PÁGINA DE CONTACTOS SEXUALES (El gran teatro del mundo)


TEATRO VIRTUAL Y REGOCIJANTE

LA PÁGINA DE CONTACTOS SEXUALES

Comedia en tres actos, treinta escenas y doscientos cuadros, escrita, dirigida, decorada, musicada y lo que haga falta, por un tal Slictik

ACTO PRIMERO-ESCENA PRIMERA-PRIMER CUADRO

Se abre el telón y los focos comienzan a iluminar un escenario que parece más bien el escritorio de un ordenador.Al fondo un gran telón en blanco donde se proyectan imágenes de un escritorio de ordenador en movimiento. Las imágenes son tan grandes, lo mismo que las letras que hasta el espectador de la última fila lo ve todo a la perfección mientras se come las palomitas. El escenario es una especie de casa grande, decorada con todos los aditamentos de un escritorio de ordenador, carpetas, accesos directos, el consabido vídeo, el archivo de música MPS. Mientras se abre el telón se escucha la música de Windows Vista o Windows 7 o lo que corresponda ahora, Windows visto y no visto.

En la pantalla del fondo se ve cómo una flechita recorre el escritorio, encuentra Google, lo cliquea, marca en el buscador “páginas de contactos sexuales” y aparecen unas cuentas. Cliquea en una de ellas y en el escritorio aparece el nombre (no voy a hacer publicidad) y un cuadradito para registrarse. Buscas “hombres” “Mujeres”. La flecha cliquea mujeres y rellena otro campo, da a aceptar y sale un formulario a rellenar. No voy a dar muchos detalles porque esto lo están viendo todos los espectadores, hasta los de la última fila. Las preguntas son tales como si eres hetero u homo, tus preferencias sexuales, sexo oral, por delante y por detrás y etc.

El foco que ilumina este telón se atenúa y a la izquierda del escenario, según se mira, aparece una mesa de despacho que no se había visto antes porque estaba en la sombra. El foco ilumina con intensidad gradual a un señor mayor que está sentado a la mesa y con el teléfono fijo en la oreja. Para quien no lo sepan es el Sr. Madorno, dueño de una página porno. Y ahora todos atentos porque bien oiréis lo que dirá.

SR. MADORNO, AL TELÉFONO:
-Oye, me han dicho que esa página de contactos sexuales está funcionando muy bien. No sé cómo se lo montan, pero parece que dan algo que no dan los demás. Entérate y mira a ver si nos merece la pena hacerles una oferta. Creo que sería el complemento ideal para nuestra página porno, nuestra productora pornográfica, nuestra revista exclusiva, y toda nuestra industria.

Aquí se oye la otra voz al teléfono por megafonía, es decir por el sistema de sonido del teatro. No vamos a hacerles la cabr… a los espectadores de no dejarles escuchar lo que dice el interlocutor del Sr. Madorno. Se trata de una voz de hombre, joven, pero muy melíflua, muy pelota, muy repungante, en una palabra.

-Sí, Sr. Madorno, se hará lo que usted diga. Lo estudiaremos a fondo todo el equipo. ¿Quiere que me inscriba y lo compruebe sobre el terreno?

-Pues claro, Sigfredo, pues claro, amigo, cómo no se me había ocurrido. Y además haga un perfil para mí. Voy a probar yo también, a ver si da resultado.

-A sus órdenes, Sr., ahora mismo empezamos.

Se apaga el foco, con suavidad, mientras al otro lado del escenario, creo que al derecho, no me acuerdo bien, se va encendiendo otro foco. Delante de un portatil, en un dormitorio cutre, los detalles aparecen en holograma, un anciano de 60 años (hoy los que tenemos 60 ya somos ancianos para el sexo y así nos va), gordito, con barriga, calvo y hecho un adefesio en calzoncillos o gayumbos, mueve el ratón (el del ordenador, no el otro) y teclea. Todo lo que hace lo vemos en la pantalla del fondo con todo detalle.

-Jejé, estos c… se van a enterar. Llevo seis meses,pagando religiosamente las cuotas, porque sin cuotas te dejan registrarte y poner tu perfil pero luego no puedes mandar mensajes a las “chorbas” si no eres “Premium” y para eso hay que pagar una pasta gansa. Y si te responden las chorbas no puedes contestar porque no eres “Premium” solo “Member”. La madre que los parió a todos. Todo en el mundo se mueve por dinero, sobre todo el sexo. Pues bien, pago religiosamente y mando mensajes a diestro y siniestro… y nada, ni una. Cambio el perfil y nada… ni una pues ahora se van a enterar.

Edad: 20 años.
Peso: 80 kilos.
Altura: 1,85.
Pelo: melena negra azabache.
Ojos: Azules como el mar.
Medidas: Casi un metro (espero que se refieran a torso y no a lo otro o esta vez me pongo las botas).
Profesión: Ejecutivo, yupi, director de banco.
Nacionalidad: Sueco afincado en España.

BUSCA
Mujeres, edad comprendida entre 20 y 50.
Radio de acción: el mundo, tengo jet privado.

PARA

Una noche… dos noches… tres noches… una semana… un mes… un a… No eso no, que es como estar casado y se pierde la libido.

PREFERENCIAS SEXUALES

Vaginal, anal, sexo oral, juguetitos, disfraces, juegos de rol, sado, bondag, lo que sea.

FETICHISMOS

Braguitas, sujetadores, tacones, ligueros… Soy masturbador, utilizo el vibrador como D’Artagnán,, puedo colocar unas bolas chinas como nadie y hago lo que sea.

Esta vez se van a j… todos… las niñas saldrán corriendo en cuanto me vean, pero por estas que me van a ver… Voy a tener un éxito apoteósico. No te j… los jóvenes se lo pueden buscar en las discotecas sin problemas, esto debería ser para nosotros, los viejos, barrigones y sin futuro, que al menos nos den una oportunidad.

Se va apagando el foco. En el telón del fondo se ve cómo la flechita cliquea en el aspa y la página se esfuma. Entonce se oye a nuestro personaje.

-Osti, tú, que soy idiota. ¡Pero qué idiota soy! ¿Cómo van a creer que soy yupi y tengo un jet privado y necesito una página de contactos para encontrar a las chorbas… Es que soy idiota, nadie se lo va a creer. Los viejos y gordos no tenemos futuro, la humanidad se extinguiría si la reproducción de la especie dependiera de nosotros.

Se enciende ligeramente el foco de la izquierda. Se ve al Sr. Madroño rellenando un cheque. Suena el teléfono, lo levanta.

-¿Siii?
-Oiga jefe, ¿de qué edades le gustan? Aquí pone de 18 a 120.
-J¡Hospitalera! ¿Crees tú que alguna de 120 se ha podido inscribir.
-Nunca se sabe, en la página de contactos hay de todo.
-Vale, pon algo razonable, de 18 a 50. Hay maduritas que quitan el hipo.

Se va apagando el foco, también el del otro lado, donde nuestro personaje se está dando cabezazos contra la pared. Por último se apaga la pantalla del fondo. Todo queda a oscuras. Se corre el telón… (es un decir, ustedes ya me entienden). Se oyen tosecitas y risas, algunas aplausas.

FIN DE LA ESCENA PRIMERA Y DEL PRIMER CUADRO DEL PRIMER ACTO DE ESTA COMEDIA ESCACHARRANTE.

ESCENA SEGUNDA

Un parque público en una ciudad cualquiera. Es de noche. Hay algunas farolas diseminadas que no dan mucha luz, estamos en penumbra. Hay algunos bancos de madera y otros de piedra. Hay árboles de los que se desgaja alguna rama de vez en cuando. Hay setos, algún perro perdido que levanta la pata donde puede. En el centro del escenario un banco de madera, apenas alumbrado por una farola lejana. Una estatua de algún prócer, no se sabe cuál, ¡hay tantos! Un hombre maduro, barriguitas, calvo (lo intuimos porque la luz es muy pobre). Fuma, se levanta pasea. Se oye un ladrido de un perro rabioso Todo está despoblado. Se oyen las campanas de un reloj lejano, no sabemos la hora porque apenas se oyen y los espectadores no son capaces de contarlas, ni con los dedos. El hombre fuma otro pitillo, se levanta, se apoya en la estatua del prócer, se vuelve a sentar. Entonces se escuchan unos tacones lejanos. El hombre se pone tenso, se sienta, tira el pitillo. Se atusa la calva, intenta adoptar varias posturas, probando la más seductora. Los tacones están encima. Aparece en el escenario una señora, madura, viste discretamente y parece tímida. Se dirige al hombre del banco.

-Lo siento, el metro estaba imposible. ¿Es usted mi cita?

-Si es usted “Dama romántica” soy su cita. Yo soy “Necesitado de sexo”.

– ¿Me permite que me siente a su lado? Pero no me meta mano, que acabamos de conocernos.

La señora se sienta, dejando un espacio entre ambos. El la mira de arriba a abajo, ella se deja mirar.

-¿Ha conseguido usted muchas citas?

-No me trate de usted que me ruborizo. En realidad usted es la única. Ya sabía yo que nadie se tragaría lo del jet privado. Fue una tontería.

-Pues yo me lo creí… un poco… bueno, en realidad como nadie quiere disfrutar de mis encantos me daba lo mismo que no fueras joven ni tuvieras un jet privado.

-Esto de las páginas de contactos sexuales es una tomadura de pelo. Solo ligan los jóvenes, que podrían ligar en cualquier parte. Los maduros no recibimos ni un beso virtual. Claro que si subimos una foto juvenil podríamos arrasar como ellos.

-No serviría de nada. En la primera cita se darían cuenta y saldrían corriendo.

-¡Pero lo divertido que sería!

El hombre toma la mano de la mujer. Esta se deja,como sino lo notara.

-En tu perfil pusiste que te gustaba el sexo cariñoso. Creo que yo soy tu hombre, puedo darte todo el cariño que necesites y más. ¿En tu casa o en la mía, o vamos a un hotel? Pago yo, por supuesto.

-Lo siento, pero me gusta el romanticismo y no llevamos aquí ni cinco minutos.

-¿Pues no me digas que no te he citado bien? Un parque público desierto, de noche, la luz de las farolas solo nos permite vislumbrarnos. Solo me ha faltado la tuna, pero seríamos demasiados. Mira, podría darte un masaje para ir entrando en calor y acercar nuestros cuerpos. Pero antes me gustaría darte un beso en la boca.

El acerca su cabeza como a cámara lenta, ella no dice nada, se encoje un poco, tiembla un poco, se ruboriza un poco, pero los espectadores apenas lo intuyen porque hay poca luz. Se besan, bueno él la besa a ella. Ella se deja y al fin sus manos se agarran al pescuezo del hombre y no lo sueltan. Al fin se separan jadeando.

-Creo que estoy ya caliente. No puede ser otra cosa porque aquí comienza a hacer frío. Mira, mejor vamos a mi casa que estará más ordenada.

-Me parece muy bien. Tengo el coche cerca y ahora no habrá mucho tráfico. Tú me guías y por el camino me puedes ir contando lo que te gusta y lo que no te gusta. ¿Te gusta el sexo oral?

-¡Por Dios qué dices! Yo soy muy tradicional y además el Sida aún no está erradicado.

-He traído una caja de preservativos, espero que tengamos para toda la noche. No debes tener tanto miedo al SIDA al fin y al cabo creo que también se puede contagiar con un beso. ¿Qué es una relación íntima sin besos? Un sueño, una ilusión, que toda la vida es sueño y los sueños sueños son.

-Te dejaré besarme, pero tienes que jurarme que no eres promiscuo.

-¿Promiscuo? ¿Yo? La última vez me lo hice con la almohada y no creo tuviera muchos bichos porque la señora de la limpieza acababa de poner la funda.

-¡Qué cosas dices! Me estás poniendo cachonda. ¿Por qué no nos vamos ya?

-Ipso facto. Por cierto que no te he dicho mi verdadero nombre.

-Ni falta que hace. ¿Te has creído que busco a un hombre para casarme?

-No, pero saber un nombre no lleva al altar.

Se levantan. Caminan con muy poco espacio entre ambos, como dos tortolitos. Él la ha tomado de la cintura. Ella ha bajado la mano, como al descuido y la ha retenido un instante, una pizca de tiempo, casi no hay tiempo, sobre su bragueta. Ella ha lanzado un gritito.

-Cariño, es un vibrador de bolsillo que acabo de comprar en un sexshop, por si eres tan insaciable que no puedo satisfacerte.

Risitas. Abandonan el escenario-parque. Se oye un ladrido lejano. Las campanas del reloj de una iglesia dan las medias o tal vez sean los cuartos o tal vez no sea nada. Antes de abandonar el escenario el hombre toca, sin disimulo, el trasero de la señora y ella da un gritito.

TELÓN

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