VARIACIONES SOBRE UNA TUMBA


 

NOTA: El microrrelato es el género literario mejor adaptado al nuevo formato de Internet. Dada su brevedad resulta ideal en los nuevos medios donde nada puede prolongarse demasiado o agotará la paciencia del divino impaciente, lector o espectador. No obstante su brevedad el microrrelato es un género que puede llegar a la profundidad, interés, suspense y originalidad de cualquier otro género e incluso superarlo. En su favor está que un buen microrrelato exige sobriedad, concentración, originalidad, sorpresa y sobre todo un estilo depuradísimo. Lo que más me gusta del micrrorelato es la facilidad que te da para encontrar un tema imprevisto y hacer variaciones sobre él hasta agotar todas las sorpresas y facetas de ese pequeño diamante. Mis intentos hasta ahora en el microrrelato son solo eso, intentos, pero no desespero de alcanzar algo grande algún día, porque es un formato que me va muy bien. No puedo ni besar la suela de los zapatos de los grandes cultivadores del microrrelato en esta página (no voy a decir nombres por no ruborizarlos) pero con el tiempo y muchos zapatos más creo que podré caminar tan holgadamente como ellos.

 

VARIACIONES SOBRE UN MICRORELATO

 

TEMA

 

¡RESUCITAR PARA NADA!

 

Logró mover la lápida después de grandes esfuerzos que dejaron sus huesos agotados. Sus ojos enfermos resultaron deslumbrados por la luz que penetraba a raudales por el hueco que había quedado en el techo de la tumba. Se irguió como pudo, a pesar de sentir sus músculos anquilosados, y  por el hueco trepó hasta la superficie. Sin hacerse pregunta alguna caminó inmediatamente hacia su casa. Se moría de ganas por estrechar entre sus brazos a quienes tanto quería y tanto había echado de menos.  Solo cuando encontró su casa vacía, la ciudad desierta y el menor aliento de vida a su alrededor comenzó a hacerse preguntas.

 

Sus recuerdos eran confusos pero de algo sí estaba seguro: no tenía la menor duda de haber fallecido. El infarto le pilló desprevenido y acabó con su consciencia en un santiamén, no sin antes pedir al cielo que le diera otra oportunidad para despedirse de sus seres queridos. Puede que hubiera sonado la trompeta del juicio final, aunque él no la oyera, pero lo que no entendía era aquel silencio, aquel vacío, como si la maldita bomba de neutrones de la que se hablaba tanto en el momento de su muerto hubiera sido lanzada en cada rincón del planeta. Tenía que ser eso porque los edificios estaban intactos y no encontró ni un solo cadáver en su camino, ni el menor olor de podredumbre. Tardó en convencerse de que estaba solo en este mundo. Entonces, en lugar de gritar histéricamente, se limitó a murmurar en voz baja: ¡Resucitar para nada!.

 

 

 

VARIACIONES

 

VARIACION DE PUNTO DE VISTA

 

EL LOCO SALIDO DE LA TUMBA

El terror selló su garganta. Alguien estaba moviendo la lápida y no era un sueño porque por el pequeño hueco asomó su pelado cráneo un cadáver irreconocible. Hubiera deseado que la tierra le tragara, pero no le habría servido de mucho puesto que el subsuelo no parecía ser ahora un buen refugio. En cuanto pudo sentir sus piernas salió corriendo del cementerio, deteniéndose tan solo para llamar desde una cabina telefónica. Llamó a todos los teléfonos de urgencia que encontró junto a las instrucciones de manejo: a la policía, a los bomberos, al servicio de urgencia vital, incluso al teléfono de la esperanza…

 

El cadáver fue internado en un hospital, donde se le diagnosticó que estaba vivo, aunque muy traumatizado. No cesaba de repetir una y otra vez: ¡Resucitar para nada!. Un psiquiatra le diagnosticó una crisis de ansiedad generada por una idea fija, compulsivo-obsesiva, puesto que creía que la bomba de neutrones había terminado con toda la humanidad.

 

Al cabo de algún tiempo le dieron de alta. Caminaba por las calles como un zombi repitiendo siempre lo mismo: ¡Resucitar para nada!. La autoridad pertinente intervino porque almas bienintencionadas protestaban de que se permitiera semejante escándalo. Se le internó en un centro psiquiátrico, donde lograron que al menos admitiera la existencia de sus semejantes. Se pasaba los días y las noches (sufría de insomnio) intentando convencer a los demás pacientes y a los doctores de que el que estaba loco no era él, sino los de fuera.

 

VARIACION AL GENERO NEGRO

 

EL PERISCOPIO DEL FBI

 

En el gigantesco cementerio está sonando una orquesta de jazz traída expresamente de New Orleans. El espiritual negro tiene un ritmo endiablado y los pies de los asistentes al sepelio se están moviendo con disimulo. Una lápida en algún lugar se mueve apenas unos centímetros y por la rendija asoma una especie de periscopio.

 

En el fondo de la tumba John Smith, agente especial del FBI, aplica el ojo al periscopio, al tiempo que susurra por el intercomunicador: Están todos, tomen nota, el gordo Carnicero-Joe, el pequeño Cucaracha-Jim… Cuando termina de recitar el largo santoral cierra la comunicación y no puede evitar escupir en el suelo de la tumba, al tiempo que maldice en silencio: ¡Maldita sea mi estampa!. Siempre me tocan los peores trabajos. ¡Ni que los sortearan a dedo!.

 

 

VARIACION A LA COMEDIA

 

CUMPLEAÑOS FELIZ

 

Se despertó con la boca reseca y un espantoso dolor de cabeza. Tardó en hacerse una idea de dónde se encontraba. Lo consiguió después de que le saliera un chinchón en la testa al intentar ponerse en pie. Recordó la juerga de la noche anterior y la tremenda cogorza que cogieron todos para celebrar su cumpleaños.

 

Intentó moverse pero estaba como encajonado, aquello olía mal y no encontraba la llave de la luz. Cuando después de intentarlo todo tuvo que admitir que se encontraba en un sepulcro se le erizaron los pelos del cogote. Con la desesperación del que lucha por su vida logró correr la lápida y salir a un deslumbrante sol mañana. Allí le esperaban todos sus amigos, con matasuegras en la boca y botellas de licor en las manos. Incluso habían contratado una orquestina compuesta por tamborilero y dulzainero. Alguien le ofreció la botella de orujo y entonces recordó que la noche anterior los cafres de sus amigos le llevaron a hombros, jugando al entierro de la sardina y terminaron sepultándole en una tumba vacía del pequeño cementerio de la localidad.

 

Imperturbable como un buda, rompió la botella de licor que le habían ofrecido sobre la cabeza de Romualdo, el autor confeso de la espantosa broma.

 

 

 

VARIACION AL GÉNERO ERÓTICO

 

LAS PRISAS DEL HOMBRE MODERNO.

 

El viejecito se enjugó una lágrima furtiva y salió corriendo del cementerio en una de cuyas tumbas acababa de enterrar a su amada esposa. Jadeando llegó hasta el coche y arrancó como si lo persiguieran los demonios. Apretó el acelerador con tantas ganas que el coche derrapó y a punto estuvo de chocar contra el furgón funerario. Entró en la ciudad como una exhalación entre pitidos y maldiciones de los tranquilos domingueros que abandonaban la urbe. Le faltaban apenas un par de kilómetros para llegar a la meta cuando estampó el coche contra el único árbol de la calle. Salió indemne e intentó parar un taxi que pasó de largo, mientras en una ventana una mujer chillaba histérica. El taxista ni le vio por lo que jadeó con más ganas y continuó corriendo.

 

Entró como una exhalación en el apartamento donde le esperaba su amante, una jovencita desnuda sobre la cama, un cigarrillo en la boca. El viejito se puso enseguida a la faena pero el corazón falló estrepitosamente. ¡Las prisas del hombre moderno!.

 

 

VARIACION HACIA EL LIRISMO

 

En el cementerio las flores forman una alfombra de color sobre los muertos: es primavera. Hasta el sepulturero llega el canto amortiguado de un ruiseñor.

 

En el interior de una tumba un pajarillo pía su desventura. Parece una eternidad el tiempo que lleva allí, encerrado. De pronto se oye un ruido apocalíptico. Alguien ha movido una lápida y el sol, hermoso, deslumbrante, entra en el infierno oscuro donde ha vivido tanto tiempo el desgraciado ruiseñor.

 

Extiende las alas y al salir volando picotea con cariño la mano del dios que acaba de librarle de su prisión infernal.

 
VARIACIÓN MALÉFICA, EJERCICIO DEL TALLER DE ESCRITORES MADRID

 

Mi familia me encerró en el desván, donde encontré la verdadera sabiduría de la vida. Fue como una melodía angelical que me llegaba desde muy lejos, tal vez desde el otro lado del universo. Para mí siempre había sido un auténtico jeroglífico indescifrable el sentido de la vida. Nacemos sin saber por qué, vivimos como podemos o nos dejan y morimos cuando alguien -no sé quién- lo decide. Nada tiene sentido, todo es un misterio. Me hubiera costado menos descifrar los jeroglíficos egipcios sin la piedra roseta de Champollion que descubrir un mínimo sentido a nuestra existencia. Solo las clases de anatomía con las chicas, primero, luego con las mujeres, cuando fui madurando o haciéndome viejo, que viene a ser lo mismo, dieron una tregua a mi corazón angustiado, fue una limosna de la vida, aunque tan solo un jalón en mi camino hacia la muerte. Tuve la intuición de que algo me iba a ocurrir, no sé si mañana, pero pronto, y no me equivoqué.

Reconozco que no me comporté bien con las chicas cuando era joven, mi único interés estaba en seducirlas, a cualquier precio, mentiras, engaños, lo que fuera, todo era aceptable si acababan por dejarse meter mano, mi mano bajo su falda, mi mano trepando hacia sus senos… Disfrutaba de ellas hasta que me cansaba, entonces las dejaba y buscaba otra. Para mí era el paraíso, para ellas, por lo visto, el infierno. Todas se enamoraban de mí o decían que lo estaban, todas se enfadaban mucho, muchísimo, algunas incluso intentaron hacerme daño, a una la sorprendí echando algo raro en mi café. Cuando maduré me dediqué a las maduras, creí que serían más maduras, en el sentido de que nadie cree que algo sea para siempre y que todos nos enamoramos, así sin más, por echar un polvo y pasarlo bien. Pero fue inutil, continuaban enamorándose de mí y buscando una relación seria, de pareja, matrimonial, eterna. Que no, chicas, que no, que aquí estamos solo para pasarlo bien y nada más. Que no creo que el sexo sea un elixir que nos enamore nada más tomarlo, sin más, o una ponzoña que afecte nuetro corazón cuando solo debería afectar nuestro cuerpo, o una parte en concreto. Nada que me fallaron las maduras y me dediqué otra vez a las jóvenes, y luego alterné, maduras y jóvenes, y siempre tuve problemas, aunque lo pasé muy bien, es cierto. Algunas intentaron acabar con mi vida, de muchas maneras y con mucha seriedad, por suerte pude librarme… de todas, menos de una.

En un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme fui jalado por una mujer gitana, madura y con mucho garbo. Quiso leerme la mano y como soy muy débil ante cualquier cosa que quiera de mí una mujer me dejé. Luego llamó a una gitana joven quien me dijo que tenía el mal de ojo. ¿Me lo quitarías tú, guapa? Yo iba a lo mío, como siempre, pero alla iba a lo suyo. Me lo quitó a cambio de una fuerte cantidad de dinero, me leyó las manos y ante mi asombro verdadero sacó a relucir toda mi vida y el mucho daño que había hecho a las mujeres. Me profetizó que acabaría mal, eso ya lo sabía yo, en el cementerio, en la tumba, como todos.

Con mis dotes de seductor me las arreglé para llevármela de allí, en un descuido de la gitana madura. La invité a comer y hablamos, la invité a cenar y ella no pudo resistir más mis encantos y se dejó seducir. Fue una noche fantástica, pero cuando por la mañana me dijo que yo le había arrebatado su virginidad y que el único camino que me quedaba era el matrimonio, me reí en su cara. No debí de hacerlo. Me echó un maleficio, el mal de ojo, me maldijo solemnemente.
Y al día siguiente me atropelló un coche y fallecí, sin comerlo ni beberlo. Alguien, una mano invisible me despertó en la tumba. Me puse en pie y observé a un angel con la espada de fuego que me miraba muy enfadado.

-Don Juan Tenorio, nunca escarmentarás. Mira que llevas vidas y vidas, reencarnaciones y reencarnaciones, y no aprendes la lección, no escarmientas. Ahora te llevaré al infierno. No habrá más oportunidades para ti.

Fue una pena que el ángel de la espada de fuego fuera masculino, de haber sido femenino habría intentado seducirle, habría tenido una última “chance”.

César García

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s