EL ESCRIBIR VISTO POR LOS ESCRITORES VII


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EL ESTILO

ESTILO REALISTA.-
El simple arte de matar de Raymond Chandler pag 21
Es fácil abusar del estilo realista. Por prisa, por falta de conciencia, por incapacidad para franquear el abismo que se abre entre lo que a un escritor le gustaría poder decir y lo que en verdad sabe decir. Es fácil falsificarlo; la brutalidad no es fuerza, la ligereza no es ingenio y esa manera de escribir nerviosa, al-borde-de-la –silla puede resultar tan aburrida como la manera vulgar, los enredos con las rubias promiscuas pueden ser muy fatigosos cuando los describe un joven gotoso que no tiene en la cabeza otro objetivo que describir un enredo con rubias promiscuas. Y se ha hecho tanto de esto, que cuando un personaje de una narración de detectives dice yeah, el autor es automáticamente un imitador de Hammett.

BIOY CASARES

EXPRESION
Solo existe una manera de expresar algo: una palabra para decirlo, un adjetivo para calificarlo y un verbo para animarlo. Esto pretendía Flaubert. No está tan claro. Si fuese así, no habría estilo sino el estilo, absoluto, único, perfecto. Flaubert le decía a Maupassant:

“Cuando pase delante de un tendero sentado a su puerta, de un portero que fuma su pipa, de un cortejo de carruajes, muéstreme el tendero, el portero, su pose, su apariencia física, conteniendo además –indicado por la habilidad de la imagen- toda su naturaleza moral, de modo que yo no les confunda con ningún otro tendero o portero, y hágame ver, con un solo rasgo, en qué ese caballero del carruaje no se parece a los otros cincuenta que le siguen y preceden”.

ESTRUCTURA

“La estructura previa suele mostrar en la marcha todas sus deficiencias, ¿No? Por eso cité la frase de Goethe –“El pensamiento no sirve para pensar” -, porque el plan no tiene aún la experiencia que se adquiere a medida que se va escribiendo la historia…En general sé cuando la idea va a dar un cuento o una novela. Si ustedes me preguntan por qué lo sé, me costaría explicarlo. El cuento es como una revelación. Por lo demás, me pregunto si algunas novelas mias no son cuentos.

METáFORA

La parte inmaterial del estilo es la metáfora y el símbolo que se usan para evocar y connotar. Cuando se desean comunicar ideas, se quiere ser claro y preciso. Cuando se expresas emociones, sensaciones o sentimientos que, por definición, son imprecisos, vagos en penumbra, sin fronteras (definir significa poner límites, perfilar), sólo puede recurrirse a la imagen que se convertirá en símbolo o metáfora.
La metáfora es el umbral de la imaginación, el germen de la evocación, el soñador que persigue su sueño (metáfora china). Una metáfora bien nacida desencadena la evocación y provoca una emoción profunda. L. Racionero A.E.

MODULACIÓN

El segundo objetivo de la escritura es crear belleza con el propio medio material de la palabra. Oídos o leídos la palabra, la frase y el párrafo tienen un contenido sensual que se dirige al oído, de modo que hablamos de eufonía en las palabras, musicalidad en la frase, armonía en el párrafo. Para escribir hay que tener oído. En poesía aún más, máxime en los últimos años en que se ha cometido la aventurada innovación de destruir la rima. Crear belleza en la expresión escrita implica desear la proporción dentro de las frases, entre éstas y con el párrafo, modular los sonidos de modo que confieran musicalidad a la escritura.
¿Qué implica el objetivo modulación en cuanto a las palabras? Eufonía, seleccionar las que suenen bien, sin caer en el onix, sardónice y carbunclo de Wilde, o los nenúfares de Villaespesa. Hay que sopesar las calidades de las palabras, no por el significado –que ya se hizo cuando aplicamos el objetivo de claridad-, sino por su sonoridad, poder sugeridor, color emocional. Cada uno tiene sus palabras favoritas: a mí me gustan crepúsculo, tiniebla, trasfondo, vislumbrar, amatista.. ¡Qué mas da! cada uno tendrás las suyas. ¡Qué hermoso atesorar un harén de palabras favoritas¡. A veces me duermo pensando en una de ellas, oyéndola, explorando sus aureolas. Unamuno hablaba de los nimbos de las palabras: los tienen.

El objetivo de modulación aplicado a la frase se logra con la cadencia. Cadencia es regularidad en la combinación de las duraciones de los sonidos. Es grata al oído,y por ello se dice voz cadenciosa; se puede aplicar a los movimientos de danza y a los que sin serlo, tienen ritmo: andar cadencioso. En la frase la cadencia nace físicamente de la pausa para respirar, sobre la cual se elabora y embellece, como en la música, cuando ésta cae suavemente.

ORIGINALIDAD EN LA FORMA

-PROUST.- Hay que ocuparse sólo de la impresión o de la idea a traducir. Los ojos del espíritu se tornan hacia dentro, hay que esforzarse por expresar el modelo interior con la mayor fidelidad posible. Un solo detalle de más (para brillar, o para no brillar demasiado, por afán de chocar, o por la infinita voluntad de ser “clásico”) compromete, la experiencia y el descubrimiento de una ley. No sobran las fuerzas de sumisión a lo real para pasar de la impresión en apariencia simple, del mundo de lo invisible, a aquel de lo concreto, en el cual lo inefable se resuelve en fórmulas claras.

El escritor, colocado entre la luz y la oscuridad, es un crepúsculo, es el obstáculo poderoso que impide a la luz pura de la impresión dominar a la pura oscuridad del medio expresivo, y a éste aniquilarse en aquélla. El escritor está en una zona que no es luz ni oscuridad, como la duda, la opinión, la perplejidad, e incluso el razonamiento, porque también éste es algo que no es luz ni tinieblas. RACIONERO A.E.

PÁRRAFO

El párrafo expresa un argumento o concatenación de pensamientos: es un conjunto de frases. Modularlo es disponer las frases con proporción, como se diseña una fachada situando puertas y ventanas, o un cuadro equilibrando masas y colores. Para conseguir belleza o emoción, hay que modular bien el párrafo, proporcionarlo. A veces, se desea crear tensión y entonces se desequilibra, otras se desea serenidad y se construye el párrafo con simetría. Del mismo modo que la palabra tiene un tono emocional y la frase lo tiene, así el párrafo. Hoy día, que la belleza no se acepta como única finalidad del estilo, se debe, no obstante, adecuar la forma a la emoción que se desea comunicar. Párrafo caótico, inquietante, sosegado, tedioso, vivaz, según lo que se cuenta y cómo se desea contarlo. Normalmente, el qué y el cómo se apoyan: un pensamiento sublime es una frase solemne; una situación noble es un párrafo armonioso. Una acción caótica es un párrafo discorde. Para que el párrafo esté bien modulado, hay que alternar frases largas con cortas y conectarlas en párrafos bien proporcionados. Luis Racionero. A. E.

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