El escribir visto por los escritores II



ARGUMENTO

CITA DE E.M FORSTER

ARGUMENTO.-

• Lo específico de la novela es que el escritor puede hablar por boca de sus personajes, hablar acerca de ellos o bien hacernos escuchar cuando ellos hablan consigo mismos. Tiene acceso a sus autoconfesiones y, a partir de ahí, puede descender incluso más y asomarnos al subconsciente.

• En la mayoría de las obras literarias existen dos elementos: el individuo humano, del que hemos hablado hace poco, y ese elemento que vagamente denominamos arte. Nos enfrentamos ahora con un aspecto muy superiorel argumento. Este, en lugar de encontrarse con los seres humanos más o menos moldeados a su conveniencia, como se hallan en el teatro, se encuentra con unos seres enormes, sombríos, intratables y ocultos en sus tres cuartas partes, como icebergs. De nada le servirá explicar a estas ariscas criaturas las ventajas del triple proceso de planteamiento, nudo y desenlace tan persuasivamente expuesto por Aristóteles. Alguno que otro personaje se levanta y obedece y el resultado es una novela que debería haber sido una obra de teatro.Pero no todos obedecen.Prefieren quedarse sentados en un rincón y rumiar sus pensamientos o algo semejante…Sin embargo, existen ciertos límites.. Los personajes no deben quedarse meditando demasiado, no pueden perder el tiempo subiendo y bajando escaleras de sus propias entrañas. Deben contribuir, sino , se pone en peligro intereses superiores. Una contribución al argumento.¡Cuantas veces hemos oido ea frase! Los personajes de una obra de teatro contribuyen por necesidad, pero, ¿hasta qué punto es esto necesario en una novela?

Un argumento es también una narración de sucesos, pero el énfasis recae en la causalidad. Una historia es: “El rey murió y luego murió la reina”. Un argumento es: “El rey murió y luego la reina murió de pena”. Se conserva el orden temporal, pero se ve eclipsado por la sensación de causalidad. O también:” La reina murió, nadie sabía por qué, hasta que se descubrió que fue de pena por la muerte del rey”.Este es un argumento con misterio,forma que admite un desarrollo superior.

Si es una historia, preguntaremos: “¿Y luego, qué pasó? Si es un argumento,preguntaremos: “¿Por qué? Esta es la diferencia fundamental entre estos dos aspectos de la novela. Un argumento no puede contarse a un público de trogloditas boquiabiertos, ni a un sultán tiránico, ni a un público del cine, su moderno descendiente. A éstos sóloles mantiene despiertos el “y luego.., y luego…”, no pueden aportar más que curiosidad. Y un argumento exige inteligencia y memoria.
• A veces el argumento triunfa demasiado. Los personajes tienen que renegar de su naturaleza a cada momento porque, si no, se ven tan arrastrados por la corriente del destino que ello debilita nuestra fe en su existencia.
• En la desigual batalla que el argumento libra con los personajes, aquél a veces se toma una cobarde venganza. Casi todas las novelas se debilitan hacia el final. Esto se debe a que el argumento requiere una conclusión. ¿ Y por qué es necesario? ¿Por qué no existe una convención que permita al novelista terminar en cuanto se aburre? Por desgracia tiene que redondear las cosas y, normalmente, mientras está en ello los personajes pierden vida y nuestra impresión final es que agonizan.
• La muerte y el matrimonio son casi la única conexión que establece entre los personajes y el argumento; y, siempre que ocurran al final del libro, el lector está más dispuesto a aceptarlo y a adoptar un punto de vista libresco. Al pobre escritor hay que dejarle terminar de alguna manera, tiene que ganarse la vida, como todo el mundo; así que no debe sorprendernos que no se oigan más los martillazos y el ajuste de tornillos. Dentro de lo que cabe generalizar, éste es el defecto inherente a toda novela: al final se estropea.
• Los personajes dejan poco a poco de obedecer al autor; han puesto cimientos sobre los que luego no quieren construir y entonces, el propio novelista tiene que ponerse a trabajar para que la obra quede terminada a tiempo.Finge que los personajes actúan para él. Sigue repitiendo sus nombres y utilizando guiones y comillas. Pero los personajes están ausentes o muertos.
• ¿Por qué hay que planear una novela ¿No puede crecer? ¿Por qué necesita un desenlace como las obras de teatro ¿No puede desplegarse? El autor, en lugar de situarse por encima de su obra y controlarla, ¿no puede zambullirse dentro de ella y dejarse arrastrar hacia algún objetivo imprevisto? El argumento es emocionante y puede ser hermoso, pero, ¿no es una obsesión tomada del teatro, de las limitaciones espaciales del escenario?. ¿No puede la novela idear una estructura menos lógica y al mismo tiempo más acorde con su genio?…Los escritores modernos lo creen así.
• En la novela hay algo más que tiempo, gente, lógica o cualquiera de sus derivados; algo más aparte del destino, incluso. Y con este algo más no nos referimos a nada que excluya a estos aspectos, ni a nada que los incluya o los abarque. Nos referimos a algo que los corta como un haz luminoso, algo que en un punto se relaciona íntimamente con ellos e ilumina pacientemente todos sus problemas, y en otro cae sobre ellos o los atraviesa como si no exisstieran. A este rayo de luz le daremos dos nombres: fantasía y profecía.

 

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REALIDAD Y FICCIÓN

Confesiones de un joven novelista de Umberto Eco

Por definición, los textos de ficción hablan claramente de personas y acontecimientos no existentes (y precisamente por esta razón, reclaman la suspensión de nuestra incredulidad). Por ello, desde el punto de vista de una semántica condicionada por la verdad, una afirmación en una ficción siempre dice algo contrario a los hechos.

Pese a ello, no consideramos mentiras las afirmaciones de la ficción. En primer lugar, cuando leemos una pieza de ficción, aceptamos un acuerdo tácito con su autor o autora, que finge que lo que ha escrito es cierto y nos pide fingir que nos lo tomamos en serio . Al hacer esto, todo novelista diseña un mundo posible, y todos nuestros juicios sobre lo verdadero y lo falso se refieren a ese mundo posible. Así, desde el punto de vista de la ficción, es cierto que Sherlock Holmes vivía en Baker Street y, desde el punto de vista de la ficción, es falso que viviera en las orillas del río Spoon.

Los textos de ficción nunca toman como escenario un mundo totalmente diferente del mundo en que vivimos, aunque se trate de cuentos de hadas o historias de ciencia ficción. También en esos casos, si sale un bosque, se entiende que es más o menos como los bosques de nuestro mundo real, donde los árboles son vegetales y no minerales, etcétera. Y si por una de esas nos dijeran que el bosque está hecho de árboles minerales, las nociones de «mineral» y «árbol» serían las mismas que en nuestro mundo real.


 

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