EL ESCRIBIR VISTO POR LOS ESCRITORES X


SOBRE EL ESTILO II

Hay que escribir como se habla, y hay que hablar bien. RACIONERO A.E.

“Sí, corrijo bastante… Pero no sé si es porque soy exigente o porque soy torpe”.. “ A mi me dijeron siempre que me tomo todo a broma y que, por eso, lo que escribo es frío. Repito la lección aprendida: el humor pone distancia entre el lector y el libro…

“Creo que para escribir buena prosa hay que tener buen ojo, o por lo menos conocer las reglas de la versificación, para evitar que se deslicen versos en la prosa. Porque surge un desagradable cambio de ritmo cuando en la prosa aparece un verso bien acentuado.

CONCISIÓN

Debe existir un principio de conexión entre las partes, un objeto que se enseñorea de la frase y reina sobre ella para, sin cambiar de tema ni de escena, llevarla a un cierre perfecto. Una palabra es un plano, una frase una secuencia : se cambia de plano, pero no de escena dentro de la secuencia. La fuerza se consigue con la concisión. Fuera palabras redundantes: Obstat quicquid non adiuvat (sobre lo que no añade). Cada palabra es una idea nueva y cada frase un pensamiento nuevo, sino, sobran. L. Racionero A.E.

COPULATIVAS

-Mucho cuidado con los goznes y articulaciones –como, y, pero, cuyo –que sean rótulas flexibles, no chirriantes junturas oxidadas. Si para la unidad se cuida una idea reina, para la fuerza se cuida la palabra clave, que debe ir en el mejor sitio. Ne decrescat oratio (que no mengüe la frase), las partes se van elevando, nunca pensamiento débil detrás de uno fuerte, no acabar con adverbios, preposiciones o palabras menudas. Hay que ser consciente de un clímax, en cada frase.

GRAHAM GREENE

En cuanto al estilo Graham se puso una meta casi inasequible de perfecta sencillez y precisión. Suprimiría toda palabra inútil.- De la biografía de Leopoldo Duran.

¿Cómo trabajaba? La disciplina de Graham Greene fue meticulosa y diamantina. Sólo una cosa era esencial para el cometido de su vida. Silencio.

BYOY CASARES

CORRECTO USO DEL IDIOMA

“Tal vez para el que empieza no haya parámetros. Cada cual se abre camino como puede; en el fondo, solo y cometiendo errores. Si hay parámetros los da el tino, y el tino lo da la experiencia, y la experiencia la dan los años de trabajo. Cuando yo era un chico leía libros de críticos, gramáticos, filólogos españoles, tradicionalistas y malhumorados, como Clemencín, Rodriguez Marín, Cejador, el padre Mir, e incluso Valbuena y el venezolano Baralt. Me descaminaron, pero ¿qué no me descaminaba entonces? Escribí pensando en el vocabulario y en la gramática: una manera de desviar la atención. Hay que leer a buenos escritores… Yo empecé por los clásicos españoles. Como buscaba la literatura, en ellos la encontré en grandes dosis; para saciarme no me bastaba Cervantes; necesitaba autores menos conocidos como Malon de Chaide. Si bien a la larga fueron ganancia, a la corta me llevaron a escribir paródicamente con unas palabras y en un estilo que no eran míos, ni de mi país ni de mi época. Es verdad que muy pronto incorporé en mis escritos palabras acabas de letras de tantos, y también el estilo, que me pareció prestigiósamente culto, de un ensayo de Carl Jung sobre el Ulysses de Joyce; vertiginosas audacias reconstrucción de historias que pretendían imitar la del Ulysses.” Sacado de Bioy Casares a la hora de escribir.

ESTILO

El estilo no es un adorno como creen algunos, tampoco una cuestión de técnica, es- como el color del pintor- una cualidad de la visión, la revelación del universo particular que cada uno ve, y que no ven los demás. El placer que nos da el artista es revelar un universo mas.- MARCEL PROUST citado por Luis Racionero en El arte de escribir.

Ni un adorno, ni una técnica, sino una visión personal, un punto de vista que revela el mundo desde un ángulo insólito, eso será el fondo del estilo, porque la forma, lo quiera o no Proust –y él la practicaba a fondo-, es una cuestión de técnica: las frases no caen bien porque sí, sino por dar con la cadencia armoniosa, las palabras no suenan bien –por más visión interior que las soporte- si no están elegidas con esmero. Hay una música interior de la escritura hecha de número y ritmo, simetría y rotura de simetría, alternancia y sorpresa, y sobre todo de sonoridad, reverberaciones en la música callada del estilo. ARTE ESCRIBIR

… El escribir depende tanto de la superficialidad de los días de uno. Podemos estar preocupados con compras y réditos y conversaciones casuales, pero la corriente del inconsciente continúa fluyendo imperturbablemente resolviendo problemas, planeando; estamos sentados ante el escritorio, estériles y desanimados, y de repente las palabras vienen a nosotros como el aire; las situaciones que parecían acorraladas en un callejón sin salida se resuelven: la obra se ha llevado a cabo mientras dormíamos o andábamos e tiendas o charlábamos con un amigo… EL FIN DE LA AVENTURA. PAG 23 GRAHAM GREENE

DEFINICION.

Estilo es el nombre latino de una pluma de hierro usada para grabar, como en las tablillas cuneiformes; de ahí se extendió a connotar el arte que nace dela escritura. Así, el más rígido y simple de los instrumentos ha prestado su nombre a la más flexible y sutil de las artes, su aplicación se ha extendido incluso a otras, y así hablamos de “estilos” arquitectónicos. ARTE DE ESCRIBIR.-

El estilo es la manera de expresarse; hay que escribir como se habla, y hay que hablar bien. El estilo se configura hacia dos intenciones: claridad y belleza, debe ser perspicuo y ornado. Para conseguir claridad, que es la cortesía de los escritores –como la puntualidad es la cortesía de los reyes- es preciso parar mientes en la selección de palabras y construcción de frases. Cada palabra expresa una idea, cada frase un pensamiento, cada párrafo un argumento.

FRASES

Baudelaire cuenta su visita a Gauthier. El maestro le espeta, de entrada, si lee el diccionario. Luego le recomienda la palabra exacta, única; el orden, cada toque en su sitio natural; la abundancia, no omitir ningún matiz, y la metáfora, es decir inteligencia de las correspondencias y símbolos universales. Elementos de una frase: palabra exacta, secuencia ordenada, matices completos e imágenes sugeridoras. Entre frases, cuidar que exista transición, lo cual se logra por reverberación y cadencia en fonética y en ideas. Para el párrafo, equilibrio, proporción y plenitud. L. Racionero A.E.

La longitud de la frase depende de las intenciones del autor más de lo que cuenta. Casi todo se puede dividir en frases cortas, pero el estilo telegráfico tiende a ser monótono. Una frase muy larga ahora la atención en un marasmo de palabras. En ambos casos se perderá la atención del lector, que es precisamente lo único que no puede suceder. Hay pensamientos y acciones que piden la frase corta, otros que están mejor expresados en una larga. El autor debe decidirlo calculando el impacto, la impresión que desea lograr en el lector. Para una acción muy viva, es evidente la frase corta; para emociones nobles y elevadas el tono solemne se consigue mejor con frases largas. A menos que se busque un efecto especial, hay que desconfiar de la frase muy corta o muy larga. Alternar frases largas y cortas confiere buen estilo.

PROSA, SECRETOS

La prosa tiene dos secretos: transición y reverberación. Que un pensamiento nazca del anterior como el canal del rio, con fluida suavidad, y que cada frase interaccione con las otras, como la red de diamantes de Indra en la cual cada eslabón reflejaba y teñía todos los demás. Así, por transición y reverberación, por sfumato y resonancia –como diría Leonardo- las frases armonizan en el párrafo, las partes en el todo, las ideas en el argumento. Que las suaves luces acaben insensiblemente en las placenteras y deleitosas sombras”, este leonardesco consejo al pintor debe aplicarse también al prosista en su paso de frase a frase;que las frases se esfumen o contrasten según el ánimo a expresar, pero que se concatenen conscientes de la importancia crucial de la transición. Todo objeto llena los que le rodean de infinitas semejanzas suyas,escribe Leonardo: es el principio de resonancia que De Quincey llama reverberación.

-“ Los dos secretos capitales del arte de composición en prosa son: primero, la filosofía de transición y conexión, o el arte por el cual cada grado en la evolución del pensamiento surge de otro: toda composición fluida y efectiva depende de los conectivos; en segundo lugar, el modo en que las frases se modifican unas a otras; pues los efectos más potentes en la elocuencia escrita provienen de esta reverberación, entre frases en rápida sucesión”.

SINÓNIMOS

Soy de los que no creen en los sinónimos. Cada idea tiene una palabra y, sobre todo, viceversa. Si no fuera así, no se habrían inventado más palabras. Con una basta por cada idea. Por tanto, siempre hay un matiz, por sutil que sea, por nimio que parezca, que las diferencia. Tampoco me gusta la costumbre española de no repetir una palabra so pena de escribir mal. Si estamos hablando de lo mismo, hemos por fuerza, de usar la misma palabra, so pena de crear confusión. L. Racionero.- A

BIOY CASARES

TIEMPOS

Muchas dudas con el tiempo de los verbos en la narración. Atención a esa narración en pasado, siempre han sucedido las cosas, el presente es mucho más interesante sobre todo en relatos de suspense. Las cosas que están sucediendo atraen mucho más que las que han sucedido y se relatan ahora.

TRANSICIÓN

Es el fluir suave o abrupto entre palabras y frases. Para conseguir este progreso agradable entre palabras se usan la aliteración y la asonancia. Asonancia es repetir vocales, aliteración repetir consonantes. Los acentos modulan el sonido y el número de sílabas la longitud del sonido, los grupos de sílabas modulan la melodía Si hay además cadencia dentro de la frase, aparece un ritmo.

UNIDADES CLÁSICAS-ACCIÓN-TIEMPO-LUGAR

En mis años de aprendizaje yo estaba en contra de las unidades (las veia como trabas a la libertad) pero con alguna sorpresa fui notando que las historias, cuando se ajustan, cuando se comprimen, salen mejor.

“Conviene que la ficción transcurra en el menor tiempo posible”. BIOY CASARES

VOCABULARIO

“Una ambición que puede ser peligrosa es la detener riqueza de vocabulario. Cuando yo era joven oía con envidia la frase, aplicada a Lugones o algún otro escritor consagrado: “ escribe con todo el idioma”. Probablemente haya que escribir con todo el idioma usual, renunciando a la vanidad de emplear arcaísmos, neologismos y cualquier palabra que llame la atención del lector. En cada texto- y esto parece importante para novelistas y cuentistas- debe uno tratar de que el idioma sea verosímil para el mundo que se describe.

“Vernon Lee, en su libro Traficando con palabras, dice que algunos escritores, para evitar verbos simples como “haber”, “ser”, “estar”, echan mano de expresiones metafóricas. Una ventaja de tales verbos es que se notan menos que los empleados para reemplazarlos. Creo, asimismo, que suele ser preferible repetir una palabra que sustituirla por un sinónimo. En el uso de sinónimos hay que tener cuidado… Se notan a veces . Se notan a veces como si estuvieran escritos en otro tipo de letra. Pueden compararse con máscaras a las que uno reconoce como a través del disfraz.

“Recuerdo una vez más la definición de Bergson: la inteligencia es el arte de solucionar situaciones. Quizá sea más difícil escribir muchas veces “dijo” que poner “pensó” y otros verbos. Uno elegirá la solución que para cada caso convenga. Lo importante es que se lea bien. Lean y relean en voz alta los párrafos, las frases, y no se conformen hasta que no quede en ellos ningún defecto que pasar por alto. Ahora recuerdo otra regla. Por la misma razón que ponemos la revelación al final de la historia, debemos poner lo importante al final de la frase. Esta regla, sin embargo, no debe ser aplicada con insistencia. La lectura de La guerra gaucha, de Leopoldo Lugones, por momentos se vuelve molesta porque toda frase concluye con un efecto y con una sorpresa.” DEL LIBRO BIOY CASARES A LA HORA DE ESCRIBIR

-Para fijar todos los matices del pensamiento no es preciso ese vocabulario rebuscado, complicado, numero y rico que se hace pasar por escritura artística, sino discernir con extrema luicdez todas las modificaciones del valor de una palabras, según el lugar que ocupa. Juntar menos nombres, verbos y adjetivos de significado casi inasible, pero más frases construidas diversamente, cortadas con ingenio, llenas de sonoridades y ritmo sabio. Esforzarse en ser excelentes estilistas antes que coleccionistas de términos raros. L. Racionero A.E.

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