Mes: marzo 2014

La vida vista por los escritores II


 

SOBRE EL BIEN Y EL MAL

HONORÉ DE BALZAC

EL LIRIO EN EL VALLE

La naturaleza moral se diferencia de la naturaleza física en que nada hay en ella de absoluto: la intensidad de los efectos está en razón de la fuerza de los caracteres o de las ideas que agrupamos en torno de un hecho. Pag 59

Las prohibiciones injustas avivan los deseos, especialmente n los niños, porque éstos tienen, respecto a los hombres, la ventaja de no pensar más que en la cosa prohibida cuya prohibición les ofrece atractivos irresistibles. Pag 10

..Pues parece que las enfermedades morales tienen apetitos, instintos y tratan de aumentar el espacio de su imperio como un propietario desea aumentar sus posesiones. Pag 66

…Durante la juventud las malas cualidades del hombre están refrenadas por la sociedad, detenidas en su vuelo por las pasiones y dominadas por el respeto humano; pero más tarde, en la soledad y en la edad madura, esos pequeños defectos se manifiestan tanto más terribles cuanto más largo tiempo han estado oprimidos. Pag 158.

Los sufrimientos morales no son absolutos: están en razón de la delicadeza de las almas… Pag 196

El hombre se compone de materia y de espíritu; la animalidad termina en él, y en él tambien empieza el ángel. De ahí la lucha que todos sostenemos entre el destino futuro que presentimos y los recuerdos de instintos anteriores, de los cuales no nos hemos separado por completo; entre el amor carnal y el amor divino. Hay hombres que resumen ambos amores en uno solo, hay otros que se abstienen; éste pasa revista a todo el sexo, buscando la satisfacción de apetitos anteriores; aquél lo idealiza en una sola mujer, a la que reduce el universo; unos flotan indecisos entre las voluptuosidades de la materia y las del espíritu, otros espiritualizan la carne pidiéndole lo que no puede dar. Pag 185.

EUGENIE GRANDET

La adulación no emana nunca de las grandes almas; es privativa de los espíritus pequeños, que logran empequeñecerse más aún, para entrar mejor en la esfera vital de la persona a cuyo alrededor gravitan. La adulación sobreentiende un interés Pag 199

PAPA GORIOT

Quizá porque sea propio de la naturaleza humana el hacer que lo soporte todo aquel que todo lo sufre por humildad, por debilidad o por indiferencia. Pag 54

Si bien el corazón humano suele hallar reposo al subir las cuestas del afecto, raras veces le es permitido detenerse en la rápida pendiente de los sentimientos del odio. Pag 60

Lo que los moralistas denominan como los abismos del corazón humano son únicamente los decepcionantes pensamientos, los involuntarios movimientos del interés personal. Pag 155

GEORGES BERNANOS

MONSIEUR OUINE

-¡Ojalá te sea dado conocer la piedad antes que la experiencia del hastío haya envenenado el manantial ¡Pag 25.

En el último grado del envilecimiento, un hombre pierde su verdad para siempre; éstos andarían por encima de ella sin reconocerla. Pag 27.

Yo desconfío de Dios, esa es mi manera de honrarlo. Pag 38.

Un vicioso es siempre idealista Pag 72.

El mal viene del cerebro siempre en trabajo, el animal monstruoso, informe y blando, en su envoltura, como un gusano, succionador infatigable. Pag 148

La inocencia, señor, es una enfermedad propia de la madurez… Por lo menos, no adquiere sino en esa edad su plena y perfecta maleficencia. Pag 151

Porque no hay tal desdicha de los hombres, señor cura, sino aburrimiento, hastío. Nadie, nunca, ha compartido el hastío de los hombres y guardado su alma al mismo tiempo. El hastío del hombre arrambla con todo, señor cura, podría ablandar la tierra. Pag 153

La última desgracia de los hombres es que hasta el mismo mal les aburre Pag. 159

Recordaba no haber detestado nunca, realmente, sino una sujeción: aquella cuyo principio estaba en él, la conciencia del bien y del mal, semejante a otro ser en el ser…,ese gusano. Pag 161.

Continuará.

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El escribir visto por los escritores II



ARGUMENTO

CITA DE E.M FORSTER

ARGUMENTO.-

• Lo específico de la novela es que el escritor puede hablar por boca de sus personajes, hablar acerca de ellos o bien hacernos escuchar cuando ellos hablan consigo mismos. Tiene acceso a sus autoconfesiones y, a partir de ahí, puede descender incluso más y asomarnos al subconsciente.

• En la mayoría de las obras literarias existen dos elementos: el individuo humano, del que hemos hablado hace poco, y ese elemento que vagamente denominamos arte. Nos enfrentamos ahora con un aspecto muy superiorel argumento. Este, en lugar de encontrarse con los seres humanos más o menos moldeados a su conveniencia, como se hallan en el teatro, se encuentra con unos seres enormes, sombríos, intratables y ocultos en sus tres cuartas partes, como icebergs. De nada le servirá explicar a estas ariscas criaturas las ventajas del triple proceso de planteamiento, nudo y desenlace tan persuasivamente expuesto por Aristóteles. Alguno que otro personaje se levanta y obedece y el resultado es una novela que debería haber sido una obra de teatro.Pero no todos obedecen.Prefieren quedarse sentados en un rincón y rumiar sus pensamientos o algo semejante…Sin embargo, existen ciertos límites.. Los personajes no deben quedarse meditando demasiado, no pueden perder el tiempo subiendo y bajando escaleras de sus propias entrañas. Deben contribuir, sino , se pone en peligro intereses superiores. Una contribución al argumento.¡Cuantas veces hemos oido ea frase! Los personajes de una obra de teatro contribuyen por necesidad, pero, ¿hasta qué punto es esto necesario en una novela?

Un argumento es también una narración de sucesos, pero el énfasis recae en la causalidad. Una historia es: “El rey murió y luego murió la reina”. Un argumento es: “El rey murió y luego la reina murió de pena”. Se conserva el orden temporal, pero se ve eclipsado por la sensación de causalidad. O también:” La reina murió, nadie sabía por qué, hasta que se descubrió que fue de pena por la muerte del rey”.Este es un argumento con misterio,forma que admite un desarrollo superior.

Si es una historia, preguntaremos: “¿Y luego, qué pasó? Si es un argumento,preguntaremos: “¿Por qué? Esta es la diferencia fundamental entre estos dos aspectos de la novela. Un argumento no puede contarse a un público de trogloditas boquiabiertos, ni a un sultán tiránico, ni a un público del cine, su moderno descendiente. A éstos sóloles mantiene despiertos el “y luego.., y luego…”, no pueden aportar más que curiosidad. Y un argumento exige inteligencia y memoria.
• A veces el argumento triunfa demasiado. Los personajes tienen que renegar de su naturaleza a cada momento porque, si no, se ven tan arrastrados por la corriente del destino que ello debilita nuestra fe en su existencia.
• En la desigual batalla que el argumento libra con los personajes, aquél a veces se toma una cobarde venganza. Casi todas las novelas se debilitan hacia el final. Esto se debe a que el argumento requiere una conclusión. ¿ Y por qué es necesario? ¿Por qué no existe una convención que permita al novelista terminar en cuanto se aburre? Por desgracia tiene que redondear las cosas y, normalmente, mientras está en ello los personajes pierden vida y nuestra impresión final es que agonizan.
• La muerte y el matrimonio son casi la única conexión que establece entre los personajes y el argumento; y, siempre que ocurran al final del libro, el lector está más dispuesto a aceptarlo y a adoptar un punto de vista libresco. Al pobre escritor hay que dejarle terminar de alguna manera, tiene que ganarse la vida, como todo el mundo; así que no debe sorprendernos que no se oigan más los martillazos y el ajuste de tornillos. Dentro de lo que cabe generalizar, éste es el defecto inherente a toda novela: al final se estropea.
• Los personajes dejan poco a poco de obedecer al autor; han puesto cimientos sobre los que luego no quieren construir y entonces, el propio novelista tiene que ponerse a trabajar para que la obra quede terminada a tiempo.Finge que los personajes actúan para él. Sigue repitiendo sus nombres y utilizando guiones y comillas. Pero los personajes están ausentes o muertos.
• ¿Por qué hay que planear una novela ¿No puede crecer? ¿Por qué necesita un desenlace como las obras de teatro ¿No puede desplegarse? El autor, en lugar de situarse por encima de su obra y controlarla, ¿no puede zambullirse dentro de ella y dejarse arrastrar hacia algún objetivo imprevisto? El argumento es emocionante y puede ser hermoso, pero, ¿no es una obsesión tomada del teatro, de las limitaciones espaciales del escenario?. ¿No puede la novela idear una estructura menos lógica y al mismo tiempo más acorde con su genio?…Los escritores modernos lo creen así.
• En la novela hay algo más que tiempo, gente, lógica o cualquiera de sus derivados; algo más aparte del destino, incluso. Y con este algo más no nos referimos a nada que excluya a estos aspectos, ni a nada que los incluya o los abarque. Nos referimos a algo que los corta como un haz luminoso, algo que en un punto se relaciona íntimamente con ellos e ilumina pacientemente todos sus problemas, y en otro cae sobre ellos o los atraviesa como si no exisstieran. A este rayo de luz le daremos dos nombres: fantasía y profecía.

 

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REALIDAD Y FICCIÓN

Confesiones de un joven novelista de Umberto Eco

Por definición, los textos de ficción hablan claramente de personas y acontecimientos no existentes (y precisamente por esta razón, reclaman la suspensión de nuestra incredulidad). Por ello, desde el punto de vista de una semántica condicionada por la verdad, una afirmación en una ficción siempre dice algo contrario a los hechos.

Pese a ello, no consideramos mentiras las afirmaciones de la ficción. En primer lugar, cuando leemos una pieza de ficción, aceptamos un acuerdo tácito con su autor o autora, que finge que lo que ha escrito es cierto y nos pide fingir que nos lo tomamos en serio . Al hacer esto, todo novelista diseña un mundo posible, y todos nuestros juicios sobre lo verdadero y lo falso se refieren a ese mundo posible. Así, desde el punto de vista de la ficción, es cierto que Sherlock Holmes vivía en Baker Street y, desde el punto de vista de la ficción, es falso que viviera en las orillas del río Spoon.

Los textos de ficción nunca toman como escenario un mundo totalmente diferente del mundo en que vivimos, aunque se trate de cuentos de hadas o historias de ciencia ficción. También en esos casos, si sale un bosque, se entiende que es más o menos como los bosques de nuestro mundo real, donde los árboles son vegetales y no minerales, etcétera. Y si por una de esas nos dijeran que el bosque está hecho de árboles minerales, las nociones de «mineral» y «árbol» serían las mismas que en nuestro mundo real.


 

DICCIONARIO CHAMÁNICO IV


 

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                   DICCIONARIO CHAMÁNICO IV

                      LETRA A/ CONTINUACIÓN

           EL ARTE DE ACECHAR

         PRINCIPIOS DEL ARTE DE ACECHAR

     PRIMERO: Los guerreros eligen el campo de batalla. Un guerrero solo entra en batalla cuando sabe todo lo que puede acerca del campo de lucha.

     SEGUNDO: Los guerreros no tienen al mundo para que les proteja, así que tienen la regla.

     TERCERO: Descansa, olvídate de ti mismo, no tengas miedo a nada.Solo entonces los poderes que nos guían nos abren el camino y nos auxilian. Solo entonces.

      CUARTO: Los guerreros, cuando se enfrentan a una fuerza superior con la que no pueden luchar se retiran por un momento. Dejan que sus pensamientos corran libremente. Se ocupan de otras cosas. Cualquier cosa puede servir.

       QUINTO: Los guerreros comprimen el tiempo, todo cuenta, aunque sea un segundo. En una batalla por tu vida un segundo es una eternidad, una eternidad que puede decidir la victoria.

 

             Los nuevos videntes comenzaron a practicar el control sistemático de su conducta. Llamaron a esta práctica el arte del acecho. Del libro El fuego interno.

            Ellos son los que decidieron que se debía enseñar esta técnica a un nagual de hoy en día cuando su punto de encaje se ha movido a bastante profundidad en el lado izquierdo. El motivo de esta decisión es que el nagual tiene que aprender los principios del acecho sin el estorbo del inventario humano. Después de todo el nagual es el líder de un grupo y para guiar a ese grupo tiene que actuar con tremenda rapidez sin tener que cavilar primero en lo que va a hacer.

            Otros guerreros pueden aprender el acecho en la conciencia normal, aunque es aconsejable que lo hagan en la conciencia acrecentada sino porque le infunde al acecho un misterio que realmente no posee. El acecho es simplemente comportamiento con la gente.

           Una maniobra de los acechadores es poner el misterio frente a frente en cada uno de nosotros.

           Explicó que  las prácticas del acecho no son algo que uno pueda disfrutar abiertamente, son en verdad prácticas censurables, hasta ofensivas. Los nuevos videntes se dieron cuenta, muy rápido que no es recomendable discutir o practicar los principios del acecho en la conciencia normal.

           Así que el propósito del acecho para un nagual es doble. Primero mover el punto de encaje con la mayor constancia y el menor peligro posibles y nada puede lograr esto tan bien como el acecho, y segundo imprimir sus principios a un nivel tan profundo que el inventario humano es pasado por alto, como lo es también la reacción natural de desechar y menospreciar algo que puede ser ofensivo a la razón.

         Los acechadores son líderes naturales,, pueden ayudar a una persona a hacer cualquier cosa.

         Estos guerreros pueden ayudar a la gente a curarse o los pueden ayudar a enfermarse. Los pueden ayudar a encontrar la felicidad o los pueden ayudar a encontrar la desgracia… Estos guerreros ayudan a la gente, deberíamos decir que la afectan. El nagual Elias dijo que no solo afectan a la gente sino que la llevan y la traen activamente, como rijan las circunstancias.

            El maestro acechador obtiene la total cooperación y participación del aprendiz. Obtener la cooperación total y la participación de alguien es probablemente el más importante resultado del método de los acechadores.

            VER TAMBIÉN PINCHE TIRANO

            COMENTARIO PERSONAL: El arte del acecho fue una de las cosas que más me impactó al leer a Castaneda y que más revolvió mi ética personal. Puede parecer, a simple vista, que contradice abiertamente el evangelio. Pero si nos detenemos en una frase evangélica tal vez comprendamos mejor a qué se refiere el arte de acechar: Sed ingenuos como palomas y prudentes como serpientes. La serpiente es el símbolo clásico de la astucia por lo que unida a la paloma, el símbolo clásico de la ingenuidad y candidez (cándido como una paloma) necesariamente tiene que chocar.

           La norma evangélica de poner la otra mejilla no puede desligarse de una frase tan llamativa y tan profundamente revulsiva como la antes citada. La prudencia de la serpiente tiene mucho que ver con el arte de acechar que estamos viendo. Hay situaciones en la vida a las que no podemos enfrentarnos con la candidez de una paloma. Necesitamos entonces la astucia de la serpiente o el arte del acecho del guerrero impecable. La lucha de poder que se desarrolla a nuestro alrededor y que podemos percibir sin dificultad en cuanto nos ponemos delante del televisor y vemos los telediarios nos exige estar preparados y acechantes. De alguna manera se puede decir que los políticos son acechadores, aunque su acecho no sobrepasa nunca la conciencia del lado derecho, la conciencia normal, cotidiana. No tienen ni idea del arte de acechar que emplea un guerrero impecable y es por ello que acaban siempre pillados en su propia red.

           También puede parecer que el arte de acechar tiene poco que ver con el budismo. Me atrevo a someter a vuestra consideración el principio budista del velo de Maya. Vivimos en un constante engaño, el velo de Maya nos oculta la verdadera realidad. Quienes aún no han alcanzado el nirvana y superado el engaño deben enfrentarse de alguna manera a la realidad individual que nos muestra el velo de Maya.

           El arte de acechar y el desatino controlado se relacionan estrechamente. Adoptamos estas conductas para mover el punto de encaje y percibir otras realidades, otros mundos. En ellos nada de lo que sucede en la realidad cotidiana tiene el menor sentido ni la menor importancia, pero mientras estamos en este lado de la consciencia no podemos ser ajenos a la lucha de poder que se desarrolla en nuestro entorno. El acecho y el desatino son formas de enfrentarse a esa lucha de poder sin caer en la trampa de considerarla como real y someter nuestras vidas a las reglas que dirimen estas batallas. La regla del acechador, del nagual, es otra muy diferente, como iremos viendo.

           Hay algo de locura en el acecho y en el desatino, es el punto de locura que necesita un guerrero impecable para enfrentarse al abismo y no dejarse atrapar. Es la dosis necesaria de caos que necesita un guerrero para no resultar atrapado en la cárcel del orden establecido. La impasibilidad del guerrero se conquista con el acecho y el desatino, entre otras cosas, puesto que así se pone de manifiesto la gran verdad budista de que todo es engaño y nada es importante. Puesto que hagamos lo que hagamos no podremos cambiar los destinos del universo ni nuestros propios destinos y nada de lo que hagamos tendrá la menor importancia en un universo infinito del que nosotros solo somos una mínima partícula (perder la importancia personal) el guerrero actúa con impecabilidad, haciendo lo que tiene que hacer, aunque esto no cambie nada y su destino no esté en sus manos. Puesto que no somos dueños de nuestro destino al menos sí lo somos del instante, de hacer lo que debemos hacer en este momento y esperar con dignidad que lo hecho nos sea de alguna forma favorable, siempre que así lo decidan las poderosas fuerzas que controlan el universo.

         

Todos estamos solos al caer la tarde XI


TODOS ESTAMOS SOLOS AL CAER LA TARDE

PICO DE ÁGUILA/CONTINUACIÓN

Cuando le conocí solo pude ver a un anciano amable que intentaba ayudar a un joven descarriado, no creía en sus dotes chamánicas, ni siquiera creía en los chamanes. No aprecié en él ninguna sabiduría especial ni otro poder que el de la bondad que expresaban sus ojos. Decidí darle una oportunidad a Pico de Águila porque él me lo había pedido, sin confiar gran cosa en que no tuviera que pedirle en cualquier momento que abandonara. Al proponérselo el alcalde se despachó con una cínica carcajada. ¿Acaso me había captado el ejército de salvación?

Se negó en redondo. Seguramente pensó que se trataba solo de uno de mis estúpidos caprichos, por eso se sorprendió tanto cuando yo puse cara de poker y le lancé a la cara un farol al que no supo responder. Él sabía muy bien que antes o después sería preciso aumentar la plantilla, al menos en un par de agentes, tal vez más, pero no podía asumir que yo hubiera elegido a un joven navajo, y además rebelde, conflictivo, y que me empecinara en ello. Tal vez pensara que se trataba solo de uno de mis caprichos, por eso cuando volvió a negarse con rotundidad y yo le amenacé con dejar el cargo, se vio pillado por sorpresa. No supo qué hacer y se puso a pasear por el despacho como un mono inquieto, sin saber muy bien a dónde mirar o qué decir. Su mente debió de ponerse a trabajar y muy deprisa. Creía tenerme pillado por donde más duele, pero desconocía mi umbral de dolor y hasta dónde estaba dispuesto a llegar en el envite. Finalmente me enfrentó.

-Si aceptara… no he dicho que esté aceptando, tendría que ser bajo determinadas condiciones que no estoy dispuesto a negociar.

-Ponga las cartas sobre la mesa y le diré si acepto el juego o no.

-Tendrá que tenerlo a prueba durante un tiempo prudencial y lo despedirá si no cumple o resulta conflictivo.

-Bien. Estoy de acuerdo. ¿Algo más?

-Si no sorprendiera favorablemente -lo que no creo- y le firmáramos un contrato, usted se haría responsable de su conducta. No solo eso, tendría que vigilarle estrechamente, convertirse en su tutor… ¡Qué digo! Usted tendría que ser su padre. Debería enseñarle todo lo que debe saber, ayudarle a evitar cualquier conflicto con cualquier ciudadano e intervenir si está a punto de producirse alguno.

-¿Eso es todo?

-Eso es todo… de momento. Le aseguro que si se produce algún conflicto y usted no lo resuelve a satisfacción no tendré compasión, ni con usted ni con él. A usted le trituraré y él irá a la cárcel.

Lo dijo como si no fuera suficiente para él que ambos nos marcháramos del condado. De esa manera dio por terminada la conversación. Me quedé pensativo, sin duda me había metido en un buen lío del que tal vez no lograra salir sin tener que dejar un lugar y una vida a la que ya había comenzado a acostumbrarme.

Cuando se lo propuse a Pico de Águila se limitó a encogerse de hombros. Nuestra relación no mejoró durante los meses que estuvo a prueba. Me sentí como un caminante que golpea a una piedra del camino, lo haces por estupidez y no esperas que ella te responda. Yo también me encogí de hombros, aguardando a que pasara el tiempo.

Me sorprendió la actitud de aquel joven rebelde. Aprendió pronto el protocolo imprescindible para manejarse como nuevo ayudante del sheriff. Siguiendo mis consejos procuraba no ir solo para solucionar cualquier incidente al que se le llamara. Nunca perdía la paciencia y si las cosas se complicaban y estaba solo -la plantilla era tan reducida que era algo inevitable- llamaba a Lucy y esta me avisaba. Su relación con el resto de compañeros era más que aceptable, salvo con Pancho que gustaba de gastarle bromas, algunas muy pesadas, y tomarle el pelo a cada instante.

A pesar de la fama de conflictivo el joven navajo se mostraba impasible, como un cactus ante una mano que se le acercara amenazadora. Me vi obligado a hablar con Pancho, quien prometió enmendarse, pero no lo hizo. Temí que aquello acabara por reventar, y a punto estuvo de pasar cuando alguien puso un pequeño tiesto con un cactus en el sillón de Pancho. Este solía dejarse caer sobre él sin mirar, se echaba para atrás y se espatarraba, colocando las botas sobre la mesa. Era algo que todos sabíamos. Aquella mañana se encontró con lo que no esperaba y salió a buscar a Pico de Águila con ansias homicidas, tal como me contó Lucy al llamarme. Salí tras ellos y logré llegar a tiempo. Pico de Águila acostumbraba a dormir en una pequeña choza en la reserva, salvo cuando tenía guardia o debía enlazar turnos, entonces dormía unas horas en un ático que le había alquilado un viejo matrimonio, a mi ruego, y que residía a unas manzanas de la oficina. Por suerte aquella mañana el joven estaba en la reserva, Pancho lo sabía y yo también, lo que me permitió llegar justo a tiempo de ver cómo ambos se preparaban para enzarzarse en una pelea cuerpo a cuerpo en el centro de un corro que habían formado los jóvenes navajos. Me abrí paso a codazos, recordé a Pico de Águila que no le iba a consentir el menor desliz y me llevé a la fuerza a Pancho, recriminándole su actitud que hubiera sulfurado a uno de aquellos totems ante los que hablábamos.

Eso fue todo. Pancho no volvió a dirigirle la palabra y Pico de Águila simuló no verle, algo que no debió de costarle mucho porque hacía lo mismo con todos nosotros. Los días transcurrieron con aburrida normalidad hasta que un día el joven decidió verme. Intuí que era por alguna razón porque hasta ese momento solo se apercibía de mi presencia cuando yo le hablaba. El chamán deseaba verme.

Aquella tarde pasó por mi casa a recogerme en su destartalada camioneta que sólo él podía saber a quién se la había comprado y nos acercamos a la reserva. Nos recibió en el interior de la choza y no habló hasta que la mujer vieja -que nadie me había dicho si era su esposa o su criada y yo no me había atrevido a preguntar- nos sirvió la infusión de hierbas. El anciano sonrió y se nos quedó mirando hasta que terminamos de beber. Entonces quiso saber cómo nos había ido la experiencia. Miró a Pico de Águila que se encogió de hombros y luego a mí.

Manifesté mi satisfacción, y también mi sorpresa, por el trabajo desempeñado por el joven rebelde. El chamán quiso saber si estaba dispuesto a aceptarle definitivamente como ayudante. Le respondí que el periodo de prueba había terminado y que al día siguiente llamaría al alcalde. No tenía la menor duda de que firmaría el contrato y se convertiría en uno más de la plantilla. El chamán asintió, felicitó a Pico de Águila que inclinó respetuosamente la cabeza y solicitó permiso para marcharse.

Quedamos solos, lo que aproveché para pedir su permiso para informarme en la reserva acerca de algo que no había dejado de preocuparme desde que Lucy me comentara lo que Pancho había dicho del joven rebelde. No me preocupaban sus borracheras puesto que nunca le olía el aliento a alcohol en el trabajo, pero sí sus visitas al prostíbulo de madame Rouge.

Yo conocía bien a madame Rouge y sabía que todos tenían crédito en su establecimiento hasta que ella decidía cobrar las deudas Entonces era preciso sacar dinero de las piedras o sufrir una descomunal paliza y seguir buscando dinero bajo las piedras, ahora en un plazo fijo y no prorrogable. ¿De dónde habría sacado dinero Pico de Águila antes de comenzar a trabajar a prueba para la oficina del sheriff? Sus deudas serían cuantiosas y a pesar de los pagos que estuviera haciendo con su magro sueldo actual antes o después madame Rouge le haría una reclamación que él no podría rechazar?

Continuará

DIARIO DE UN MELÓMANO IV


DIARIO DE UN MELÓMANO IV

 

DIARIO DE UN MELÓMANO
17-3-2014

Han transcurrido muchos meses desde mi última anotación, el tiempo no da para procesar todos los datos que la mente va recibiendo día a día. Hasta un ordenador se bloquearía si le ponemos a realizar un montón de rutinas sin una memoria RAM potente. Los famosos programas de inicio que ralentizan mi ordenador una y otra vez y aún no he aprendido a quitar.

No puedo por menos de imaginar lo que una Mente Universal necesitaría de memoria RAM para procesar rápidamente todos los datos de universo, de un superuniverso. El tiempo que le llevaría cada “actualización”. Llevo una temporada muy “intelectualoide” sería una tontería hablar de temporada “mística” porque el misticismo tiene como base el silencio y la quietud. No puedo menos de recordar una frase que al parecer le dice al detective Lew Archer otro personaje y que espero subir al hilo del “Escribir visto por los escritores” al tratar del género negro. Viene a decir y cito de memoria” usted es un hombre en una busqueda interminable de sí mismo, lo que usted necesita es quedarse quieto y silencioso”.

La primera parte me la podría aplicar a mí mismo, no así la segunda, porque aunque me muevo muy poco y soy bastante “silencioso” mi mente no deja de intelectualizar cualquier información que luego tecleo casi con desesperación.

Por eso la música me resulta tan agradable y tan equilibradota, porque me llega directa al corazón y aquieta un poco mi mente. Durante estos meses he escuchado mucha música en el coche –son muchas horas en carretera- y alguna en el equipo del desván sobre todo cuando subo a practicar un poco ejercicios de energetización de kriyayoga.

No podría citar toda la música que he estado escuchando porque la lista sería interminable, me limitaré a mencionar la música que más me ha conmovido. He escuchado por primera vez el oratorio de Haendel, Israel en Egipto. Ya conocía El Mesías o Teodora, por ejemplo, pero no he tenido la oportunidad de escuchar ese oratorio hasta ahora. Me gusta Haendel, su música es muy melódica y relajante, muy bella. Es una belleza diferente a la de la música de Bach, tal vez sea menos espiritual pero la hermosura de algunas de sus melodías está a la altura del mejor Bach.

Me gusta alternar la música clásica con otra música que se ha dado en llamar moderna, no sé muy bien la razón. Durante estos últimos meses he vuelto a escuchar música celta, bretona, concretamente Stivell (¡Cuánto tiempo llevaba sin oís su música!) y algo de otra cantante, algo así como Gwein, cito de memoria, también música instrumental bretona. Me encanta. No se porqué siempre me trae a la cabeza la imagen de los bosques, del verdor intenso de la hierba y de las ceremonias druidas en la noche. ¿Tal vez fui un druida en una vida anterior?

Al mismo tiempo he recopilado numerosas canciones de cantautores vascos, como Benito Lertxundi, Xavier Lete, Imanol y muchos más. Todas hermosísisimas. Las he dejado en el pendrive del coche durante muchas semanas. Conocía a algunos de ellos, pero había escuchado pocas canciones.

Me gusta alternar la música clásica con otra música que se ha dado en llamar moderna, no sé muy bien la razón. Durante estos últimos meses he vuelto a escuchar música celta, bretona, concretamente Stivell (¡Cuánto tiempo llevaba sin oís su música!) y algo de otra cantante, algo así como Gwein, cito de memoria, también música instrumental bretona. Me encanta. No se porqué siempre me trae a la cabeza la imagen de los bosques, del verdor intenso de la hierba y de las ceremonias druidas en la noche. ¿Tal vez fui un druida en una vida anterior?

Al mismo tiempo he recopilado numerosas canciones de cantautores vascos, como Benito Lertxundi, Xavier Lete, Imanol y muchos más. Todas hermosísisimas. Las he dejado en el pendrive del coche durante muchas semanas. Conocía a algunos de ellos, pero había escuchado pocas canciones.

Es una lástima que cuestiones políticas y no tan políticas como el terrorismo nos puedan alejar de una cultura, de una música que es universal y nos llega al corazón a poco que uno posea una mínima sensibilidad. Lo mismo pasa con otras culturas, como la catalana. La música de sus cantautores me sigue acompañando desde mi juventud, lo mismo que su literatura, traducida, por supuesto porque no hablo catalán ni en la intimidad, en realidad solo hablo español y leo francés, aunque nunca he podido hablarlo.

No podía faltar Bach, del que he escuchado sus preludios y fugas y ahora que se acerca la Semana Santa alguna de sus cantatas y la pasión según San Juan. No puedo imaginar la vida sin Bach, es la música de fondo de mi existencia.

Terminado el ciclo Beethoven ahora estoy con las sinfonías completas de Shostakovich. Resulta curioso cómo hasta la censura más férrea es incapaz de acabar con el genio y con la música, especialmente reacia a la censura. Shostakovich fue criticado y perseguido porque su música, al parecer, no se adaptaba al “realismo socialista”. ¿Qué es el realismo en música? Al parecer según los dictadores del kremlin, el realismo musical consiste en crear música melódica, al alcance del “pueblo” que éste pueda asimilar y comprender. Música pompósa, militar, porque el régimen soviético fue ante todo militarista.

No entiendo esa obsesión por “bajar” la cultura al nivel del pueblo, en lugar de elevar al pueblo al nivel de la cultura. Tampoco entiendo cómo se puede llamar burguesa a cualquier creación musical o cultural que exprese los sentimientos y angustias del individuo y la persona, como si el individuo fuera opuesto y contradictorio a los grupos o multitudes. ¿Acaso el grupo o la comunidad no están compuestos de individuos? ¿Podría existir la comunidad sin el individuo?

Algunos críticos rebajan la música de Shostakovich como si fuera la cara de un régimen. Nadie escapa al control de una dictadura, ni siquiera la música, y es posible que el músico Shostakovich tuviera que adaptarse a determinadas directrices (no se puede decir que fuera un pelota del régimen soviético) pero eso no le ha impedido crear una música personal y muy hermosa, especialmente su música de cámara y si bien sus sinfonías pueden “pecar” de extensas (no lo son más que las de Mahler, por ejemplo) y de algunas debilidades “técnicas” que por mi falta de preparación no puedo apreciar a pesar de lo que digan los críticos, sus sinfonías me siguen conmoviendo y no puedo disociarlas de películas que ya forman parte de la historia del cine, como el acorazado Potenkim.

Estoy recopilando en el pendrive canciones de cantautores basados en poemas. Me conmueve la canción del lagarto, “el lagarto está llorando, la lagarta está llorando…”. Amancio Prada es otro de los cantautores y hay muchos más Resulta maravilloso cómo algunos poemas se adaptan tan perfectamente a la música y cómo esta los realza.

No ha faltado Leonard Cohen y su canción TAke waltzs que Perurena me ha sugerido intente ponerme otra letra. Estoy en ello, aunque esto va siempre poco a poco, a no ser que la inspiración me visite de repente.
Estoy también con nuevas canciones que me ha sugerido Conchi, como las de Passenger, que no conocía, y Sara que me ha pasado un nuevo cantante del que no había oído hablar.

He vuelto a escuchar la música de la película el jardinero fiel, es increíble el ritmo y el sentimiento que tiene la música africana.

Y por hoy nada más, a esperar la siguiente “actualización” que no sé cuándo será posible.

No me imagino la vida sin música, sin literatura, sin cine… Tampoco puedo imaginar la vida sin guerras, sin conflictos, sin el pisoteo constante de la dignidad humana. Es terrible que me cueste imaginar un mundo en paz, sin conflictos, feliz, eso dice ya mucho de la naturaleza humana. Es como si la humanidad estuviera siempre caminando en el alambre, como un funambulista, mientras todo el mundo espera el paso en falso que nos precipitará al abismo. Ahora es Ucrania, antes fue Irak, Afganistán, sigue siendo Siria, fue el 11-S, el 11-M.

Alguien está a nuestro lado en el alambre, echando una mano cuando el funambulista da un traspiés. Aunque mi filosofía de la vida no fuera espiritualista no dejaría de llamar la atención esa estadística tan inverosímil. ¡Tantos momentos cruciales y aún no nos ha alcanzado el Apocalipsis!

Los políticos deberían escuchar más música, especialmente a Bach, todos deberíamos hacerlo. La música amansas a las fieras, dicen, es posible que éste sea un buen momento para amansar a tanta fiera como ruge a nuestro alrededor.

 

DIARIO DE UN MELÓMANO III


DIARIO DE UN MELÓMANO III

 

20 DE NOVIEMBRE 2013

Observo que llevo desde marzo sin anotar en este diario. La excusa de la falta de tiempo no me sirve, son demasiados meses sin tomar nota de la música que llevo escuchando todo este año.

Debido a los constantes desplazamientos por motivo de trabajo acostumbro a renovar el pendrive cada cierto tiempo y voy escuchando ciclos de música clásica y música moderna. Música escucho, y mucha, pero ando un poco remolón por anotar en este diario. Entono el “mea culpa” y trataré de enmendarme.

Aproveché las vacaciones de verano, que pasé en Potes, Picos de Europa santanderinos, para escucharme todo el ciclo sinfónico de Mahler. La grandiosidad de esa música armoniza a la perfección con la grandiosidad de la montaña. La música de Mahler siempre ha sido para mí un paisaje montañoso,, aunque algunos de sus adagios bien podrían hacerme pensar en un hermoso valle verde o en una playa desierta como es el caso del Adagio de la quinta que utilizara Visconti en su Muerte en Venecia.

Recuerdo que compré todas las sinfonías de Mahler en vinilo, allá por el año 1980, durante mi estancia en Madrid. Ahora no recuerdo si lo hice en el Corte inglés o fue en aquella tienda maravillosa de la Gran Vía cuyo nombre ahora no recuerdo, no sé si era Movierecord o Movieplay o algo así. Allí encontraba discos muy baratos y me hice con una buena colección de música celta, electrónica, rock, cantautores y algo de clásica. Aquella tienda fue uno de mis paraísos durante mi estancia en Madrid.

En casa he escuchado, en el equipo de música, el ciclo Brahms con todas sus sinfonías, conciertos para piano, etc. La cuarta ha sido siempre para mí una música de montaña, grandiosa y espectacular, lo mismo que la sinfonía alpina de Richard Strauss. Por cierto que debería escucharla ahora en invierno, la tengo en vinilo, espero que el disco no haya sufrido mucho.

En cuanto a música moderna he tenido la suerte de ver un documental sobre Arthur Russell en una cadena de pago, creo que era Sundance. Mi hija Sara ya me había hablado de él y escuché un poco de su música. El documental me ha abierto los ojos a un compositor extraordinario y marginal que murió muy joven, por desgracia.