UN POEMARIO NEGRO V


 

EL HOMBRE TRISTE

Era un buen hombre de mirada clara.
Joven el rostro, el alma enlutada.
El tiempo acechante robó su alegría
Cualquier camino sirve al desdichado
Cualquier destino al hombre triste.

De parcas palabras, de pulcra ropa
Siempre llevaba la sonrisa en ristre
Hasta que la vida le golpeó la cara
Con puño anónimo.
Es más fácil herir sin temor a la venganza.

Era un hombre sin miedo
Por eso hablaba sin medir las palabras.
Creía en la bondad de la gente
El mal no existe, solo la ignorancia.
Un día encontró al demonio: era su hermano.

Tenía el alma blanca, el corazón del color del cielo,
El bolsillo vacío no pesaba en su mente.
Poco era bastante y nada suficiente,
Nadie compraba su libertad
Con promesas de felicidad.
Me basta con nada
Decía sonriente.

Pero hasta quien no busca
Termina encontrando al demonio.
Fue al volver una esquina,
Nada tenía que perder
Por eso confió en su hermano
Y perdió el envite.

Puso el corazón en su mano
Sin reguardo ni ticket.
Puedes hacer con él lo que quieras,
Solo te pido me lo devuelvas un día.
Dijo y siguió caminando alegre,
Con un hueco en su pecho.
Al cabo de un tiempo
Lo encontró en el arroyo,
Brillaba entre la basura
Hasta los vagabundos
Lo habían desechado.

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