Mes: mayo 2016

UN INFORME EXTRATERRESTRE SOBRE LA ESPECIE HUMANA II


 

UN INFORME EXTRATERRESTRE SOBRE LA ESPECIE HUMANA II

Apreciados colegas: Aún con el delicioso sabor de la proteína mineral, extraída de la roca Grano de Néctar, en el paladar, me dispongo, de muy buen humor, a contarles cómo llegué al planeta Tierra y cómo se produjo el primer contacto con un nativo terrestre.

Cuando me sugirieron un estudio de la raza terrestre, raza inteligente según los parámetros consensuados por todas las especies inteligentes, me encontraba terminando un ensayo sobre la especie cuatrópeda aratorna, del planeta Ératon. Les confieso que nunca abandoné con mayor placer un estudio. Los aratornos serán inteligentes, que no lo niego, pero su conducta carece del menor interés para quien considera el humor la más alta manifestación de la inteligencia. Esta especie es tan sumamente pragmática que no se encuentra en ella la menor contradicción, razón por la cual su sentido del humor está aún por descubrir.

Elegí viajar al planeta Tierra utilizando medios convencionales. Para ello me hice instalar en una nave intergaláctica, concretamente la Galax II, renunciando al viaje instantáneo de nuestro transformador mental. Como saben se trata del último ingenio de nuestra muy ingeniosa tecnología. El TM transforma nuestras partículas físicas en mentales y zís-zás!, basta un simple pensamiento para llegar al tiempo y lugar que previamente has elegido. En cambio en un viaje convencional tienes tiempo sobrado para estudiar sin prisa los numerosos datos, enviados por sondas no tripuladas, sobre los terráqueos. Puedes hacerte tus propios diseños corporales con el fin de pasar desapercibido entre sus nativos y probártelos ante el espejo, dando pequeños retoques aquí y allá. Así mismo estudias con calma sus numerosas lenguas, idiomas y dialectos, intentando desvelar la profunda filosofía de la vida que late necesariamente en todo lenguaje. Les confieso que me divertí mucho repitiendo las lecciones de nuestra máquina parlante, profesora de idiomas titulada. Buenos dias, good morning, bon jour…etc, etc.

Me apasiona el estudio e interpretación de los datos recopilados por nuestras eficientes sondas, que tal vez merecerían una medallita al trabajo. Tal vez apasionante no sea la palabra adecuada para describir la emoción que me produjo estudiar una especie inteligente que lo posee todo y en grandes cantidades, excepto tal vez una adecuada dosis de inteligencia. ¡Hermosa contradicción!

Como ustedes saben, nada resulta más sencillo que adaptar la forma física de cada especie inteligente a estudiar. Ellas aún ignoran, ¡pobres!, que no es preciso conectar neurona con neurona, siguiendo su peculiar diseño, para que un extraterrestre pueda expresarse a través de un cuerpo físico. Poniendo una comparación muy querida por los terrestres, es como si alguien se introdujera en uno de sus vehículos motorizados y, una vez aprendido para qué sirve cada pedal, se pusiera a conducir tan campante por sus autopistas. Ellos son tan inteligentes que ni siquiera saben diferenciar la parte valiosa de su individualidad, su mente consciente, de un simple trozo de carne que ha moldeado su consciencia en una larga evolución de milenios, para lograr satisfacer su necesidad elemental, propia de seres poco evolucionados, de seguir manteniendo contacto con el mundo material. ¡Riánse ustedes!. Y sigan riéndose puesto que nosotros hacemos tres cuartos de lo mismo.¿O no me acabo yo de zampar un stranwich de proteína mineral?

Nuestra tecnología, casi milagrosa, y sobre todo nuestra mente, evolucionada hasta extremos que la especie humana consideraría divinos, me hizo fácil hacerme con el cuerpo humano más adecuado para pasar desapercibido entre ellos y que menos problemas me diera, porque era inevitable que me diera algunos. Tuve que probar varios cuerpos, de infantes, de ancianos, de mujeres y de hombres, hasta elegir el que me pareció menos problemático. La computadora de Galax II creó un entorno virtual donde pude experimentar con ellos a gusto y gana hasta decidirme a encargar al sastre el que me pareció más interesante.

Paso a delimitar someramente las conclusiones a las que llegué en la probatura de cuerpos: 1º)El cuerpo de infante sería un engorro, puesto que las crías de la especie no tienen papel relevante alguno que desempeñar en su sociedad. 2º)El cuerpo del anciano me marginaría automáticamente del centro social más activo. 3º) El cuerpo de la mujer me daría una estética muy apreciada entre los nativos terráqueos, pero a cambio me vería excluido de los grandes centros de poder, aún en manos del macho aunque yo diría que no por mucho tiempo.

Así pues mi conclusión fue sencilla: elegir un cuerpo de macho adulto, ligeramente atractivo, de una edad que ellos consideran ideal ( la mitad de su vida estándar, más o menos). El resto de adminículos resultaron sencillos de diseñar: una tarjeta de crédito sin restricciones, toda la documentación necesaria para demostrar que había nacido en un lugar concreto de su planeta, en un día determinado de su calendario, que tenía unos padres X e Y, que había realizado estudios ( no quise abusar y convertirme en un genio, puesto que ser un genio en su sociedad es aceptar un riesgo demasiado elevado) y el resto del papeleo imprescindible para tener libertad de movimientos en su compleja organización social. Les advierto que no tuve otro remedio que mandar fabricar un maletín como el que llevan sus ejecutivos o yupis, para guardar toda la documentación necesaria. ¡Menos mal que nuestra tecnología permite hacer virguerías con estas cosas!

Y con esto pasaré a contarles a continuación -en cuanto haga un breve receso para beberme un litro de agua, de sabor múltiple, burbujeante y convenientemente preparada para facilitar la digestión del stranwich de alga y proteína mineral- el primer contacto con los terráqueos o terrestres.

Permítanme que les diga algo: no nos vendría mal desprendernos de una vez por todas de estos cuerpos de cristal carbónico energetizado hasta la décima potencia al cuadrado. Tienen su encanto, puesto que nos permiten saborear un stranwich y darnos lingotazos de toda clase de líquidos, pero me temo que dan más problemas que otra cosa.

Y ahora, con su permiso, me tomaré un receso, que se me está secando la boca.

Continuará.

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UN INFORME EXTRATERRESTRE SOBRE LA ESPECIE HUMANA I


 

NFORME EXTRATERRESTRE SOBRE LA ESPECIE HUMANA I

– COMUNICACIÓN DEL INTELIGENTÓLOGO DR. MCHCOK A LA ACADEMIA DE LAS ARTES Y LAS CIENCIAS DEL PLANETA STRANVIROV –

Muy estimados amigos y colegas:

Como bien sabéis, puesto que fue idea vuestra el enviarme, he pasado una larga temporada en el planeta al que sus nativos denominan Tierra, con un vocablo muy pedrestre y poco espiritual como es toda su cultura.

El planeta Tierra ha sido el primer descubrimiento del nuevo telescopio-escaneador de formas inteligentes o sea del T.E.F.I. o tefito como nos gusta llamarle. Como ustedes no ignoran se trata de una auténtica maravilla de la nueva tecnología mentalista que está invadiendo nuestra sociedad. Y tiene que serlo dada la distancia en siglos luz a que se encuentra Tierra de Stranviron y de la escasa energía inteligente que se desprende de los cráneos terrestres. Es un auténtico milagro que llegara a encenderse el pilotito verde, ese que nos avisa de la existencia de hasta un solo átomo inteligente en una galaxia.

Ejem…ejem… A pesar de la poco abundante inteligencia de sus nativos, con cráneos duros como pedruscos y tan vacuos como lo está en estos momentos mi estómago ( estoy en ayunas para evitar que el nerviosismo que me embarga habitualmente en estos casos me haga vomitar) creo estar en condiciones de confirmarles lo larga y divertida que será esta comunicación. Les hará reír como nunca hasta ahora lo habían hecho, razón por la que les aconsejo sujeten sus ingles con el cinturón risitas para evitar accidentes por descoyuntamiento inguinal.

Nos veremos obligados a parar en repetidas ocasiones para alimentarnos, dormir o estirar las piernas, pero eso no será un grave inconveniente, puesto que ustedes no tienen nada mejor que hacer y yo tampoco. Voy a dividir esta comunicación en varias partes y un prólogo. Me disculparán que aún ignore el número de partes, esto dependerá de su paciencia, y en cuanto al prólogo consistirá en una breve historieta sobre cómo llegué al planeta Tierra y el primer contacto con un especimen humano.

Y ahora, lo quieran o no, me van a permitir un breve receso para echarme al diente un stranwich de algas con proteina mineral. Continuaré la comunicación en cuanto tenga el stranwich en el estómago. Nosotros estaremos muy adelantados en el plano inteligente pero nos vemos precisados a alimentarnos como las especies más tontas.

Apreciados colegas: Aún con el delicioso sabor de la proteina mineral, extraída de la roca Grano de Néctar, en el paladar, me dispongo, de muy buen humor, a contarles cómo llegué al planeta Tierra y cómo sucedió el primer contacto con un nativo terrestre.

Cuando me sugirieron un estudio de la raza terrestre, raza inteligente según los parámetros consensuados por todas los seres inteligentes, me encontraba terminando un ensayo sobre la especie cuatrípeda aratorna, del planeta Áraton. Nunca abandoné con mayor placer un estudio. Los aratornos serán inteligentes, que no lo niego, pero su conducta carece del menor interés para quien considera el humor la más alta manifestación de la inteligencia. Esta especie es tan sumamente pragmática que no se encuentra en ella la menor contradicción, razón por la cual su sentido del humor está aún por descubrir.

Elegí viajar al planeta Tierra utilizando medios convencionales. Para ello me hice instalar en una nave intergaláctica, concretamente la Galax II, renunciando al viaje instantáneo de nuestro transformador mental. Como saben se trata del último ingenio de nuestra muy ingeniosa tecnología. El TM transforma nuestras partículas físicas en mentales y ¡zás!, basta un simple pensamiento para llegar al tiempo y lugar que previamente has elegido. En cambio en un viaje convencional tienes tiempo sobrado para estudiar sin prisa los numerosos datos, enviados por sondas no tripuladas, sobre los terráqueos. Puedes hacerte tus propios diseños corporales con el fin de pasar desapercibido entre sus nativos y probártelos ante el espejo, dando pequeños retoques aquí y allá. Así mismo estudias con calma sus numerosas lenguas, idiomas y dialectos, intentando desvelar la profunda filosofía de la vida que late necesiaramente en todo lenguaje. Les confieso que me divertí mucho repitiendo las lecciones de nuestra máquina parlante, profesora de idiomas titulada. Buenos dias, good morning, bon jour…etc, etc.

Me apasionó el estudio e interpretación de los datos recopilados por nuestras eficientes sondas, que tal vez merecerían una medallita al trabajo. Tal vez apasionante no sea la palabra adecuada para describir la emoción que me produjo estudiar una especie inteligente que lo posee todo y en grandes cantidades, excepto tal vez una adecuada dosis de inteligencia. ¡Hermosa contradicción!.

Como ustedes saben, nada resulta más sencillo que adoptar la forma física de cada especie inteligente a estudiar. Ellas aún ignoran, ¡pobres!, que no es preciso conectar neurona con neurona, siguiendo su peculiar diseño, para que un extraterrestre pueda expresarse a través de un cuerpo físico. Poniendo una comparación muy querida por los terrestres, es como si alguien se introdujera en uno de sus vehículos motorizados y, una vez aprendido para qué sirve cada pedal, se pusiera a conducir tan campante por sus autopistas. Ellos son tan inteligentes que ni siquiera saben diferenciar la parte valiosa de su invididualidad, su mente consciente, de un simple trozo de carne que ha moldeado su consciencia en una larga evolución de milenios, para lograr satisfacer su necesidad elemental, propia de seres poco evolucionados, de seguir manteniendo contacto con el mundo material. ¡Riánse ustedes!. Y sigan riéndose puesto que nosotros hacemos tres cuartos de lo mismo.¿O no me acabo yo de zampar un stranwich de proteína mineral?.

Nuestra tecnología, casi milagrosa, y sobre todo nuestra mente, evolucionada hasta extremos que la especie humana consideraría divinos, se me hizo fácil hacerme con el cuerpo humano más adecuado para pasar desapercibido entre ellos y que menos problemas me diera, porque era inevitable que me diera algunos. Tuve que probar varios cuerpos, de infantes, de ancianos, de mujeres y de hombres, hasta elegir el que me pareció menos problemático. La computadora de Galax II creó un entorno virtual donde pude experimentar con ellos a gusto y gana hasta decidirme a encargar al sastre el que me pareció más interesante.

Paso a delimitar someramente las conclusiones a las que llegué en la probatura de cuerpos: 1º) El cuerpo de infante sería un engorro, puesto que las crias de la especie no tienen papel relevante alguno que desempeñar en su sociedad. 2º) El cuerpo del anciano me marginaría automáticamente del centro social más activo. 3º) El cuerpo de la mujer me daría una estética muy apreciada entre los nativos terráqueos, pero a cambio me vería excluido de los grandes centros de poder, aún en manos del macho aunque yo diría que no por mucho tiempo.

Así pues mi conclusión fue sencilla: elegir un cuerpo de macho adulto, ligeramente atractivo, de una edad que ellos consideran ideal ( la mitad de su vida estandar, más o menos). El resto de adminículos resultaron sencillos de diseñar: una tarjeta de crédito sin restricciones, toda la documentación necesaria para demostrar que habia nacido en un lugar concreto de su planeta, en un día determinado de su calendario, que tenía unos padres X e Y, que había realizado estudios ( no quise abusar y convertirme en un genio, puesto que ser un genio en su sociedad es aceptar un riesgo demasiado elevado) y el resto del papeleo imprescindible para tener libertad de movimientos en su compleja organización social. Les advierto que no tuve otro remedio que mandar fabricar un maletín como el que llevan sus ejecutivos o yupis, para guardar toda la documentación necesaria. ¡Menos mal que nuestra tecnología permite hacer virguerías con estas cosas!.

Y con esto pasaré a contarles a continuación – en cuanto haga una pequeña pausa para beberme un litro de agua, de sabor múltiple, burbujeante y convenientemente preparada para facilitar la digestión del stranwich de alga y proteína mineral – el primer contacto con los terráqueos o terrestres.

Permítanme que les diga algo: no nos vendría mal desprendernos de una vez por todas de estos cuerpos de cristal carbónico energetizado hasta la décima potencia al cuadrado. Tienen su encanto, puesto que nos permiten saborear un stranwich y darnos lingotazos de toda clase de líquidos, pero me temo que dan más problemas que otra cosa.

Y ahora hagamos otro receso, que se me está secando la boca.

MISIÓN EN URANTIA I


 

MISIÓN EN URANTIA

Misión Urantia2

CAPÍTULO I

MI ÚNICA VIDA

LUNES-AGOSTO-AÑO…

El año no tiene importancia. No estoy en el espacio-tiempo, aunque lo parezca.

He salido a dar una vuelta con el coche. Lo suelo hacer cuando comienzo a sentirme muy solo. Ver gente, aunque sea de lejos, me consuela, me calma, es como si estableciera un vínculo con la realidad, me ayuda a dejarme de sentirme loco.

He recorrido el centro de la ciudad, sin prisas, mirando el ajetreo de este hormiguero surrealista. He observado con especial detenimiento a las mujeres atractivas, dejando crecer en mí la libido. Me hace sentirme vivo. Para otros será una idiotez, para mí es cuestión de supervivencia.

Lamenté haberme burlado en mi interior de quienes perdían la paciencia en los atascos. Algunas veces acabo creyéndome que ellos pueden sentir mis pensamientos y esa es la razón de que se enfaden conmigo. Se trata de uno de mis típicos delirios. Me he acostumbrado a convivir con ellos. Es como una cojera congénita. Cojeo porque no puedo hacer otra cosa. La realidad no puede ser cambiada.

Tras haber recorrido el centro de la ciudad he decidido salir hacia el exterior, tomando la carretera de circunvalación. He dado una vuelta y luego otra, no tengo meta, no tengo prisa. Me limito a buscar aquello que me calma, no importa que carezca de sentido. La calma es mi realidad más auténtica.

De pronto me apeteció dirigirme al campo y disfrutar de la ola de calor, sudando a la sombra de cualquier árbol. Me vendrá bien una siestecita.

Ha ocurrido de pronto, sin preaviso. La sensación era tan fuerte que estuve a punto de encender las luces de emergencia y detenerme en el arcén, por miedo a provocar una colisión múltiple.

Me sentí flotar por encima de mi cuerpo, sobre el vehículo. De pronto yo era un extraterrestre, a quien alguien o algo había introducido en aquel cuerpo de cincuenta y cinco años, obeso y deteriorado que nadie querría para sí.

Tenía una misión. No era otra que observar y emitir un informe, no sé a quién ni de qué manera. El informe sería desfavorable. La humanidad no tenía remedio. Punto. Eso sería todo, lo que ellos hicieran me tenía sin cuidado.

Por mí bien podían destruir a todos los humanos, de la forma que consideraran más conveniente. Me importaba un comino.

Desde la altura a la que me encontraba me sentía muy joven y muy poderoso. Ellos, los demás, eran los locos, los estúpidos.

Mis manos se aferraron al volante. Tuve la sensación de ser tan etéreo que las manos resbalarían sobre el volante y el vehículo seguiría la ley de la inercia.

Era una simple cuestión mental, no me ocurría nada físico, al menos que yo supiera. No estaba mareado, no sufría náuseas ni otro malestar. Si mi imaginación me estaba jugando una mala pasada estaba claro que todo lo que fuera a suceder a continuación dependía de mí.

Puse mi voluntad en ello. Eso era todo lo que podía hacer en aquel momento y estaba claro que debería haber sido suficiente, pero no lo fue.

Como pude me situé en el carril más cercano al arcén y aminoré la velocidad. Me encomendé a Dios, a la suerte o a quien me tuviera en sus manos, fuera alienígena o no.

Me detuve ante un semáforo en rojo. Respiré profundamente, cerré los ojos y cuando los abrí la sensación de estar fuera del cuerpo, sobre el coche, había aminorado mucho, hasta casi desaparecer. Ahora sí me sentí un poco mareado, con el estómago revuelto y un hormigueo muy molesto en brazos y piernas. Pero eso era todo.

 

MISIÓN EN URANTIA


MISIÓN EN URANTIA

NOVELA/

INTRODUCCIÓN

Misión Urantia1

Es una de mis novelas más recientes. La esbocé tan solo hace tres o cuatro años, cuando estaba leyendo el Libro de Urantia. Había oído hablar de él, aunque no me molesté en exceso por conseguirlo y leerlo. Hace ya muchos años que procuro no buscar algo obsesivamente. Me gusta dejar que las cosas lleguen hasta mí y si no lo hacen pienso que no es el momento o que no me convienen.

Un día sentí el impulso de buscarlo en Internet y me encontré con una página de la Fundación Urantia. Al parecer todo comenzó cuando un millonario americano que gustaba de la escritura automática con sus amigos, se encontró de pronto con que se le estaba dictando el libro. No me preocupé de averiguar mucho más. Comencé a leerlo, pero se me hizo muy pesado y lo dejé. Mi primera impresión fue la de que se trataba de una especie de versión cosmológica con tintes de ciencia-ficción de las viejas doctrinas católicas. Aparecía la Trinidad y los ángeles y arcángeles y serafines y… Todo aquello me sonaba a viejas historias de las que yo me había despegado en mi juventud para buscar en el budismo.

Por otro lado la jerarquización casi infinita de que se hablaba en el Libro de Urantia, me resultó un poco traída por los pelos y un tanto indigesta. Partiendo del Dios trinitario la cantidad de seres creados, de universos y de multiversos, me mareó. Cierto que siempre ha creído que no estamos solos y que si Dios nos creó ha podido crear multitud de seres, muy diferentes, y numerosos planetas habitados en el universo. Nunca he podido soportar la idea de que estamos solos y de que planeta Tierra es el centro del Cosmos, puesto que es el único que alberga vida inteligente. Ni la casualidad puede ser tan puñetera y mala como para hacer que surja de la nada semejante infinitud tan solo para albergar a cuatro chalados, como se podría definir a la humanidad.

Me cansé de semejante lectura y lo archivé entre mis papeles (había impreso algunos capítulos bajados de Internet). Al cabo del tiempo la casualidad me llevó a encontrarme aquellas hojas impresas. Recordé lo que había leído y busqué de nuevo en Internet. Esta vez me informé y leí con más calma algunos capítulos, especialmente la rebelión de Lucifer. Encontré cosas nuevas y me interesé. Cuando ya había leído bastante, me surgió la idea de aprovechar todo aquel sustrato de entidades que gobiernan jerárquicamente el universo para esbozar una novela.

No era fácil y tras un pequeño esbozo me quedé colgado, pensando cómo demonios iba a enfocar semejante historia. Tras dejar que fermentara en el subconsciente me dije que podría aprovechar el personaje del “Loco de Ciudadfría”, modificando algunas cosas, tales como la realidad en la que vive inmerso este personaje, y haciéndole pasar de su relativa normalidad a un delirio terrible. Lo interesante no era hacerle desbarrar y moverse en fantasías sin ningún contacto con la realidad, sino muy sutilmente obligarle a pasar de una vida normal, un tanto desquiciada pero real, a una serie encadenada de realidades que iban a tener mucho que ver con la conocida teoría de cuerdas que algunos astrofísicos y físicos teóricos utilizan para intentar armonizas las leyes físicas con la física cuántica. Según esa teoría habría una serie de mundos paralelos o dimensiones donde nuestros otros “yoes” vivirían sus vidas, sin contactar nunca con nosotros. Algo así como la paradoja del gato de Schrödinger, que está vivo y muerto al mismo tiempo.

Tras darle muchas vueltas decidí iniciar la historia de una forma parecida a la del “loco” y poco a poco ir haciendo que él notara un gravísimo deterioro mental que le obligara incluso a cuestionarse su propia existencia y su pasado. La idea de hacerle comprar cuadernos y anotar en ellos su vida, sus recuerdos y plantearse qué era real y qué no lo era, incluso haciendo acopio de pruebas cuando algo resultaba dudoso, me proporcionó el truco adecuado para conseguir lo que estaba buscando.

Gracias a sus cuadernos ahora podía plantearme la historia como un cúmulo de vidas paralelas, vinculadas a través de las anotaciones en sus cuadernos. Así fue esbozando la primera vida, la segunda, y así sucesivamente, sin renunciar a cuantas fueran necesarias. El paso de una vida a otra se producía a través del olvido. Como un enfermo de Alzeimer, a veces se levantaba y su personalidad nada tenía que ver con la del día anterior, con la que se había ido a la cama la noche pasada. No recordaba nada y se limitaba a intentar seguir viviendo con lo que estaba a su disposición. Revolvía el piso y encontraba los cuadernos. De esta forma cada personalidad no estaba completamente perdida, sino que iba conociendo la existencia de las otras e intentando encontrar pruebas y realidades que le permitieran acercarse a sus “personalidades paralelas”.

Todo esto me pareció muy bien y encaja con mi gusto por los personajes amnésicos, tales como el protagonista de Crazyworld. La memoria es la base de nuestra personalidad y los agujeros en ella o la brusca ruptura con todo un lote de recuerdos del pasado, nos cambia sustancialmente. La posibilidad de tratar con múltiples personalidades –algo que por otro lado ya había esbozado en el personaje del Sr. Múltiple personalidad, en Crazyworld- me resultaba apasionante, más teniendo que iban a estar en mundos o dimensiones paralelas y que nunca se iban a encontrar. No obstante me pregunté dónde encajaba la historia de Urantia. Al fin eché mano de los sueños, algo que siempre me ayuda a salvar los obstáculos en ciertas historias enrevesadas y delirantes, y conseguí que toda esta complejidad comenzara a tener un cierto sentido.

El protagonista tiene un sueño muy extraño en el que se ve aceptando cumplir una misión. Se lo proponen los “Ancianos de los días”, jerarquías que gobiernan el universo y que aparecen en el Libro de Urantia que el personaje ha leído, de ahí que al principio solo lo considere un sueño. Con el tiempo se irá haciendo algo obsesivo y reiterativo. A cada sueño se van sumando nuevas escenas e imágenes hasta descubrir la misión que le ha traído a la Tierra o Urantia, como se llama en este libro.

La causa de su patología y de todo lo que le sucederá procede de una especie de artilugio energético que ha sido implantado en su personalidad y que debería servir para comunicar a los Ancianos de los días, a través de entidades interpuestas, todo lo que está ocurriendo en Urantia, un planeta en cuarentena, lo mismo que todo el sistema de Satania, del que forma parte. Ha tenido que pasar barreras controladas por los rebeldes y ha caído prisionero de ellos. No han conseguido sacarle nada, pero de las torturas que ha sufrido le ha quedado un grave deterioro psíquico, generado sobre todo por el mal funcionamiento del artilugio que le había sido implantado y que los rebeldes no fueron capaces de descubrir.

Logró escapar de sus captores, ayudado por fieles al sistema jerárquico que gobierna el universo, algo así como hijos de la luz, en contraposición a hijos de las tinieblas, y luciferinos que aún controlan el sistema Satania. Se le consiguió un cuerpo de carne y comenzó a vivir con los humanos. Su memoria funciona mal y sus recuerdos se han perdido en buena parte. De ahí que haya tenido que pasarse algunos años, no sabe cuántos, viviendo lo que parece ser la vida de un loco humano. Cuando comienza a investigar su pasado, tras el trauma que supone el sueño y la aparición de sus otros clones dimensionales, descubre que hay cosas que no puede probar y que al parecer nunca existieron.

Gracias a los cuadernos vivirá varias vidas a la vez y cuando logra que su memoria no se pierda del todo, al pasar de una vida a otra, su personalidad se va recomponiendo. La auténtica, la de quien está cumpliendo una misión en Urantia, recuperará todos los recuerdos y con ellos el sentido de su misión, al tiempo que intentará, de algún modo, armonizar las personalidades que se crearon a raíz de su tortura y del deterioro del artilugio que le fue implantado.

La historia es extremadamente compleja y laberíntica y me está dando mucho trabajo. No sé hacia dónde va esta novela, aún más extraña que mis novelas más extrañas. Se trata de un reto apasionante en el que trabajo solo cada cierto tiempo, en periodos cíclicos, porque este constante trasiego de personalidades me deja exhausto y temeroso de que yo acabe cayendo también en una patología parecida a la del Sr. Múltiple personalidad.

He decidido comenzar a subir también esta historia para conseguir una cierta objetividad en lo ya escrito y hacerme una idea de si funciona o no. Sigo leyendo el Libro de Urantia que es larguísimo y tomando notas para intentar lograr una novela apasionante. Creo que es un reto tan formidable como la trilogía del Planeta Omega y Ermantis. Espero que no me suceda como con esta historia en la que llevo trabajando más de treinta años, sin un resultado claro y definitivo.

 

EL VIDENTE


 

EL VIDENTE

NOVELA

Halloween scene of a young astrologist reading tarot cards

 

EL VIDENTE
EL VIDENTE II

CAPÍTULO I

Corríjanme si me equivoco. Lo primero que hace todo caballero bien educado es presentarse. No puedo darles mi nombre ni dirección, ni dato alguno que pueda identificarme. Existen poderosas razones para ello que ustedes irán descubriendo a lo largo de esta historia. Así pues permítanme que me presente diciéndoles tan solo que soy un vidente. Es decir que veo lo que otros no ven o creen no ver.

Puesto que no es un secreto sí puedo decirles que trabajo para la policía en algunos casos especialmente sensibles y difíciles. Seguro que muchos de ustedes han visto alguna serie televisiva protagonizada por videntes o alguna película en la que un sujeto con facultades paranormales echa un cable a los agentes del orden para resolver casos que de otra forma permanecerían enterrados para siempre, dada su dificultad, entre altísima e imposible.

Olvídense de todo lo que han visto. La ficción es siempre ficción, por mucho que un guionista se rompa las meninges intentando hacer verosímil lo que no es sino una elucubración de su mente calenturienta.

Si alguna vez han deseado poseer facultades de videncia y dedicarse a lo que esos simpáticos personajes televisivos se dedican, mejor que vayan eligiendo otra profesión menos dura. Ser vidente no es exactamente un don que concede la vida a algunos afortunados, es un castigo terrible del que nadie puede escapar nunca. No se trata de una mala racha, es vivir constantemente en el infierno.

No me estoy refiriendo, por supuesto, a los fulleros y timadores que tratan de parecer lo que no son, sino a los auténticos videntes. A esos que nunca son creídos cuando se hubieran podido evitar nefastas consecuencias para otros seres humanos y que luego todo el mundo busca para resolver tragedias que ya no está en su mano evitar. Porque el verdadero vidente no escoge lo que desea ver y rechaza lo que le molesta. Tampoco puede ver cuando los demás quieren que vea, ni entra en trance por muchos fajos de billetes que se pongan frente a su nariz.

No es una profesión que se elija, ni puedes prepararte durante años para ejercerla, como si de una carrera universitaria se tratara. En un momento determinado de tu vida surge algo que trastoca todos tus esquemas mentales y por mucho que te ocultes de ahí en adelante las personas de tu entorno acaban por darse cuenta. Entonces tienes dos opciones: convertirte en un fullero y ganar todo el dinero que puedas o intentar pasar desapercibido, huir de acá para allá, buscando el anonimato sin conseguirlo y cargar a cuestas con la cruz que te ha tocado.

Cuando tienes mucha suerte pueden pasar algunos años sin grandes sobresaltos. Eso sí, te conviertes en un vagabundo que nunca sabe dónde estará mañana. Si no tienes tanta suerte puede ocurrirte lo que me ocurrió a mí y pasarte el resto de tu vida mirando por las rendijas de las cortinas de las ventanas de tu casa, esperando ver aparecer en cualquier momento un rebaño de reporteros prestos a descuartizarte con tal de hacerte una foto, grabar unos planos de tu rostro o un par de frases en sus grabadoras de bolsillo.

Resulta curioso que algo así acabe sucediendo porque una víctima o sus familiares han conmovido tu corazón y decides ayudarlos con lo único que posees: la capacidad de ver a través del espacio y el tiempo. Hasta el vidente más endurecido y más precavido termina cayendo en la vieja trampa. Cuando das el paso sabes perfectamente que si te equivocas te crucificarán sin compasión y si aciertas rara vez alguien te lo agradecerá de corazón y en la intimidad. Lo peor que te puede pasar es que algún ingenuo eche unas lagrimitas en público y mencione tu inestimable ayuda. Y a pesar de todo no dejarás de conmoverte por la carita angelical de un niño o por el dolor profundo como el cosmos de una madre que busca a un hijo perdido.

Eso fue lo que me ocurrió a mí. Si eres un vidente auténtico deberías haberlo visto y haber salido corriendo hasta Alaska y haberte quedado allí para vivir entre los osos blancos. Me dirán ustedes y con razón. Pero no lo vi, uno nunca ve lo que desearía y aunque lo vieras no te serviría de nada mientras sigas teniendo un corazón humano dentro de tu pecho. Estás perdido. Desde el momento en que tu don se manifiesta estarás perdido y para siempre.

 

 

MI BIBLIOTECA PERSONAL XI


 

TRES HISTORIAS DE AMOR DE MANUEL VAZQUEZ MONTALBÁN

Se acerca el verano y las vacaciones -las vacaciones del jubilado son otra cosa- tiempo propicio para las lecturas “suaves”, entretenidas, con su pizca de suspense. Cuando uno se cansa de tomar el sol, del chiringuito, de remojarse, se puede buscar una tumbona y una sombrilla y disfrutar de una lectura corta y agradable, de una de esas historias que uno lee de un tirón y sin parpadear.

El detective Carvalho, uno de mis detectives favoritos, es el protagonista de estas tres novelas cortas que se leen de un tirón, disfrutando de la trama al tiempo que uno se reencuentra con el personaje en un formato distinto, el de la novela corta, que tiene sus propias virtudes y defectos. El mayor riesgo en estas historias detectivescas cortas es el de caer en la tentación de utilizar trucos baratos para librarse de una trama que por su escasa extensión es propensa a soluciones fáciles, poco trabajadas y que no requieran mucha creatividad. Montalbán no cae en lo fácil y le ayuda mucho para conseguirlo en que ya tenga un personaje perfectamente montado en otras novelas largas anteriores. Eso le evita al autor un trabajo previo, meticuloso, de montaje y hace fácil la complicidad con el lector. Ahora solo queda escoger historias que a pesar de su pequeño formato contengan la quintaesencia de las novelas largas.

Carvalho es un hombre cínico que dice no creer en nada, debido a que ha visto tanto y todo tan malo que uno le comprende, pero a pesar de ello sabe muy bien dónde está la línea roja que separa el bien del mal, el respeto al ser humano y la burda utilización de este, como un instrumento, para cualquier fin egoísta que se le ocurra al malvado, siempre tan creativo. Cuando Carvalho tiene que tomar decisiones importantes el lector sabe que siempre estará con las víctimas, con aquellos que a pesar de sus debilidades humanas nunca traspasarán la línea roja. A veces se deja llevar por la tentación de una mujer, por resbalar un poco por el hielo que asfalta las relaciones interpersonales en esta sociedad, o le da por quemar un libro, pero siempre encontrará la paz cocinando un buen plato o buscando algo nuevo y exquisito en la gastronomía de cualquier lugar. La pequeña dosis de afecto que todos necesitamos para sobrevivir, la encuentra en su amante a ratos perdidos, la prostituta Charo,y en ese increíble personaje, en lo físico y en lo psíquico, que es el bueno de Biscuter. No pide más, un buen plato, quemar un libro en la chimenea de su casa de Valvidriera, una visita rápida a Charo, entre cliente y cliente, y una conversación surrealista y casi siempre gastronómica con Biscuter. Con tan escasas ambiciones no es de extrañar que su vida privada no sufra demasiadas complicaciones. En cambio su vida profesional no deja de complicarle la vida hasta los linderos de la muerte. Y no poca culpa de ello la tiene su debilidad por las mujeres más complicadas que encuentra en su camino. Uno está tentado de pensar que Carvalho necesariamente tiene que ser un hombre muy desgraciado y que llora por las noches, a escondidas. Pero bien mirado el resto de personajes que deambulan por sus historias no son precisamente dignos de envidia, sus vidas vacías basculan entre la maldad más perversa y la tontería más supina a la hora de escoger los valores que deben gobernar toda vida. Al menos él tiene la fidelidad de Biscuter, los pechos acogedores y maternales de Charo y la posibilidad de disfrutara de un buen plato y un buen vino mientras observa cómo las páginas del libro de turno se volatilizan en la chimenea, símbolo de lo indigesto que resulta alimentarse solo de ficción y de cómo la realidad a menudo es tan vacía que hay que guardarla en el estuche de cartón de un libro, para luego quemarla, en los momentos más desesperados.

Todas las historias de Carvalho dejan un regustillo amargo en la boca, pero estos tres relatos largos o novelas cortas no dan mucho tiempo a rumiar y eso se nota en que se lleva mucho mejor la acidez de una disección o autopsia de esta sociedad que no tiene remedio y nunca lo tendrá. Si estas tres historias les saben a poco pueden continuar con otras tres, Tres historias de fantasmas, en las que el confeso agnosticismo del autor y de su personaje no salen tan mal parados, como un ateo discreto en la visita a una iglesia.

SINOPSIS

En estas tres historias de amor Calvalho se enfrenta al cadáver de una antigua amante de la que fue un extraño Pigmalión. La melancolía le puede mientras intenta encontrar al asesino que siempre hay tras todo cadáver. También debe saber qué le ha pasado a un viejo rockero, de esos que nunca mueren, pero cuyo cadáver aparece junto a la basura, como un símbolo de la degradación que todos acabamos sufriendo en esta sociedad. Y en la tercera historia una mujer amoral y tan vacía que parece un fantasma es víctima lógica y kármica de sus extraños deseos.

FICHA TÉCNICA

AUTOR: MANUEL VAZQUEZ MONTALBÁN
TÍTULO: TRES HISTORIAS DE AMOR
EDITORIAL: PLANETA
ISBN: 9788408028103
GÉNERO: NOVELA NEGRA

PERDIDO EN EL TIEMPO IV


 

PABLO MILANÉS

A UN BANQUETE SE SIENTAN LOS TIRANOS

Hay una raza vil de hombres tenaces
De sí propios inflados, y hechos todos,
Todos del pelo al pie, de garra y diente;
Y hay otros, como flor, que al viento exhalan
En el amor del hombre su perfume.
Como en el bosque hay tórtolas y fieras
Y plantas insectívoras y pura
Sensitiva y clavel en los jardines.
De alma de hombres de unos se alimentan:
Los otros su alma dan a que se nutran
Y perfumen su diente los glotones,
Tal como el hierro frío en las entrañas
De la virgen que mata se calienta.

He tocado la tecla de la reproducción aleatoria y me ha salido esta maravillosa canción de Pablo Milanés, de un poema de José Martí, el poeta más humano, más cálido, más cercano, con raíces más profundas en la naturaleza humana, que conozco. Siempre que escucho esta canción algo en mi interior se conmueve, una fibra sensible del alma se estremece. No sé si es la adecuada tras el formidable himno de Bruce que me estaba llevando al infierno en un santiamén, donde un día nací, con doos cueernoos. Tal vez sí, porque si vivimos en el infierno, si este planeta es el infierno, es por ellos.¡Malditos tiranos, dictadores de pacotilla, tragones de garra y diente! Hombrecillos que no valen nada pero que aterrorizan pueblos enteros, naciones, continentes, a toda la humanidad. ¿Cómo es posible que todo el mundo se arrodille a su paso, aterrorizados, y se dejen llevar hasta el matadero, como rebaños de ovejas baladoras?

Tenemos más miedo que vergüenza, nos cagamos en los calzones, dejamos que estos hombrecillos de garra y diente nos gobiernen, que los corruptos nos quiten el pan de la boca, que escondan sus dineros en los paraísos fiscales mientras nosotros, los proletarios, pagamos los impuestos para que ésta sociedad funcione, mientras ellos, los glotones de alma de hombres se alimentan. A un banquete universal se sientan los tiranos, los corruptos, los traficantes de armas, los traficantes de esclavos, los tratantes de personas, los traficantes de mujeres, los narcos… Y se alimentan de nuestras almas, calentando sus hierros fríos en nuestras entrañas de vírgenes ingenuas y dolientes.

Recuerdo cómo de joven escuchaba conmovido hasta las lágrimas las canciones de Victor Jara mientras era masacrado por Pinochet. No sé si entonces escuchaba también a Pablo Milanés quien musicó de forma tan hermosa los poemas de José Martí. No sé cuándo se publicó este álbum. No me extraña que no recuerde fechas, estoy perdido en el tiempo, dando vueltas y más vueltas a esta autovía infernal. Tengo que reprimir la tentación de colarme por cualquier salida para fumar un pitillo y tomarme un cafelito. Sé que me pasaría el resto de la noche, perdido, buscando el camino a casa. Mejor aguantar, daré otra vuelta a la circunvalación y clavaré los ojos en los carteles indicadores, esta vez no me puedo pasar la salida.

¡Ondia! Se apagó una farola que acabo de pasar. ¿Pero hay farolas en la autovía? Nunca me he fijado, me conformo con saber que hay luz mientras conduzco. Sí, he podido ver por el retrovisor cómo parpadeaba, como esas farolas de calle, y ahora está muerta. Se nota un trozo de oscuridad donde debería estar su franja de luz. No “pue” ser, no “pue” ser. ¡A ver si Dios me ha escuchado y se dispone a fundir las farolas mientras yo paso! Jajá. Esto se pone interesante. No creo que Dios se moleste en estas tonterías, pero tal vez las fuerzas poderosas estén de juerga, hayan decidido pasarse una noche de jolgorio a mi costa. ¡No me sorprendería! Vale, tíos, o tías, o lo que seáis, os reto a que apaguéis todas las farolas, todas las luces de la ciudad. Os reto a que abráis una puerta en el tiempo y me conduzcáis a otra dimensión. Quiero perderme en el tiempo, pasarme la eternidad dando vueltas y vueltas a esta maldita autovía, escuchando la música que jalonó mi vida.

Para el carro, colega, te estás volviendo majara. Tómatelo con calma y céntrate en lo que estás haciendo. El tráfico parece el mismo. Jajá. Estaría bueno que de repente los coches desaparecieran y me quedara yo solo, dando vueltas y más vueltas a este gusano de luz que se pierde en la noche.

A un banquete se sientan los tiranos,
Pero cuando la mano ensangrentada
Hunden en el manjar, del mártir muerto
Surge una luz que les aterra, flores
Grandes como una cruz súbito surgen
Y huyen, rojo el hocico, y pavoridos
A sus negras entrañas los tiranos.
Los que se aman a sí, los que la augusta
Razón a su avaricia y gula ponen:
Los que no ostentan an la frente honrada
Ese cinto de luz que en el yugo funde
Como el inmenso sol en ascuas quiebra
Los astros que a su seno se abalanzan:
Los que no llevan del decoro humano
Ornado el sano pecho: los menores
Y los segundones de la vida, sólo
A su goce ruin y medro atentos
Y no al concierto universal.

¡Qué hermosos versos, qué hermosa canción! Me hubiera gustado escribir el poema, me hubiera gustado ponerle la música de Pablo Milanés. Esas metáforas tan plásticas, tan contundentes. Siempre que escucho la canción pasan por mi mente la lista de tiranos que han aplastado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Imagino a Victor Jara a punto de ser fusilado en un estadio chileno, imagino a miles y miles de almas, masacradas por dictatorzuelos a quien nadie miraría si caminaran por nuestras calles vestidos de mendigos. Imagino el sufrimiento de tantos cuerpos en los genocidios que ha vivido y sigue viviendo la humanidad. Imagino cómo huyen los tiranos, rojo el hocico, y pavoridos, aterrados por la luz que brota de las entrañas del mártir muerto, como una espada de luz. Imagino cómo esos segundones de la vida, solo atentos a su goce ruin y medro, de pronto son despeñados de sus mansiones y relegados a donde merecen, mientras los mártires, con las entrañas roídas, salen a las calles y se ponen al frente de los nuevos ejércitos de la luz.

Danzas, comidas, músicas, harenes,
Jamás la aprobación de un hombre honrado.
Y si acaso sin sangre hacerse puede,
Hágase… clávalos, clávalos
En el horcón más alto del camino
Por la mitad de la villana frente.
A la grandiosa humanidad traidores,
Como implacable obrero
Que un féretro de bronce clavetea,
Los que contigo
Se parten la nación a dentelladas.

Y si acaso sin sangre hacerse puede,
Hágase… clávalos, clávalos
En el horcón más alto del camino
Por la mitad de la villana frente.
A la grandiosa humanidad traidores,

¡Qué terribles versos, diamantinos, implacables! Y sin embargo José Martí nunca pasa la línea roja, la que separa a los tiranos que hozan en el vientre de los mártires, de éstos y de sus seres queridos, que sienten brotar el odio en sus entrañas, a quienes les gustaría clavarles en el horcón más alto del camino. Sin embargo ese maravilloso verso, es la luminosa línea que separa a la humanidad de las bestias sin entrañas. Y si acaso sin sangre hacerse puede…

Siento humedad en los ojos. Y ya no sé si es por esta humanidad doliente que sigue caminando como un rebaño de corderos hacia el matadero, o por mí mismo, ahora solo, abandonado, desesperado, aferrado al volante, en una autovía infernal que no me lleva a parte alguna. Sé que estoy a punto de entrar en el delirio apocalíptico y profético que me acompaña a lo largo de toda mi vida. Sí, en mi juventud deseé ser un Victor Jara, fusilado por un ogro malencarado en un estadio repleto de llanto y dolor. Quise ser un alma grande, clavada en la cruz, para que el torpe rebaño de ovejas baladoras pudiera abrir sus ojos y ser despertado a la luz que nos hace dignos.

Ahora solo quiero perderme en el tiempo, seguir dando vueltas y más vueltas a esta autovía infernal, que las farolas se apaguen, que las luces de la gran metrópoli se vayan fundiendo, una a una, que los coches vayan desapareciendo, uno a uno, quedarme solo en la noche, escuchando mi música, perdido en otra dimensión, solo para mí. Alejarme para siempre del infierno donde nací.

Si supiera volvería a poner la canción del Bruce.

Naací en el infieeerno, con doos, con doos cueernos. Os arreebataré vueestras creencias, acaaabaré con vueestros baalidos.

Y si acaso sin sangre hacerse puede,
Hágase… clávalos, clávalos
En el horcón más alto del camino
Por la mitad de la villana frente.
A la grandiosa humanidad traidores,