PERDIDO EN EL TIEMPO VIII


 

PERDIDO EN EL TIEMPO VIII

RICHARD WAGNER
MARCHA FÚNEBRE DE SIGFRIDO DEL OCASO DE LOS DIOSES

¡Vaya! ¡Qué cambio! Esto de la aletoriedad tiene sus sorpresas. Los dioses vienen a visitarme para indicarme el camin… no precisamente el camino al Valhalla sino el camino al infierno. Sigfrido era humano y aunque bañado en la poderosa sangre del dragón Fafner tenía su talón de Aquiles, como todos los humanos. No le sirvió de nada seducir a la diosa, a Brunhilde, convertirla en humana y destrozar su corazón con su propia muerte. Aún así no todo fue en vano, con su muerte llegó el ocaso de los dioeses, el apocalipsis, el final, por fín el final largamente ansiado. Todo se acaba, dioses y hombres, planetas y universos. Somos nada y a la nada regresamos.

Las farolas parecen haber regresado a la nada de donde un día salieron. Creo que he terminado el recorrido y comenzado una segunda vuelta. No podría decirlo con seguridad, sigo sin ver salidas, el guardamiedos no se interrumpe nunca, no hay gasolineras ni moteles, ni puticlubs de carretera, ni urbanizaciones, no hay nada, solo a lo lejos las luces de la ciudad, que por suerte aún no se han apagado. El reloj del coche parado a las 00,00, mi reloj de pulsera detenido a las doce en punto. He mirado el móvil que llevo en el asiento del copiloto, tambien ha decidido que para mí ya no habrá más tiempo. He sentido la tentación de estacionar en el andén e intentar llamar a alguno de mis contactos, para ver si tengo cobertura, si me puedo comunicar desde una dimensión a otra. No me he atrevido, es la música ideal para que todo regrese a la realidad y un camión me embista por detrás.

¿Es lo que me espera? ¿Dar vueltas a la autovía durante toda la eternidad? Esto no puede ser cierto, no puede estar pasando. Además esto cada vez se pone peor, sin farolas, sin luces, sin paisajes, urbanos o naturales. ¿Amanecerá en algún momento? No quiero ni pensarlo. Toda la eternidad en la noche eterna. El recorrido a la circunvalación me ha parecido corto. No tengo buen sentido del tiempo.

Tata-tatá…Tata-tatán…Tará-tará-tararara…tará…tará…tarará.

No está mal para tu entierro, Sigfridito. Los dioses en el Walhalla, las fuerzas poderosas, lo tramaron bien. El ataús sobre ruedas se desliza suavemnte sobre el asfalto.

Tatá-tatám-tatá-tatám…

La maldición del anillo te persigue aún, has creado una puerta dimensional al infierno y ahora te deslizas hacia la noche eterna por una autovía solitaria, apenas iluminada por los faros de tu coche. Todo es oscuridad. Las farolas han fenecido definitivamente, sería un milagro que volvieran a la vida. De momento aún puedes contemplar a lo lejos las luces de la gran metrópoli, pero me temo que eso no durará mucho.

Tata-Tatám.

Eres un cadáver consciente que escucha su propia marcha fúnebre mientras se desliza a más de ciento veinte por una cinta de asfalto sin fin, los rayos luminosos señalan el recorrido fúnebre. Nadie porta a hombros el ataúd. Los dioses están lejos, en lo alto, ocupados intentando salval el Valhalla del apocalipsis. El mundo ha desaparecido para ti, tras matar al dragón. La sangre no te protegió de las inclemencias de la vida. El amor de la diosa fue aniquilado por la muerte.

Tata-tatám…

No se puede luchar contra las fuerzas del destino. La soledad del guerrero es tu única compañía. Los recuerdos son la densa oscuridad que todo lo aniquila más allá de la cienta de asfalto. Lo que fuiste ya no existe, lo que eres se reduce a un viejo coche coriiendo a ninguna parte, lo que serás es lo mismo que ahora eres.

Tata-tatám…

Naciste de la nada y regresarás a ella, tras un eterno recorrido en la noche. Todo es fugaz. Todo es frágil, nada existe realmente. Fuiste un sueño caprichoso de algún dios en el Valhalla, un dios que ahora se ha olvidado de ti.

Tata-tatám…Tata-tatám…

Hasta la marcha fúnebre tiene su propio fin. Nada es para siempre, nada permanece. Que los dioses aleatorios me castiguen con la próxima pieza y la siguiente y la siguiente…En algún momento la alucinación perderá intensidad y volveré a reencontrarme con la realidad, se volatilizará en el aire, de donde surgió y ante mis ojos alucinados aparecerá la ansiada salida.

Tata-tatám…Tata-tatám…Tará-tará-tararara…tará-tará-tarará….

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