TODOS ESTAMOS SOLOS AL CAER LA TARDE XIII


LAS NOVELAS DE SLICTIK

MADAME ROUGE-CONTINUACIÓN

Aquella tarde pasó por mi casa a recogerme en su destartalada camioneta que sólo él podía saber a quién se la había comprado y nos acercamos a la reserva. Nos recibió en el interior de la choza y no habló hasta que la mujer vieja -que nadie me había dicho si era su esposa o su criada y yo no me había atrevido a preguntar- nos sirvió la infusión de hierbas. El anciano sonrió y se nos quedó mirando hasta que terminamos de beber. Entonces quiso saber cómo nos había ido la experiencia. Miró a Pico de Águila que se encogió de hombros y luego a mí.

Manifesté mi satisfacción, y también mi sorpresa, por el trabajo desempeñado por el joven rebelde. El chamán quiso saber si estaba dispuesto a aceptarle definitivamente como ayudante. Le respondí que el periodo de prueba había terminado y que al día siguiente…

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