PERDIDO EN EL TIEMPO XI


PERDIDO EN EL TIEMPO XI

JOHAN SEBASTIAN BACH
VARIACIONES GOLDBERG

Las manos relajadas al volante. La mirada tranquila al frente, como si la autovía fuera solo para mí. El pie pegado al acelerador, sin la menor tensión, manteniendo sin esfuerzo la misma presión. El cuerpo tan sutil como una nube de aire fresco echándose la siesta. La mente como un océano en calma, sin oleaje. He llegado a pensar que estoy muerto, solo que no recuerdo aún lo ocurrido. Tal vez me encuentre en ese estado intermedio del que habla el libro tibetano de los muertos, justo antes de que el difunto se haga consciente de haber fallecido.

No puede existir mejor música para acompañar esta placidez melancólica que me invade. Es curioso, pero tengo el pendrive repleto de música de Bach, el más espiritual de los músicos, las pasiones, las cantatas, los conciertos de Bradenburgo, el arte de la fuga, el clave bien temperado, las suites para violonchelo solo de Casals…y sin embargo la mano que maneja la aletoriedad ha esperado hasta ahora para poner una pieza del maestro.

Si estuviera muerto, pienso, habría pasado por la fase de ir recapitulando mi vida entera, como en una película proyectada a velocidad vertiginosa, como dicen que ocurre al morir. Pero mi pasado es un gran vacío, un agujero negro que se ha tragado todo y lo ha comprimido en una minúscula partícula que es mi consciencia, la sensación de ser yo.

Haciendo un esfuerzo recuerdo que me pasé décadas escribiendo compulsivamente. Toda mi obra está inacabada, docenas de novelas esbozadas, a medio escribir, pendientes de rematar. Un apartamento repleto de cuadernos, libretas, álbumes ilustrados con trozos de mis novelas, archivadores con documentación, con copias de trabajo. Alguien lo quemará todo si no aparezco, o tal vez ni se moleste en darle un final esotérico a tanta insensatez, se limitará a tirarlo todo a la basura, como restos de comida sin digerir.

Horas y horas subiendo textos a Internet que permanecerán en el más absoluto de los olvidos, nadie se preocupará de eliminarlos porque ni siquiera saben que existen en páginas que ya ni aparecen en Google porque llevan años sin recibir visitas.

VANIDAD DE VANIDADES Y TODO ES VANIDAD

Amé porque si no amas no estás vivo y yo creo que lo estoy, que lo estuve. Creo.

Nací sin haberlo solicitado en un punto de la línea temporal, sin recordar qué era antes, sin saber quién decidió sacarme de la nada. Y ahora estoy en algún lugar del tiempo, perdido. En alguna dimensión desconocida, en un universo de oscuridad del que el bing bang arrojó, como un vómito, una autovía circular, como un infierno sin principio ni fin.

VANIDAD DE VANIDADES Y TODO ES VANIDAD

¡Cuántas mañanas, tardes y noches! Un alba encdenada, un ocaso repetido hasta la saciedad. La lucha de un bípedo por sobrevivir en una sociedad donde el trabajo envilece y la falta de trabajo mata. Ganas el pan con el sudor de tu frente y con el sudor del de enfrente si eres corrupto y te crees listo.

PORQUE TODO ES VANIDAD. VANIDAD DE VANIDADES Y TODO ES VANIDAD.

Millones y millones de bípedos han surgido y se han apagado. Ya no existe el menor recuerdo de ellos. La historia es un libro infantil, repleto de monstruos malos y de algún niño bueno, empeñado en asustarles con su magia infantil.

Ta-ta…tara-rá, etc

El maestro Bach hace un repaso melancólico a la vida fugaz, mientras en la habitación de al lado el poderoso insomne intenta pegar los ojos que se abren como platos ante tantas causas para el remordimiento.

VANIDAD DE VANIDADES Y TODO ES VANIDAD

¡Tanta lucha inútil, tanta angustia sin sentido! El miedo al mañana nos hace despreciar la dulzura de una uva madura robada al pasar o la sonrisa de un niño que aún no sabe qué es el mañana.

Recorremos un camino que no lleva a parte alguna, pisoteando flores y talando bosques donde ya no cantarán los pájaros que siempre fueron felices.

No disfrutas del momento y ahora solo nos queda el recuerdo de lo que pasó a nuestro lado, mientras hacíamos cálculos con el dinero que nos permitiría vivir hasta los mil años, porque nadie muere nunca, la vida es un regalo a perpetuidad.

Incapaces de saber de la fugacidad de las cosas haces planes para cuando dentro de un millón de años tengas que trasladarte a una residencia de ancianos.

PORQUE TODO ES VANIDAD Y VACÍO.

Porque el tiempos nos engaña con la supuesta eternidad de nuestras vidas, mientras el sabio al que nunca escuchamos repite el viejo mantra.

VANIDAD DE VANIDADES Y TODO ES VANIDAD

Nos encontramos con miles de viajeros atareados, nadie se detiene para esbozar una sonrisa, para tomar una mano, para preguntar con rostro alegre: ¿Cómo te va, hermano? ¿ No querrías que te llevara tu pesado fardo hasta la próxima posada?

Y mientras las manos angelicales del gran Bach recorren el teclado, olvidado por completo de que en la habitación de al lado por fin ronca el poderoso, el tiempo ha ido fluyendo como un gran rio caudaloso desde el principio de los tiempos, arrastrándolo todo a su paso, para conducirlo al mar que es el morir. Y allí van los poderosos y los proletarios anónimos, y los políticos que intentan manejar el destino de sus hermanos, y los famosos a quien nadie ya recuerda, perdido su rastro en un universo infinito que se expande hacia la mar, que es el morir.

Gruesos lagrimones brotan de mis ojos, cayendo sobre el cuero del volante y resbalando hasta la alfombrilla, a mis pies, que es el mar a donde conduce todo, la alegría y la desdicha, la risa y el llanto.

PORQUE… VANIDAD DE VANIDADES Y TODO ES VANIDAD

Mientras recorro la autovía del infierno, a los costados de este vehículo, Pegaso alado que me lleva al Sheol, veo encenderse la oscuridad, como millones de pantallas donde se proyecta toda mi vida. Solo puedo ver un retazo de cada escena, porque la velocidad es constante, ciento veinte por hora, ni un kilómetro más ni uno menos.

Y veo a mis yoes repetir durante toda la eternidad cada instante que pasó, desde el niño que apenas reconozco, hasta ese gordito pausado y trabado que subió al coche hace unaas horas que ahora son siglos y milenios y algún día serán universos que se encienden y apagan.

PORQUE TODO ES VANIDAD. VANIDAD DE VANIDADES Y TODO ES VANIDAD

Mi rostro húmedo no se inmuta, mis ojos empañados ya no pueden ver el asfalto, pero no importa, porque alguien conduce por mí, en realidad estoy paralizado en un tiempo sin límites que me sugestiona intentando hacerme ver que se está moviendo. Yo sé que alguien ha dado al pause y la imagen está congelada.

Y mientras las escenas se suceden en las pantallas encadenadas solo lamento que el amor sea tan breve y que uno no pueda amar para siempre, a todos y a todo, porque si hay algo que podría vencer al tiempo es el amor, sin embargo no amamos lo suficiente para que eso suceda algún día. Por eso el tiempos nos aprisiona en un goteo constante de segundos que horadan la piel del alma. Somos coladores ambulantes.

Y esta vez sí, bajo la mano y retrocedo hasta el principio, cuando ya la música del más espiritual de los músicos ha terminado en una nota que ha quedado colgando, a la espera de que el movimiento de mi brazo, que ha recorrido toda la eternidad, llegue hasta el botón del “Repeat”.

Y todo comienza de nuevo, como si el universo se hubiese contraido, presto a expandirse otra vez. Ta-ta, tarará, etc etc

Mi voz surge de una caverna tan profunda como el infierno. Me asusta saber que aún poseo voz.

VANIDAD DE VANIDADES Y TODO ES VANIDAD

 

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