Mes: septiembre 2014

¿QUE ES EL TEATRO? (TEORÍA Y DOCUMENTACIÓN)


¿QUÉ ES EL TEATRO?

Es tan viejo como el propio ser humano. Si podemos imaginarnos al cavernícola contando sus historias a la luz del fuego, en invierno o en verano, tan pronto como inventó el lenguaje, o incluso antes, por señas, casi al mismo tiempo o antes el cavernícola comenzó a hacer teatro. En aquellos tiempos, cuando la ciencia aún no había sido inventada, la religión mandaba en la vida, en los pensamientos y emociones de los humanos. Y todos sabemos muy bien que la religión no podría sobrevivir sin sus ceremonias, que no son otra cosa que la visualización de unas creencias.

Los chamanes realizaban sus ceremonias y cuando necesitaba narrar un mito buscaba actores que le ayudaran a representarlo. Así nació el teatro y la tragedia griega lo elevó a su más alto grado de dramatismo y expresividad. A lo largo de la historia fue evolucionando y ahora mismo, con los medios de comunicación en pleno auge, todo el mundo se pregunta si el teatro llegará a desaparecer. Yo no lo hago, creo en el teatro como creo en la narrativa, mientras el ser humano siga siendo humano necesitará narrar sus vivencias y representarlas. Cambiarán los formatos, cambiarán los actores (en mi trilogía Omega hablo de actores virtuales, hologramas creados por una inteligencia artificial que representan historias) cambiará todo pero la necesidad del ser humano de contarles a los demás lo que le pasa, lo que le han contado, lo que podría ocurrir no podrá ser eliminada, salvo que la elevación espiritual de la humanidad sea tan alta que no podamos imaginar cómo vivirán esos seres tan evolucionados. Mi opinión es que incluso en esas dimensiones existe la narrativa y el teatro.

Para que exista el teatro se necesita una obra, es decir algo escrito previamente, aunque también se puede improvisar. Se necesitan actores que representen esa obra. Se necesita un decorado, que puede ser tan simple que hasta la calle misma sería un perfecto decorado. Y se necesita un público. Se puede escribir teatro y no tener actores, ni decorados, ni público, como se puede escribir una novela y leerla tú mismo, pero eso resulta bastante aburrido y al menos a mí me genera muy pocos alicientes. El teatro completo es el teatro representado ante el público, pero nada impide que el lector se convierta en actor y se imagine el decorado.


ESTRUCTURA DE LA HISTORIA TEATRAL

Lo que se cuenta en una obra de teatro es una historia, se podría decir que se narra algo pero a través del diálogo y del decorado, poniendo en boca de los actores la historia que se cuenta. Todos sabemos que ya desde las tragedias griegas se crearon unas unidades narrativas para que los actores descansaran, para cambiar de decorados y para que el público no se agobiara. Este formato se llama acto y está lleno de escenas o cuadros. Es un poco como el cine donde hay planos, secuencias, etc.

Estos actos tenían una cronología y seguían un desarrollo lineal y clásico, exposición, nudo y desenlace. Es una estructura que sigue vigente aunque nada nos impide, en el teatro moderno, saltarnos todo a la torera. Tenemos medios, tenemos ganas y creatividad, pues adelante mientras funcione. Que queremos empezar por el final y llegar al principio como en el flashback narrativo, pues hagámoslo mientras funcione. Por mi parte todas las licencias son válidas mientras se consiga lo que se pretende, contar una historia y que el público sepa qué estamos haciendo y se divierta.

PERSONAJES

En el teatro los personajes son de carne y hueso, como en el cine, solo que en el cine vemos una película en la que están ellos, pero no les vemos en carne y hueso. En la narrativa los personajes están metidos entre letras, escondidos en la narración, nos los imaginamos, utilizamos la fantasía que Dios nos dio.

Todos sabemos la importancia del actor en el teatro (también en el cine pero de otra manera). Un gran actor puede elevar un texto mediocre a las nubes, un mal actor puede dejar a Shakespeare a la altura del betún. Eso no se sabe cuando leemos un texto dramático, pero sí cuando es representado. Esta es una característica peculiar del teatro. Se podría decir que es como el pan, antes de entrar en el horno puede tener buena pinta, pero hasta que no sale cocido y lo probamos no sabemos muy bien si el pan merece la pena o no.

En el teatro vemos a personas de carne y hueso que dialogan, se mueven y nos cuentan una historia. La importancia de la formación del actor y cómo interpreta los textos es fundamental en el teatro. A lo largo de esta serie de textos de documentación trataremos todos los aspectos del teatro, incluida la formación del actor y cómo se interpreta.

EL DIÁLOGO

Es una característica fundamental del teatro. En una novela se narra la historia a través de un narrador, en una película la cámara nos muestra lo que está pasando, en el teatro son los actores, dialogando, lo que nos cuentan la historia. Por eso es tan importante que el diálogo refleje el carácter del personaje, que tenga ritmo, que nos diga en cada momento lo que tiene que decirnos. Son importantes los silencios y también son importantes las acotaciones.

ACOTACIONES

Es lo que escribe el autor de la obra de teatro respecto a cómo quiere ver representada su obra, cómo cree que debe ser el decorado, la música, cómo entran y salen los personajes, los gestos que hacen, lo que duran los silencios…Hay autores que acotan hasta cuando sus personajes deben ir al servicio (es una broma) y otros apenas acotan, dejando en total libertad al director de la obra que la va a representar para que la cree con el material de los diálogos que le da. Cada autor de teatro tiene su propia personalidad.

REPRESENTACIONES TEATRALES

Un director de teatro, con su compañía y con su equipo de producción puede hacer de su capa un sayo con una obra teatral… siempre que el autor esté muerto, porque si está vivo habrá tenido que firmar un contrato y atenerse a él, de otra forma le esperan los tribunales.

Se escogen los actores, se diseñan los decorados, se decide si hay o no música, el vestuario, que respetará las acotaciones del autor o se las saltará a la torera y así vemos representaciones modernas de Shakespeare en las que los actores van de traje y los decorados son del siglo XXI o XXXI. Nada tengo que oponer a estas libertades mientras a mí me llegue lo que el autor quiso decir. Si un diálogo se convierte en ridículo si el actor va vestido de una determinada manera o el decorado es de otra, podríamos decir que estamos haciendo una parodia de una pieza teatral, pero no representándola. Como nosotros vamos a trabajar como autores lo que nos interesa es el diálogo, acotar el decorado, los gestos y movimientos de los actores y los decorados, aunque con el tiempo podremos hacer un poco de todo, que es más divertido.

Vamos a dejar para otra intervención la teoría de cómo se crea una pieza teatral, empezando desde cero. Para la práctica ya tenemos el teatro puesto en marcha en la sección correspondiente.

EL ESPIRITISMO (CORRIENTES ESOTÉRICAS)


CORRIENTES ESOTÉRICAS

 

EL ESPÍRITISMO

 

Puede que algunos no consideren el espiritismo como una corriente esotérica. Para mí todo conocimiento que no haya estado a la luz y al alcance de todos a lo largo de la historia es esotérico, es decir, oculto. Habitualmente los conocimientos esotéricos se transmiten de forma oral a través de iniciados que se pasan la información unos a otros y la ocultan cuidadosamente para que no llegue a los profanos y puedan usarla de forma dañina para los demás o para ellos mismos. El conocimiento esotérico se ha transmitido como un guadiana, es decir a lo largo de la historia ha permanecido oculto y apenas se pueden seguir documentos históricos que nos hablen de ellos, pero en ciertos momentos históricos por alguna razón se tiene conocimiento de que esa corriente esotérica existe y se ha dado a conocer de alguna manera. Es el caso de los rosacruces que dicen proceder del faraón Akenatón y que sin embargo solo con Christian Rosenkreuz  aparece en la historia occidental. Se dice que en realidad no existió y que es un alias o un nombre utilizado por un grupo de adeptos para dar a conocer ciertos documentos. Eso no es importante puesto que en toda la historia del esoterismo ha existido una obsesión casi patológica por la discreción, lo que no era extraño en otros tiempos dado que en cuanto te descuidabas podías caer en manos del santo oficio y ser torturado y quemado o en manos del reyezuelo de turno y acabar muy mal.

En estos tiempos todo ese ocultismo va desapareciendo puesto que los medios de comunicación modernos no son muy amantes de los secretos y como bien dijo el maestro Jesús, nada hay oculto que no haya de ser conocido, es decir que antes o después todo saldrá a la luz. Habitualmente los grupos esotéricos poseen documentos muy antiguos que van dando con cuentagotas, enseñanzas sistematizadas que los iniciados van conociendo a través de iniciaciones. Por todo esto habría que dejar fuera del esoterismo corrientes como el espiritismo que no se basan en documentos antiguos y sistematizados sino en la escritura automatizada dictada por entidades desencarnadas. ¿Podemos considerar como esotéricos los conocimientos que proceden de escrituras automáticas? Que los eruditos y ensayistas de turno se peleen por la catalogación. A mí lo que me importa es el tipo de conocimiento que transmiten y puedo decir que tanto el espiritismo, como el libro de Urantia (también obtenido en escritura automática) como El curso de milagros, bastante moderno y también conseguido al dictado, me parece que entroncan con los conocimientos esotéricos de las grandes corrientes iniciáticas, por ello aparecerán en esta sección.

Comprendo la desconfianza ante lo que nos pueda llegar del subconsciente, bien a través de escritura automática o bien de cualquier otra forma o por cualquier otro medio que se nos ocurra. El subconsciente es un pozo sin fondo y no debe extrañar que de él puedan salir también sapos y culebras. Todos sabemos que existe una parte oscura en nosotros, en la vida y en el universo. Todos sabemos que junto al día está la noche y que junto a personas maravillosas nuestra sociedad está plagada de criminales, pedófilos, gente sin principios éticos, auténticos monstruos. En el subconsciente está todo, también ellos y también nuestra peor cara, nuestros pensamientos más malévolos, somos al mismo tiempo Doctor Jekyll y Mr. Hyde.

La prudencia nunca está de sobra cuando tratamos estos temas, como también en cualquier circunstancia de la vida. Como dijo el maestro Jesús, sed cándidos como palomas, pero prudentes como serpientes. No nos podemos tragar todo lo que nos llegue del subconsciente, sin más. Debemos ser prudentes y poner filtros, pero yo no despreciaría nunca un agua sucia si estoy muerto de sed o un alimento embarrado si estoy muerto de hambre. Me limitaré a quitarle el barro y a comérmelo muy a gusto.

No podemos confundir el espiritismo con los juegos de la Guija. Los jueguecitos con el más allá no llevan a ninguna parte salvo a que los practicantes puedan sufrir serios trastornos mentales. No obstante lo mismo que nos podemos comunicar con nuestro subconsciente más profundo, con nuestro yo interno, con lo más profundo del universo, incluso con Dios, a través de la meditación, también podemos comunicarnos con otras entidades cósmicas o seres desencarnados a través de otros métodos. Yo no escogería el método espiritista por razones muy personales, pero no desprecio a quienes lo hacen mientras sus resultados sean elevados espiritualmente.

Aunque siempre se intentó contactar con los muertos y con el más allá desde los albores de los tiempos, en que los hechiceros o chamanes creaban rituales de contacto, no fue hasta que llegó el francés Allan Kardec que se sistematizó todas las enseñanzas o conocimientos recibidos desde el más allá en forma asequible al gran público. Los libros de Kardec son los fundamentos del espiritismo. Desconozco si existen otras aportaciones de la misma entidad al espiritismo puesto que no me he interesado lo suficiente. Sí puedo decir que he leído sus libros, he tomado notas, y los he comparado con otros libros obtenidos de escrituras automáticas, como el Libro de Urantia, el curso de milagros, y con el chamanismo de Castaneda o el budismo. Creo que en las enseñanzas espiritistas de Allan Kardec podemos encontrar muchos conocimientos que se repiten, de otra forma, en muchas corrientes esotéricas. La base viene a ser la misma, aunque algunos detalles no dejan de ser diferentes y hasta chocantes.

 

Por mi parte todo conocimiento que pueda obtener sobre el más allá será bien recibido. He leído el libro egipcio de los muertos, el libro tibetano de los muertos, los libros de Allan Kardec, el libro de Urantia y todo lo que pueda hacerme atisbar qué me encontraré en cuanto fallezca. A mí no me parece una pérdida de tiempo, lo mismo que no considero estar perdiendo el tiempo cuando planifico el mañana y diseño estrategias a largo plazo. El tiempo es fugaz y todo llega. Nunca discutiré con los que no creen en el más allá, ni caeré en sus trampas de razonar sobre por qué los muertos no se nos aparecen si existe un más allá. Es un argumento que he escuchado desde niño y que nunca me ha servido. Yo particularmente no tendría ningún interés en venir a ver a los seres queridos desde el más allá para darles un susto de muerte o « un suto de muete » que dirían Goma Espuma, los humoristas que tanto admiro. No es ninguna broma. Don Juan se lo dice también a Castaneda, contestando a una de sus innumerables y atosigantes preguntas. Le viene a decir que más le vale que no aparezca un difunto en su vida porque se iría por los pantalones. Una forma gráfica de describir el terrible impacto que supone el que otra dimensión conecte con la nuestra. Sería algo así como lo que sucede cuando materia y antemateria contactan, que se produce una explosión terrible y todo desaparece. Cuando algo ha sido diseñado para no estar en contacto, cuando existen dimensiones paralelas, será por algo.  Es lícito arriesgarse por obtener un tesoro, yo me arriesgaría por un tesoro de conocimiento, pero debemos estar muy atentos con el manejo de fuerzas que desconocemos. Si un tonto se pone en un laboratorio a hacer experimentos seguro que acaba con la cara tiznada, como mínimo, si un genio se pone a hacer experimentos puede descubrir el remedio contra el cáncer… o la bomba atómica, que no es precisamente un descubrimiento constructivo.

 http://es.wikipedia.org/wiki/Allan_Kardec

Un personaje en busca de autor (El gran teatro del mundo)


TEATRO LA PERINOLA

PRESENTAAAAA

FESTIVAL DE TEATRO BREVE

HOYYYYY

UN PERSONAJE EN BUSCA DE AUTOR POR SLICTIK

El teatro está a oscuras, como boca de lobo. Se enciende un foco que apunta al lado derecho del escenario. Se escuchan pasos, pero no se ve la figura. Los pasos se van acercando. Entra en escena un señor mayor, en pijama, no vamos a describirlo porque los espectadores lo están viendo. Camina por el escenario, a un lado y al otro, va hacia el fondo, regresa. El escenario está completamente vacío. El foco le sigue en su deambular, con discreción. El personaje se queda mirando al público, se rasca la cabeza y habla como para sí mismo.

-A veces me siento como un personaje que sigue un guión escrito por alguien en alguna parte. A veces intento rebelarme, ser libre a pesar de todo y de todos, pero es inútil. El guión dice… A la m… el guión, me cisco en el guión. ¿Por qué debo ser soltero y deambular por mi dormitorio haciéndome preguntas idiotas? ¡Con lo bien que estaría yo roncando… o mejor, haciendo el amor con mi señora y luego a roncar… o mejor aún con una rubia despampanante a la que acabo de seducir… le enseño la casa, le pregunto si quiere una copa… Esto son guiones y lo demás vainas. O llaman a la puerta y son varias señoritas que se han equivocado de dirección y están agotadas del viaje y solicitan por favor que las deje dormir en mi apartamento… O algo más arriesgado, más violento, con más adrenalina… Llaman a la puerta y es un criminal fugado que me utiliza como rehén y yo…

Yo nada, me mata, muero, “palmo”, eso es lo malo de cualquier guión, que siempre ocurren cosas, y la mayoría malas, como sucede en la vida. Vale, estoy haciendo el amor con mi señora y luego ronco, vale, pero mañana hay bronca y separación y drama… y la repera.

¿Y la rubia desmpampanante? Resulta ser un travesti y me roba hasta la camisa, o tiene una enfermedad infecciosa y maldito polvo antológico.

¿Y las señoritas que se han equivocado? Pues nada, les dejo mis dos habitaciones, el sofá, y me voy a a la bañera. Al día siguiente se han ido y ni me han dado las gracias.

Todo en la vida tiene su doble cara, su envés, como la hoja, o sus facetas como la perinola, o sus traspiés como en el cine mudo. Alguien nos escribe el guión, alguien que nos quiere mal, alguien que busca nuestra perdición, y cuando llega el momento solo puedes escoger entre lo malo, lo peor y que te peguen un tiro de m… Lo bueno sería que uno pudiera escribir su propio guión… ¿y si te equivocas? Nada, lo rompes y a otra cosa, mariposa. Eso debe hacer el bendito Dios con nosotros, escribe guiones que no le gustan, y a nosotros menos, y luego los rompe, nos mata… y a la papelera. Me gustaría conocer algún día a ese señor y decirle lo que pienso, pero estando vivo, nada de muerto, que sufres estrés postraumático y estás para que te encierren…

El personaje he dicho parte de la parrafada al público, luego se ha movido como un fantasma en la oscuridad. El foco ha ido disminuyendo su luz. El último párrafo se ha dicho a oscuras. De pronto se enciende un foco potentísimo y una voz profunda se escucha por el sistema de sonido, retiemblan las butacas.

-¿Me has llamado, carapijo? Soy tu Dios, tu guionista, bastante trabajo me das con buscarte algo que te guste, porque no te gusta nada, salvo acostarte con rubias despampanantes. No se puede estar todo el rato en la cama con una rubia o con mil rubias, te cansas tú se cansan ellas… La vida es mucho más que eso. ¿Qué quieres hacer tú en la vida? Eres un vago de siete suelas, un hedonista, te gusta “el dolce far niente” el no hacer nada, que te lo den todo a la boca. No soportas los traspiés y hasta cuando te pinchas con un alfiler sales corriendo para el hospital. ¿Qué puedo hacer yo con un personaje tan memo? Si quieres un buen papel, tendrás que ganártelo.

-Vale, vale, me dices que eres dios y te creo… pero tienes que hacerte un milagrito, haz aparecer una rubia despampanante y que se enamore de mí y entonces yo seré tu personaje y nunca más me volveré a quejar de tus guiones.

La voz divina carraspea, un foco se enciende tras el escenario y se oye un repiqueteo de zapatos de tacón. Aparece una mujer, caminando sin prisa. Viste un vestido rojo muy bonito, que ciñe su talle y cae sobre sus caderas, moviéndose con exquisita sensualidad. El personaje mira sus zapatos de tacón, sus hermosas piernas, su cinturita de avispa, sus pechos, su cuello de cisne, su precioso rostro de muñequita rusa, sus ojos azules, su cabello rubio, que cae en cascada sobre su nuca. Sonríe, se acerca al personaje y se presenta:

-Hola, querida, soy Olga, de Moscú y me gustaría que fueras mi amado, mi amante, que fueras toda mi vida y yo la tuya. Nos querremos para siempre y haremos el amor todos los días, a todas las horas, si tú quieres. Ven toca mi piel, suave como la seda y toca mi cuerpo, tan real como el tuyo.

El personaje se mueve hacia ella, dubitativo.

– ¡Oh my God! Dios mío. ¿Esto es real? ¿Y ahora qué hago? Siempre quise amar a una rubia moscovita, delicada como una muñequita, con ese rostro tan suave y tan bello, con ese cuerpo… y esa voz tan dulce y tan ardiente. Siempre quise ser James Bond, Bond, James Bond, y marcharme al frío de Moscú y encontrar a Olga, la mujer que surgió del frío, la condesita de mis sueños… ¿Y ahora qué?

-Soy toda tuya.

Dice Olga. Y entonces se oye el vozarrón de Dios.

-¿Desprecias mi regalo? Espera que ahora cambio el guión.

En una pantalla al fondo se ven imágenes de una mujer morena que se mueve triste por una casa. La voz de Dios va narrando.

-¿Dónde vas, adultero, alma cándida, tontorrón de tres al cuarto? Estás casado y Olga es un sueño virtual. Si quieres poseerla tendrás que divorciarte y sufrir los trámites y el dolor y la angustia y algo se te desgarrará por dentro, porque llevas muchos años casado. Eres un viejo, pellejo, un viejo verde que se lo cree todo. Eres tan tonto que ni te regalarían en una rifa. Y ahora decide y sufre….

El personaje se mueve como un borracho. Se enfrenta al público y habla.

-Me quedo con la rubia, con Olga, es maravillosa, pero quién me dice que no es un sueño y que al despertar estaré solo durmiendo en una bañera. Esto no puede ser real, esto es un truco de guión. ¿Y si realmente estuviera casado con una preciosa morena que me quiere y…? Todo tirado por la borda por un sueño… ¿Y si las cosas iban mal y lo mejor es decir adiós al pasado? ¿Y ahora tengo que decidir? Eso no me gusta, se sufre. Quiero tener a Olga sin sufrir y quiero que en el guión solo haya sexo, romanticismo, viajes turísticos y que el tiempo no pase y que yo no me haga viejo mientras ella sigue joven, y …

Mientras se oye la voz de Dios el foco que ilumina a Olga pierde intensidad, la mujer va retrocediendo y se va convirtiendo en una figura muy difusa, como entre la niebla.

-Tú quieres que sea yo quien escriba el guión y que el guión te guste y que en él no haya sufrimiento, solo una rubia moscovita que te quiere. Y deseas que tu pasado no exista y que tu futuro se detenga mientras haces el amor con Olga. Quieres ser un personaje de pacotilla, sin pasado, sin futuro, con un presente que te quite el hipo y mucho caviar y champán. Pues no, amigo, la vida es otra cosa y los que viven la vida tienen que tomar decisiones y el pasado les persigue y nada se consigue sin dolor y cuando se consigue se pierde y hay más dolor. Si fueras Dios escribirías tu propio guión, pero seguro que te aburrías y creabas personas tan tontos como tú o tan hermosos como Olga. La vida es lo que es porque el guionista es bueno, si fuera malo ahora irías tras Olga y te desvanecerías en la niebla.

Olga desaparece, el personaje corre tras ella y desaparece. Se van apagando los focos y la oscuridad se hace absoluta. Se escucha la voz de Dios.

-Si no fuera por estos y otros ratos, la eternidad sería muy aburrida.

TELÓN

 

PÁGINA DE CONTACTOS SEXUALES (El gran teatro del mundo)


TEATRO VIRTUAL Y REGOCIJANTE

LA PÁGINA DE CONTACTOS SEXUALES

Comedia en tres actos, treinta escenas y doscientos cuadros, escrita, dirigida, decorada, musicada y lo que haga falta, por un tal Slictik

ACTO PRIMERO-ESCENA PRIMERA-PRIMER CUADRO

Se abre el telón y los focos comienzan a iluminar un escenario que parece más bien el escritorio de un ordenador.Al fondo un gran telón en blanco donde se proyectan imágenes de un escritorio de ordenador en movimiento. Las imágenes son tan grandes, lo mismo que las letras que hasta el espectador de la última fila lo ve todo a la perfección mientras se come las palomitas. El escenario es una especie de casa grande, decorada con todos los aditamentos de un escritorio de ordenador, carpetas, accesos directos, el consabido vídeo, el archivo de música MPS. Mientras se abre el telón se escucha la música de Windows Vista o Windows 7 o lo que corresponda ahora, Windows visto y no visto.

En la pantalla del fondo se ve cómo una flechita recorre el escritorio, encuentra Google, lo cliquea, marca en el buscador “páginas de contactos sexuales” y aparecen unas cuentas. Cliquea en una de ellas y en el escritorio aparece el nombre (no voy a hacer publicidad) y un cuadradito para registrarse. Buscas “hombres” “Mujeres”. La flecha cliquea mujeres y rellena otro campo, da a aceptar y sale un formulario a rellenar. No voy a dar muchos detalles porque esto lo están viendo todos los espectadores, hasta los de la última fila. Las preguntas son tales como si eres hetero u homo, tus preferencias sexuales, sexo oral, por delante y por detrás y etc.

El foco que ilumina este telón se atenúa y a la izquierda del escenario, según se mira, aparece una mesa de despacho que no se había visto antes porque estaba en la sombra. El foco ilumina con intensidad gradual a un señor mayor que está sentado a la mesa y con el teléfono fijo en la oreja. Para quien no lo sepan es el Sr. Madorno, dueño de una página porno. Y ahora todos atentos porque bien oiréis lo que dirá.

SR. MADORNO, AL TELÉFONO:
-Oye, me han dicho que esa página de contactos sexuales está funcionando muy bien. No sé cómo se lo montan, pero parece que dan algo que no dan los demás. Entérate y mira a ver si nos merece la pena hacerles una oferta. Creo que sería el complemento ideal para nuestra página porno, nuestra productora pornográfica, nuestra revista exclusiva, y toda nuestra industria.

Aquí se oye la otra voz al teléfono por megafonía, es decir por el sistema de sonido del teatro. No vamos a hacerles la cabr… a los espectadores de no dejarles escuchar lo que dice el interlocutor del Sr. Madorno. Se trata de una voz de hombre, joven, pero muy melíflua, muy pelota, muy repungante, en una palabra.

-Sí, Sr. Madorno, se hará lo que usted diga. Lo estudiaremos a fondo todo el equipo. ¿Quiere que me inscriba y lo compruebe sobre el terreno?

-Pues claro, Sigfredo, pues claro, amigo, cómo no se me había ocurrido. Y además haga un perfil para mí. Voy a probar yo también, a ver si da resultado.

-A sus órdenes, Sr., ahora mismo empezamos.

Se apaga el foco, con suavidad, mientras al otro lado del escenario, creo que al derecho, no me acuerdo bien, se va encendiendo otro foco. Delante de un portatil, en un dormitorio cutre, los detalles aparecen en holograma, un anciano de 60 años (hoy los que tenemos 60 ya somos ancianos para el sexo y así nos va), gordito, con barriga, calvo y hecho un adefesio en calzoncillos o gayumbos, mueve el ratón (el del ordenador, no el otro) y teclea. Todo lo que hace lo vemos en la pantalla del fondo con todo detalle.

-Jejé, estos c… se van a enterar. Llevo seis meses,pagando religiosamente las cuotas, porque sin cuotas te dejan registrarte y poner tu perfil pero luego no puedes mandar mensajes a las “chorbas” si no eres “Premium” y para eso hay que pagar una pasta gansa. Y si te responden las chorbas no puedes contestar porque no eres “Premium” solo “Member”. La madre que los parió a todos. Todo en el mundo se mueve por dinero, sobre todo el sexo. Pues bien, pago religiosamente y mando mensajes a diestro y siniestro… y nada, ni una. Cambio el perfil y nada… ni una pues ahora se van a enterar.

Edad: 20 años.
Peso: 80 kilos.
Altura: 1,85.
Pelo: melena negra azabache.
Ojos: Azules como el mar.
Medidas: Casi un metro (espero que se refieran a torso y no a lo otro o esta vez me pongo las botas).
Profesión: Ejecutivo, yupi, director de banco.
Nacionalidad: Sueco afincado en España.

BUSCA
Mujeres, edad comprendida entre 20 y 50.
Radio de acción: el mundo, tengo jet privado.

PARA

Una noche… dos noches… tres noches… una semana… un mes… un a… No eso no, que es como estar casado y se pierde la libido.

PREFERENCIAS SEXUALES

Vaginal, anal, sexo oral, juguetitos, disfraces, juegos de rol, sado, bondag, lo que sea.

FETICHISMOS

Braguitas, sujetadores, tacones, ligueros… Soy masturbador, utilizo el vibrador como D’Artagnán,, puedo colocar unas bolas chinas como nadie y hago lo que sea.

Esta vez se van a j… todos… las niñas saldrán corriendo en cuanto me vean, pero por estas que me van a ver… Voy a tener un éxito apoteósico. No te j… los jóvenes se lo pueden buscar en las discotecas sin problemas, esto debería ser para nosotros, los viejos, barrigones y sin futuro, que al menos nos den una oportunidad.

Se va apagando el foco. En el telón del fondo se ve cómo la flechita cliquea en el aspa y la página se esfuma. Entonce se oye a nuestro personaje.

-Osti, tú, que soy idiota. ¡Pero qué idiota soy! ¿Cómo van a creer que soy yupi y tengo un jet privado y necesito una página de contactos para encontrar a las chorbas… Es que soy idiota, nadie se lo va a creer. Los viejos y gordos no tenemos futuro, la humanidad se extinguiría si la reproducción de la especie dependiera de nosotros.

Se enciende ligeramente el foco de la izquierda. Se ve al Sr. Madroño rellenando un cheque. Suena el teléfono, lo levanta.

-¿Siii?
-Oiga jefe, ¿de qué edades le gustan? Aquí pone de 18 a 120.
-J¡Hospitalera! ¿Crees tú que alguna de 120 se ha podido inscribir.
-Nunca se sabe, en la página de contactos hay de todo.
-Vale, pon algo razonable, de 18 a 50. Hay maduritas que quitan el hipo.

Se va apagando el foco, también el del otro lado, donde nuestro personaje se está dando cabezazos contra la pared. Por último se apaga la pantalla del fondo. Todo queda a oscuras. Se corre el telón… (es un decir, ustedes ya me entienden). Se oyen tosecitas y risas, algunas aplausas.

FIN DE LA ESCENA PRIMERA Y DEL PRIMER CUADRO DEL PRIMER ACTO DE ESTA COMEDIA ESCACHARRANTE.

ESCENA SEGUNDA

Un parque público en una ciudad cualquiera. Es de noche. Hay algunas farolas diseminadas que no dan mucha luz, estamos en penumbra. Hay algunos bancos de madera y otros de piedra. Hay árboles de los que se desgaja alguna rama de vez en cuando. Hay setos, algún perro perdido que levanta la pata donde puede. En el centro del escenario un banco de madera, apenas alumbrado por una farola lejana. Una estatua de algún prócer, no se sabe cuál, ¡hay tantos! Un hombre maduro, barriguitas, calvo (lo intuimos porque la luz es muy pobre). Fuma, se levanta pasea. Se oye un ladrido de un perro rabioso Todo está despoblado. Se oyen las campanas de un reloj lejano, no sabemos la hora porque apenas se oyen y los espectadores no son capaces de contarlas, ni con los dedos. El hombre fuma otro pitillo, se levanta, se apoya en la estatua del prócer, se vuelve a sentar. Entonces se escuchan unos tacones lejanos. El hombre se pone tenso, se sienta, tira el pitillo. Se atusa la calva, intenta adoptar varias posturas, probando la más seductora. Los tacones están encima. Aparece en el escenario una señora, madura, viste discretamente y parece tímida. Se dirige al hombre del banco.

-Lo siento, el metro estaba imposible. ¿Es usted mi cita?

-Si es usted “Dama romántica” soy su cita. Yo soy “Necesitado de sexo”.

– ¿Me permite que me siente a su lado? Pero no me meta mano, que acabamos de conocernos.

La señora se sienta, dejando un espacio entre ambos. El la mira de arriba a abajo, ella se deja mirar.

-¿Ha conseguido usted muchas citas?

-No me trate de usted que me ruborizo. En realidad usted es la única. Ya sabía yo que nadie se tragaría lo del jet privado. Fue una tontería.

-Pues yo me lo creí… un poco… bueno, en realidad como nadie quiere disfrutar de mis encantos me daba lo mismo que no fueras joven ni tuvieras un jet privado.

-Esto de las páginas de contactos sexuales es una tomadura de pelo. Solo ligan los jóvenes, que podrían ligar en cualquier parte. Los maduros no recibimos ni un beso virtual. Claro que si subimos una foto juvenil podríamos arrasar como ellos.

-No serviría de nada. En la primera cita se darían cuenta y saldrían corriendo.

-¡Pero lo divertido que sería!

El hombre toma la mano de la mujer. Esta se deja,como sino lo notara.

-En tu perfil pusiste que te gustaba el sexo cariñoso. Creo que yo soy tu hombre, puedo darte todo el cariño que necesites y más. ¿En tu casa o en la mía, o vamos a un hotel? Pago yo, por supuesto.

-Lo siento, pero me gusta el romanticismo y no llevamos aquí ni cinco minutos.

-¿Pues no me digas que no te he citado bien? Un parque público desierto, de noche, la luz de las farolas solo nos permite vislumbrarnos. Solo me ha faltado la tuna, pero seríamos demasiados. Mira, podría darte un masaje para ir entrando en calor y acercar nuestros cuerpos. Pero antes me gustaría darte un beso en la boca.

El acerca su cabeza como a cámara lenta, ella no dice nada, se encoje un poco, tiembla un poco, se ruboriza un poco, pero los espectadores apenas lo intuyen porque hay poca luz. Se besan, bueno él la besa a ella. Ella se deja y al fin sus manos se agarran al pescuezo del hombre y no lo sueltan. Al fin se separan jadeando.

-Creo que estoy ya caliente. No puede ser otra cosa porque aquí comienza a hacer frío. Mira, mejor vamos a mi casa que estará más ordenada.

-Me parece muy bien. Tengo el coche cerca y ahora no habrá mucho tráfico. Tú me guías y por el camino me puedes ir contando lo que te gusta y lo que no te gusta. ¿Te gusta el sexo oral?

-¡Por Dios qué dices! Yo soy muy tradicional y además el Sida aún no está erradicado.

-He traído una caja de preservativos, espero que tengamos para toda la noche. No debes tener tanto miedo al SIDA al fin y al cabo creo que también se puede contagiar con un beso. ¿Qué es una relación íntima sin besos? Un sueño, una ilusión, que toda la vida es sueño y los sueños sueños son.

-Te dejaré besarme, pero tienes que jurarme que no eres promiscuo.

-¿Promiscuo? ¿Yo? La última vez me lo hice con la almohada y no creo tuviera muchos bichos porque la señora de la limpieza acababa de poner la funda.

-¡Qué cosas dices! Me estás poniendo cachonda. ¿Por qué no nos vamos ya?

-Ipso facto. Por cierto que no te he dicho mi verdadero nombre.

-Ni falta que hace. ¿Te has creído que busco a un hombre para casarme?

-No, pero saber un nombre no lleva al altar.

Se levantan. Caminan con muy poco espacio entre ambos, como dos tortolitos. Él la ha tomado de la cintura. Ella ha bajado la mano, como al descuido y la ha retenido un instante, una pizca de tiempo, casi no hay tiempo, sobre su bragueta. Ella ha lanzado un gritito.

-Cariño, es un vibrador de bolsillo que acabo de comprar en un sexshop, por si eres tan insaciable que no puedo satisfacerte.

Risitas. Abandonan el escenario-parque. Se oye un ladrido lejano. Las campanas del reloj de una iglesia dan las medias o tal vez sean los cuartos o tal vez no sea nada. Antes de abandonar el escenario el hombre toca, sin disimulo, el trasero de la señora y ella da un gritito.

TELÓN

ESTACIÓN DE METRO (EL GRAN TEATRO DEL MUNDO)


OTOÑO 2014 Y NUEVO CURSO UNIVERSITARIO 2014-2015

Como veo que la temática estacional no ha tenido mucho éxito y de lo que se trata es de que todos os animéis en un proyecto común, con una misma temática, no que el moderador escriba sus propios textos sobre la temática, que bien podría hacer sobre cualquier otro tema, he pensado en una nueva idea, como cebo para que piquemos todos, truchas, sardinas y tiburones. La idea a grandes rasgos es la siguiente:

EL GRAN TEATRO DEL MUNDO

Se abre un hilo con un escenario concreto (el mío va a ser una estación de metro de una gran ciudad) y allí se desarrolla una historia, en forma teatral y con personajes que dialogan. Se podrá hacer una breve narración para situar la escena y los personajes, pero esto es teatro, señoaes, y por lo tanto prima el diálogo, aunque se pueda describir el escenario, e incluso se pueda hacer una breve narración, brevísima.

Quienes quieran participar podrán en el título del hilo el que corresponda y a continuación, entre paréntesis (El gran teatro del mundo). Al hacerlo están autorizando a otros participantes a entrar en su hilo y colaborar con sus propios personajes y sus propios diálogos.

Se puede escoger cualquier escenario y situación y poner en el escenario a cualquier personaje. Podremos situarnos, por ejemplo, en una plaza de una ciudad, en un parque, en un cine donde se va a proyectar una película y se arma un jaleo entre los concurrentes, en un acontecimiento deportivo, un estado de fútbol, por ejemplo, en el escenario sale una grada y los personajes se mueven en ella, señalando hacia el campo y gritando lo que quieran.

Se me ocurre que caben todos los géneros literarios, incluso el erótico, en este supuesto se ruega actuar con mesura y discreción y quienes participen en el hilo tendrán que plantear antes al autor de la idea qué personaje asumirán y cómo se comportará. Pongamos un ejemplo: Dormitorio conyugal. Hay un diálogo entre cónyuges, no tiene por qué ser una bronca, bien podría ser una preparación para hacer el amor. Los cónyuges dialogan y de vez en cuando el autor intercala unos bocadillos para situar lo que está pasando (si quiere alimentar a sus personajes con ellos también puede hacerlo). Puede intervenir un tercer personaje, el amante de ella, la amante de él, el butanero que pasaba por allí y se apunta. Esto permite la intervención de otros autores y otros personajes. Pero como esto puede llevar a conflictos siempre habrá que pedir permiso al autor y plantearle su proyecto de intervención en la escena. El moderador vigilará estrechamente que se cumplan las normas y no se convierta en un desmadre padre. De lo que se trata es de un proyecto literario en común no de fantasías masturbatorias.

En la sección de taller de microrrelato se irán subiendo documentación sobre teatro y sobre personajes. Se puede también, si hay suficiente gente interesada, hacer un pequeño taller de creación de personajes y teatral.

Esto se pondrá en marcha el próximo otoño, no obstante abro mi hilo y doy una idea de por dónde pueden ir los tiros o las ráfagas. Os invito a todos a participar en este divertimento y a darle un nuevo impulso al teatro.

 

EL GRAN TEATRO DEL MUNDO

LA ESTACIÓN DE METRO

Acotación del autor, con breve narrativa descriptiva.

Estación de metro de una gran ciudad, pongamos Madrid, una estación sencilla, nada de metro Sol. Un pasillo amplio donde está tocando un joven melenudo su guitarra y lo que sea. El joven se llama Billy Alinferno, un trovador moderno, y se encuentra pidiendo en el metro porque sus actos de rebeldía social han obligado a su Cia. discográfica a echarle a la calle, quedándose con el derecho de todas sus canciones, tras un largo y penoso pleito. Sus compañeros de banda le han abandonado, aunque de vez en cuando alguno se deja caer por allí, lo mismo que otros músicos callejeros y metrónomos (¿se dice así?) para quienes Billy se está convirtiendo en un líder, es decir lo que es Pablo Iglesias a Podemos.

Tras un telón, casi transparente, que el atrezzista puede descorrer a gusto, se encuentra el andén de la estación, donde los viajeros esperan a los trenes o metro…politanos. Más allá están las vías y el otro andén, se verán, cuando sea el momento en un gran monitor de tv (el teatro moderno debe aprovechar los inventos modernos)

Al comenzar la escena Billy toca la guitarra eléctrica e improvisa una canción. El pasillo está vacío. Al fondo se oye un altavoz.

ALTAVOZ

Se recuerda a los señoraes viajeros que la línea 3 está cortada en San Pito Pato, dirección San Antonio de Piwi.

La voz, a pesar de que debería ser masculina, por ser “el” altavoz y no “la” altavoz, es femenina y muy, pero que muy insinuante. Billy se dejaría insinuar si el sonido de la guitarra le permitiera escucharla.

ESCENA PRIMERA (PASILLO DE METRO) BILLY RASGUEA LA GUITARRA E IMPROVISA UNA CANCIÓN

-Soy un pobre “desgraciao” que canta para vivir
y vive para morir en cualquier metro madrileño.

-Los burgueses me dejaron sin “guita”
los discógrafos sin camisa
y ahora me quieren quitar la libertad
de cantar en cualquier lugar
y lo que me de la gana.

-Soy un pobre “desgraciao” y estoy “desesperao”
no me afecta la guerra en Ucrania ni en Palestina
pero aquí no tengo trabajo, por eso pido limosna.
Señora, que pasa, tire un euro en mi estuche
y si no puede deme un beso en el buche,
que eso no cuesta nada y anima al personal.
Señor ejecutivo, que corre veloz, momento atroz,
por un metro madrileño, porque se j… la limusina,
ande, no sea gallina y suelte esa guita, hombre
o al menos deme unas preferentes, antes de que
su amable señora, se los ponga en la frente….

 

ACTO PRIMERO/ ESCENA SEGUNDA

Los espectadores oyen un taconeo lejano que se va acercando. Billy Alinferno no lo oye, lo que indica que está un poco más sordo que los espectadores que además de estar más lejos tienen que escuchar el rasgueo de la guitarra, la voz desgarrada de Billy y además un taconeo muy lejano, muy lejano, algo así como tacones lejanos. Pronto los espectadores pueden ver, si miran, a una señora de edad media, no sabemos su nombre por lo que es anónima, viste bien para el metro y mal para un cóctel de la alta sociedad. Lleva un vestido estampado, veraniego, discreto puesto que solo deja ver las piernas de rodillas para abajo, porta un bolso muy sujeto a su cuerpo y sobre todo los tacones, qué tacones y qué taconeo, impropios del metro. Llega junto a Billy y arroja una moneda al estuche vacío de la guitarra. Esto sí que lo oye nuestro personaje que levanta la vista y deja de tocar.

-Muchas gracias señora, aunque en este caso hubiera preferido un beso en el buche que un euro en la faltriquera.

-¿Cómo sabe que ha sido un euro?

-Señora, si hubiera sido un billete no abría sonado y si hubieran sido dos euros habrían sonado dos veces, mi oreja está tan acostumbrada a estos ruiditos como un excursionista campestre al canto de los parajitos.

-Jaja. Así que hubieras preferido un beso a un euro… Me gustan los jóvenes atrevidos.

-Mire señora, con un euro hoy no como y en cambio un beso me elevaría la moral unos palmos del suelo, con lo que el día sería feliz, en ayunas pero feliz.

-Eso te pasa por escribir esas letras. ¿Cómo crees que se la pueden tomar los viandantes?

-Mire señora, me echaron de la compañía discográfica por libre, así que no voy a venderme por unos céntimos. Escribiré lo que pienso y lo que siento, así se hundan todas las bocas de metro.

-Pues usted verá, joven, cada uno es libre de morir de hambre donde y cuando quiera.

-¿Por qué no me besa, señora, y le devuelvo su euro? Si tengo que escoger entre morir de hambre o de amor, prefiero morir de amor.

La señora se ríe con su voz cantarina, mira hacia la derecha por donde empiezan a escucharse ruido de pisadas y voces que seguramente vienen del fondo del pasillo que no puede verse. Sonríe al joven, le lanza un beso con la yema de los dedos y comienza a alejarse.

-Huya, huya, que a lo mejor la ven lanzando un beso a un pelagatos.

La señora se vuelve y ríe como una cascada en primavera. Se oye la voz del altavoz y la señora se apresura, taconeando y cimbreando con garbo su cintura. Billy se queda mirando con la boca abierta sus piernas y lo que no son sus piernas hasta que la mujer desaparece al llegar al andén y girar a la derecha.

-A veces llega el sol a las catacumbas, pero se marcha enseguida, como si temiera contaminarse. Se merece una buena canción la buena señora, ya lo creo que sí.

Lo ha dicho en voz alta y comienza a rasguear la guitarra, buscando las palabras que expresen sus más acendrados sentimientos. Las voces se hacen perfectamente audibles, Billy vuelve la cabeza para ver qué nueva sorpresa le depara el destino.

FIN ESCENA SEGUNDA

 

DIARIO DE UN GIGOLÓ VIII


DIARIO DE UN GIGOLÓ (VERSIÓN SONYMAGE)

BEA/ CONTINUACIÓN

Bea era una chica joven a la que no calculé más de veinticinco años, me pareció muy agraciada a pesar de su solidez, alta, ancha de hombros, tan robusta que uno se habría atrevido a pensar, aunque solo hubiera sido un segundo, en una cierta figura hombruna, de no ser por sus pechos abundantes y erguidos como si buscaran de forma consciente desmentir cualquier idea sobre su femineidad. Bajo la amplia falda que le llegaba casi a los tobillos, uno podía intuir, sin mucha imaginación muslos jamonudos y robustas piernas, así como un trasero que merecería la pena ver embutido en unos pantalones, aunque las mujeres de aquel taller no parecían muy partidarias de semejante prenda.

Con una cierta aprensión abrí la puerta. Una campanilla sonó en alguna parte y las miradas de las mujeres presentes convergieron en mi apuesta figura. Aún más azarado me dirigí con el paquete que llevaba bajo el brazo hacia el mostrador. Bea dejó lo que estaba haciendo en una estantería y se acercó, bamboleándose como una barca saltando olas. Ya mirando por el escaparate supe que era ella, no podía ser otra, porque las otras tres mujeres eran mayores, alguna más que las otras dos. Tras colocarse tras el mostrador soltó una risita agradable.

¿No te habrá dicho Paco que ni se te ocurriera mirarme o te rajaría, verdad?

-¿Cómo lo sabes?

-Es un buen hombre, pero un poco chapado a la antigua. Tanto espanta a los moscardones, que revoletean a mi alrededor, que me voy a quedar para vestir santos.

Su risa era agradable y refrescante. En cuanto le expliqué el motivo de su visita me pidió que la acompañara a la trastienda.

-En cuanto te vi supe que eras el nuevo camarero.

-¿Por qué?

-Eres alto, guapo y no pareces tonto, justo lo que mi padrino busca para su negocio.

-¿Te parezco guapo? ¿Qué sabes tú de su negocio?

-Ni que fuera tonta, querido. Tú acabarás como el resto de los camareros, calentándoles el coño a pijas y relamidas, la mayoría ya como mojamas, eso sí con mucha pasta. Tú, guapito, serás antes mío. Lo juro por estas –cruzó dos dedos y los besó- y como se te ocurra decírselo a Paco quien te va a rajar soy yo.

Miró hacia la puerta y se calló. La más vieja de las costureras empujaba en ese momento la puerta de cristal.

-Vamos niña, deja que ese guapo mozo se vista sin tu presencia. Que a ti en cuanto una se descuida se te van los ojos a la carne.

Me vestí de prisa y salí a la tienda. Las cuatro mujeres me miraron como si nunca hubieran visto un hombre. Bea se acercó.

-Pareces un figurín, guapo. Deja que te ponga unos alfileres y te tome las medidas. No dejes que mi padrino te haga pagar nada. Es un poco rácano y a todos los camareros les hace pagar los dos trajes, pero tú eres demasiado guapo y listo, y además eres mío.

Hablaba en voz baja, las otras mujeres continuaban con su labor, si bien de vez en cuando nos miraban y cuchicheaban. La mayor, una mujer tal vez de unos sesenta años, de rostro seco y malhumorado, y que parecía la que llevaba la voz cantante, hizo callar a las otras dos. Bea disimulando se arrimó a mi oreja y me susurró:

-Ven esta tarde a última hora, antes de irte para el pub, te haré las pruebas y no tengas miedo de Pacorro, perro ladrador, poco mordedor.

Me pellizcó el vientre y se le escapó una risita un poco más fuerte de lo debido. La mujer mayor se acercó.

-Vamos niña, yo hubiera tenido tiempo de tomarles las medidas a un regimiento. Acaba ya.

-La mujer se alejó y Bea me sonrió.

-A esa no se la tiraría ni un recluta con un año de calabozo.

Sin poder evitarlo noté que los colores pugnaban por pintarme el rostro de “colorao”. Antes de que se produjera la desgracia escapé como alma que lleva el diablo. La risa de Bea era ahora ya tan franca que escuché la voz de la mojama.

-¿Pasa algo, niña?

-Nada, Doña Virtudes, que aquí el mozo me acaba de contar un chiste verde.

-Ya te daré a ti y a él. Espero que no le hayas citado para última hora porque me pienso quedar aquí toda la tarde contigo.

Escuché la risita de Bea a mis espaldas.

-¡Qué cosas dice Doña Virtudes!

Me fui a comer y aproveché la tarde para estudiar un poco en el Retiro y comprar algunos discos. A última hora de la tarde me dirigí al taller de costura de Bea. Había calculado tiempo suficiente para poder ir andando hasta el pub de Paco y hacer así un poco de ejercicio, porque había tomado el metro ya dos veces y mi presupuesto no andaba muy fino, aunque sí esperaba que se afinara en cuanto recibiera mi primer sueldo.

Me quedé de piedra al ver el cartel de “cerrado” en la puerta. El suelo se abrió bajo mis pies. ¿Qué iba a decirle a Paco? Aún así decidí probar suerte intentando abrir la puerta y luego golpeando con los nudillos, primero con delicadeza y luego casi a porrazos, con desesperación. Se abrió la puerta de golpe y antes de casi caerme sobre ella escuché la risita de Bea. Allí estaba, con una sonrisa de oreja a oreja.

-Hola, sotonto, he estado aquí todo el tiempo. Por un momento creí que ibas a salir pitando. Veo que no se te puede gastar ni una mísera broma. Pasa, hombre, pasa, antes de que te arrepientas. Y para otra vez procura tomar carrerilla para echar la puerta abajo, así la abriré a tiempo y podrás caer a gusto sobre mí, que estoy mullidita.

Y al reírse se llevó lasa manos a los pechos y se los acarició como una odalisca. Aquella chica iba a ser mi perdición. Mira que me había jurado mantenerme al margen, por muy “buena” que estuviera, para evitar problemas con Paco, pero es que no hacía otra cosa que provocarme.

Me quedé paralizado mirando sus pechos y todo lo demás, y ella tuvo que agarrarme de la mano y obligarme a entrar. Observé que por el interior del escaparate un visillo tapaba el cristal. Desde dentro parecía transparente pero yo juraría que por fuera no era así porque había mirado hacia el interior sin ver nada.

Caminé hacia el centro de la tienda dejando que Bea cerrara la puerta. Pronto estuvo a mi lado con cara seria.
-¿Qué miras? ¿Tanta prisa tienes?
Y moviéndose con agilidad felina para la solidez de sus carnes se colocó tras el mostrador, pero no antes de que yo pudiera contemplar su popa a mi sabor. Era una espléndida popa, de un galeón cargado de promesas. Hurgó bajo el mostrador y sacó un paquete y lo puso encima, con un fuerte golpe.
-Aquí está. No te engaño… Seguro que me has mirado el culo a placer. ¿A que sí?
¿Me había puesto colorado? Me llevé una mano a la mejilla. Estaba encendida, el calor no era normal. De haber visto algún espejo a mano me hubiera mirado con disimulo. No podía creer que aquella arrapieza estuviera poniéndome nervioso, como si fuera un adolescente timorato o una novicia que acabara de traspasar los muros del convento. Quise diseñar una estrategia, decir algo gracioso, pero solo pude toser y balbucear.
-No, no. Te lo juro.

Paquita estalló en risas.

-Te he pillado, tonto. Todos lo hacen. ¿Por qué no ibas a hacerlo tú? No me digas que no te gusto. Ni siquiera un poquito así…
Hizo un gesto con los dedos. Viendo mi expresión de desconcierto estalló en nuevas risas, como los cohetes festivos del pueblo que fueran encendidos por el pitillo del encargado. No fui capaz de soportar el ridículo, tomé el paquete y me dirigí a la puerta a toda la velocidad de mis piernas, que era mucha. No pude abrir. Estaba cerrada. Seguramente Bea la había cerrado con llave sin que yo me apercibiera de ello al entrar, tal vez cuando me encontraba de espaldas. ¡Qué tonto era! Siempre tendiendo trampas a las mujeres, para seducirlas, y no se me había pasado por la cabeza la posibilidad de que ellas quisieran seducirme a mí.

Bea se estaba tronchando de risa a mis espaldas. Me volví.

-Señorita Beatriz, ¡Por Dios!

-¿Señorita?

-Digo Beatriz, señorita Beatriz.

-¿”Zeñorita Beatriz”?

Había oprimido su naricita respingona con los dedos de su mano derecha, intentando remedar la voz de pito de Gracita Morales, la conocida actriz que estaba de moda.

-Quiero decir Bea, guapa, no me tomes el pelo de esta manera.

-“Zeñorita Bea, no me tome el pelo de ezta manera”.

Esta vez no pudo controlarse y estalló en histéricas carcajadas. Se sujetaba los sólidos y llamativos pechos con las manos, como si temiera que fueran a salir despedidos en cualquier momento. No podía hacer nada al respecto, por lo que me limité a contemplarla desde la puerta. Mi cara era un incendio y mi sofoco no tenía límites. Por fin ella se fue calmando.
-No saldrás de aquí sin antes darme un beso. No lo permitiré, te lo juro. Un beso “como el fó” según dice Paco que sabe tanto de francés como yo de monja.

De nuevo se dejó llevar por la hilaridad. Me pregunté cómo reaccionaría si le pillaba bien las cosquillas. No quise ni imaginarlo. Por si las moscas lo dejaría para otro día más calmado. Me acerqué dubitativo.

-Bea, por favor, no seas niña.

-¿Tanto miedo le tienes a mi padrino? Otros no se lo tuvieron y me suplicaron lo que yo estoy dispuesta a darte de mil amores.

-¿Le has gastado esta broma a todos los camareros de Paco?

Pregunté, esperanzado de que se tratara de la típica broma que se le hace al novato.

-Me gustaba embromarles cuando venían por aquí la primera vez, a arreglar algo de sus trajes o a encargar alguno, pero algunos se pasaron varios pueblos, casi me violan. Tuve que decírselo a Paco, por eso no me extraña que te haya avisado en plan bruto.

-¡Pero mujer, que con las cosas de comer no se juega!

-No podía saber que eran unos idiotas. Además ninguno me gustaba… al menos como tú. Me gustas mucho. ¿Lo sabías?
-Deja de jugar y abre la puerta.
Ella miró su reloj de pulsera, hizo un mohín y me guiñó un ojo.
-Tienes tiempo de sobra.
-No tanto si vas andando.
-Bueno, si te pones así, mira, te pago un taxi, pero antes v as a besarme y luego nos vamos a cenar tan ricamente. ¿A que no has cenado?
-No he tenido tiempo.
-Lo suponía.
Se fue acercando a mi moviendo las caderas con mucho garbo, como una chulapona en San Isidro, y cuando consideró que ya estaba bastante cerca se dio la vuelta con brusquedad y movió el culo con tanta sensualidad como una brasileña en una comparsa de carnaval. En otro momento y con otra mujer no habría dudado en darle una palmadita en el trasero o pellizcar sus nalgas, no entendía qué me estaba pasando con aquella chica.

-¿No es el mejor culo que has visto en tu vida?
-Esto…
-Esto, esto, te hablo de esto. ¿No crees que es el culo más atractivo que verás nunca?

Se lo acarició con total desvergüenza. Se volvió y se me acercó aún más. Me tomó de la mano y me llevó hasta el mostrador como si yo fuera un niño y ella la solícita mamá.
-Deja ahí el paquete. Vas a necesitar las dos manos.
-Lo hice.
-Y ahora me vas a besar como en las películas. Mejor, porque según dicen hacen trampa.
-No deberías jugar conmigo, Bea. No deberías…
Me acerqué, puse mi mano en su nuca y atraje hacia mí aquella gran cabeza redonda, aquel rostro redondo, aquellos pómulos rellenos, como una hogaza de pan y aquellos ojos negros que se habían cerrado esperando el momento y besé sus labios gordezuelos que se entreabrían como una rosa al sol de mayo. Para hacerlo tuve que bajar mi cabeza porque aunque ella era alta para la media de su generación no me llegaba ni al pecho. La besé con pasión, creo que también con rabia, picado en mi orgullo y jugueteé con su lengua todo lo que quise. Ella me respondió como con miedo de que pudiera arrepentirme, atrapando mi lengua y aferrándose mi boca como una ventosa, no fuera que decidiera salir corriendo. Retiré su cabeza un momento, observé sus ojos cerrados, su cuello largo y estrecho, como de cisne, milagrosamente capaz de soportar aquella cabeza, y luego volví a besarla y como quien no quiere la cosa llevé mi mano derecha a sus pechos y los magreé con delicadeza, uno tras otro. No dijo nada y no se retiró por lo que bajé mis manos hacia su trasero que no pasaría desapercibido ni en un desfile militar femenino y lo acaricié y oprimí con ganas, con deseo. Decidí regresar a las dunas del desierto y para sentirme más a gusto, como pude, desabroché los botones de su blusa e introduje mi mano. Mis dedos acariciaron su piel de satén y sus pezones aguerridos.
Entonces sí, ella se apartó con brusquedad y me soltó un tremendo bofetón. Me quedé paralizado mirando su cara seria, casi hosca.
-¿No es lo que querías?
-Sí, pero no tan deprisa, grosero…

Se me quedó mirando, como sorprendida de mi atrevimiento, pero pronto su rostro se distendió y su boca se ensanchó en una sonrisa que se fue acentuando hasta estallar en carcajadas.