Todos estamos solos al caer la tarde X


Imagen

TODOS ESTAMOS SOLOS AL CAER LA TARDE

EL PRIMER CRIMEN DEL MONSTRUO/ CONTINUACIÓN.

Me desperté sobresaltado. Me estaban abofeteando con furia. Abrí los ojos con la firme voluntad de enfrentarme al rostro de la bestia…Pero solo era el impasible rostro de Pico de Águila, que al parecer había perdido parte de su acostumbrada frialdad.

-Jefe, jefe, ¿qué le ha sucedido? Por un momento creí que estaba muerto. Tenía el rostro lívido, como un cadáver y no encontraba el pulso en la carótida, como nos enseñaron a hacer en el cursillo e salvament. ¿Se acuerda?

Intenté decir algo, que no se preocupara, que ya estaba bien, pero las palabras no salieron de mi boca. Eso no me molestó porque estaba demasiado ocupado boqueando de alivio. La posibilidad de que aquel monstruo o aquellas bestias me hubieran atrapado y sometido a una tortura parecida a la sufrida por la joven por un momento fue tan real que tal vez mi incapacidad para articular palabra se debiera al estado de shock en el que me encontraba.

Pico de Águila parecía más preocupado de lo que nunca le había visto y seguramente le vería. Intenté hacerle un gesto moviendo la cabeza pero tampoco fui capaz. Eso debió preocuparle aún más.

-¿No tendrá problemas cardiacos, jefe? ¿Quiere que llame a Helen?
Intenté de nuevo mover la cabeza en sentido negativo. Pero había perdido el control de mi cuerpo.

-Tiene el cuerpo helado, jefe. Seguramente por eso no puede hablar ni moverse. Le sacaré hasta el coche y pondré la calefacción.

El navajo hizo algo que nunca me hubiera esperado. Inspiró con fuerza y me tomó en brazos, como si fuera un bebé. Yo apenas medía unos centímetros menos que él y seguramente pesaría algunos quilos más. Cómo era posible que me llevara como una pluma por la galería.

Salimos al exterior y Pico de Águila se volvió humano, mostrando signos de fatiga. Dejó mi cuerpo apoyado contra la pared, al lado de la entrada y comenzó una serie de respiraciones moviendo los brazos hacia atrás, luego se acuclilló frente a mí.

-¿Se encuentra mejor?

La noche había refrescado el ambiente de forma considerable, aplacando el calor veraniego que habíamos sufrido durante el día. El cielo estaba despejado, plagado de estrellas, aunque una ligera bruma comenzaba a extenderse a ras de tierra.

Asentí con ola cabeza. Esta vez pude hacerlo y Pico de Águila dejó escapar un suspiro de alivio.

-Le voy a llevar hasta el coche para que entre en calor. Será mejor que descanse un poco y se vaya recuperando. ¿No querrá que Helen le vea en este estado?

Negué con la cabeza, consciente del susto que se llevaría la mujer si me encontraba de tal guisa, como un moribundo. Volvió a tomarme en brazos y me acercó hasta el coche patrulla, abrió la puerta con una mano y me depositó con cuidado en el asiento del piloto, como una verdadera madraza. Le escuché hurgar en el maletero. Regresó con una manta que colocó sobre mis piernas y encendió la calefacción.

-¿Qué le ha pasado?

-Esto me supera. ¿Te imaginas lo que debió de sufrir la pobre chica?

Las palabras volvían a salir de mi boca. El navajo cambió ligeramente la expresión de su cara, parecía muy aliviado.

-Voy a cerrar la puerta. Trate de descansar. Si necesita algo golpee los cristales con los nudillos. Le oiré.

Se alejó unos pasos. Pude ver su silueta a la luz de los faros del coche que se difuminaban en la noche. Cerré los ojos. Intenté recuperar el resuello respirando con ansiedad. Mi cuerpo comenzaba a recuperar el calor. Era agradable permanecer así, con los ojos cerrados, sin pensar en nada.

Imagen

PICO DE ÁGUILA

Permanecí relajado unos minutos. Cuando abrí los ojos el hombre continuaba donde lo había visto la última vez, en medio de la noche, impasible, sin mover un músculo, con una estatua de piedra. Me pregunté en qué estaría pensando. ¡Vaya mierda de sheriff que estaba hecho! Agradecí a la suerte que hubiera sido él quien presenciara mi desfallecimiento. No diría nada, ni siquiera estaba convencido de que por su mente estuviera deslizándose algún pensamiento. No parecía humano, sus sentimientos, en el supuesto de que los tuviera, me resultaban algo incomprensible.

¡Cuánto había cambiado desde la primera vez que nos vimos, desde que le ofreciera una taza de café en la celda donde lo había encerrado! Por aquel entonces era un joven rebelde, adicto al alcohol, pendenciero, con un cuerpo que mostraba a las claras el desgaste al que lo sometía, aunque ya apuntaba modos del hombre silencioso e impasible que llegaría a ser con ell tiempo. Impasible, lo que se dice impasible, no lo era mucho en aquel tiempo. Si bien necesitaba una provocación prolongada para saltar, cuando lo hacía era impredecible, como un terremoto inesperado o un huracán que aparece de pronto en el horizonte.

Hay encrucijadas en la vida en las que elegir un camino u otro supone casi elegir entre dos vidas distintas. ¿Qué hubiera sido de mí de no haber accedido al ruego del chamán de que le diera trabajo a Pico de Águila? Ahora estaría intentando convencer a Pancho o a Jeny, o a saber a quién, de que no comentara mi desfallecimiento. Mis días como sheriff estarían contados y sería el hazmerreír de todo el condado. Cuando llegó aquel joven de la reserva con el mensaje del viejo chamán a punto estuve de soltar a Pico de Águila con la promesa de que se marchara lejos, al menos fuera del condado, porque la próxima vez no tendría compasión y le trataría como una rata. Imagino que sentí pena, todos merecemos una segunda oportunidad en la vida, incluso una tercera.

Mi primer encuentro con el chamán fue el inicio de un cambio profundo en mi forma de ver la vida. Aquel anciano trastocaría todas mis ideas, como un inesperado movimiento de tierra que me arrastrara a otro lugar, de pronto me encontré asomado a un abismo que ni siquiera había imaginado que pudiera existir. Al otro abismo lo conocía muy bien, era el terror de ser alcanzado por mis perseguidores y abandonar la vida antes de comenzar a sentir el hastío de la vejez, cuando miras atrás y no ves nada de interés, y no puedes mirar hacia delante porque no hay nada, absolutamente nada.

Continuará.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s