millones de lugares a la vez porque no existe el espacio y podemos vivir en millones de tiempos a la vez porque no existe el tiempo, tan solo basta con que nuestra mente se centre en lo que está haciendo.

 

En otro ejercicio haremos este viaje más despacio, ahora lo que nos interesa es llegar a un punto de nuestro pasado, hacia los nueve o diez años, cuando comenzó nuestra adolescencia. Estamos siguiendo ese viaje en el tiempo que iniciamos con el nacimiento y seguirá más allá de nuestra muerte o transición, porque la muerte no es el final de todo, como veremos. Al llegar allí observamos que otro punto de luz está frente a un rostro físico que es el nuestro cuando teníamos esa edad. Ha ocurrido un acontecimiento importante y la emotividad ha hecho que el punto de luz, nuestra mente, salga de su casa y esté frente a nosotros, preparada para proyectarse. No vamos a dejar que lo haga, nos vamos a fusionar con ella, vamos a hacer que esos dos puntos de luz sean uno solo. No es complicado puesto que es nuestra propia mente, solo que consciente en dos tiempos diferentes. Al fusionarnos recordamos con intensidad y nuestro yo adolescente toma las riendas. Elegimos esa escena porque es una encrucijada en nuestra vida, allí elegimos un camino cuando pudimos elegir otro.

 

En mi caso, y para que os sirva de ejemplo, voy a elegir un momento que cambió mi vida. Estoy en una escuela, tengo nueve años. Voy a imaginar que es invierno y está lloviendo. El maestro nos hace recitar el poema de Machado, ese de lluvia tras los cristales. He elegido ese recuerdo porque es muy intenso. Se abre la puerta de la escuela y entra un fraile con el hábito negro, el maestro nos lo presenta y nos dice que está reclutando vocaciones. Nos habla de un colegio maravilloso y nuevo, el mejor de España, y que posee campos de futbol, baloncesto, balonmano, piscina… una maravilla. Adoro el futbol, soy del Real Madrid y  colecciono cromos de Gento, Amancio, etc. Quiero ir a ese colegio y practicar futbol, quiero ser como Gento, correr mucho y que nadie me pille con el balón.

 

Cuando el fraile ha preguntado quién quería ir al colegio, he levantado la mano, de forma inconsciente, algo me ha empujado a ello, algo que estaba en mi interior, algo poderoso. En realidad ha sido mi propia mente del futuro la que ha tomado la decisión sabiendo que era importante que la tomara. ¿Y ahora qué? Ahora sé que mis padres no pueden pagarme el colegio y que ha sido una pérdida de tiempo… Aparentemente porque fraile y maestro me acompañan a casa y allí intentan convencer a mis padres de que me dejen ir al colegio. Solucionan todas las pegas, yo soy muy listo, un genio y tendré becas todos los cursos, mis padres solo tendrán que hacer el gasto inicial, mucho porque el ajuar es mucho, pero no se puede perder una mente tan privilegiada como la mía, dice el maestro. La humanidad perderá mucho, reitera, y el fraile dice que Dios me ha elegido. Mis padres, tras una dura batalla, acaban derrotados. Yo observo la escena pasmado, en realidad solo soy un niño que memoriza algunas cosas porque machaca mucho, soy muy cabezón, pero no tengo una memoria portentosa, ¿de qué hablan? No importa de lo que hablen, porque en ese momento, en la encrucijada de mi vida, alguien, tal vez yo mismo, mi yo futuro, tomó una decisión. Conseguí estudiar el bachillerato y mi vida cambió, ahora soy burócrata, no es gran cosa, pero mucho mejor que ser minero del carbón, lo que me esperaba porque mi padre también lo era y no veo que yo hubiera podido ser otra cosa, porque no hubiera estudiado y al salir de la escuela o iba a la mina, lo más fácil o encontraba otro trabajo, ¿pero cuál? Mi vida cambió en aquella encrucijada.

 

Quiero que vosotros elijáis la vuestra y visualicéis otros futuros posibles si la decisión hubiera sido otra. Estamos en una encrucijada de nuestra vida. En la encrucijada de nuestro momento presente tomaremos otra decisión y elegiremos el camino del corazón. Ese será también el ejercicio para la próxima semana. Vamos a imaginarnos como hubiera cambiado nuestra vida si en lugar de elegir esto hubiéramos elegido aquello o no hubiéramos dejado que nuestros padres o familiares hubieran elegido por nosotros o no nos hubiéramos dejado llevar por el miedo al tomar ciertas decisiones.

 

Ahora regresamos de ese viaje mental y el punto de luz-nuestra mente regresa a casa, entra en contacto con las neuronas y recibe los estímulos correspondientes. Pregunta. ¿ha pasado algo importante mientras estaba fuera? Contestan: nada, el cuerpo está relajado y ha descansado. Tomamos posesión de nuevo de él y movemos los dedos de manos y piernas y regresamos al mundo material abriendo los ojos.

 

RECAPITULACIÓN

 

Antes de terminar la clase recapitulamos. Parece una tontería porque siempre decimos lo mismo, estamos mal, las cosas no han cambiado, no hemos mejorado, nuestra vida sigue tan mal como siempre… ¿Entonces por qué lo hacemos? Porque expresarlo verbalmente nos permite un análisis con otra perspectiva de nuestros problemas, nos permite hacernos conscientes de nuestro estado de ánimo, de nuestra conducta, de nuestra estrategia para solucionar nuestros problemas, de cómo nos relacionamos con los demás y de cómo ellos se relacionan con nosotros. En lugar de viajar con nuestra mente, la centramos en el mundo material, a través de la palabra y conseguimos que se forme una imagen material nítida del problema. Puede que no encontremos soluciones, de momento, puede que el dolor, la tristeza, la patología siga ahí, destrozando nuestra vida, pero al menos es algo real, algo a lo que enfrentarnos.

 

Quiero que recordéis algo muy importante:

 

LA ENFERMEDAD MENTAL NO ES OTRA COSA QUE UNA HUIDA DE LA REALIDAD, UNA FUGA. NUESTRA MENTE VIAJA, COMO UN PUNTITO DE LUZ EN LA OSCURIDAD, Y SE PIERDE EN LABERINTOS Y CAMINOS INFERNALES. NO EXISTEN VOCES QUE NOS ORDENAN, ES NUESTRA MENTE LA QUE OYE VOCES EN OTRO ESPACIO-TIEMPO. NO SON OTRAS PERSONALIDADES LAS QUE SE APODERAN DE LA NUESTRA, ES LA NUESTRA LA QUE ENTRAEN CONTACTO EMPÁTICO CON OTRAS PERSONALIDADES, FUSIONANDO EL PUNTO DE LUZ Y APROPIÁNDOSE EMPÁTICAMENTE DE ELLAS. PODEMOS ELEGIR, PODEMOS SUPERAR LA ENFERMEDAD MENTAL, PODEMOS BLOQUEAR LA MENTE, PODEMOS CONTROLAR EL PUNTO DE LUZ. LA CHISPA DIVINA LATE EN NUESTRO INTERIOR, LO PODEMOS TODO, EL AMOR ES POSIBLE. NO TENEMOS QUE ESPERAR HASTA QUE LA GENÉTICA AVANCE Y NOS SUSTITUYA LAS PIEZAS DE RECAMBIO. AQUÍ Y AHORA PODEMOS LOGRAR EL CONTROL DE NUESTRA MENTE, SUPERAR LA ENFERMEDAD MENTAL Y SER FELICES.

 

Pero no es fácil. Llevará tiempo y trabajo, sufrimiento. Tal vez toda una vida. Estamos aquí para aprender lecciones espirituales. No nos vamos a llevar el dinero, ni las mansiones ni los cochazos. No nos vamos a llevar nada, excepto nosotros, ese puntito de luz. Lo que hagamos con él será lo que cuente porque la materia es solo la escuela a donde nos han enviado, las cuatro paredes que nos encierran momentáneamente, mientras llega el recreo, mientras ascendemos de curso.

 

Saludo budista

 

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON VOSOTROS

Diario de un melómano II


 

DIARIO DE UN MELÓMANO II

Lo tengo muy olvidado, como que desde octubre, según veo, no he vuelto a escribir en él. No es que haya relegado la música a la cola de mis actividades, es que me cuesta más escribir de ella que de otras cosas porque no soy un entendido, tan solo alguien que disfruta mucho con la música.

Desde mi última anotación he seguido escuchando en el coche. Siempre llevo algo de Bruce, porque su música, además de gustarme mucho, me ayuda a no quedarme dormido. Junto con él ahora sigo escuchando los álbumes de George Winston, un músico que descubrí hace ya muchos, muchos años, y que me sigue encantando.

Algo también de Leonard Cohen y sobre todo he estado escuchando a John Grant, un músico que descubrí por casualidad escuchando Radio 3 de radio nacional, una emisora que escuchaba mucho y casi religiosamente hace años, para descubrir nuevas músicas y que ahora escucho muy poco por falta de tiempo. Este maravilloso músico ha calado mucho en mí. Su Reina de Dinamarca, aparte de otras canciones del album, se han convertido en la música que busco cuando me saturo un poco de conducir. Me basta con escucharlas para que el viaje se vuelva más ameno. He leído una entrevista con Grant para ambientarme sobre su biografía y personalidad.

Aparte de la música que escucho en el coche, siempre tengo ciclos musicales que voy desarrollando poco a poco, según el tiempo de que disponga. Escucho la música en el equipo que tengo instalado en el desván o buhardilla. Por desgracia no nos podemos permitir en invierno tener los radiadores prendidos porque se gasta mucho y además el desván es muy amplio, lo que conlleva aún más gasto. Esa es la razón por la que en invierno no subo con mucha frecuencia al desván a escuchar música. Aún así he seguido con el ciclo de Beethoven. Ahora estoy escuchando sus últimos cuartetos. Una música absolutamente maravillosa que tal vez sea lo que menos conozco de su obra. Ha llegado el momento de escucharlos a fondo.

Voy descubriendo nuevos músicos de vez en cuando. Los dejaré para el siguiente capítulo. Por cierto que tengo que escuchar un poco mas de jazz. El motivo que no lo haga tanto como me gustaría es que tengo poca música en MP3 para escuchar en el coche.

Todos estamos solos al caer la tarde X


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TODOS ESTAMOS SOLOS AL CAER LA TARDE

EL PRIMER CRIMEN DEL MONSTRUO/ CONTINUACIÓN.

Me desperté sobresaltado. Me estaban abofeteando con furia. Abrí los ojos con la firme voluntad de enfrentarme al rostro de la bestia…Pero solo era el impasible rostro de Pico de Águila, que al parecer había perdido parte de su acostumbrada frialdad.

-Jefe, jefe, ¿qué le ha sucedido? Por un momento creí que estaba muerto. Tenía el rostro lívido, como un cadáver y no encontraba el pulso en la carótida, como nos enseñaron a hacer en el cursillo e salvament. ¿Se acuerda?

Intenté decir algo, que no se preocupara, que ya estaba bien, pero las palabras no salieron de mi boca. Eso no me molestó porque estaba demasiado ocupado boqueando de alivio. La posibilidad de que aquel monstruo o aquellas bestias me hubieran atrapado y sometido a una tortura parecida a la sufrida por la joven por un momento fue tan real que tal vez mi incapacidad para articular palabra se debiera al estado de shock en el que me encontraba.

Pico de Águila parecía más preocupado de lo que nunca le había visto y seguramente le vería. Intenté hacerle un gesto moviendo la cabeza pero tampoco fui capaz. Eso debió preocuparle aún más.

-¿No tendrá problemas cardiacos, jefe? ¿Quiere que llame a Helen?
Intenté de nuevo mover la cabeza en sentido negativo. Pero había perdido el control de mi cuerpo.

-Tiene el cuerpo helado, jefe. Seguramente por eso no puede hablar ni moverse. Le sacaré hasta el coche y pondré la calefacción.

El navajo hizo algo que nunca me hubiera esperado. Inspiró con fuerza y me tomó en brazos, como si fuera un bebé. Yo apenas medía unos centímetros menos que él y seguramente pesaría algunos quilos más. Cómo era posible que me llevara como una pluma por la galería.

Salimos al exterior y Pico de Águila se volvió humano, mostrando signos de fatiga. Dejó mi cuerpo apoyado contra la pared, al lado de la entrada y comenzó una serie de respiraciones moviendo los brazos hacia atrás, luego se acuclilló frente a mí.

-¿Se encuentra mejor?

La noche había refrescado el ambiente de forma considerable, aplacando el calor veraniego que habíamos sufrido durante el día. El cielo estaba despejado, plagado de estrellas, aunque una ligera bruma comenzaba a extenderse a ras de tierra.

Asentí con ola cabeza. Esta vez pude hacerlo y Pico de Águila dejó escapar un suspiro de alivio.

-Le voy a llevar hasta el coche para que entre en calor. Será mejor que descanse un poco y se vaya recuperando. ¿No querrá que Helen le vea en este estado?

Negué con la cabeza, consciente del susto que se llevaría la mujer si me encontraba de tal guisa, como un moribundo. Volvió a tomarme en brazos y me acercó hasta el coche patrulla, abrió la puerta con una mano y me depositó con cuidado en el asiento del piloto, como una verdadera madraza. Le escuché hurgar en el maletero. Regresó con una manta que colocó sobre mis piernas y encendió la calefacción.

-¿Qué le ha pasado?

-Esto me supera. ¿Te imaginas lo que debió de sufrir la pobre chica?

Las palabras volvían a salir de mi boca. El navajo cambió ligeramente la expresión de su cara, parecía muy aliviado.

-Voy a cerrar la puerta. Trate de descansar. Si necesita algo golpee los cristales con los nudillos. Le oiré.

Se alejó unos pasos. Pude ver su silueta a la luz de los faros del coche que se difuminaban en la noche. Cerré los ojos. Intenté recuperar el resuello respirando con ansiedad. Mi cuerpo comenzaba a recuperar el calor. Era agradable permanecer así, con los ojos cerrados, sin pensar en nada.

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PICO DE ÁGUILA

Permanecí relajado unos minutos. Cuando abrí los ojos el hombre continuaba donde lo había visto la última vez, en medio de la noche, impasible, sin mover un músculo, con una estatua de piedra. Me pregunté en qué estaría pensando. ¡Vaya mierda de sheriff que estaba hecho! Agradecí a la suerte que hubiera sido él quien presenciara mi desfallecimiento. No diría nada, ni siquiera estaba convencido de que por su mente estuviera deslizándose algún pensamiento. No parecía humano, sus sentimientos, en el supuesto de que los tuviera, me resultaban algo incomprensible.

¡Cuánto había cambiado desde la primera vez que nos vimos, desde que le ofreciera una taza de café en la celda donde lo había encerrado! Por aquel entonces era un joven rebelde, adicto al alcohol, pendenciero, con un cuerpo que mostraba a las claras el desgaste al que lo sometía, aunque ya apuntaba modos del hombre silencioso e impasible que llegaría a ser con ell tiempo. Impasible, lo que se dice impasible, no lo era mucho en aquel tiempo. Si bien necesitaba una provocación prolongada para saltar, cuando lo hacía era impredecible, como un terremoto inesperado o un huracán que aparece de pronto en el horizonte.

Hay encrucijadas en la vida en las que elegir un camino u otro supone casi elegir entre dos vidas distintas. ¿Qué hubiera sido de mí de no haber accedido al ruego del chamán de que le diera trabajo a Pico de Águila? Ahora estaría intentando convencer a Pancho o a Jeny, o a saber a quién, de que no comentara mi desfallecimiento. Mis días como sheriff estarían contados y sería el hazmerreír de todo el condado. Cuando llegó aquel joven de la reserva con el mensaje del viejo chamán a punto estuve de soltar a Pico de Águila con la promesa de que se marchara lejos, al menos fuera del condado, porque la próxima vez no tendría compasión y le trataría como una rata. Imagino que sentí pena, todos merecemos una segunda oportunidad en la vida, incluso una tercera.

Mi primer encuentro con el chamán fue el inicio de un cambio profundo en mi forma de ver la vida. Aquel anciano trastocaría todas mis ideas, como un inesperado movimiento de tierra que me arrastrara a otro lugar, de pronto me encontré asomado a un abismo que ni siquiera había imaginado que pudiera existir. Al otro abismo lo conocía muy bien, era el terror de ser alcanzado por mis perseguidores y abandonar la vida antes de comenzar a sentir el hastío de la vejez, cuando miras atrás y no ves nada de interés, y no puedes mirar hacia delante porque no hay nada, absolutamente nada.

Continuará.

Todos estamos solos al caer la tarde IX


TODOS ESTAMOS SOLOS AL CAER LA TARDE

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EL PRIMER CRIMEN DEL MONSTRUO/ CONTINUACIÓN

Dejé que se marchara aunque recordé que Lucy estaría camino de la casa del juez y nadie respondería en la centralita. De inmediato caí en la cuenta de que ella llevaría su móvil y de que Pico de Águila tendría su número. Me sentí como un idiota, no era tan mayor y además se supone que un ingeniero informático debería estar a la vanguardia de los adelantos técnicos. Tal vez mi obsesión por no llevar nunca encima un teléfono móvil para no ser localizado por mis perseguidores estuviera ya rozando la paranoia, pero no podía evitarlo.

Intuía que no podría ver una vez más a la víctima sin desmoronarme. Me iba a venir muy bien estar solo. Hice de tripas corazón y entré en el recinto procurando fijar la mirada en la llama de la antorcha que el navajo había confeccionado y colgado en la pared. La sombra que proyectaba la luz en las paredes convertía el lugar en algo aún más siniestro. Por un momento me estremecí al imaginar que aquellas sombras bien hubieran podido ser los demonios del desierto de mis novelas. Pero estábamos en la realidad, la acogedora realidad en la que no hay monstruos, ni demonios, ni existe la posibilidad de que alguien pueda morir de terror…En otro momento me hubiera carcajeado con ganas. Casi hubiera preferido enfrentarme a los demonios del desierto que a un monstruo con rostro humano, capaz de semejante brutalidad.

Me vino bien dejarme llevar por mi perspectiva de escritor. Tal vez pudiera aprovechar aquella escena para incluirla en la cuarta novela de la saga que estaba escribiendo. Debería aprovechar cada detalle para que los lectores sufrieran un terrible puñetazo en el plexo solar al leer la escena. Semejante idea me hizo ser plenamente consciente de lo mal que me encontraba. Incapaz de mirar el cadáver de la joven, me puse a rastrear el suelo, como si fuera posible que yo pudiera encontrar algo que se le hubiera escapado a Pico de Águila. Pero la atracción morbosa del cadáver pudo más que el miedo. Me acerqué temblando al cuerpo, y la realidad brutal me golpeó con tal fuerza que me tambaleé. Tuve que acuclillarme para intentara controlar el mareo y las inútiles ansias de vomitar. De esta guisa permanecí unos segundos, respirando entrecortadamente. La respiración se unió al fuerte latido de mi corazón, generando una sensación extraña en aquel terrorífico silencio que hubiera podido cortarse con el filo del machete del navajo que siempre llevaba encima, a pesar de mi recomendación de que lo dejara en el coche puesto que no era reglamentario. El sonido de mi respiración parecía rebotar en las paredes y clavarse en mi carne, una y otra vez, como diminutos alfileres de hielo.

Hubiera dado mi brazo izquierdo porque aquello fuera una pesadilla de la se pudiera despertar. Incapaz de controlarme, acerqué mis dedos temblorosos a la carne tumefacta. Sentí con toda intensidad en la yema de mis dedos el frío demoniaco que desprendía aquella carne ultrajada al tiempo que fui consciente de la estupidez de mi gesto. Aunque en el cursillo de criminología nos habían hablado de la gran dificultad de lograr huellas dactilares en la piel de un cadáver, lo que acababa de hacer era propio de un idiota. Que el propio investigador deje huellas en el lugar del crimen era más propio de una comedia cinematográfica disparatada que de un sheriff de condado, aunque fuera tan novato como yo. Tenía guantes en el maletero de mi coche, pero salir ahora a por ellos me parecía ridículo. Caí en la cuenta de que tampoco había visto guantes en las manos de Pico de Águila. Aquella investigación estaba siendo un auténtico desastre. Acuciado por la vergüenza hice algo que me hizo sentirme como un niño malo. Saqué el pañuelo del bolsillo y me puse a restregar como una meticulosa y obsesiva empleada de la limpieza aquella carne profanada. ¡Si pudieran verme!

Me forcé a dejar de hacerlo. No fue fácil. Era posible que el FBI encontrara los restos de mis huellas en su laboratorio, pero estaba seguro que nosotros, con nuestro modesto equipo no veríamos nada. Eso me consoló, aunque no podía evitar hacerme a la idea de que aquel caso caería, antes o después, en otras manos más expertas. Di un respingo cuando fui consciente de lo cerca que estaba mi rostro a los pechos de la joven. De haber estado viva no hubiera podido evitar el deseo, pero en aquel momento aquel cuerpo era solo un pedazo de carne que había iniciado la putrefacción muchas horas antes. En el cursillo de criminología estudiamos numerosos perfiles de asesinos en serie. Recordé la repugnancia que sentí cuando nos hablaron de los necrófilos, de los profanadores y violadores de cadáveres.

El vómito subió a mi boca. Volví el rostro con rapidez para evitar que mi saliva pudiera alcanzar sus pechos. Aunque solo brotaron unos hilillos de saliva con fuerte sabor a bilis, al menos pude evitar meter aún más la pata. Me sentí tan asqueado y con tantas ganas de llorar que habría salido corriendo para presentar la renuncia al baboso del alcalde de no haber pensado antes en las consecuencias.

Al erguirme de nuevo, una vez limpiada la boca con el pañuelo, mis ojos no pudieron evitar fijarse en el pubis de la joven, una mancha negra entre sus muslos. Alcé la mirada y me encontré con la barra metálica saliendo de entre sus pechos. La imaginé penetrando, en vida de la joven, por su ano. La fuerza necesaria para lograr aquello erizó mi vello. El asesino era un auténtico oso. ¿O habían sido varios?

Mis intestinos se revolvieron con tanta fuerza que por un momento temí que salieran por mi boca. No podía controlar ya a mi fantasía que había entrado en una especie de extraño delirio macabro. Por un lado intentaba fijarme en los detalles para poder reflejarlos acertadamente en la novela y por otro lado, la sensación empática sobre cómo debió sufrir la joven mientras la barra atravesaba su cuerpo se hizo tan espantosa que mi mente se vio obligada a oscurecerse para no estallar en pedazos. De forma automática intenté caminar hacia la salida, pero ni siquiera pude dar un paso antes de que la oscuridad me alcanzara.

Continuará

CANCIONES PARA LA SOLEDAD II


CANCIONES PARA LA SOLEDADI

DÉJAME BAILAR ESTA DANZA CON TU CUERPO DESNUDO

Dedicado a Leonard Cohen, uno de mis cantautores favoritos. La letra está basada en su canción

Dance me to the end of love.

DÉJAME BAILAR ESTA ÚLTIMA DANZA CON TU CUERPO DESNUDO

Paso a paso luché en la vida todas las batallas.
Error tras error aprendí todas las lecciones.
No me preocupan las heridas.
Puedo soportar cualquier dolor,
Pero no me pidas que renuncia a la línea del cielo
Al horizonte donde situé mis sueños
Para que nadie pueda encontrarlos.

No me pidas que baje la cerviz
Que acepte el yugo de una sociedad podrida.
Cuando iniciamos juntos el camino
No teníamos nada, solo nuestros corazones
Latiendo piel con piel
Y éramos felices contemplando juntos
La línea del cielo.
He abandonado Wall Street
Donde un día enterré mis sueños
Porque el amor necesitaba un techo
y los enamorados hermosos trajes
Para cenar en lujosos restaurantes
Y pasear a la luz de la luna
Por los bulevares de los elegidos.
No me pidas que regrese
Para asfaltar tus sueños
con dólares y lingotes de oro.

Quiero escribir una novela,
Un terrible thriller en el que pululen
Demonios saltarines sobre el desierto rojo,
En medio de una noche feroz.
Porque eso es lo que he vivido estos años…
lejos de la línea del cielo,
donde una vez deposité mis sueños.

Quiero decir adiós a los demonios saltarines,
al rojo desierto oscuro, donde brincan
los dólares en una perpetua noche feroz.

Quiero recuperar mis sueños,
repletos de besos
y descansar de nuevo
sobre tu cuerpo desnudo,
sobre tu hermoso cuerpo desnudo.
Quiero reiniciar una vida nueva, juntos,
Como cuando solo teníamos
el latido de nuestros corazones
y el placer de nuestros cuerpos desnudos,
y la línea del cielo para nuestras ojos.

No me pidas que vuelva a lamer el cielo
de los poderosos, adoquinado
con divisas y lingotes de oro,
muy lejos de la línea del cielo.

No me pidas que olvide las viejas heridas,
de quienes se declararon mis enemigos
por un dólar tríste recién salido de la fábrica.
No me pidas que olvide humillaciones
y sodomías en la noche oscura,
repleta de demonios saltarines
sobre un desierto rojo feroz.

Quiero escribir un terrible thriller
en el que todos estemos solos
al caer la tarde, mientras los poderosos
preparan sus orgías,
en mitad del desierto rojo,
sobre la arena hormigueante
donde millones de demonios saltarines
ofertan a la baja por almas sin conciencia.

No me pidas que regrese a la noche oscura,
al desierto calcinado,
lejos de tu hermoso cuerpo desnudo,
lejos de tu pecho palpitante,
donde no pueda ver la línea el cielo
y sentir entre mis dedos el tacto
de los viejos sueños.

Quiero danzar contigo una última danza,
nuestros cuerpos desnudos,
enlazados sobre la generosa arena
de cualquier playa desierta.

Antes de que tú también entregues
tu alma a los mezquinos demonios
saltarines que cotizan en bolsa,
pujando por almas corruptas
que se han vendido al vil metal,
lejos de la línea del cielo,
lejos de la hermosa línea del cielo
donde habitan mis sueños,
donde aún quedan restos
de besos y caricias.

Déjame bailar esta última danza
piel con piel, boca con boca,
con tu cuerpo desnudo,
con tu hermoso cuerpo desnudo.

 

Gracias amigos. Solo he tenido que dejarme llevar por la música y anotar mis impresiones. Creo que también hay otra canción que habla de cuerpos desnudos, debí de inspirarme en las dos pero solo he encontrado ésta, cuando encuentre la otra la subiré también. La música me ayuda mucho a encontrar musicalidad a los versos. Un saludo.

Sí, creo que la he encontrado. Es esta. Copio aquí la letra traducida al español.

Memories

Frankie Lane, cantaba Jezabel,
Asignó una cruz de hierro a mi solapa.
Caminé hacia el más alto y la chica blondest
Dijo: “Mira, no me conoces ahora
Pero muy pronto lo harás.
Así que no me dejas ver
No me dejas ver
No me dejas ver
Tu cuerpo desnudo

Sólo me baila el lado oscuro de la gimnasia
Lo más probable es que te voy a dejar hacer casi cualquier cosa
Sé que tienes hambre, lo oigo en tu voz
Son muchas partes de mí al tacto, puedes elegir tú.
Pero no, no lo ves
No no puedes ver
No no puedes ver
Mi cuerpo desnudo”

Estamos bailando cerca, la banda toca Stardust globos
Y serpentinas de papel flotando sobre nosotros
Ella dice, “Tienes un minuto para enamorarte”
En los momentos solemnes como éste he puesto mi confianza
Y toda mi fe para ver
Toda mi fe para ver
Toda mi fe para ver
Su cuerpo desnudo.

 

 

Bueno, creo que también es interesante la letra de la otra canción. La subo aquí, en inglés y en español.

Dance me through the panic ‘til I’m gathered safely in
Lift me like an olive branch and be my homeward dove
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love

Oh let me see your beauty when the witnesses are gone
Let me feel you moving like they do in Babylon
Show me slowly what I only know the limits of
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love

Dance me to the wedding now, dance me on and on
Dance me very tenderly and dance me very long
We’re both of us beneath our love, we’re both of us above
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love

Dance me to the children who are asking to be born
Dance me through the curtains that our kisses have outworn
Raise a tent of shelter now, though every thread is torn
Dance me to the end of love

Dance me to your beauty with a burning violin
Dance me through the panic till I’m gathered safely in
Touch me with your naked hand or touch me with your glove
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love
Dance me to the end of love
Letra Dance Me To The End Of Love de Leonard Cohen en espańol

Baila conmigo hasta tu belleza con un violín ardiente
Baila conmigo a través del “pánico hasta que esté a salvo
Llevame como una rama de olivo y sé mi paloma protectora
Baila conmigo hasta el fin del amor
Baila conmigo hasta el fin del amor

Oh déjame ver tu belleza cuando los testigos se han ido
Déjame sentir tus movimientos tal y como lo hacen en Babilonia
Muéstrame poco a poco aquello de lo solo conozco los límites
Baila conmigo hasta el fin del amor
Baila conmigo hasta el fin del amor

Baila conmigo hasta el momento de la boda, bailemos una y otra vez
Baila conmigo con mucha ternura ybaila conmigo por mucho tiempo
Estamos los dos por debajo de nuestro amor, estamos los dos por arriba
Baila conmigo hasta el fin del amor
Baila conmigo hasta el fin del amor

Baila conmigo hasta los nińos que están pidiendo a nacer
Baila conmigo a través de las cortinas que nuestros besos han gastado
Levanta una tienda de refugio ahora, aunque cada hilo se rompa
Baila conmigo hasta el fin del amor

Baila conmigo hasta tu belleza con un violín ardiente
Baila conmigo a través del pánico hasta que esté a salvo
Tócame con tu mano desnuda tócame con tu guante
Baila conmigo hasta el fin del amor
Baila conmigo hasta el fin del amor
Baila conmigo hasta el fin del amor

CANCIONES PARA LA SOLEDAD I


CANCIONES PARA LA SOLEDAD O PARAFRASEANDO A LEONARD COHEN

El año pasado me propuse comenzar a subir algunos poemas-canciones que llevo escribiendo desde hace un par de años o más mientras escucho las canciones de Leonard Cohen. Es asombroso lo mucho que me inspira su música. En realidad la técnica es muy sencilla. Pongo una canción de Leonard y como no sé qué dice en ingles lo que hago es imaginar una letra en español. Es algo que me motiva mucho y que debería haber experimentado hace tiempo, de hecho estoy pensando en hacerlo también con otros cantautores. Ahora que estoy escuchando a Paco Ibañez me doy cuenta de la musicalidad que tienen algunos poemas y de lo mucho que ayuda intentar poner letra a una buena música para que el poema mejore mucho. En mi caso, como me cuesta tanto la rima y adaptarme a moldes poéticos preestablecidos, tales como el soneto, por ejemplo, el conseguir al menos un ritmo musical en mi prosa poética me ayuda a no pensar que estoy escribiendo un relato corto. Desde joven tuve vocación poética y aunque sea poniendo letra a determinadas canciones lo voy a conseguir.

He decidido comenzar el hilo para llegar al ovillo, porque me conozco y si lo dejo otro año esas canciones acabarán perdidas en cualquier sitio. De hecho ya lo están porque he querido subir una de muestra y no encuentro el archivo y cuando lo encuentre seguro que no anoté el título de la canción para insertar el correspondiente video de youtube. El despiste y el caos forma parte de mi vida y lo acepto. Seguro que si tengo el hilo a la vista antes o después me pondré a ello y encontraré la canción y el archivo y luego seguro que me animo a rematar otras que están a medias desde hace meses. Soy muy disperso, lo sé, y ya tengo bastantes series en marcha, pero si no me disperso no me divierto y si no me divierto no hago nada, así que habrá que aceptarme como soy.

No sabía cómo titular esta nueva serie, esta vez poética, que estoy iniciando, pensé en “Canciones de amor y muerte” según el título del Album de Leonard, pero no me gustó porque la temática era más amplia que el título. También pensé en “Canciones desesperadas” pero algunas no me salieron tan desesperadas. Así que he elegido este título provisional.

De momento les dejo con una canción que fue la que me hizo descubrir a este gran cantautor canadiense. Aún no le he puesto letra propia, pero tal vez me anime a hacerlo. Se trata de So. Long Marianne. Os animo a probar esta forma de hacer poesía o poema-canción. A mí me inspira mucho.