MI BIBLIOTECA PERSONAL XIII


MIS PARAÍSOS ARTIFICIALES DE FRANCISCO UMBRAL

Umbral siempre me ha parecido un escritor portentoso en el ámbito estilístico y también como cronista irónico de la actualidad, como un costumbrista a la altura de Larra, por él admirado y como un fino observador de la vida y de las personas. Su amplísima cultura, asimilada a la perfección, le dota de una maravillosa herramienta a la hora de escribir. Siempre he admirado a Umbral, a pesar de que su imagen en los medios siempre dejó mucho que desear. Me recuerda un poco a Dalí, un clown, un maravilloso dominador de la performance, ambos expertos en borrar el pasado, una técnica chamánica de Castaneda, de alguna manera este tipo de comportamientos tienen mucho que ver con el arte de acechar. El guerrero borra su pasado, se esconde en la niebla, es un actor interpretando a cada momento el papel que le conviene. Tras la imagen pública de Umbral está la persona que se puede percibir muy bien en este libro que el “reseñista” de la portada y contraportada tilda de “diario”. Más que un diario personal, al estilo de todos los diarios, al estilo de mi propio diario en esta página, se trata de pequeños apuntes, estampas de facetas de su personalidad, de recuerdos de su pasado, que me hacen pensar en sus artículos de prensa. Cada capítulo es un texto muy breve sobre un tema concreto umbraliano, desde su obsesión por la nariz hasta alguno de sus recuerdos de Valladolid. Siempre me quito el sombrero ante su terrible facilidad para convertir el detalle más cotidiano en una reflexión profunda, plagada de citas literarias, de sabias meditaciones casi budistas. Su estilo me encanta, tal vez en ciertos aspectos intente copiarle subconscientemente en determinadas expresiones o formas de decir de mis propios textos. Me siento muy afín a su forma de escribir, tal vez lo único que eche de menos sea ese mojarse un poco más, a nivel personal, ese poner la carne en el asador. El lector puede descubrir leyendo este libro algunas intimidades y sensibilidades de la persona que no encajan mucho con esa pésima imagen público que llegó a tener en algunos momentos de su vida,, pero yo sigo echando de menos un desnudo más integral, algo curioso porque él defiende la novela personal de Joyce o de Proust entre otros y no la novela realista, aséptica, sin embargo no es fácil desnudarse realmente en público, hace falta ser un auténtico guerrero para tomar ciertas decisiones y Umbral no lo era, aunque tal vez estuviera en el camino.

Ha sido curiosa la forma en que llegó a mí este libro. Bautista, un hombre tan práctico, no se cortó ni un pelo cuando descubrió que algún vecino estaba tirando a la basura sus libros. Se hizo con ellos y me los enseñó. Me invitó a quedarme con alguno y escogí éste de Umbral, una biografía de Jack Kerouac y otro que no recuerdo. Entre las hojas de este libro encontré una carta manuscrita de su poseedor a una amiga, un detalle intimista e intrigante. El libro era viejo y olía a libro, además la carta doblada y vieja, fechada, le daba un toque muy personal, como si estuviera espiando un detalle íntimo de una persona que tal vez esté ya fallecida, dadas las fechas. Me puse a leerlo justo tras la jubilación y me ayudó mucho por las noches a olvidarme de aquella obsesión por no cobrar la pensión. Sin duda es un libro imprescindible para los lectores de Umbral y para cualquier aspirante a escritor que busque mejorar su estilo y aprender cómo se narra cualquier cosa que a uno se le ocurra.

Invito a todos a leer este libro y a olvidarse de si el Umbral público les caía mal o muy mal. La persona que aparece en él merece la pena y el escritor es un prodigio. Tal vez la fama pudo con él como ha podido con tantos otros,, pero si somos capaces de raspar el papel de cefolán en que viene envuelto el personaje descubriremos a una gran persona, muy sensible, muy culta, a un formidable escritor y pasaremos un buen rato, porque los capítulos son muy cortos, interesantes, a veces divertidos y siempre profundos, porque Umbral era un escritor para el que la vida fue siempre mucho más que una estampita en el bolsillo.

Me olvidaba de mencionar que al ver el título me recordó una novela de un escritor galleto Carlos Martinez Barbeito y he tenido que mirar el título en la wikipedia para cerciorarme que no era el mismo. La novela de Barbeito se titula “Los paraísos artificiales” y creo que Umbral pensó en ella al poner el título, aunque no lo dice. Por cierto que la novela de Barbeito es muy recomendabale. La leí siendo un adolescente porque mi padre la tenía en su maleta de cartón de la que algún día hablaré y que fue el inicio de mi vida como lector.

SINOPSIS

Desde el primer capítulo, dedicado a la nariz, hasta sus recuerdos vallisoletanos, pasando por sus gustos literarios, tan finos, todo en el libro nos recuerda al Umbral articulista de periódico, solo que en lugar de su Madrid y sus personajes públicos, habla de sí mismo. No falta algún poema o algún cortísimo texto lírico que nos hacen intuir a un gran poeta y a una persona con la sensibilidad a flor de piel.

AUTOR: FRANCISCO UMBRAL
TÍTULO ORIGINAL: MIS PARAÍSOS ARTIFICIALES
EDITORIAL:ARGOS-VERGARA
ISBN-10: 8470174622
GÉNERO: DIARIO

 

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