Mes: febrero 2016

EL ESCRIBIR VISTO POR LOS ESCRITORES XVIII


 

FILOSOFÍA DE LA LITERATURA

SARTRE

SARTRE
” Un poco como si fuera exorcismo, murmuro: es una banqueta. Pero la palabra queda en mis labios, se niega a posarse en la cosa… Las cosas se han liberado de sus nombres. Están ahí, grotescas, testarudas, gigantescas, y parece una estupidez llamarlas banquetas, o decir que son eso o lo otro. Estoy en medio de las Cosas, las Cosas innombrables. Me encuentro sólo, sin palabras, sin defensas, rodeado por ellas y las tengo debajo, detrás, encima. La Nausea.

TEORÍA DE LA NOVELA

El rasgo esencial de la novela contemporánea es la total carencia de base exterior, de sistema de claridad. Sin postura apriorística alguna en cuestión de saber ideológico, con ausencia de toda certidumbre directriz, las formas quedan condenadas a un proceso de generación y desmoronamiento del que las novelas de Beckett constituyen claro testimonio. Y sin duda, esta falta de certidumbres que transmitir, esta falta de mensaje que revelar, es lo que motiva que tantos y tantos lectores afirmen que las novelas de Beckett representan el fin de la Humanidad. La tragedia moderna expresada en la obra de Beckett pasa inadvertida debido a que nada hay que nos proteja, debido a que no hay nada que haga nacer en nosotros la ilusión de una nueva luz. A través de los siglos, la función de la luz ha sido siempre la de eliminar el desorden y reconciliar el hombre con sus padecimientos

HENRY MILLER

PROSA, SECRETOS
– La prosa tiene dos secretos: transición y reverberación. Que un pensamiento nazca del anterior como el canal del río, con fluida suavidad, y que cada frase interaccione con las otras, como la red de diamantes de Indra en la cual cada eslabón reflejaba y teñía todos los demás. Así, por transición y reverberación, por sfumato y resonancia -como diría Leonardo- las frases armonizan en el párrafo, las partes en el todo, las ideas en el argumento. Que las suaves luces acaben insensiblemente en las placenteras y deleitosas sombras”, este leonardesco consejo al pintor debe aplicarse también al prosista en su paso de frase a frase; que las frases se esfumen o contrasten según el ánimo a expresar, pero que se concatenen conscientes de la importancia crucial de la transición. Todo objeto llena los que le rodean de infinitas semejanzas suyas, escribe Leonardo: es el principio de resonancia que De Quincey llama reverberación.

– -” Los dos secretos capitales del arte de composición en prosa son: primero, la filosofía de transición y conexión, o el arte por el cual cada grado en la evolución del pensamiento surge de otro: toda composición fluida y efectiva depende de los conectivos; en segundo lugar, el modo en que las frases se modifican unas a otras; pues los efectos más potentes en la elocuencia escrita provienen de esta reverberación, entre frases en rápida sucesión.”.
RECREAR EL MUNDO.
HENRY MILLER.

ARNOLD BENNET


– La idea sólo puede existir en palabras y sólo en una forma de palabras. No se puede decir exactamente la misma cosa de dos modos distintos. Si se altera ligeramente la expresión, se altera levemente la idea. Cuando un autor corrige y pule su estilo, está corrigiéndola idea también. Una idea sólo existe cuando se expresa y no antes. Se expresa claramente una idea vaga, vagamente.
Estoy de acuerdo sobre todo en lo último, en cuanto se aplica al ensayo, la filosofía y la ciencia. Para la poesía y la novela, a veces uno desea transmitir ideas vagas, abiertas, inacabadas.

LUIS RACIONERO

MODULACION

El segundo objetivo de la escritura es crear belleza con el propio medio material de la palabra. Oídos o leídos la palabra, la frase y el párrafo tienen un contenido sensual que se dirige al oído, de modo que hablamos de eufonía en las palabras, musicalidad en la frase, armonía en el párrafo. Para escribir hay que tener oído. En poesía aún más, máxime en los últimos años en que se ha cometido la aventurada innovación de destruir la rima. Crear belleza en la expresión escrita implica desear la proporción dentro de las frases, entre éstas y con el párrafo, modular los sonidos de modo que confieran musicalidad a la escritura.

¿Qué implica el objetivo modulación en cuanto a las palabras?. Eufonía, seleccionar las quesuenen bien, sin caer en el ónix, sardónice y carbunclo de Wilde, o los nenúfares de Villaespesa. Hay que sopesar las calidades de las palabras, no por el significado –que ya se hizo cuando aplicamos el objetivo de claridad-, sino por su sonoridad, poder sugeridor, color emocional. Cada uno tiene sus palabras favoritas: a mí me gustan crepúsculo, tiniebla, transfondo, vislumbrar, amatista.. ¡Qué mas dá¡, cada uno tendrás las suyas. ¡Qué hermoso atesorar un harén de palabras favoritas¡. A veces me duermo pensando en una de ellas, oyéndola, explorando sus aureolas. Unamuno hablaba de los nimbos de las palabras: los tienen.
El objetivo de modulación aplicado a la frase se logra con la cadencia. Cadencia es regularidad en la combinación de las duraciones de los sonidos. Es grata al oído,y por ello se dice voz cadenciosa; se puede aplicar a los movimientos de danza y a los que sin serlo, tienen ritmo: andar cadencioso. En la frase la cadencia nace físicamente de la pausa para respirar, sobre la cual se elabora y embellece, como en la música, cuando ésta cae suavemente.

ORIGINALIDAD EN LA FORMA
-PROUST.- Hay que ocuparse sólo de la impresión o de la idea a traducir. Los ojos del espíritu se tornan hacia dentro, hay que esforzarse por expresar el modelo interior con la mayor fidelidad posible. Un solo detalle de más (para brillar, o para no brillar demasiado, por afán de chocar, o por la infinita voluntad de ser “clásico”) compromete, la experiencia y el descubrimiento de una ley. No sobran las fuerzas de sumisión a lo real para pasar de la impresión en apariencia simple, del mundo de lo invisible, a aquel de lo concreto, en el cual lo inefable se resuelve en fórmulas claras.
El escritor, colocado entre la luz y la oscuridad, es un crepúsculo, es el obstáculo poderoso que impide a la luz pura de la impresión dominar a la pura oscuridad del medio expresivo, y a éste aniquilarse en aquélla. El escritor está en una zona que no es luz ni oscuridad, como la duda, la opinión, la perplejidad, e incluso el razonamiento, porque también éste es algo que no es luz ni tinieblas. RACIONERO A.E

POESIA

Quizá la prosa bien escrita se ha refugiado en la poesía, donde, abolida la rima, el poema se convierte en una sucesión de frases bien hechas que describen imágenes evocadoras. RACIONERO- A.E.

“LA POESIA es conversión en el sentido más personal y más íntimo del diálogo. Un poema no está vivo hasta que un lector no reaccione a las palabras escritas porel poeta. La propaganda es un monólogo que no busca una reacción, sino un eco. No reconocer la diferencia entre poesía y propaganda daña a ambas”.

…La dificultad de analizar los mecanismos de la obra maestra, pues, lógicamente, si así no fuera, llegaríamos a la receta para confeccionarla. Peroentre la lucidez de la fórmula y la ambigüedad de la corazonada existe una zona de penumbra por cuyo claroscuro se orientan los grandes poetas.

JAMES JOYCE
“ Nuestro espìritu no puede estar jamás satisfecho, si no ha podido hacer un claro análisis de lo que hace unos momentos produjo de una manera inconsciente”. Citado L.I. a las Humanidades pag 27.

PROUST

“En cualquier tipo de expresión adecuada, aunque sea la familiar, habrá siempre instinto y reflexión, inconsciencia inspiradora, adivinación y conciencia; o, incluso, ciencia”. Pag 27 I.H.

BECKETt

CAOS

-“No podemos escuchar una conversación, durante más de cinco minutos, sin tener intensa conciencia de la confusión imperante. Esta confusión nos rodea por todas partes, y el único remedio, en la actualidad, es dejarla entrar. El único medio de renovación consiste en abrir los ojos y contemplar el desorden. No se trata de un desorden que quepa comprender. He propuesto que lo dejemos entrar porque es la verdad. Beckett.

INCONSCIENTE
GRAHAM GREENE
Al preguntarle sobre el papel de su inconsciente en la creación de su obra, a veces encogía los hombres, ante la imposibilidad de concretar. A veces decía, riéndose, que “ quién sabe si despierto copio en el papel lo que dormido he escrito en la mente”.

ENTREVISTA A AUGUSTO MONTERROSO

Se habla de escritores de la razón y de escritores de la emoción ¿Con qué
modelo se identifica y cuál sería en su obra el papel de la intuición?

-Lo he pensado algunas veces y no hay respuestas muy claras a eso, pero si
tuviera que escoger, yo escribo más con la emoción. También se necesita la
inteligencia para dar la forma, para encauzar las emociones, porque el
trabajo con la palabra, con el lenguaje, es un trabajo con la razón.
Ahora, respecto a la intuición, no he pensado en eso, pero sí he pensado
en el instinto. Yo considero el instinto como algo que guía al escritor,
que te dice por dónde ir, cómo hacer. También se habla mucho de si se debe
escribir con la emoción de una experiencia, o después, cuando ya la
emoción se ha asentado. He tenido algunas experiencias con alumnos que me
mostraban un cuento y me decían que lo habían escrito bajo el efecto de
una gran emoción, y eso era, para ellos, lo que tenía valor. Pero para
convertir eso en arte también hace falta inteligencia, instinto. Lo mismo
pasa cuando me dicen que mis cuentos tienen humor, ironía. Estoy en contra
del exceso de humor, de la ironía permanente. El humor forma una parte
importante de la vida, y por eso es bueno que haya humor en la literatura.
De ahí cierta sabiduría literaria para poder transmitir la ironía, para
que el lector reaccione, participe, se sorprenda. Para graduar esos
efectos está el instinto. Llegaríamos entonces a la conclusión de que la
principal cualidad de un escritor es el instinto. Y eso suena como algo
animal… Como soy fabulista, siempre me imagino a los escritores en la
selva, acechados por animales feroces. Es que hay que andar con mucho
cuidado para no desbarrancarse o para no ir a dar a las fauces de una
fiera.

-Cada parte va rigiendo y moderando a la otra. Yo creo que ser escritor es
muy difícil; pero siempre se piensa que lo de uno es lo más difícil.
“Nooo”, decimos, “para los pintores, es fácil; para los músicos también.
Lo difícil es ser escritor…”. El escritor tiene un concepto, una idea y
sufre por darle forma, por realizarla. No me refiero al temor a la página
en blanco sino al sufrimiento del proceso. Sin darse cuenta, uno ya está
metido en esto y sufriendo, en vez de gozar por lo que escogió hacer.
Pero también hay cierto gozo en la escritura ¿no?
-Bueno, esa es una pregunta que no he podido responderme a mí mismo. No lo
sé, es el gozo lo que se obtiene sufriendo. La escritura es el sufrimiento
del neurótico. La etapa en que está el gozo es cuando he logrado terminar
algo, pero no en el proceso de deslizar el lápiz en la hoja.

¿Qué verdad?
-Bueno, no veo la verdad como una cosa objetiva y única sino como la
verdad literaria de la propia obra: que no engañes al lector, que no hagas
trucos, que no le toques las tripas. Y en cuanto a la belleza, tendríamos
que ir a los griegos, a Platón. La idea de que era arte lo que yo estaba
haciendo me abocó a mi objeto, al trabajo de darle forma al lenguaje. Ni
siquiera me refiero a los problemas que plantea el cuento o la novela sino
al trabajo con lo material del lenguaje. He pensado que de alguna forma el
cuento moderno tiende a ser un texto para ser releído.

¿Es decir que para usted la prosa es una forma de poesía?

-Qué bueno que lo mencione, porque yo parto de que todo arte es poesía.
Todo arte tiende a la poesía, a expresar la poesía. Sólo que a lo mejor
hay muchos que no lo saben. Es falso que la prosa sea una cosa y la poesía
otra. Podemos hacer la distinción entre prosa y verso, pero no entre prosa
y poesía. Es lo mismo para la música o la arquitectura. Si no tiende a la
poesía, el arquitecto es un fabricante de depósitos para vivir.

-Hay complejidades de la forma y complejidades de lo que se quiere decir.
Por lo que hace a la complejidad de la forma, yo tiendo a que no exista, a
que ésta sea sencilla. En cuanto a una complejidad interior, dentro de lo
que he escrito, es otra cosa. Estoy pensando también en los niveles de
lectura. Ahí sí puede haber complejidades. Hay un primer nivel de
lectura simple, lo que se dice, hay otro en lo referencial a otras
literaturas, eso ya lo vuelve más complejo, después estaría la traída y
llevada ironía, que como de vez en cuando aparece, hace más complejo el
sentido. También hay alusiones de segundo grado. Esto sucede sobre todo en
Lo demás es silencio.

-Tengo por principio no explicar nunca una obra. El lector debe
interpretarla como quiera, porque explicarla es matarla. Yo a veces me
sorprendo por la manera en que la interpretan…

¿En la vida, sirve la literatura?
-En la vida sirve muchísimo la literatura. Tal vez yo lo digo porque desde
muy niño tuve la experiencia de combinar vida y literatura. Mi infancia
fue muy pobre, pero muy llena de libros. En mi familia pasamos situaciones
muy difíciles porque mi padre era poeta, bohemio, pero también era un gran
lector y me hizo conocer muchos libros. Así, siempre encontrábamos una
referencia literaria de la cual agarrarnos. Bueno, es para lo que sirve la
literatura. Para cambiar al mundo, sin embargo, lo único que sirve es la
acción.

QUIJOTADAS SOBRE LAS ELECCIONES


QUIJOTADAS SOBRE LAS ELECCIONES


QUIJOTADAS SOBRE LAS ELECCIONES

Adivina, adivinanza, ¿quién soy sino soy Sancho Panza?

-Un papel no puede cambiar nada, dos tampoco. Un considerable montón de papeles ya tienen su chance.

No, no se trata de mandar instancias a la administración pidiendo o quejándose de algo.

-Metes un papel por la ranura y alguien siente un orgasmo. Pero ese no eres tú. A eso se le llama orgasmo por delegación.

-Alguien habla mucho, muchos aplauden, algunos miran indiferentes. Algunos graciosos se ríen de los que aplauden, de los que hablan y de los que miran indiferentes. Al final puede haber gresca.

No, no es un partido de futbol. El que habla mucho no es el locutor que lo está transmitiendo por radio. Los que aplauden no son los hinchas del equipo que va ganando. Los indiferentes no son los del equipo que ya está descendido. Los graciosos que se ríen de todo el mundo no forman parte de la peña del árbitro que acaba de sacar media docena de tarjetas rojas. Puede haber gresca sino intervienen las fuerzas del orden público. ¿Y los jugadores?. ¿Dónde están los jugadores?. Eso digo yo, ¿no era esto un partido de futbol?

-Todos dicen que van a ganar pero no juegan y los que juegan no saben quién va a ganar, al menos eso dicen cuando los encuestadores a pie de urna hacen preguntas.

-Los indecisos pueden acabar ganando el partido. ¡Corre y mete goles para eso!

-Gane quien gane es posible que no cambie tu posición en la tabla. Siempre hay partidos intranscendentes a lo largo de una liga.

-La mayoría acaba en el gobierno, la minoría en la oposición. La peña de los cuatro gatos incordiando y los que han jugado el partido en la caseta recibiendo broncas del entrenador, del árbitro, de los espectadores, de los periodistas, del equipo contrario, de sus familias y hasta del presidente del equipo ganador. Y es que se han metido tantos goles -hasta en propia meta- que todos reciben la correspondiente bronca…por si acaso.

SI FUERA…SI FUERA…

Una película.
Sería el Hotel de los líos de los hermanos Marx. Nadie sabe lo que está ocurriendo dentro, hay demasiado follón. Hasta que sale Groucho al balcón como candidato electo con bigote y puro. Los que están fuera se ríen de su discurso, pero no entienden nada.

Una tragedia
Sería Hamlet. Los candidatos andan farfullando por los rincones el monólogo de ser o no ser, he ahí el dilema. Los intrigantes se esconden tras los tapices y son apuñalados por error. Los cortesanos se divierten viendo a los bufones o con lo que pueden. A nadie le importa quién será el nuevo rey, disfrutan viendo en el televisor los mítines de los candidatos. La bella y soñadora Ofelia se arroja al río incapaz de sufrir tanto desmadre.


Un fenómeno metereológico.
Sería la lluvia primaveral que empapa los campos yertos. Brotan florecillas nuevas, hermosas y pizpiretas y unos extraños arbolitos con sonrisa perpetua en el tronco y ramas que parecen manos estrechando algo en el aire.


Si fuera una ciudad.
Sería la ciudad más grande del mundo. Todos salen de casa endomingados para aclamar al héroe que vuelve victorioso del combate. Pasado el día de fiesta cada cual vuelve a su vida cotidiana. Vuelve el rico a su riqueza, el pobre a su pobreza, el triste a su tristeza y los listillos a hacer el agosto.


Una empresa
Sería una multinacional con unos 40 millones de empleados pongamos por caso y un consejo de administración presidido por el candidato electo. La posibilidad de que un trabajador llegue a Presidente del Consejo de administración es harto problemática pero mayores milagros se han visto.

Si se tratara de describir toda una vida
El candidato dormiría con las mandíbulas colapsadas de tanto sonreír, se levantaría sonámbulo y estrecharía las manos a los muebles de su casa. Sus hijos huirían de él hartos de tanto besuqueo, su mujer huiría del cóctel de perfumes fuertes de su ropa que han dejado las señoras que le abrazan constantemente. En las comidas en familia hablaría tan retóricamente que su esposa e hijos y demás familiares invitados se atragantarían de risa. Llegaría un momento en el que considerarían las promesa electorales como una tortura infame y le arrojarían curruscos de pan duro a la cabeza. Menos mal que las campañas electorales solo duran dos semanas más o menos o todo el mundo reventaría y la adrenalina cubriría los tejados de nuestras casas.

Un maratón popular.
Ganarían los candidatos que no se han movido de la meta. El resto queda desfondado a lo largo del camino.

Un rastro
Todos comprarían papeletas en los puestos a los viandantes que pasean sin prisa mirándolo todo con curiosidad displicente. Suele comprar más el que tiene más labia aunque uno nunca sabe muy bien qué demonios acabará haciendo con las papeletas.

Un barco
Sería el Titanic donde todos votan para ver quién utilizará los botes salvavidas y para saber quién se salvará y quién será arrojado a las frías aguas del ostracismo social.

Un partido de tenis.
Uno acabaría hasta las narices de tanto peloteo destemplado.

OPINIONES RECOGIDAS EN LA CALLE AL AZAR

-La democracia es el mejor sistema político de todos los existentes y hasta de los posibles. ¡Cómo serán los otros!

-Las promesas electorales son los caramelos que se dan a los niños el primer día de cole para que no lloren.

-Los partidos políticos se pelean por tu voto. Ahora tienes la sartén por el mango. Mañana tendrás tu trasero friéndose y otros manejarán el mango de la sartén.

-Los mítines están hechos para que la retórica convenza a los partidarios. Los indecisos se los pasan muy bien oyendo los insultos que los candidatos se dedican entre sí.

-En una campaña electoral el candidato acabó hablando por señas en un mitin con mayoría de asistentes sordomudos.

-A los electores les prometieron tanto que no sabían dónde ponerlo. Tuvieron que dejar sus domicilios particulares e instalarse bajo un puente. Allí había suficiente espacio.

-El voto obligatorio decidiría a los indecisos…a votar en blanco.

-¿Listas abiertas o listas cerradas?. No acabo de entenderlo. ¿Significa que uno puede votar a candidatos de diferentes partidos en las abiertas y a los que propone un partido político en las cerradas?. ¿Eso significa que ya no existe un engranaje en los partidos políticos y cada uno va por libre?

-El caciquismo era un chantaje al lector. O yo o un diluvio de palos. Hoy las elecciones han mejorado, puedes votar a dos o tres partidos políticos que hacen elecciones primarias en el seno de sus partidos para elegir a los candidatos que se presentarán en las próximas elecciones…cuando hacen primarias…menudo follón cuando las hacen.

-El sueño del elector es una urna en forma de máquina tragaperras. Metes la papeleta y si hay suerte te toca el premio gordo.

-La pesadilla del elector tiene mucho que ver con elecciones en el lugar de trabajo. Siempre sale elegido el jefe. Nadie sabe la razón.

LA POESÍA DEL TIEMPO III


 

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BAILA POETA

¿Fue Yolanda la primera chica para la que escribí un poema? Es posible. Durante mi estancia en el colegio, hasta los dieciocho años, pude ver a alguna que otra chica y todas me gustaron más o menos, incluso alguna mucho, pero nunca se me hubiera ocurrido escribirles una poema, esas cosas eran pecado. Al salir al mundo, al demonio ya la carne, como nos habían enseñado pasé una época con muchas dificultades para la relación y apenas salía de casa. Mi primera visita a una discoteca fue todo un acontecimiento. Aún recuerdo que se llamaba Atomium y estaba en un pasaje de la calle Ordoño II de León.

Allí sufrí una de las experiencias más ridículas de mi vida, intentando que alguna chica accediera a bailar conmigo. Recuerdo que allí se produjo mi primer encuentro con dos chicas a las que luego trataría bastante en el bar de Tomás donde tomaba vinos con J.R. tras el trabajo de la mañana en el Juzgado número 2 de León. Era una sidrería, ahora recuerdo, y se llamaba el Llagar. La chica se llamaba Cary, imagino que por Caridad, y la otra Caty. Las dos eran bajitas y muy normales, aunque a mi me parecieron muy deseable. No recuerdo haberles escrito algún poema, aunque todo es posible en aquellos tiempos en los que escribía poemas a todas las chicas que aparecían en mi vida.

Sino escribí este poema sobre la soledad en una discoteca tras la experiencia en el Atomium seguro que me basé en ella al escribirlo tiempo más tarde, tal vez en Madrid. Creo que refleja muy bien lo que sentí el Atomium.

                              BAILA POETA.

 

 

La luz golpea

Silenciosa

El cerebro.

 

El sonido rasga

La carne rebelde.

 

Baila poeta,

Al ritmo de tu angustia.

 

Retuerce tu cuerpo

Hasta olvidar

Tu amarga soledad.

 

Escupe tu impotencia

Blanco y rojo

Rojo y blanco

Giran y giran

En tu pupila

 

Patea tu amargura

Con las plantas de tus pies

Donde has escrito tus versos.

 

Verde, rojo, blanco.

Blanco, rojo, verde.

En tu alma

Arcoiris de tristeza.

Girando

La esperanza del olvido.

 

En la penumbra

Sangre

Se apaga y se enciende

Llamando

A la locura.

 

Poeta

Baila y llora

Sobre el amor soñado.

 

Pisa

La blanca luz

Que hiere

Tu dolor.

Aplasta

Cruel

Tus entrañas vivas

De gemidos

De amor

De gritos del corazón.

 

Poeta

Triste

Oculta

Tus lágrimas

A los ojos indiferentes.

Devóralas

Muy dentro.

Y baila

Espectral

Con la sonrisa

Muerta

En la máscara riente.

 

¿Quién te quiere

poeta

angustiado?

 

¿Quién comprende

tu espíritu

dulce?

Atormentado

Ayer

Melancólico

Hoy

Y triste

Siempre.

 

¿Quién puede

amar

tu desnuda ternura

erizada

de angustia?

¿Abrazar

tu corazón

abierto al infinito

agitado

en la ansiedad

de una espera

ETERNA?

 

¿Quién puede

besar

los lejanos

horizontes

entrevistos en tus sueños?

 

¿Quién descubrirá

más allá

del frío

de tu mente

viajera

Tempano

A la deriva

Fragil

Y luminoso

En la noche polar

Ese fuego

ARDIENTE

Con brazos

De llama

Estrechando

El vacio?

 

Oh poeta

Poeta

¿quién te condenó

a percibir

la luz

en un mundo

ciego?

 

¿A sentir

EL AMOR

En la patria sin sol

De la oscura

Violencia

 

¿Quién te obligó

al parto

de la mente

en la tierra yerma

de la abortiva estupidez?

 

LA POESÍA DEL TIEMPO II


CAPÍTULO II

¿EL PRIMER AMOR PLATÓNICO?

lEÓN

       YOLANDA

La memoria es frágil y el recuerdo nos juega malas pasadas. Victoria no pudo ser la primera mujer a la que escribí un poema, porque antes se lo había escrito a otra, a Yolanda, unos años antes, tal vez dos o tres. Tendría unos diecinueve años y residía en León, preparaba las oposiciones que me llevaron a ser compañero de Victoria, por lo tanto y lógicamente es anterior en el tiempo. Todas las tardes iba a una academia donde estudiaba mecanografía, taquigrafía y el temario de leyes. Yolanda también las estaba preparando y justo se ponía en la máquina de escribir que tenía a mi derecha. Era una chica delgada y que hoy no me hubiera parecido una belleza excepcional, sencillamente era una chica agradable, con un rostro agraciado, nada excepcional, aunque a mi me parecía muy guapa y muy dulce. Es la poesía del tiempo que da y quita, que pone y retoca. Desde este momento temporal Yolanda aparece como una chica que logró enamorarme solo porque estaba cerca de mí y porque yo era joven, romántico y mi sexualidad rebosaba por los poros. Creo que cuando escribí este texto que también subí a Grupobuho, recordaba mejor aquella época, por lo que me fiaría más de lo que conté entonces que de lo que podría narrar ahora. Esta es la historia que escribí entonces sobre Yolanda, a la que considero mi primer amor platónico. Creo que antes de la historia debería ir el poema.

 
Nota: Disculparán este pequeño experimento iniciático.  Reviso mi pasado a la busca de lo mejor de si mismo. Algo aparentemente paradójico porque el pasado está muerto. ¿Es así?. Creo que no, creo que los momentos no mueren y desaparecen para siempre. El recuerdo puede ser traído al presente y vivido con la misma intensidad que entonces aunque las manos no puedan palpar la rugosidad material del momento.
El autor lo escribió teniendo 19 o 20 años. No ha sido corregido. Así estaba en la vieja carpeta. Tendrán que disculpar la endeblez de la forma aunque el progreso logrado en estos años no sea precisamente para tirar las campanas al vuelo.
Yolanda era una chica más bien baja, más bien delgada, nada explosiva, pero sus ojos oscuros decían muchas cosas aún mirados de soslayo y a hurtadillas. Su codo rozaba el del autor al escribir a máquina. Se sentaban juntos en una sala de una academia de mecanografía y taquigrafía en la que el autor estaba preparando una oposición. No hubo mucho más que miradas a hurtadillas y una invitación a café y un poco de charla en un bar cercano. Ella estaba acompañado por una amiga y la conversación fue de todo punto intrascendente. Meses de saludos y tímida contemplación. Eso fue todo.
Fue la primera amiga y el primer amor platónico. En el colegio religioso no se codeaba uno precisamente con chicas. Para todo hay una primera vez, para la amistad y para el platonismo romántico amoroso.
El último día de academia el autor puso un sobre en sus manos con este poema. No hubo respuesta. No podía haberla.

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Para Yolanda, mi primera amiga y mi primer amor platónico.

Yolanda, mujer maravillosa,
¡qué triste decirte adiós!,
sepultarte en el recuerdo,
caminar en el futuro lejos de tu presencia,
pisando cada día el polvo de la tumba
que mis manos cavaron con dolor
y melancolía en la carne de mi corazón,
donde enterré tu nombre con mimosa delicadeza,
temeroso de aplastar, de manchar,
la suavidad y la hermosura de tu imagen
que como frágil florecilla
se agostaba entre mis dedos.

Te amé sin quererlo,
sin atreverme a desearlo,
sin ni siquiera saberlo;
te colaste hasta el fondo de mi alma atormentada
por una rendija diminuta abierta en el realismo
cruel y brutal de mi pétrea mente.

Amarte era amar un sueño imposible,
querer apresar el viento huidizo
besar los labios ardientes del sol
en la noche tenebrosa.

He tenido dulces, acariciantes sueños,
pero nunca mi corazón se hirió con ellos.
¿Porqué me enamoré de ti,
mi mas hermoso sueño?.
¿Porqué dejar mi alma bucear
en el vacío mar
de ilusiones sin esperanza,
ahogarse con la angustia
de fatigantes, inútiles esfuerzos de demente,
como un eterno naufrago
en el agitado océano del amor?.

¡Si pudiera mi alma viajar hasta la tuya!.
Recorrer el espacio al dulce mandato
de un corazón hambriento de la mirada
sonriente de tus ojos sugerentes
de mundos inalcanzables para deseos y suspiros
siempre con un mañana de infinitos
ayeres a las espaldas.

¡Poder seguir tus pasos
el cadencioso ritmo de tu cuerpo!.
¡Poder besar tus labios
con los míos, invisibles!.
Susurrarte en los oídos palabras de amor
sin buscar respuesta ni consuelo alguno.
Tener tus ojos huidizos
siempre al alcance de los míos.
Aspirar el aroma de tu alma
ahogando en el mi soledad.

¿Qué misterio se esconde en la fuente de la vida
para amar sin ser amado
para sufrir por lo imposible y suspirar en el vacío?.

Yolanda, dulce nombre que me llena de ternura,
apenas intuí tu alma en una fugaz mirada
quedé ya prendido en la red de tu atractivo sutil
como la indefinible sonrisa
tierna, amorosa y triste
que sorprendí en tus ojos en un momento de descuido.
Muchas veces anhelo estrechar
tu hermoso cuerpo entre mis brazos,
reposar mi cabeza febril en el calor de tu pecho;
acariciar tu cabello entre mis dedos amorosos,
besar en tus labios en el fondo de tu espíritu.

Un instante de amor contigo compartido
y en mi seco corazón hubiera brotado
una planta misteriosa en su frágil hermosura
inmune a los vientos abrasadores de la vida.

Yolanda, amor imposible, ya solo eres un recuerdo
que acaricia levemente una fibra sensible,
tan desafinada por el tiempo
que gemidos roncos y rotos
se van diluyendo en el polvo.
Pronto tan solo serás un nombre bello,
un dulce sueño que se olvida en el brusco despertar.

En el mundo del espíritu encontraré tu huella,
donde no hay caminos podrán conocerse
sin máscara nuestras almas,
hablarse y quizá amarse;
pero ya nunca serás aquella
dulce y tierna Yolanda,
cuyos ojos estaban hechos de amor
su rostro de ilusiones soñadas,
Un cuerpo todo encanto, ritmo y hermosura.
Serás espíritu divino, mujer angélica,
pero yo te amé con aquel cuerpo
que lleva en su interior el gusano
implacable de la podrida muerte,
pero que el alma, embriagada y loca
amará con pasión desenfrenada.

EL INFIERNO DE LOS VIOLENTOS I


 
EL INFIERNO DE LOS VIOLENTOS

Por supuesto que mi afirmación al rematar el capítulo anterior era una broma. Yo no soy Bugs Bunny, el conejo de la suerte… Si así fuera ahora no estaría en el Infierno, sino en el Paraíso, algo que no desespero de alcanzar algún día de estos. Estoy seguro de que se han sentido un tanto desconcertados por este toque de humor, porque en el Infierno rechina un poco o más bien diría que es inaceptable. ¿Humor en el Infierno? Entonces sería de pega. Y si hubiera amor todos querríamos escaldarnos en él, en vez de aburrirnos en el Cielo.

Tienen ustedes toda la razón del mundo. Aquí hay de todo, como en botica, menos humor. De amor no hablo porque se reirían y ya estaríamos de nuevo a vueltas con el humor. Ni siquiera en el Infierno de los humoristas existe ni un ápice de humor. No, no escucharán una sola risa. ¿En qué consiste su tormento? Lo sabrán a su debido tiempo.

Si estamos en el Infierno lo lógico es que todo el mundo sufra, aquí nadie se libra de su tormento. Si alguien quiere felicidad que se vaya al Nirvana; si quieren amor al Cielo; si quieren humor al club de la comedia. Sí, porque aunque el humor debería ser una cualidad divina y empapar el Cielo de arriba abajo, yo no lo tengo tan claro. ¡Qué quieren que les diga!

Si esto fuera una película de dibujos animados, yo podría ser Bugs Bunny, el conejo de la suerte o de la mala suerte, puesto que estoy danzando por el Infierno, de un tormento a otro. Y ustedes podrían ver lo que voy a mostrarles ahora con una sonrisa en la boca, sin inmutarse. Al fin y al cabo los cuerpos de los dibujos carecen de solidez, de sensibilidad, y se pueden trocear sin otra consecuencia que la risa del espectador sádico. La piel de los dibujos es solo pintura, que se puede quemar con toda tranquilidad, con gasolina y un mechero, pongamos por caso, o rasgar con una sierra mecánica y aquí no pasa nada. Sin embargo debo decirles que esto no es una película de dibujos animados. Esto no es la vida en dibujos o caricaturas. Esto es el Infierno, con todas las consecuencias, y por lo tanto sobran las bromitas y las sonrisitas.

Lo que les voy a mostrar es la sección más terrible del Infierno. Por eso hoy estoy tan serio. Nada de bromas. Les voy a mostrar…¡Y dale! En realidad tan solo se lo voy a describir con mi bolígrafo Bic, con el que estoy escribiendo en un taco de pos-it, lo único que pude salvar de la aduana, lo que está sucediendo en la caldera de los condenados violentos. El estúpido demonio aduanero me requisó la cámara de vídeo, el móvil… Vamos, vamos, como que me dejó en pelota picada. Algo que no les he dicho hasta este momento, por vergüenza. Si bien es cierto que aquí todos, demonios y condenados, andan en bolas, como si tal cosa, a mí me sigue dando vergüenza. ¡Que le voy a hacer! El bolígrafo, el taco de pos-it y algunas cosillas más, que logré escamotear del avieso demonio aduanero, lo llevo en una mariconera que me cuelga del cuello, llegando hasta la barriga, por lo que no consigo ocultar mis partes pudendas. Parezco un cangurito gentil. Lo de mariconera no lo digo porque sea homófobo, que no lo soy, sino porque aquí es como lo llaman tanto demonios como condenados. Aunque no se lo crean también en el Infierno hay mucho machismo, sentimientos homófobos, maltrato, desigualdad de género y demás. Se lucha por evolucionar, si bien aquí lo que cuenta es que cada condenado sufra su tormento y cada demonio cumpla con su deber. No siempre es así. Como en toda burocracia, hay muchos fallos, las cosas se enredan y no hay Dios que las desenrede. Podría hablarles de ello y del transporte o de la comida, o de la vestimenta de gala (el traje de Eva es el de labor) o de las modas que imperan también por aquí. Podría hablarles de casi cualquier tema, con tal de librarme de describirles lo que están viendo mis ojos.

Para mí sería mucho más cómodo grabar en vídeo estas escenas y enchufarlas a las pantallas de sus televisores. Ustedes opinarían lo que quisieran, yo me iría mientras tanto a echar un pitillo a la calle (lo del tabaco en el Infierno es otro tema) y aquí paz y después gloria (es un decir porque de aquí el único que ha salido para el Cielo es el demonio arrepentido, Sloctik, del que les contaré sus aventuras en otro momento). Por desgracia tendrán que conformarse con mi cálido (aquí hay un calor que hasta calienta las palabras) verbo. Dicen que una imagen vale más de mil palabras, pues bien trataré de que sean dos mil por cada imagen.

La caldera de los violentos es la más grande del Infierno, con mucha diferencia. No porque los violentos necesiten más espacio que nadie, que lo necesitan, como les voy a explicar, sino sobre todo porque son muchos, muchísimos. Si el clásico dijo aquello de “infinitus es númerus stultorum”, es decir, el número de los idiotas es infinito, el de los violentos no se queda atrás, sino que se adelanta corriendo. Si no me creen extiendan su mano derecha y vayan contando con los dedos.
Los lujuriosos son cuatro gatos-dedos: Don Juan Tenorio, Casanova, Mesalina y el fundador del Playboy. ¿Han visto? Lews ha sobrado un dedo de la mano derecha. Si hicieran lo mismo en otras secciones del Infierno les pasaría tres cuartas partes de lo ya sabido. Pero no estamos aquí para perder el tiempo, aunque aquí no haya tiempo, como no me cansaré nunca de repetirles. El Infierno es cuántico, por eso dicen que está a mucha profundidad bajo nuestros pies, justo donde comienzan las partículas y subpartículas atómicas. Como saben en el cuántico uno puede estar vivo o muerto al mismo tiempo, es la paradoja del gato de… (jeje, no se lo saben, ¡vaya con el nombrecito!). También pueden estar arriba o abajo, aquí o allá. Por eso todo lo que sucede aquí, en el Infierno, es muy raro, tal como en el universo cuántico, donde nadie se aclara, ni los genios de la física, ni los tontos de la política, nadie.

Creo que les estaba diciendo (me estoy enrollando como una persiana para evitar desplegar ante ustedes los tormentos de los condenados violentos) que los violentos necesitan mucho espacio. No soportan a nadie cerca, por eso se pasan la vida pegando tiros o poniendo bombas y lanzan misiles o se lían a navajazos, lo que sea, con tal de tener su entorno muy despejadito.

Necesitan mucho espacio por la razón que les di antes, porque son tantos como arenas en la playa. Si no me creen extiendan las dos manos, descálcense y extiendan los pies, de manera que puedan verse los dedos y comiencen a contar:
.Caín-un dedo- Alejandro el Magno-otro… Napoleón el Buonaparte, tres. Y aquí me dedo en el contaje de dedos, háganlo ustedes por mí, mientras yo les doy nombres. Los dictadores que nos han asolado con su certeza de saber el camino y han intentado llevarnos por él a latigazos. Me ahorraran que les recite toda la lista, desde los emperadores persas, y antes, mucho antes, los arios, los césares romanos (Calígula, Nerón y Cia.) pasando por Atila, el rey de los hunos que quería serlo también de los otros, de todos. Kublaikan, el gran mongol… De los asesinos en serie solo les voy a citar a Jack el destripador, el más conocido, y voy a rematar con el mayor dictador, violento y genocida de la historia de la humanidad: Heil Hitler.

¿Cuántos dedos llevan ya? Seguro que han perdido la cuenta, han contado tantas veces los dedos de sus manos y de sus pies y los dedos del de enfrente que ya no saben si han llegado al infinito o se han quedado a las puertas. ¿Ven lo que les decía? Infinitus is númerus violentus.

Bien, por mucho que lo he intentado, ya no puedo dilatar más el momento. Estoy sobre una colina de brasas. No sufro porque en realidad no soy un condenado (algo que muchos de ustedes han pensado y deseado, lo sé de buena tinta) sino un visitante, con la famosa tarjetita que te cuelgan al cuello. Por eso no puedo sufrir los tormentos del Infierno, aunque quisiera. Aún no he sido condenado, aunque estoy en puertas. Espero que de ser así, comience por la sección de los lujuriosos, luego me lleven a la de los glotones y después de pasar por todas las demás, me permitan dejar la sección de los violentos para el final, si es que no puedo librarme de ella.

He sacado mis prismáticos (otra de las cosillas que logré escaquear del olfato del aduanero demoniaco) y miro la gran caldera que tengo delante. Es enorme, ciertamente lo es y no una metáfora. Diría que es casi infinita, puesto que no veo el final. A pesar de ello está a tope. No cabe un condenado más, ni una paja más en el pajar, ni un alfiler más en el alfiletero. Se parece bastante a una lata de sardinas en aceite de oliva hirviendo o al camarote de los hermanos Marx… solo que repleto de bombas lapa pegadas a los culos de los pasajeros.

Sí, efectivamente, el suelo de la caldera está plagado de minas unipersonales, y los culos de los condenados de bombas lapa. El resto del armamento, con el que son atormentados, se compone de tiros disparados por pistolas y revólveres, metralletas AK-43 y demás modelos, bombas fragmentarias y hasta misiles y bombas atómicas unipersonales. Aquí hay de todo y cada pieza de armamento está diseñada y colocada en el sitio adecuado para que cada condenado sufra lo máximo en el menor tiempo posible.

Aquí Satanás y Cia se han esmerado, han tirado la casa ardiendo por la ventana y contratado a los ingenieros más ingeniosos y a los genios de la ciencia más perversos…Me he interrumpido para mirar con la boca abierta un misil unipersonal que ha despegado de alguna parte, no sé cuál, y echando un apestoso y azufroso fuego por el culo o la retaguardia, como prefieran, y haciendo un ruido tremendo (Brooommmmm o algo parecido), ha volado sobre las cabezas de los condenados, una y otra vez, a toda velocidad, como alargando el suspense de quién será el afortunado y le ha caído en el cráneo a uno de ellos, o tal vez le ha entrado por el trasero, eso no lo puedo saber porque ha explotado de inmediato y del condenado no ha quedado ni una esquirla de hueso.

Es curioso, porque los demás, a pesar de estar pegaditos, no sufren las consecuencias, ni un trozo de víscera pegado a su piel, ni una gota de sangre… nada. Si no te toca ya puedes quedarte tranquilo… ¡Pero si te toca! Ya me gustaría a mí, ya, que los ingenieros y científicos terráqueos tuvieran estos misiles unipersonales, así, al menos, se evitarían los daños colaterales. Esto es tecnología punta donde la haya.

Verán, esto es algo realmente espantoso. Los condenados están pegaditos unos a otros, y de puntillas, porque en cuanto se descuidan, su peso, cayendo sobre la mina unipersonal, la hace estallar. El condenado de turno sufre las consecuencias, se queda sin pierna, sin las dos, sin bajo vientre (a algunos les vuelan las pelotas como si fueran de tenis), incluso el cuerpo entero se convierte en un amasijo de carne y hueso enrojecido. Sangran como cerdos, gritan como demonios o simplemente mueren en décimas de segundo (eso sí, sintiendo toda la terrible angustia de la muerte a la máxima potencia). Si esto fuera el planeta Tierra, y no el Infierno, sería una muerte dulce. Sin embargo en el Infierno cuántico el tiempo no existe o si existe se puede alargar y acortar o dimensionar de mil formas. Por lo que da lo mismo la forma en la que mueras, el sufrimiento es el máximo posible y durante el mayor tiempo que uno se pueda imaginar. No es un sufrimiento normal y corriente, como sucede en la Tierra, en la que te puedes quedar sin pierna por la explosión de una mina unipersonal, pero te desmayas enseguida y cuando te despiertas estás en el hospital, sedado, eso suponiendo que existan hospitales cerca y que te pillen a tiempo y no mueras antes o que no se les haya terminado la morfina. En cualquier caso, salvo caso de torturas sistemáticas, en cuartos iluminados de forma permanente para que te vuelvas loco o el tormento del ahogo que nunca terminan de ahogarte del todo, o tantos y tantos otros tormentos… inventados por el ser humano a lo largo de su historia, les decía que salvo en estos casos, la muerte violenta en el planeta Tierra no deja de ser mucho más liviana y agradable que en el Infierno de los violentos.

Aquí el sufrimiento que padecen los condenados violentos es intensísimos, ni punto de comparación con el que infligieron en su día a sus víctimas, por muchas que fueran y por mucho que les hicieran sufrir. Prefiero no pensar en ello, prefiero dejar la empatía a un lado. Se me revuelven las tripas y me veré obligado a salir pitando, porque no aguanto más. Si ustedes se pusieran en la piel de estos condenados y desarrollaran y desplegaran toda su capacidad de empatía, el sufrimiento les volvería locos. Por eso no les aconsejo que lo hagan.

¿Por qué no se vuelven locos estos condenados violentos que han sido capaces de infligir castigos parecidos a decenas o centenares o millares de víctimas? Recuerden que son violentos. Perdieron su capacidad de empatía, y no solo eso, porque al fin y al cabo, lo que sufran los demás a mi ni plín, ni plán. También han aumentado el umbral del dolor hasta límites inconcebibles. No porque en la Tierra hubieran sufrido mucho (los que más han sufrido no han llegado ni a la suela de los zapatos de sus víctimas) sino porque una vez aquí, y en la caldera, estallándote en el culo bomba lapa cada dos por tres o haciéndote volar en mil pedazos una mina unipersonal, en cuanto te descuidas, o recibiendo disparos en la nuca a cada instante o ráfagas de fusiles ametralladores o viendo cómo se te meten por el trasero misiles unipersonales o cómo de pronto te estalla bajo los pies una bomba atómica unipersonal (¡que vaya calor desprende, ozú mi arma!), uno aumenta el umbral del dolor casi hasta el infinito o se volvería loco, si pudiera y lo dejaran.

Es una pena que a ellos no les hubieran hecho lo mismo durante su vida en el planeta Tierra. Se hubieran arrepentido a tiempo y ahora no estarían aquí. Claro que los que les hubieran hecho eso también estarían aquí por violentos. O sea, que es la pescadilla que se muerde la cola y mea y no echa gota. En cuanto inicias la violencia ya no hay vuelta para atrás y todos los violentos acaban en las calderas de Pedro Botero. Porque estas sí, estas son las famosas calderas del Pedrito Botero, ese. Y me disculparán porque voy a salir pitando, vomitando, y con un sufrimiento tan atroz en todo el cuerpo y en toda el alma que necesito con urgencia un hospital y una buena enfermera.

EL DEMONIO ARREPENTIDO III


Lamento esta inoportuna intromisión de la realidad física y material, la única existente y la única posible, y que uno de los demonios del Consejo –no voy a decir cual- se hiciera madridista a fuerza de ausentarse del Infierno y disfrazado como un forofo cualquiera presenciara partido tras partido en el Bernabeu en la mejor época de este equipo que viste de blanco, lo contrario a los demonios, que visten de negro. Debo decir que en el Infierno en este momento no debe haber seguidores del Barça, porque todos están en el Cielo… de momento… porque a pesar de que el Cielo y el Infierno duran para siempre, los acontecimientos terrenos cambian cada dos por tres y lo que ayer fue blanco hoy es negro y lo que ayer fue negro hoy es blaugrana. Y no voy a decir más porque me pierdo y mi hija es culé y mi hijo merengue y con todo ello voy a hacerme turrón navideño.

Como esto es un microrelato no puedo ni debo seguir con el resto del himno. Interesados pueden pedirlo a Amazing Inferno, le será enviado sin gastos. Un detalle me puso los pelos de punta. Se oyó una voz infernal cantando el himno del Barça y los restantes demonios dejaron de cantar el himno infernal para cantar el himno del Madrid, aún con más fuerza, no fuera que alguno más estuviera pensando en arrepentirse.

Y mientras el demonio arrepentido Sloctik era arrebatado a los cielos por el arcángel Miradél, Satanás y Luzbél exclamaron:

¿Por qué…por qué?

Sloctik miró hacia atrás un momento y a sus negras orejas la exclamación de jefe y lugarteniente llegó como un triste:

¿Poqué… poqué?

Y apenas arcángel y demonio se perdieron de vista todos los demonios del Consejo corrieron a una especie de bunker informatizado y encendieron los monitores. Así pudieron presenciar el vuelo de Sloctik en directo y así esperaban ver el resto de la película angelical, porque el sello que le había sido estampado en la frente al demonio arrepentido no era tal sello, sino una cámara oculta.


Se oyeron carcajadas. Todos se felicitaron, dándose fuertes palmadas en los cuernos y jugando con los rabos.

-Hemos engañado a ese idiota de Miradél. El muy “gilipollas” pensó que sería más astuto que un demonio del Infierno.

¿Qué otras sorpresas nos deparará el largo viaje celestial de Sloctik? Las narraremos a su debido tiempo. Ahora nos espera una nueva visita el demonio económico y concretamente al infernal juego de la bolsa. Ustedes me disculparán, pero debo terminar rápidamente este microrelato para dedicarme a uno de mis culebrones. Que ustedes lo pasen bien en el Purgatorio. ¿Qué cómo digo? ¿Acaso no lo sabían? La Tierra es el Purgatorio. Pocos llegarán algún día al Cielo, porque la mayoría se despeñarán en el Infierno. Vivimos en una sociedad corrupta, lujuriosa y en crisis económica. Ándense con ojo. Puede que el Infierno esté más cerca de lo que parece. Cita de las profecías de San Malaquías, revisadas por Nostradamus… Amén.

EL INFIERNO ECONÓMICO

EL INFIERNO ECONÓMICO

EL TORMENTO DE LA BOLSA

Hasta ahora me he negado a contarles qué hago yo en el infierno, cómo llegué a él, quién soy, etc etc. No se preocupen, seguiré “punto en boca” hasta el final de la historia. Imagino que estarán pensando en que si estoy aquí es porque soy una buena pieza y porque me lo he ganado a pulso y…Seguro que tienen razón y aún se quedan cortos. No obstante permítanme que no desvele el secreto hasta el último párrafo de esta historia. Ya saben, por eso del suspense. Bástenles con saber que soy un simple invitado y de invitado a condenado no hay precisamente mucho trecho. Te pueden invitar a visitar el Infierno y luego contar todo lo que allí ocurre, como si fueras un reportero intrépido, y luego los demonios te agarran el culo con el tridente y te arrojan a una caldera. ¿Cómo saben luego los demás demonios que eres un invitado y no un condenado, si no llevas el DNI en la boca, y aquí todo el mundo anda desnudo y sin pegatinas que digan que eres VIP o un proletario para ser molido en el molino del capitalismo y del libre-mercado?

Es la angustia que me consume y el miedo que me hace mirar para todos los lados antes de cruzar de una caldera a otra. Me voy librando, lo que no significa que en cualquier momento cruce la línea de la que ya no se vuelve. Debo decirles que bastante tengo con la vida terrenal como para irme al infierno por propia voluntad. ¿No les parece suficiente tormento la vida que llevan en un planeta llamado Tierra? ¿Nooo? Pues no se preocupen que aquí los demonios no dirán nunca que no a torturar a un masoquista que se apunta voluntariamente al tormento. Háganme llegar su deseo y estarán en el Infierno en menos que cuento mi historia… porque como saben, aquí no existe el tiempo.

Permítanme que insista en eso del tiempo, aunque pueda parecerles un pesado, un cansino digno de que le suban la prima de riesgo hasta los cuatrocientos o incluso quinientos, si me apuran. Verán. Esto es algo bastante parecido al universo cuántico. Si no saben qué es la física cuántica es lo que ganan, porque nunca la entenderían ni aunque se lo explicara Einstein, quien por cierto está perdiendo su aureola de santo científico que descubrió el dogma sagrado etc etc. Como saben se ha descubierto alguna partícula desmadrada que supera la velocidad de la luz. Seguro que se escapó del Infierno en un descuido.

Me ha bastando con pensar en el infierno económico y ¡zape! Ya estoy aquí, sobre un montículo pelado y más negro que el carbón. Desde esta cómoda altura he podido observar cómo un condenado económico ha salido de la caldera. Algo bastante insólito, por cierto, y que solo ocurre muy de vez en cuando, de higos a peras, vamos, solo que recalentadas en el horno. Por suerte me ha sido dado poder disfrutar de un evento tan esplendoroso. Con mucho disimulo estoy siguiendo al condenado. ¡Chiiis! Les ruego silencio, no quiero que me descubra y me chafe la exclusiva. Al parecer se trata de un especulador bursátil, uno de esos pecadores tan odiados por el 15-M y con toda razón. Un demonio negro como el carbón…mejor dicho como boca de lobo… mejor dicho… Me perdonarán pero aquí en el Infierno, con tanta oscuridad y rechinar de dientes las neuronas me patinan un poco y caigo en manidas metáforas y viejos tópicos. Decía que un demonio blanco como el Madrid (¡basta ya! Dejémonos de tonterías) y con un tridente muy afilado, que no cesa de clavar en el trasero del especulador, para forzarle a ir más de prisa, va soltando reniegos a cada paso y a mí me está poniendo de los nervios. ¿Cuándo terminará esta tortura?

No me sorprende la reticencia del condenado. Sabe muy bien que al final del estrecho sendero que está siguiendo, sólo le espera otro tormento. Por eso se entretiene mirando el paisaje. Debo decirles que no es gran cosa. Todo está oscuro como… (pongan ustedes la metáfora, que a mí se me acaban) y tan solo una tenue luz rojiza procedente de la caldera que ha dejado atrás ilumina sus pausados pasos. A pesar de ello mira con embeleso a izquierda y derecho, como si en lugar de oscuridad contemplara una radiante alborada. Se hace el remolón. Eso está muy claro, sobre todo para el demonio que le trata como a un perro rabioso, azuzándole con el tridente y dando saltitos y soltando reniegos. A pesar de los esfuerzos del condenado por retrasar lo inevitable el especulador al fin llega a la meta mucho antes de lo que hubiera deseado.
Se trata de una gran cúpula transparente, muy iluminada, y no con luces rojizas, infernales, sino con aparatosas bombillas de bajo consumo, más propias de una discoteca moderna que de un lugar tan anticuado como el Infierno. Sobre la puerta de entrada, un óvalo perfecto, puedo ver en grandes letras: “LASCIATE OMNIA SPERANZA”.

El condenado también las ve, así como a otro demonio que está esperando en la puerta. Debe de tratarse de un diablo VIP, porque viste de impoluto traje de Armani y en lugar de tridente porta un maletín de piel repujada en una mano. Hace un gesto despectivo al demonio del tridente, al parecer de clase ínfima, aún por debajo del proletariado, y éste se retira, no sin antes realizar un gesto obsceno con el dedo índice de su mano derecha. El diablo VIP estrecha con efusión la mano del especulador y le coloca una pegatina reflectante sobre la frente. A continuación le invita a seguirle, con muy buenas maneras.

Aprovechando que la puerta no se ha cerrado tras ellos y que no veo a nadie por los alrededores, me cuelo en el interior de la cúpula. Parece una imitación perfecta de un edificio moderno de Bolsa, incluso es mucho más lujoso y más moderno que las mejores bolsas actuales del planeta, no me atrevo a decir que también de las bolsas del futuro, porque lo más probable es que no exista ninguna. Y me disculparán que no me pare a explicárselo. En el centro o parket o como se diga, observo una gran actividad. Numerosos demonios VIP se mueven por allí, con sus trajes de Armani y sus maletines de piel. A su alrededor condenados económicos, en traje de Adán, realizan una actividad que se parece de la de una Bolsa como una gota de agua a otra. Más que condenados parecen auténticos agentes de bolsa… de una bolsa nudista, claro. Todos se sienten allí como pez en el agua o dinero en la cartera de valores.

Me acerco con disimulo y observo cómo el novato es situado sobre una pequeña plataforma móvil que no cesa de dar vueltas en el centro del reducto. A su alrededor se forma un corrillo y comienza una especie de puja surrealista. Los agentes, en traje de Adán, de Eva las agentes, que también hay y que según la ley de igualdad del Infierno deben de ser el cincuenta por ciento del total, y que no son otra cosa que condenados que realizan ese trabajo por turno estricto, gesticulan como auténticos demonios. La puja termina y un desnudo especulador de bolsa sube a la plataforma y coloca una pegatina sobre el pecho del novato.

Un especulador se había adjudicado la mercancía tras una dura puja. Eso parecía estar muy claro, pero me pregunté cómo podría utilizarla. Sí, le habia puesto su pegatina en el pecho y por lo tanto era de su propiedad, su esclavo. Sin embargo no era capaz de entender cómo se impondría el especulador a su mercancía. Allí no había otras armas que los escasos tridentes que había visto portar a algunos demonios. En cuanto a la violencia física resultaba ridículo pensar en semejante posibilidad. Los condenados estaban tan molidos de los tormentos por los que pasaban como si hubieran estado recibiendo coces de una manada de mulas encolerizadas. ¿Entonces?

Lo supe cuando el especulador quiso obligar a su nueva propiedad a ponerse de rodillas ante él y besarle los pies desnudos. Era estúpida la actitud del amo, aunque bien pensado qué otra cosa se podría hacer con los esclavos. No se les podía obligar a trabajar en los campos de algón, porque allí no había campos ni algodón. Tampoco un especulador les podría utilizar trabajando para él en sus fábricas. Ni siquiera era factible transformarlos en empleados de hogar, porque allí no había hogar, ni desayunos o almuerzos que servir, ni jardín por el que pasar el cortacesped, ni trajes que planchar y cepillar. ¿Qué se podía hacer con un esclavo o con un proletario o con cualquier persona que trabajara para uno? ¿Qué sentido tenía la esclavitud, la lucha de clases, el sometimiento de las víctimas a los verdugos?

Visto así el que un especulador se hubiera adjudicado mercancía y la utilizara para que le lamiera los pies sin duda tenía su sentido, aunque yo, sinceramente, no era aún capaz de verlo. El condenado, novato en bolsa, se negó a pasar por semejante humillación y escupió al especulador a la cara. Fue un escupitajo repugnante que casi me hace vomitar. La respuesta del amo no se hizo esperar. Le lanzó un bofetón tremendo al otro, que se tambaleó unos instantes, el tiempo necesario para encajara el golpe y lanzarse contra su enemigo dispuesto a patearle los testículos que colgaban en el aire, a la vista de todos.

No pudo conseguirlo porque un demonio, que merodeaba muy cerca, se interpuso entre ambos. Con su traje Armani, sus zapatos Gucci, y su maletín de piel Buitón, desentonaba tanto como un chef de prestigio en un campo de alfalfa. Desde que viera a tanto demonio vestido de aquella manera y con sus maletines de piel, no había cesado de preguntarme para qué diablos querrían aquellos maletines y cuál sería su contenido. Los trajes tenían su razón de ser, puesto que los condenados estaban desnudos. Las clases siempre se han diferenciado por signos externos (los ricos van en rollsroyces y los pobres en seiscientos, par example) y aunque los cuernos, rabos y pezuñas de los demonios eran diferencia más que suficiente con los condenados, mortales enseñando sus vergüenzas, lo cierto es que un buen traje ayuda a saber quién manda y la desnudez implica siempre subordinación, más que nada porque caminando desnudo no se puede llevar encima tarjeta de crédito.

No podía creer lo que estaba viendo. Los dos condenados, el especulador y el especulado –identifiquémoslos así, puesto que ambos estaban sometidos a tormento- se negaron a respetar a su verdadero amo y señor, el demonio vestido de Armani. Por lo visto estaban tan imbuidos de sus respectivos roles que uno no podía soportar que la mercancía conseguida con su especulación en bolsa se rebelara contra él, y el otro no podía aceptar que por el simple hecho de haber sido ganado en bolsa tuviera que aceptar semejante humillación. Intentaron pagarlo con el demonio y se pusieron a darle patadas y puñetazos. Una escena muy surrealista. ¿Se imaginan a sun señor vestido de Armani, y con su maletín de piel al costado, siendo atropellado por dos nudistas, con las vergüenzas al aire?

Aquello no duró mucho. El demonio abrió el famoso maletín y sacó una especie de pistola eléctrica. Apuntó, primero a uno, y luego a otro, y disparó a ambos. Los condenados se retorcieron en el suelo, echando espumarajos por la boca. Yo no pude soportar semejante espectáculo y me dediqué a mirar los marcadores electrónicos. La prima de riesgo subía, el IBES (Indice de los Buenos Especuladores Sabios) bajaba. Las cotizaciones de las diferentes empresas ascendían, descendían o se quedaban a dormir en las escaleras. Aquello era una auténtica locura infernal. ¿A qué prima de riesgo se referían? ¿Acaso era arriesgado comprar ciertos bonos? ¡Pero qué bonos ni qué niño muerto! Allí no había bonos, ni mercancías, ni nada, solo un tormento infernal. ¿Entonces? Por lo visto los condenados actuaban como si estuvieran aún vivitos y coleando en el mundo de las finanzas y la especulación. Se habían agrupado, habían formado empresas, se habían puesto en la frente las banderas de sus antiguos paises, invertían, desinvertían, compraban, vendían, especulaban, mantenían sus mercancias en los almacenes o las tiraban al río, según necesitaran que los precios subieran o bajaran…

No me atreví a preguntarle a otro demonio, también vestido de Armani y con maletín de piel, que pasó a mi lado tocando una campanilla. Todo se paralizó. Los condenados se quedaron donde estaban, los marcadores electrónicos pasaron al blanco y luego al negro, porque se apagaron. Se produjo un horrísono silencio. Los demonios se movieron como tales, observando cómo estaban las cosas, poniendo orden, cambiando pegatinas de sitio de unos cuerpos desnudos de condenados a otros… Se organizó un buen guirigay. Cuando todo alcanzó el orden que los demonios buscaban, de nuevo pasó a mi lado –sin verme, algo que no comprendería hasta que alguien me lo explicó en otro momento y en otro espacio- el demonio de la campanilla.

A su sonido los marcadores se encendieron de nuevo, los condenados despertaron de una especie de rara hibernación, y los demonios comenzaron a patrullar con calma. Observé, divertido, cómo los que antes eran especuladores que se hacían con mercancía humana, poniendo pegatinas con sus logotipos en pechos desnudos de otros, ahora eran especulados, mercancía sometida al vaivén de la bolsa. Todo había cambiado. Los que estaban arriba, ahora estaban abajo; los que cotizaban, ahora eran cotizados y los diablos VIP, llamémosles así, ponían orden y organizaban el juego.

Regresé junto a mi trio favorito. Los condenados habían dejado de sufrir espasmos en el suelo y se levantaron como si tal cosa. El demonio seguía apuntándoles con su pistola eléctrica, dubitativo sobre el siguiente paso a dar. El condenado especulado no había tenido tiempo de sufrir el tormento que sufren las víctimas de la especulación. De hecho acababa de llegar a la bolsa y no llevaba ni cinco minutos con la pegatina en el pecho. ¿Cómo transformarle en especulador, sin haber pasado antes por el tormento del especulado?

El demonio, bastante sagaz a mi modo de ver, dejó que el juego siguiera donde lo habían dejado, sin hacer caso de la campanilla que había dado la vuelta a la tortilla. Sin embargo, el especulado, que no era tonto tampoco y se había dado cuenta de lo acaecido mientras estaba soltando espumarajos por la boca, protestó. Las reglas del juego eran las reglas del juego…El demonio no le hizo el menor caso y entonces se quitó la pegatina del pecho e intentó ponérsela al especulador. Nuestro amable diablo disparó de nuevo sobre ambos, esta vez, al parecer, una dosis eléctrica menos intensa, porque su representación epiléptica duró muy poco.

Se levantaron de nuevo. El diablillo les explicó, muy amablemente, que ellos deberían seguir con el juego sin que el sonido de la campanilla les afectara. Hasta la próxima ocasión el especulador continuaría síendolo, lo mismo que el especulado debería conformarse con su rol de víctima. Cuando la campanilla sonara de nuevo, habría llegado el momento de cambiar los papeles. Sacó de su maletín un fajo de billetes que entregó al especulador, por las molestias, al parecer. Puso un artilugio electrónico en un tobillo del especulado y entregó un mando al especulador. Advirtió a la víctima de que debería seguir los caprichos de su amo o sufriría las consecuencias, bailando a la música que le pusieran. Amonestó al especulador sobre las consecuencias de torturar demasiado al especulado, porque este haría lo mismo cuando la tortilla se diera la vuelta de nuevo, y sin más los dejó a su libre albedrío.

Casi vomito al ver la reacción del especulador. En cuando el diablo se hubo marchado comenzó a humillar al especulado y cuando este se negaba a sus caprichos le daba al mando y la pobre víctima bailaba toda clase de ritmos en el parqué de la bolsa. No pude soportar semejante espectáculo. Casi vomito. Decidí salir corriendo del edificio de la bolsa. Buscaría el Infierno de los violentos. Allí, al menos, uno sabía a qué atenerse. Nunca soporté la hipocresía y menos en el Infierno. Nada de bonos, de primas de riesgo, de recortes, de cotizaciones inextricables, de ecuaciones en la pizarra, si me tienen que matar que me claven un cuchillo bien afilado en el pecho o que me peguen un tiro en la nuca, o incluso que me pongan una bomba lapa en el trasero.

El Infierno de los violentos no iba a ser un espectáculo agradable. Lo sabía. No obstante lo prefería a la violencia de aquel juego infernal. ¿La bolsa o la vida? Mejor la vida, que me caiga un misil en la cabeza y que la Tierra se resquebraje. ¿Y la bolsa? Que se la lleven ellos. ¡Malditos especuladores! ¡Para lo que les va a servir!

Bueno, amigos, no se pierdan el siguiente episodio. El Infierno de los violentos… Y no olviden vitaminarse ni mineralizarse. Les habló Bugs Bunny, el conejo de la suerte.

EL DEMONIO ARREPENTIDO II


Vosotros os reserváis siempre las mejores carnes desnudas y a mí se me ofrecen las sobras, condenadas, feas y beatonas de tres al cuarto, y a menudo ni eso. En cuanto a los banquetes que se me prometieron son indigestos y asquerosos. En el infierno nunca se comió bien, todos los alimentos quemados o churruscados, las bebidas calientes, hasta las cervezas en verano, y qué decir del género, estropeado, maloliente. ¡Alguien ha podido pensar que un gourmet como yo podría satisfacerse con tan poco! Y en cuanto a mi asignación a los tormentos de los condenados nunca se aceptaron mis peticiones. No se me ha permitido torturar a Hitler, Stalin y los suyos. No he podido tocar a los millonarios más canallas, porque a pesar de no servir de nada el dinero en el infierno son unos lameculos profesionales de primera categoría y a cambio de besaros el culo a vosotros les habéis proporcionado lo mejor del infierno y librado de mis garras. Alguno hasta se ha dejado sodomizar por altas jerarquías, cuyo nombre no voy a mencionar aquí. Sí, porque entre vosotros hay sodomitas, y a pesar de que en el Infierno eso no es pecado, se avergüenzan de serlo. Ni siquiera se ha contestado a mis informes sobre la necesidad de un tormento psicológico, sutil y efectivo, y no esta mierda de calderas que solo calientan el cuerpo y a veces ni eso. Mi petición para que se formara una comisión, con el fin de estudiar la posibilidad de reimplantar la reencarnación, único tormento que me parece justo y rehabilitador, no solo no fue tenida en cuenta, sino que apareció en el boletín mensual de chorradas infernales y todo el mundo se burló de mí hasta que le vino en gana…

Y aquí Sloctik no pudo contener la emoción y se echó a llorar como un bendito, porque en el Infierno nadie llora. Lo que le sirvió al mismo tiempo para tomar resuello tras la larga parrafada. Satanás tenía el rostro como un tomate, no se sabe si por el calor o por la vergüenza, y los demás rechinaban dientes y daban pezuñazos en el suelo. Lo hubieran torturado allí mismo, de no ser por Miradiél, que había desenvainado la espada y les miraba muy fieramente.


Todo el Consejo demoniaco entrecruzó miradas de resignación. Hasta los tontos comprenden alguna vez que es inútil darse de cabezazos contra las ollas de Pedro Botero o enfrentarse por segunda vez a un arcángel con espada de fuego, y los demonios no eran tontos, aunque pudieran parecerlo a un visitante poco avezado. Satanás y Luzbel susurraron en voz muy bajo y al fin parecieron ponerse de acuerdo.

-Está bien. Vamos a aceptar lo inevitable sin poner el más mínimo obstáculo, pero queremos garantías de que al demonio Sloctik no se le ha lavado el cerebro ni está siendo arrebatado con astucias angélicas. Te rogamos, Miradél, que nos dejes estampar en su frente el sello infernal. Si no le asciende al Paraíso su libre voluntad, por cada puerta angelical que pase vomitará sapos y culebras y así hasta el habitante más beatífico del cielo y hasta el ángel más tontorrón sabrá que aquí hay gato encerrado. De otra forma estamos dispuestos a rebelarnos una tercera vez (la primera nos condujo al Infierno) y una cuarta y las que sean necesarias…Y a declararnos en huelga para siempre y todos los ángeles y arcángeles y serafines y demás huestes celestiales tendrán que bajar aquí y atormentar ellos mismos a los condenados. Tendrán que mancharse las manos. Y además dejaremos de pagar las hipotecas al Banco Central Celestial, el BCC, y nos declararemos en quiebra y el Infierno deberá ser subastado y…

-No es necesario. Estoy autorizado para aceptar estas condiciones.

Todo el Consejo infernal se quedó de piedra. Esperaban un largo regateo, una llamada a consulta, un tiempo de toma y daca que ellos aprovecharían para convencer a Sloctik de que como el Infierno no hay nada y que por mucho que te ofrezcan como en casita no se está en ninguna parte… y en el caso de que todas aquellas argucias fracasaran todos y cada uno de los miembros del Consejo estaba dispuesto a ofrecer su esposa a la lujuria del paupérrimo demonio de ultimísima clase y si ni aún así el demonio arrepentido se arrepentía una vez más y regresaba al redil…entonces, entonces aceptarían todas y cada una de sus condiciones: autorización para atormentar a Hitler y demás dictadores a su gusto y gana, para cambiar la estructura del Infierno de acuerdo a sus preferencias, contratando a arquitectos vivos o muertos de su cuerda, incluso a Santiago Calatrava y a Moneo. Por si esto fuera poco los condenados estarían bajo su supervisión desde principio a fin, es decir nunca, porque en el Infierno no hay final y todo es para siempre, como el matrimonio católico. Y… Las miradas de aquellos demonios sin corazón, de aquellas bestias pardas, lo decían todo. Estaban dispuestos a llegar a cualquier transacción, con tal de que Sloctik permaneciera con ellos. Todos sabemos lo terribles que son los precedentes. Basta con que algo suceda una vez para que todo el mundo se aferre a ello…Según el precedente de… Kramer contra Kramer… y la j…Donde hay un demonio arrepentido puede haber cientos, y se acabó el negocio. Satanás y Luzbel se miraron acongojados. ¿Tan bien les conocían ya en el Cielo que eran capaces de adelantarse a sus maniobras más astutas? Pues bien, de esta sacarían todo lo que pudieran y más.

-De acuerdo, Miradél, Sloctik, ese demonio cochambroso y repelente, el más vil de los demonios, es tuyo. Pero queremos algo más…

-Ni una palabra más. No hay más chantajes. Esto es todo lo que se me ha permitido concederos y sería inútil volver a comunicarme con la Sede central. Me llevo a Sloctik, este bendito y angelical arrepentido y quien se oponga sufrirá las consecuencias del fuego divino.

Todo el Consejo demoniaco se levantó como una piña, llevaron el puño derecho al corazón, que está en el costado izquierdo también en los demonios (hay cosas que nunca cambian) y a voz en grito se pusieron a cantar el himno infernal:
“Lasciate omnia speranza, voy chi intrate,
Lasciate, lasciate, condenati del averno,
Aquí esperati tuta clasi di tormento.

Lasciate il corpo materiale
Raiche del pecato originale.
Il fuoco eterno calentará vostro inverno.

Y vostro corpo espirituale
Sirá sodomizato a la brava
Y lascerato con látigo de sieti punti.

Alé Madrid… etc