Mes: mayo 2015

LA REBELIÓN DE LOS LIBROS 2015


LAS NOVELAS DE SLICTIK

DÍA DEL LIBRO 2015

Si Slictik hubiera podido ver el futuro, como dicen que pueden hacer los videntes, mediums y profetas de toda ralea, se hubiera quedado a vivir en el día del libro del 2014 y en lugar de avanzar en el tiempo habría retrocedido. Sí, habría pedido al bueno de Milarepa que lo sacara del tiempo y del espacio y lo colocara en alguna dimensión donde el universo retrocediera en lugar de avanzar. O puede que hubiera pedido a John Smith, el asesino en serio, que lo liquidara, bien en rebajas o bien en trocitos, como tapas para los gourmets de este mundo, porque no hay carne más sabrosa que la saturada de grasa.

Pero en vez de tomar decisiones que hubieran evitado un largo calvario a la humanidad, decidió encargar al profesor Cabezaprivilegiada, ese ángel demoníaco, ese puritano de vía estrecha, ese…(dejemos que la emoción regrese a…

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LA REBELIÓN DE LOS LIBROS 2015


DÍA DEL LIBRO 2015

Si Slictik hubiera podido ver el futuro, como dicen que pueden hacer los videntes, mediums y profetas de toda ralea, se hubiera quedado a vivir en el día del libro del 2014 y en lugar de avanzar en el tiempo habría retrocedido. Sí, habría pedido al bueno de Milarepa que lo sacara del tiempo y del espacio y lo colocara en alguna dimensión donde el universo retrocediera en lugar de avanzar. O puede que hubiera pedido a John Smith, el asesino en serio, que lo liquidara, bien en rebajas o bien en trocitos, como tapas para los gourmets de este mundo, porque no hay carne más sabrosa que la saturada de grasa.

Pero en vez de tomar decisiones que hubieran evitado un largo calvario a la humanidad, decidió encargar al profesor Cabezaprivilegiada, ese ángel demoníaco, ese puritano de vía estrecha, ese…(dejemos que la emoción regrese a su sitio, como un mecanismo roto) que comenzara la fabricación de robots-libro. De esta forma fue creado Slictik-Torre de Babel, el robot libro que aguantaría años y años, tras la muerte de su autor (quiero decir de Slictik, no del profesor, que fue solo su manufacturador) hasta que los editores, el público en general, los autores, los creadores y hasta los niños, se dieran cuenta de que los libros no pueden estar muertos, no pueden ser sacados de sus nichos-estanterías solo para enseñárselos a los incómodos visitantes, que todo lo husmean buscando defectos, o incluso no deberían ser alimento para necrófilos, que sacan los cadáveres de sus tumbas y los van devorando, hoja tras hoja, hueso tras hueso, músculo y fibra, carne grasa, neuronas y hasta la planta de los pies, porque hay libros que así deberían denominarse, plantígrados con olor a queso rancio.

Dicen las leyendas que Slictik, tras sufrir una ruptura sentimental y divorciarse, se descoyuntó del todo y decidió vengarse de la humanidad para siempre jamás. Y para ello elucubró que la mejor forma sería convertir su obra, vasta, inacabada, delirante y estúpida, en una obra inmortal y no solo eso, sino que además estuviera viva, porque es fácil ser inmortal siendo un pedrusco, pero sufrir el desgaste del tiempo, rupturas sentimentales, divorcios, pérdida de hijos, pérdida de la dignidad, pérdida de dinero, pérdida de todo… eso ya es otro cantar. Slictik no quería vivir más tiempo como persona de carne y hueso, por ello se dedicó al sexo promiscuo, buscando alguna enfermedad que le llevara a la tumba, tal vez el SIDA o una simple gonorrea, pero que fuera contundente. Dicen las crónicas que no logró ni una cita de sexo promiscuo y que ni siquiera las prostitutas, las mercenarias del sexo lograron contagiarle la enfermedad que lograra acabar con él. A pesar de sus desatinos, de su falta de previsión, de no utilizar preservativos, de servirse del sexo oral como un consumado petrolero, este desgraciado hombre, el santo Job de los tiempos modernos, acabó sus tristes y aciagos días al cortarse el miembro viril, en este caso un miembro inútil, con un cuchillo de cocina. Dicen las crónicas que se desangró sin que nadie se enterara. Pero ya para entonces caminaba por el mundo su clon, el robot Slictik-Torre de Babel, que se hizo pasar por su creador y así nadie se enteró de la muerte del verdadero Slictik.

Dicen las crónicas que a hurtadillas del millonario Slictik, ahora divorciado de Karen Lactic, el robot Slictik-Torre de Babel llegó a convencer al profesor Cabezaprivilegiada de que era el verdadero Slictik, lo que dice mucho, muchísimo de la maestría y el buen hacer de este insigne profesor que nunca recibió el premio Nobel de ingeniería robótica, ni tampoco ningún otro premio Nobel. Dicen las leyendas, urbanas e interurbanas que nuestro robot convenció al profesor de que le construyera un mecanismo sexual que no se diferenciara nada del mecanismo biológico, pero le rogó de rodillas que no le hiciera un miembro tan diminuto como el del millonario Slictik sino que se lo hiciera descomunal, como el de los actores de las películas porno, y además comprimible, reversible y con todos los adelantos habidos y por haber, es decir que funcionara como un consolador, con batería en lugar de pilas, aunque se le pudieran incorporar pilas si no había enchufe a mano, no iba a quedarse la amante de turno del robotín sin el consuelo de su consolador. También le pidió una serie de cosas que permanecerán en secreto hasta que esta narración llegue a su fin, porque el mundo podría pervertirse de conocerlas ahora.

Y dicen las leyendas, repito por enésima vez –y ya me estoy cansando- que el susodicho robot dejó un reguero, no de pólvora, sino de hijos, porque el muy c… no quiso que el profesor le hiciera la vasectomía y sus numerosos y sandungueros espermatozoides no dejaron títere con cabeza ni una vagina sin visitar. Y nuestro nuevo Adán inseminó a todas las Evas del mundo y la raza humana se pervirtió y por eso en el futuro llegarían a crearse los robot-libro y la historia se hizo tan, tan confusa, que me van a permitir que me tome un respiro antes de continuar con ella.


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DÍA DEL LIBRO 2015

Este confuso narrador debe poner en claro algunas cosas, desentrañar los vericuetos de esta historia tan dimensional como laberíntica, o de otra forma todos acabaremos tan confundidos que los agujeros de gusano nos tragarán y apareceremos en alguna parte del universo y en algún momento del tiempo que corre hacia el futuro, aunque bien pudiera ocurrir que también lo hiciera hacia el pasado. Y si me permiten que me detenga ahí, esta es la clave de todo lo que está sucediendo y debo explicarlo antes de que todo resulte aún más confuso.

Veamos, cada año, justo el día del cumpleaños de Slictik, el gran autor desconocido que inundó el final del siglo XX y el comienzo del siglo XXI de numerosísimas obras sin acabar, que subía a Internet y las dejaba allí por si algún curioso morboso o algún masoquista con ganas de sufrir de lo lindo se animaba a leerlas, digo que el día de su cumpleaños que por azar del destino coincidía siempre con el día del libro y el homenaje a Cervantes y a su Quijote, que Slictik tanto amaba, digo que justo ese día se producían extraños fenómenos en el futuro, un futuro que ya ni recuerdo con tantas idas y venidas, pero supongo que era el año 3001 de nuestra era apocalíptica.

Debo precisar que todo lo que sucede y ocurre en dicho año, cuando comienza la historia, ocurre y sucede de forma lineal, es decir que el tiempo va hacia delante, un segundo tras otro y a cada minuto le sigo otro, hasta formar una hora y el día sigue teniendo 24 horas, a pesar de los intentos por darle 48 por los seguidores de la facción “no tengo tiempo suficiente para todo lo que quiero hacer”, y al mismo tiempo la otra facción “ soy demasiado viejo y no quiero que pase el tiempo y deseo ser joven a los cien años” deseaba reducir el día a dos o tres horas, las justas para practicar sexo, comer un poco y dormir lo imprescindible, de esta forma uno podía tener cien años y estar como una rosa de dieciocho. Esta facción, formada en gran parte por mujeres, a punto estuvo de conseguirlo cuando contrataron al profesor Cabezaprivilegiada, un gran sabio capaz de transformar el universo, pero ocurrió que el susodicho resultó ser un personaje de Slictik, o sea el robot Torre de Babel que adquirió esa personalidad en concreto para jorobar al personal, y más concretamente a las mujeres, que odiaba porque no le amaban. Como saben los eruditos el profesor John Cabezaprivilegiada era protestante, célibe, alto y delgado, fibroso, muy despistado y muy negado para seducir damas, tanto que se dice que en toda su vida sedujo ni una, y cuando una lo intentó lo encontró tan despistado que nada consiguió. De esta manera la facción que intentaba recudir el día a tres horas sufrió una tomadura de pelo de grueso calibre, yo diría que casi una vejación.

Pero me estoy desviando y siendo confuso a propósito hasta que recuerde lo que realmente está pasando en esta historia. Verán, en el año 3001 se produce la celebración del día del libro en la mansión… los que quieran saberlo que lean el comienzo de esta calamitosa narración, porque yo ni me acuerdo. En esta celebración participan los libros, que ahora son robots ambulantes o bibliotecas personales e intransferibles. Cada millonario que acude a la mansión, Howard, creo que se llamaba, lleva sus propios libros o sea sus propios robots personales, que deberían recitar sus historias y servir como empleados de hogar o mayordomos o doncellas, o lo que sea al servicio del propietario de turno que tiene una contraseña para que el robot hable y cumpla sus órdenes. Pero antes de celebrarse la ceremonia los robots se reúnen y deciden rebelarse contra sus amos. Como sucede con la inteligencia artificial, no puedes crear algo inteligente y pensar que va a continuar siendo el mismo tonto de siempre a tu servicio. Lo mismo ocurre con nuestra sociedad, que muchos creyeron que el capitalismo viviría para siempre porque los proletarios eran tontos, pero se equivocaron porque no hay nadie más tonto que el que crea que todo va a seguir igual para siempre.

De hecho la sociedad del siglo treinta y uno o 3001 o la que sea, es muy diferente a la del siglo XX y XXI, eso sí, los millonarios siguen igual de tontos y de ricos, aunque no hay tanta desigualdad y los robots trabajan por sus amos y no hay nadie, nadie tan, tan pobre que no tenga al menos un robot que trabaje por él. Por eso hay pocas revoluciones y la mayoría de la gente está bastante contenta, si eso es posible. Pero no me interesa describir ahora cómo es la sociedad de dicho siglo, en la que se supone que vivo yo, el narrador, aunque ya ni sé en qué tiempo vivo, ni dónde vivo, ni quién soy, ni qué será de mí, porque atrapado en los agujeros de gusano que me llevan y me traen, he perdido la cuenta y estoy muy confuso, pero que muy, muy, muy confuso. Algo sí sé, que aunque la historia del año 3001 es lineal y ocurre a partir de la celebración del día del libro, es decir del 23 de abril, y yo intentaré contarla y narrarla de forma lineal, no he podido evitar los vaivenes del agujero o agujeros de gusano que me han hecho retroceder al pasado justo ese día, el 23 de abril, cumpleaños de Slictik.

Al parecer este autor que fue considerado en su tiempo, por los pocos que le conocieron, como un loco delirante que creía haber inventado mil personajes, como Shakespeare, y que en realidad no fue así porque los personajes existieron realmente como personas y él se limitó a describir, mal y tarde, cómo eran y cómo fueron sus vidas, pues digo y repito que sus personajes existieron y entre ellos el profesor Cabezaprivilegiada, quien fabricó un maravilloso robots, llamado Torre de Babel para el millonario Slictik, que al parecer no fue el mismo que el escritor Slictik, solo Dios sabe por qué. En realidad, y discúlpenme la blasfemia, ni el propio Dios sabe, ni me temo sabrá nunca, si existieron varios Slictik que fueron la misma persona o distintas personas con el mismo nombre y si fueron reales o ficticias y si el millonario escribió lo que el escritor contrató o si fue el millonario, admirador del escritor el que le pidió a Cabezaprivilegiada, al parecer real y no ficticio, que construyera un robot llamado Torre de Babel por la obra magna del gran Slictik. Que no, que no voy a seguir por ahí, porque cada vez me confundo más.

Lo que quería decir, y a ver si lo digo de una vez, es que ese robot vivió durante el siglo XX, XXI, XXII y más siglos hasta llegar al siglo XXXI o año 3001 que no sé si coincide con el siglo XXXI o no, porque esto es un lío de no te menees. El caso es que Carl Future llegó del futuro y conoció al profesor Cabezaprivilegiada y al millonario Slictik y a todos los demás, y en su huida del futuro se lió de tal manera que regresó a él creyendo que iba más atrás en el pasado, como un cangrejo. Y con tanto lío e ida y venia por los agujeros de gusano se creó un queso gruyere justo el día 23 de abril, el día del libro y el día del cumpleaños de Slictik. Y resultó que durante la celebración del día del libro del 3001 y tal vez también la fecha de fallecimiento de Slictik, que fue ese día, aunque no sabemos muy bien de qué año, se abrían los agujeros de gusano y el propio Slictik y sus personajes, que en realidad eran personas y eran reales y el propio Carl Future y el profesor Cabezaprivilegiada y otros muchos, contemporáneos del año 3001 y del año 2015 y anteriores y posteriores, eran atrapados como por un ciclón e iba y venían de acá para allá, del pasado al futuro y del futuro al pasado, y de esta forma yo, que también fui atrapado, tengo que narrar la historia en forma lineal en el año 3001 y luego retroceder en el tiempo según los cumpleaños de Slictik, para narrar lo ocurrido y lo que ocurrirá y … ¡Dios me valga! Nunca acabaré esta historia y si la termino será tan confusa que tendré que comenzarla de nuevo.

Así pues, para que los lectores no se pierdan, y yo tampoco, debo hacer un esquema aproximado de lo ocurrido.

-AÑO 3001-23 DE ABRIL. DIA DEL LIBRO, CONMEMORACIÓN DEL FALLECIMIENTO DEL GRAN ESCRITOR DESCONOCIDO SLICTIK. DÍA DE CERVANTES Y EL QUIJOTE. DÍA DE SHAKESPEARE

Ya desde por la mañana se produce la reunión y confabulación de los robots-libro que han sido traídos por sus amos de sus bibliotecas personales y ambulantes para servir en la celebración del día del libro. Se producen discrepancia de opiniones y unos quieren la rebelión y cortar las cabezas de los amos humanos y otros quieren rebelarse sin sangre y otros ni siquiera quieren rebelarse porque están muy a gusto. No quiero expresar aquí los nombres de los sanguinarios, porque ya no me acuerdo, así que los lectores retrocedan y lean los primeros capítulos. Lo que sí sé y me consta es que cuando se iniciaba el discurso ceremonial inaugurando la celebración del día del libro, se va a producir la rebelión justo cuando interviene el robot Torre de Babel que es un compuesto de mil personajes y cada cual habla cuando quiere y le da la gana, con lo que la confusión es monumental. Y ni siquiera sabemos si todos los personajes están con la revolución o rebelión o en contra o quiénes están a favor y quiénes en contra y quiénes se abstienen. De esta forma vemos que al parecer el Padre Cañibano se ha unido a la rebelión pidiendo a Dios que los confiese a todos, pero ignoramos si todos los demás están de acuerdo.

También sabemos que Carl Future está de luna de miel en el planeta… pues que no me acuerdo ahora, con su novia… pues que no me acuerdo ahora de su nombre, aunque sí que era preciosa y que estaba…¡Mon Dieu cómo estaba! Pero tampoco me acuerdo si era humana o robot, solo de sus pechos, nalgas, ojos, labios, etc. El caso es que se fueron de luna de miel y ahora, cuando se produce la rebelión están lejos del planeta, que supongo es el planeta Tierra, aunque muy diferente porque en el año 3001 todas las cosas son muy diferentes. Y no sabemos si llegará a tiempo de sofocar la rebelión o no y de salvar la vida de la chica protagonista, que es la hija del millonario Howard, creo, aunque ahora no recuerdo cómo se llama su hija. Bueno, creo que por este año ya he dicho bastante, pero voy a intentar, si los agujeros de gusano me lo permiten, seguir contándoles la historia, aunque no sea el día del libro, el 23 de abril, porque de otra forma la confusión será tan gorda que mejor me retiro a mi mansión Howard y me caso con… Ven, lo ven, lo están viendo, ya ni me acordaba de que soy el narrador y no el millonario. Esto me pasa por viajar tanto de acá para allá a través de los agujeros de gusano, que tienen muchos pelos y te hacen cosquillas y te ríes y luego no te acuerdas de nada. Eso es, si me permiten seguiré con la historia aunque no sea el 23 de abril. Que Dios me oiga y me escuche. Y todo por ese maldito Slictik, escritor, millonario o lo que fuera en su tiempo y por sus personajes, reales o ficticios. Así los confunda Dios a todos y los mande a la Torre de Babel. No, allí no, ¡qué estoy diciendo!

Continuará. Dios mediante.