Etiqueta: Celebrando el día del libro

MI BIBLIOTECA PERSONAL I


Comencé a comentar los libros que había leído en una página llamada Entrelectores, en la que ahora no me encuentro, tal vez porque llevaba demasiado tiempo sin actividad y me eliminaron. En un viejo blog también tenía algunos comentarios sobre libros leídos. Ahora quiero reunir todos los comentarios en este blog, para tenerlos a mano y como copia de seguridad.

LAS UVAS DE LA IRA DE JOHN STEINBECK

Fue una de mis lecturas de juventud, cuando compraba libros de editorial Reno, muy baratos, casi los únicos que podía permitirme junto con los de Bruguera. Eran dos tomos que leí casi sin aliento. Una historia inolvidable, real, cruda, dura y que luego llevaría a la pantalla John Ford, uno de mis directores favoritos. Este primer contacto con Steinbeck hizo que siguiera leyendo su obra y se convirtiera en uno de mis escritores favoritos. Una obra imprescindible para un lector interesado en la literatura del siglo XX

La complejidad de un personaje dostoievskiano
Reseña del libro

Nueva historia de Mouchette

Los libros de Bernanos no son fáciles de leer, especialmente para un lector que busque más la diversión y el entretenimiento que otra cosa. También te puede echar para atrás el que sea un escritor católico confeso si no comulgas con sus ideas. No obstante su calidad literaria es innegable y su sensibilidad hacia el alma humana y el tratamiento de sus personajes a mí me recuerda mucho a Dostoievsky. El personaje de Mouchette, supuestamente poco más que una adolescente en la novela, es de una complejidad psicológica apabullante, entroncada también con los conceptos de bien y el mal tan peculiares de estos escritores católicos de su época, como Julien Greene o Graham Green. Resulta curioso observar que mientras la novela Lolita de Nabukov siempre ha generado polémicas, un personaje de edad parecida tratado de una forma muy diferente no ha levantado la menor polémica, aunque tengan ciertas características muy parecidas. Una novela imprescindible para quien guste de la buena literatura y sea un apasionado de Dostoievsky.

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ULISES DE JAMES JOYCE

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NOTA PREVIA: Solo mi cabezonería va a conseguir que llegue a buen puerto. Después de haber escrito toda la reseña, y antes de guardarla, se me fue todo a… (me guardo la expresión). Mi portatil debe tener algún problema, esto no va, a ver si luego le pongo el antivirus. Pero a cabezón no me gana nadie, como dice mi mujer. Así que rehago todo lo escrito.

MIS IMPRESIONES PERSONALES

Como decíamos ayer (en expresión de Fray Luis de León) compré esta novela en el barrio de Arguelles, en Madrid, allá por el año 1978. Visitaba mucho el barrio con mi amigo Antonio porque allí vivía su madre, y me acostumbré a comprar allí casi todos mis libros, en un quiosco que regentaba, si no recuerdo mal, un argentino. La edición que tengo en mi biblioteca personal es de Editorial Bruguera, de bolsillo, del año 1976. Excelente traducción de Jose-María Valverde.

Tendría yo por entonces unos 22 años y atravesaba la fase más infernal de mi enfermedad depresiva, por lo que ponerme a leer el Ulises fue más cabezonería que otra cosa. Quería conocer a toda costa una de las obras cumbre de la literatura universal y nada ni nadie me lo iba a impedir. Como hago siempre en estos casos, coloco la novela sobre la mesita de noche y así llueva o truene leo un par de páginas todas las noches, al menos dos.

Tardé un año en leerla entera, pero lo hice, así me parta un rayo. La impresión que obtuve fue que sin duda estaba ante una de las obras cumbres de la literatura universal, por su originalidad, por su estilo, por un montón de razones. Pero ello no obstante estaba claro que aquello era un verdadero ladrillo. Con el tiempo, y especialmente cuando me dediqué en serio a escribir, la releí por segunda vez, luego por tercera y hasta por cuarta. Ahora estoy pensando en leerla por quinta vez. Creo que la he exprimido bien, he sacado mucho provecho y hasta he disfrutado de ella. La considero imprescindible para todo aquel que desee ser escritor y un buen escritor.

ESTA ES LA RESEÑA QUE HICE EN ENTRELECTORES

Reseñas
UN REVOLUCIONARIO DE LA HISTORIA DE LA LITERATURA
Reseña del libro

ULISES

Publicada por
el 2 diciembre, 2011
con puntuación:

Creo que también lo compré en el tenderete de Argüelles que menciono al hablar de Proust y su Búsqueda del tiempo perdido. Una edición de bolsillo barata y en oferta.Yo estaba dispuesto a leer todos los clásicos, uno tras otro, y a cualquier precio. Necesitaba descubrirlos a todos para elegir mis favoritos y disfrutar con ellos.rnrn Por entonces, con unos 19 o 20 años, sabía muy bien quién era Joyce y que resultaba imprescindible leer su \”Ulises\”. Debo decir que para mí supuso una auténtica revolución. Había estado leyendo a clásicos del XIX y de pronto me encuentro con una ruptura, una grieta, en la historia de la literatura. Después de Joyce ya nada sería igual. Para un escritor, como es mi caso, no haber leído a Joyce, y concretamente su Ulises, hubiera sido tanto como ser un tragón o un gourmet, o como quieran denominarlo, y no haber probado nunca la paella, el cocido madrileño, los callos a la madrileña, la fabada asturiana, etc. Si no has leído a Joyce y te llamas escritor, es como si te consideraras un gourmet y nunca hubieras probado el cocido, la fabada, los callos, los riñones al jerez, la paella, etc etc. rnrn A Joyce hay que leerlo por obligación y si es posible disfrutarlo con pasión. La lectura del Ulises no es fácil y hay que tomárselo con calma. Lo mismo que si te tomas deprisa y corriendo una buena fabada… Puede haber gases. Si sufres de indigestión con su lectura, déjala y retómala meses más tarde o años. En algún momento un lector lo disfrutará y aprenderá mucho. Eso sí, hay que prepararse, vaciar el estómago, pedir un buen vino, meterse en un lugar discreto y comenzar con la fabada, sin prisas, degustando cada cucharada, y si luego sientes ganas de eructar… te tomas un buen Rioja o un Ribera del Duero y te levantas y estiras las piernas y miras la decoración del cuarto… y… Me da igual lo indigesta que sea una fabada, soy asturiano, me las como desde niño y disfruto como un enano. Recuerdo la primera fabada que comí. Era de Litoral, de bote, y agarré una buena indigestión y tuve gases. Porque era niño y tragón y me la comí toda, toda. Con el Ulises pasa lo mismo. Precaución, eso sí, pero a disfrutar.

SINOPSIS

Como saben todos los que hayan oído hablar de esta obra, la acción transcurre en Dublín y es la historia de un día en la vida de Leopold Bloom, el protagonista, un agente publicitario, de su mujer Molly, cantante profesional, y del joven Stephen Dedalus, que si no recuerdo mal protagonizaría su novela Retrato del artista adolescente. Sigue el patrón de la Odisea de Homero y como imaginarán, teniendo en cuenta que son más de mil páginas, la odisea es considerable. El diálogo interno del protagonista es fantástico y revolucionaría para siempre la forma de escribir de los autores que le siguieron.

FICHA TÉCNICA

AUTOR: James Joyce.

TÍTULO ORIGINAL: Ulysses.

EDITORIAL: Bruguera Libro amigo-Lumen 1976.

ISBN 84-02-06644-5

GÉNERO: Narrativa.

Slictik

Postdata: Pronto subiré la biografía y bibliografía de Joyce a Efemérides.

Parafraseando el diálogo interno de Leopold Bloom: “César… Cesitar… eres tan cabezón que un día te vas a comer las paredes, solo porque alguien te diga que no se pueden comer… especialmente si te lo dice tu mujer… Fuiste guardando cada párrafo que escribías, para que no te volviera a pasar lo mismo y luego escaneaste la portada de tu libro y lo subiste a tu blog y copiaste la URL aquí y resultó que el tamaño era enorme, y lo volviste a recortar y lo volviste a subir, y resultó que seguía siendo enorme, y decidiste copiar la URL de la fotito, sin editar, y te quedó muy pequeñita, y decidiste copiar la foto de la portada del libro que aparece en “Entrelectores” y luego decidiste copiar la reseña que hiciste allí… y luego, que es casi la hora de comer y no has desayunado ni te has quitado el pijama… y como se entere tu amada Conchi, te va a dar detrás de las orejas y lo tendrás bien merecido… Y todo porque se te ocurrió encender el ordenador para que se fuera encendiendo con su parsimonia habitual y su pausado vivir y así poder usarlo después del desayuno. Y viste un folleto sobre el arte de la creación mental que tenías al lado del ordenador para subir un texto a tu blog, el Guerrero impecable, y ya te liaste, César, Cesarín, idiotín, que te lías como una madeja y eres un adicto a toda clase de creación y te lías y te lías… ¡Oh my God! Que Dios me perdone, pero no volveré a hacer esto otra vez. Y ahora ponte a hacer todo lo que tienes pendiente, incluida la comida, para que tu Conchi lo tenga todo listao cuando regrese agotada del trabajo y luego… m… no lo volveré a hacer nunca… nunca… nunca…

Y esto sería una imitación humorística y no demasiado literal, pero sí bastante, de un monólogo interno del cuitado de Leopold Bloom, que es casi tan cuitado como Cesarín.

Y tuviste que subir la dichosa fotito, aunque fuera como archivo adjunto, por c… que tú eres más cabezón que nadie. Y ya no vas a desayunar, que son las trece horas… y no te has afeitado. Que Dios me coja confesado.

Y lean, lean el Ulises de Joyce, y disfruten del diálogo interno del bueno de Leopold, que sois como dos gotitas de agua, Cesarín, majín.

NOTA: Aprovecho que en mi relato “La rebelión de los libros” que estoy subiendo al hilo “Celebrando el día del libro” se mencionan unos cuantos libros escogidos y robotizados, para subir aquí las reseñas que de esos libros hice en mi página de Entrelectores.

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EL PODER Y LA GLORIA

Publicada por
el 30 noviembre, 2011
con puntuación:

Recuerdo que con dieciocho años comencé a comprar libros para iniciar mi biblioteca personal. La mayoría de ellos eran de la colección Reno de Plaza y Janés. Eran baratos, ediciones completas y fáciles de leer, aparte de estar muy bien editados para su precio (después de más de treinta años aún se conservan en buen estado. Creo recordar que compré el Poder y la gloria junto con Cada hombre en su noche de Julien Green. Ambos autores formaron parte de mis favoritos desde aquel momento y nunca han dejado de serlos. Una de las características que más me gustan de Graham Greene es su facilidad para la narración, un estilo sencillo pero cien por cien efectivo. Ninguna de sus novelas me aburrió nunca. Son obras maestras de la literatura y sencillas y divertidas de leer. Sus personajes son antológicos, como este cura, protagonista de la novela. Cualquiera de sus obras merece al menos una primera lectura. Ésta en concreto también forma parte de mi lista de relecturas.

La novela cuenta la historia de un sacerdote católico romano quien se encuentra en el estado mexicano de Tabasco durante la década de 1930, un tiempo en que el gobierno mexicano luchó por suprimir a la Iglesia Católica Romana en varias áreas del país, época conocida como la Guerra Cristera.

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CADA HOMBRE EN SU NOCHE

EDITORIALPLAZA &JANÉS S.A. /COLECCIÓN RENO/ TÍTULO ORGINAL “CHAQUE HOMME DANS SA NUIT”. RADUCCIÓN DE J. FERRER ALEU. PORTADA DE R. COBOS-DEPÓSITO LEGAL B.43.689-1969/50 pesetas. BIBLIOTECA DE SLICTIK.

Cada libro llega a nosotros en el momento más adecuado, llama a nuestra puerta cuando más lo necesitamos -¿o es al contrario?- y se queda, con los ojos cerrados, esperando una señal por nuestra parte.

Los libros son una pequeña pócima, en la que el autor encierra un perfume, que lo quiera o no, huele a su propia vida. Por eso los libros no son objetos muertos, sino puentes escritos, por los que el lector puede pasar al encuentro de otras vidas.

Leí por primera vez “Cada hombre en su noche” a los dieciocho o diecinueve años. Ya conocía a Julien Green gracias a la lectura del libro de un belga, creo recordar, llamado Charles Moeller, y titulado “Literatura del siglo XX y cristianismo”. Lo encontré en la pequeña biblioteca que los frailes ponían a disposición de los futuros novicios en una pequeña sala de aquel colegio de Fuenterrabia-Ondarribia, cercano a Irún y a la frontera con Francia, donde transcurrieron tres años de mi vida, entre los quince y los dieciocho.

Aquel libro de Möeller me abrió nuevos horizontes, gracias a él oí hablar por primera vez de un tal Julien Greene, de Graham Greene, de Bernanos, de Henry James, de Maxence Van ders Meers y de bastantes escritores de gran altura, etiquetados por Möeller de “cristianos”, aunque si bien algunos de ellos se reconocen católicos, su obra va mucho más allá de sus creencias.

Por eso cuando me acerqué a mi librería habitual, dispuesto a gastarme la propinilla del mes -que mis padres daban al joven de dieciocho años para que se “divirtiera”, con gran sacrificio por su parte- en un libro de bolsillo (mi presupuesto no daba para rústica) y me di de bruces con una novela titulada “Cada hombre en su noche” mi corazón comenzó a latir aceleradamente. Efectivamente era de Julien Greene, un autor al que ansiaba echar el guante desde que leyera el excelente estudio del belga.

En la portada del libro, que aún conservo en mi biblioteca particular, aparece un dibujo de un joven a punto de subir una escalera. Su mirada se detiene en la estatua de una mujer que porta una antorcha en su mano derecha y cuyas curvas se disimulan bajo ropajes que la cubren de los pies a la cabeza. El dibujo no es muy bueno y además parece hecho a propósito para superar la ridícula censura de aquellos años de la dictadura franquista. En lugar de pintar la estatua desnuda (lo que hubiera estado más acorde con lo que se quería explicitar: la lujuria del protagonista) la cubre con una túnica que nos hace pensar en cómo el joven lujurioso puede sentirse atraído por ella.

En la solapa el burócrata de turno de la editorial escribe: “Cada hombre en su noche narra la historia de Wilfred Ingram, personaje que esconde tras una imagen de fe y de pureza, la búsqueda y la obsesión del placer”. Si no hubiera leído el ensayo de Möeller seguro que habría pensado en una especie de novela “porno” capaz de poner los dientes largos al jovencito de dieciocho años que yo era entonces.

Me aferré al libro como un buitre y pagué apresuradamente su importe. En mi recuerdo aparecía la cifra de 25 pesetas de entonces, aunque acabo de comprobar que en la solapa aparece el precio de venta al público: 50 pesetas. Debí salir como alma que lleva al diablo, no con el ansia de sumergirme en una novela repleta de lujuria desenfrenada, sino debido al exceso de emotividad que es uno de los defectos de mi carácter. Entonces era capaz de emocionarme hasta las lágrimas al encontrar entre mis manos un libro largamente ansiado.

Para un joven recién salido del férreo nido del colegio religioso, donde me estuve preparando para el sacerdocio, casi cualquier cosa podía ser objeto de mi pecaminosa lujuria, hasta el puritano dibujo de la portada del libro. A pesar de ser muy consciente de la calidad de la novela, también esperaba con cierto morbo encontrarme con escenas de sexo más o menos explícito.

Debí subir las escaleras de dos en dos y encerrarme en mi habitación (vivía con mis padres en un pisito de alquiler) donde me tumbaría en la cama, tal como estaba, disponiéndome a leer, pausada y concentradamente, la breve biografía de la solapa, las tres frases del burócrata sobre el contenido de la novela y el primer capítulo.

Seguro que luego cerré el libro y respiré con agitación, pensando en el gozo que me produciría su lectura durante la noche, que acostumbraba a pasar en vela, leyendo y escuchando en la radio al loco de la colina. Aún no había encontrado trabajo, a pesar de mis esfuerzos, y prefería aprovechar la noche, el mejor momento del día, leyendo, que madrugar (me levantaba a la hora de comer, a pesar de las protestas de mi madre).

Enseguida me identifiqué con el protagonista, un joven católico, por tradición familiar, aunque no practica una religión en la que no cree demasiado. Sin embargo aún tiene clavado en el subconsciente el concepto de pecado y de castigo. Carece de cultura y su obsesión son las mujeres, algo que dada su juventud y soltería no parece excesivamente “pecaminoso”.

Su vida es anodina, aburrida, no se diferencia mucho de la nuestra. Trabaja en la sección de perfumería de unos grandes almacenes y su jefe y sus compañeros de trabajo no son precisamente para tirar cohetes.

Julien Greene es una especie de narrador de género negro, eso sí, un tanto “sui géneris”, porque en sus historias apenas aparecen cadáveres y el suspense está menos en saber quién mató al fiambre de turno y sus motivos que en saber hasta dónde llevarán a los personajes sus emociones y pensamientos, su carácter.

Hace algún tiempo mi hija Sara (a quien había dejado leer un par de novelas cortas del autor, acuciado por su interés en conocer nuevos autores y ampliar sus horizontes de lectora compulsiva, como su papá) me comentó que las historias de Julien Green tenían un suspense “muy raro” (el género policiaco es uno de sus favoritos), aunque eso no impedía que le gustaran mucho.

Le expliqué mi teoría de que el auténtico suspense está más en saber a dónde nos conduce la vida y cómo se enfrentarán a ella los personajes de la novela que en conocer el nombre y los apellidos del supuesto asesino. Es más interesante conocer la vida íntima de un personaje que saber si fue el mayordomo quien mató al señor de la mansión.

Aquí Julien Green entronca con la magistral narrativa de Dostoyevski y se parece mucho a autores como Graham Greene o Bernanos. Entre la realidad exterior y la interior escoge la segunda, porque sabe que lo que realmente nos interesa es lo que sucede en el interior de nosotros mismos, el resto es puro divertimento que nos aleja de los auténticos problemas, irresolubles, que bullen en nuestra consciencias.

El hecho de que elija el mundo interno como el universo donde se desarrolla su narrativa no lo hace menos ameno y misterioso. Al contrario, gracias a su prosa magistral descubrimos que en realidad nuestros pensamientos y emociones son infinitamente más interesantes de lo que nunca nos atreveremos a pensar.

Sus personajes también se benefician de esta elección. Su solidez, su entidad, “su carne” brota de lo que ellos viven por dentro y no de lo que sucede a su alrededor. Para ello no necesita desvelar todos y cada uno de sus pensamientos y emociones, ni siquiera la totalidad de su vida pasada. Nos basta con un atisbo de lo que ocultan, de lo que han podido ser sus vidas, para que el interés y el suspense se intensifiquen.

Es sintomático, por ejemplo, que un personaje secundario, en cuanto a la extensión de páginas que ocupa en la novela, aunque no en cuanto a la importancia que tiene en la trama, esté tan bien construido y resulte tan interesante para el lector que muy bien se habría podido escribir una nueva novela con él de protagonista. Se trata de un extraño loco, cuya patología y las circunstancias que la provocaron permanecen en una adecuada semipenumbra. Su relación con el protagonista se produce de manera misteriosamente casual –aquí aparecen claramente las fuerzas del mal, en cuyo manejo Julien Green es un verdadero maestro- y desembocará en un sorprende e irreversible final.

Ya por entonces sentía una gran fascinación por este tipo de personajes, aunque durante la primera lectura de la novela estaba bien lejos de suponer que con el tiempo yo llegaría a ser un loco tan apasionante, para mí como autor, como lo era él. Curiosamente este personaje tiene el mismo nombre que el que da título a la novela de Henry Miller, “Max y los fagocitos blancos”. Los hubiera relacionado de inmediato a los dos si por entonces hubiera leído la novela de Miller, pero aún me restaban algunos años para hacerlo.

El tratamiento que hace J. Green del mal no puede ser más misterioso y sutil. Como en Bernanos el mal no está claramente definido, ni puede ser encarnado en un hombre concreto, permanece en el aire, como un tóxico invisible, envenenándolo todo y haciendo que las circunstancias más anodinas se acaben transformando en el frío rostro del destino, de un Satanás, tan invisible como omnipresente.

La novela me fascinó y es posible que la releyera una segunda vez, ya que la propina de mis padres rara vez me daba para comprarme una segunda novela antes de cobrar la próxima.

A lo largo de los años la he releído varias veces y siempre con la misma o parecida fascinación. Creo que dentro de la obra de Green ocupa un lugar destacado, aunque otras tal vez la superen en la concepción global de la historia y en ese ambiente de pesadilla que acaba por atemorizar al lector un poco sensible. “Cada hombre en su noche” es una novela para leer de un tirón, sumergidos en su ambiente como buceadores en aguas profundas. No se trata de una novela para católicos que crean en el pecado y en su correspondiente castigo, sino para lectores sensibles que hayan percibido alguna vez el misterio de la vida y casi tocado con su mano temerosa el mal que pulula a nuestro alrededor.

Si aún no conocen al autor es una excelente manera de comenzar a conocerlo. No es un bestseller a la moda, sino uno de esos libros que dejan huella. La que dejó en mi vida es imborrable. Creo que el libro llamó a mi puerta en el momento oportuno y la lección que traía consigo resultó inolvidable.

Sinopsis

Una de las obras cumbre de Julien Greene. El autor es ya un clásico, uno de los novelistas más importantes del siglo XX. Considerada como una obra religiosa, católica, cristina, y su autor como uno de los escritores cristianos más importantes de todos los tiempos, la novela trasciende cualquier etiqueta y categoría. No deja indiferente, seas creyente o agnóstico, es humana y sobre todo es una obra maestra de la literatura.

DÍA DEL LIBRO 2015


*Monumento a Cervantes en Alcazar de San Juan

Quiero homenajear a Cervantes y al Quijote en el día del libro. Tal vez cuando lo escribí, hace años, no me centré lo suficiente en el libro. Espero hacerlo algún día con más tiempo. El Quijote fue el gran libro de mi vida porque me abrió horizontes impensables, como lector y como escritor. Me costó un poco su lectura porque no es fácil, aunque siempre merecerá la pena para un buen lector y sobre todo para quien desea ser un buen escritor.

No quiero dejar transcurrir este año sin hacer mi humilde y peculiar homenaje al Quijote, sin duda uno de los libros de mi vida, sino el libro de mi vida por excelencia…Hace unos años inicié una de mis interminables series, intentando homenajear al Quijote reconstruyendo sus personajes y su historia en un entorno moderno. Tras darle muchas vueltas elegí la Mancha como el lugar más adecuado para situar la acción y los años sesenta como el tiempo que me venía bien para que Luis Quixote sufriera el delirio, por ingestión de hierbas, que le haría creerse el mítico D. Quijote…

Al tiempo que imaginaba y rumiaba las incidencias de esta historia fui buscando nombre para los personajes. No podían llamarse D. Quijote y Sancho Panza por respeto a Cervantes y porque aunque estuvieran basados en estos personajes inmortales la distancia que les separaba de ellos era astronómica… Luis Quixote y Paco Sancho fueron, finalmente, los nombres que más me gustaron. Sin embargo el problema básico era convertir en loco a Luis Quixote sin que pareciera una tomadura de pelo demasiado descarada. Tras darle muchas vueltas en el magín no se me ocurrió mejor idea que convertir a los personajes en hippies que regresaban a España desde San Francisco (USA) para saludar a sus familiares tras una larga ausencia…. Montados, Quixote en una vieja Harle Davidson y Paco Sancho en una destartalada moto sin pedigrí, se detienen a descansar en un motel de carretera cuando Luis Quixote decide fumarse la hierba que le han facilitado unos amigos norteamericanos de ascendencia india. Alguien debió mezclar algún hierbajo psicotrópico de rara ascendencia con el resto de las hierbas, marihuana y otras igualmente conocidas, porque al cabo de un tiempo los ojos se le quedan en blanco y tras un periodo de semiinconsciencia comienza a delirar, ante el pasmo, primero, de su buen amigo Paco Sancho, que luego sufre un ataque de pánico….

Luis Quixote está acostumbrado a las burlas que desde niño sufre de todo el mundo debido a su apellido, Quixote, de ascendencia gallega, su padre lo era, si bien su madre procedía de la Mancha, concretamente del Toboso. Esas burlas le impulsaron a leerse el Quijote de cabo a rabo, con el fin de rebatir las burlas y tener argumentos sólidos contra sus burladores. No es pues extraño que en su delirio llegue a creerse el auténtico Quijote, resucitado de entre los muertos ficticios. Como tal comienza a hablar y conducirse….

Con gran dificultad Paco Sancho convence a Quixote para continuar camino hasta el próximo hospital. Antes llegan a una venta, donde Luis Quixote decide pernoctar, no sin antes comer alguna cosilla ya que las hierbas de han producido un apetito feroz… Esa noche exigirá ser nombrado caballero andante por el ventero y de esta forma se inician sus aventuras modernas como nuevo Quixote….La idea no era mala, pero el primer episodio no me convención. Me pareció flojo y la historia quedó bloqueada y aparcada, sin perjuicio de que en cualquier momento pueda ser reiniciada con más ánimo y mejores logros….

Don Quijote es el personaje de la historia de la literatura que más me impresionó y conmovió, junto con su escudero Sancho Panza. Los personajes de locos me interesan desde siempre por motivos personales, pero hay en D. Quijote y Sancho tal humanidad, tales hechuras literarias y sobre todo esa profundización en la naturaleza humana que los hace inmortales, que ya no pude despegarme de ellos. Resultan actuales en toda época y circunstancia. No es pues extraño que un escritor sienta deseos de resucitarles, recreando su peripecia vital. Recuerdo ahora la novela de Andrés Trapiello, por poner solo un ejemplo actual, sin olvidarme del ensayo de Unamuno….

Me hice con el Quijote, en la edición de bolsillo de colección Austral, cuando estudiaba sexto de bachillerato. No habría cumplido aún los dieciseis años y continuaba mis estudios, interno en el colegio religioso, ahora en Fuenterrabía (Ondarribia como se llama ahora). … Puede que lo comprara con la escasa propina que recibía de mis padres o tal vez fuera producto de alguno de los premios que conseguí por trabajos para la revista del colegio, en todo caso me puse a leerlo con reverencia, como se merecía esta obra maestra de la literatura universal….

Dado mi carácter colérico, mi obstinación y cabezonería, tuve que elegir el peor momento de todos los posibles. Quedaban menos de quince días para los exámenes finales, que esta vez serían en el instituto de Irún… Hasta entonces nos examinábamos en el propio colegio y las notas eran admitidas como válidas por el Ministerio de Educación. Puede que ese año cambiaran la legislación, el caso es que nos teníamos que examinar por libre en el instituto…..

Toda mi vida de estudiante fue un estudiar sin respiro, desde el primero al último día del curso. Necesitaba de la beca para poder seguir estudiando, de otra forma me hubieran hecho regresar a casa. Yo no quería ser minero, me asustaba trabajar en el fondo de una mina y ese era mi único porvenir, a poco que fuera un poco realista. Planificaba el curso aprovechando todas las horas de estudio de que disponía, sin concederme un respiro. La última semana acostumbraba a repasar con calma, sin agobios, cada una de las asignaturas….

La mayoría de mis compañeros hacían todo lo contrario, se tiraban a la bartola durante el curso y la última semana hincaban el codo con desesperación, incluso por las noches se escondían en los servicios o estudiaban, con una linterna, bajo las mantas. Intentaban memorizarlo todo, en una gesta que bien hubiera podido cantar Homero, se haber sido un vate moderno…Algunos lograban aprobar y hasta hubo quien igualó o superó mis notas, que no eran nada malas. Esto me enfurecía, me encolerizaba hasta extremos ridículos. No me parecía justo, ni mucho menos, el que yo tuviera que hincar el codo durante todo el año, mientras a ellos les bastaba con una semana. Lo mismo me ocurre con casi todo. Si tengo cultura es porque soy autodidacta, porque me leía todo lo que caía en mis manos, hasta los anuncios luminosos de las tiendas. Mis padres no pudieron darme una carrera universitaria. Entonces pensaba en hacer psicología o periodismo…
Escribo palabra tras palabra, día tras día, sin lograr grandes cosas, más bien me mantengo en una “áurea mediocritas”. Otros se han consagrado como escritores a edad temprana y dudo que hayan tenido tiempo para escribir más que yo. Eso me demuestra que no soy un hombre del renacimiento, sino un apasionado currante de la cultura. No tengo nada de genio aunque sí de trabajador infatigable. Puede que sea injusto, pero es así y debo aceptarlo…Aquel final de curso no lo había asumido. La juventud es rebelde por naturaleza. En venganza decidí leerme el Quijote durante las horas de clase que los profesores nos dejaban para preparar los exámenes finales. No recuerdo si había ganado el curso con un trabajo para la revista o lo había comprado con mi magro estipendio mensual. Se trataba de una edición de bolsillo de Espasa Calpe, Colección Austral, que aún conservo en perfectas condiciones aunque la versión que leo ahora tiene la letra mucho más grande y está ilustrada…. Los compañeros me miraban con sorna –el empollón nos restriega por los morros que se lo sabe todo y no necesita ni repasar- y yo a mi vez les miraba con rabia…. Los primeros capítulos me resultaron muy indigestos. No estaba acostumbrado al lenguaje cervantino, barroco y arcaico. Sin embargo pronto los personajes de D. Quijote y Sancho se agigantaron en mi fantasía. Comprendí, aunque solo fuera superficialmente, lo bien trazados que estaban y la soterrada rebeldía que Cervantes sentía hacia la sociedad en la que vivió, alimentada culturalmente por libros de caballería, la mayoría mal escritos y sin pies ni cabeza. Algo así como los actuales culebrones televisivos o los reality shows de aquel tiempo. No le gustaba el mundo que le había tocado en suerte, tan injusto o más que el actual. Tras la socarronería de las situaciones que tan bien se describían en la novela, se podía percibir claramente la crítica social y el profundo análisis de la naturaleza humana….

Me dejé absorber en su lectura y sin darme cuenta se me echó encima el día fatídico. Aprobé todas las asignaturas, aunque con notas mucho más bajas de lo que en mí era habitual. Todas menos una. Me suspendieron en arte. ¡En Arte! ¡Con lo que a mí me gustaba el Arte! Era una vergüenza. Comprendí que un repasito a tiempo me hubiera venido muy bien, pero encandilado por el Quijote y sobrado de orgullo me encontré con una calabaza que hube de regar durante todo el verano…

De esta forma tan chusca me inicié en el Quijote. Durante años releería capítulo a capítulo, con algún que otro descanso, pero sin olvidarme de cumplir con una tarea, que me había impuesto planificando ya mi futura vocación de escritor. Curiosamente cuanto más profundizaba en la inmortal obra más deleite encontraba en ella…

Sin ponerme a idealizar hasta el ridículo un libro que no deja de tener sus grandes defectos, como toda obra humana, por muy maestra que sea, lo cierto es que el tiempo, que todo lo destruye, no ha erosionado gravemente la que puede considerarse primera novela en la historia de la literatura… Si el lenguaje es anticuado –no en vano han pasado cuatro siglos- lo cierto es que sigue siendo espejo del buen hablar y del buen escribir. Pocos son los que actualmente no aceptarían un elogio en el sentido de “ escribes como Cervantes” o “tienes un estilo cervantino”… Si bien es cierto que la narración lineal a menudo se interrumpe con otras historias, pastoriles o de temática diversa, también lo es que el Quijote es una historia bien estructurada, amena, llena de hallazgos y bellezas sin cuento. Hoy podríamos decir que la novela Quijote sufre con frecuencia la enfermedad del culebrón –interrupciones sin cuento que retardan el ritmo narrativo- y una prolijidad descriptiva que nos recuerda que en tiempos de Cervantes no existía el arte cinematográfico… El lector siente la tentación de saltarse esos largos incisos, así como la de intentar traducir al castellano actual muchos términos que resultan chocantes, acortar párrafos y podar frases que parecen no terminar nunca. Sin embargo basta con esforzarse un poco para que el lenguaje del Quijote resulte tan atractivo que hasta yo mismo he intentado imitarlo en la historia de Luis Quixote y Paco Sancho. Hacer hablar a Luis Quixote de temas actuales, utilizando una imitación del lenguaje cervantino, puede resultar extremadamente divertido. Lo mismo que imaginar al mismísimo Quijote caminando por nuestras calles, vestido con la ridícula parafernalia que tan bien describe Cervantes…

Los personajes, aparte D. Quijote y Sancho, están trazados de tal manera que el lector podría imaginárselos frente a sus narices con toda nitidez. Ahora mismo me viene a la memoria Ginés de Pasamonte o Ginesillo de Parapilla (cito de memoria) el malo más malo de todos los culebrones habidos y por haber. Un malo auténtico, que pone los pelos de punta, no como las imitaciones ridículas que se han dado en llamar “malos cinematográficos” o esos canallitas de los culebrones televisivos que nos hacen reír, hasta sin ganas, porque su maldad es tan divertida como la de una marioneta dando garrotazos a otra. El resto de personajes, desde el famoso vizcaíno a los duques, pasando por Maritornes, el ventero o cualquiera de los innumerables secundarios de lujo, como se dice en el argot cinematográfico, que pululan por las páginas del Quijote, son absolutamente maravillosos, trazados con mano maestra que conoce muy bien la condición humana. Resultan apasionantes para cualquier escritor que disfrute creando personajes de ficción. Uno podría centrarse en cualquiera de ellos y escribir una novela completa. Este dato por sí mismo indica, bien a las claras, la entidad de todos y cada uno de los personajes de esta obra maestra…

Mi admiración por ella me llevó a intentar resucitar a D. Quijote y Sancho Panza, los auténticos, no a los patéticos remedios –Luis Quixote y Paco Sancho- que me inventaría más tarde. Los imaginé paseando por nuestras modernas calles, entre el humo de los tubos de escape de los coches y cargando contra los semáforos, como gigantes de tres ojos. La tarea escapaba a mis posibilidades y sólo el amor por estos personajes me llevó a imaginar que podría traerlos a la vida con un mínimo de éxito…

Continuo siendo un apasionado lector del Quijote. Ahora mismo estoy releyendo la historia del Curioso impertinente, otro de los numerosos incisos de la novela –en realidad una novela corta- y a pesar de lo desfasado e ingenuo de la anécdota que da pie al relato, de lo insufrible que a veces resulta tanta prolijidad, las frases tan largas, el estilo tan recargado, me fuerzo a ello porque no hay texto en la literatura castellana donde uno pueda aprender tanto a poco que se esfuerce uno…

Aconsejo la lectura del Quijote en su versión original, sin podas y sin trasponer su lenguaje al castellano moderno. En una primera lectura el lector se puede saltar los incisos, leer capítulo a capítulo, haciendo pausas, tomándose su tiempo; leer otra novela moderna y retomar el siguiente capítulo al cabo de un mes, por ejemplo. Hay momentos del Quijote que son antológicos, que ningún lector debería desconocer y para el escritor que desea llegar alto algún día el Quijote es un espejo mágico, donde encontrará todo lo que anda buscando y aún más cosas que ni se le ocurriría buscar…Este es mi pequeño homenaje al Quijote en su cuarto centenario. Les aseguro que merece la pena el esfuerzo, lo mismo que el que supone leer el Ulises de Joyce o A la busca del tiempo perdido de Proust.

SICCIONARIO SOBRE EL DÍA DEL LIBRO


VERSIÓN DEL EMÉRITO ACADÉMICO MR. SLICTIK

 

http://www.sonymage.es/foro/viewtopic.php?f=59&t=16073&p=145774#p145774

LIBRO: libro.

(Del lat. liber, libri).

1. m. Conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen.

2. m. Obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte. Voy a escribir un libro. La editorial presentará el atlas en forma de libro electrónico.

3. m. Cada una de ciertas partes principales en que suelen dividirse las obras científicas o literarias, y los códigos y leyes de gran extensión.

4. m. libreto (‖ obra dramática).

5. m. Contribución o impuesto. No he pagado los libros. Andan cobrando los libros.

6. m. Der. Para los efectos legales, en España, todo impreso no periódico que contiene 49 páginas o más, excluidas las cubiertas.

7. m. Zool. Tercera de las cuatro cavidades en que se divide el estómago de los rumiantes.

VERSIÓN DE LA R.A.G.E.

LIBRO:

-Del latín liber, que significa libre. Soy libre cuando leo un libro, soy esclavo cuando miro la tv. Soy libre cuando escribo un libro, soy esclavo cuando dejo que me escriban en los ojos lo que les de la gana.

-LIBRO cuando no trabajo y leo un libro, si es muy interesante y divertido libro dos veces. La mejor calidad de vida y el mejor ocio se consigue con un buen libro, si es con dos, la calidad mejora y así sucesivamente.

Me gustaría librarme del trabajo con un buen libro y que me pagaran por escribir, ya que por leer creo que no pagan a nadie, y por escribir… muy poco salvo que tengas suerte en la vida.

LIBRO: Cuando lleno las cuatro cavidades de mi estómago suelo leer pocos libros, el libro alimenta el espíritu, pero no se nota, salvo que uno esté muy atento.

CLASES DE LIBROS.

BUENOS, MALOS Y REGULARES: Según el lector, el crítico, el autor… los libros pueden ser como las personas, cada uno de su padre y de su madre. Hay quienes además los califican de morales o inmorales, como si un libro pudiera matar (los hay que matan de aburrimiento) o fuera corrupto o… Hay tantos libros como autores y los autores pueden ser tan malos escribiendo un libro como viviendo su vida. Por mi parte me conformo con leer y luego opinar, si un autor no me gusta no lo vuelvo a leer, si un libro no me gusta, jamás lo releo. En cuanto a juicios éticos dejo que los autores vayan al infierno si han sido muy malos o al cielo si han sido muy buenos, quemar en la hoguera me parece fascista y censurar a un escritor algo tan peligroso como asomarse a un precipicio y balancearte hasta que caigas.

FUTURO DEL LIBRO

Hay quienes dicen que el libro digital acabará matando al libro de papel. No lo creo. Diría que el libro de papel es como una buena esposa, que además es buena amante, que además es una excelente cocinera, y compañera, y amiga y… Quienes quieran echar una cana al aire con un libro electrónico me parece bien, si además te sirve para coleccionar libros y construir la biblioteca de Alejandría en formato digital, mejor que mejor, si puedes llevártelo en tren o en avión, a la playa o a la montaña… y no se estropea, formidable. Digamos que hay quienes nunca repudiarán a su esposa y otros que se echan amantes dónde y como pueden. Un libro de papel no es una esposa, aunque lo parezca, y un libro electrónico no es una amante, aunque con las prisas del mundo moderno las amantes se van pareciendo cava vez más a los libros electrónicos. No digo que sea ético o no, tampoco me meto en las relaciones sexuales de nadie. Cada cual a disfrutar a su manera.

FUTURO DEL LIBRO, DEL ESCRITOR, DEL NARRADOR, DEL SER HUMANO

Me dice Kart Future, que ha venido huyendo del futuro al presente a través de un agujero de gusano y huyendo del futuro como gato escaldado del agua fría, que en el futuro habrá robots-libro que se rebelan, antes habrán pasado por el holo-libro, el libro incrustado en las gafas de sol y toda una amplia gama de variantes. Que hay quienes aún conservan sus bibliotecas de libros de papel y sus propias imprentas y sus ferias del libro y sus rastrillos del libro de ocasión y que son considerados raros pero inofensivos.

En cuanto al escritor, se puede escribir con las manos (bolígrafo o lapicero, entonces se llama manuscrito, o con los dedos sobre teclado, entonces se llama escritor virtual) o se puede narrar con la palabra salida de la boca a un procesador de textos idiota o se puede ir al monte, hacer una hoguerita de nada y contar viejas historias, verbalmente. El narrador siempre existirá mientras exista el ser humano, otra cosa es que el ser humano dure mucho. El día en que nadie cuente historias desaparecerán hasta las películas de Matrix y los videojuegos, ¿quién sino iba a narrar las historias?

DERECHOS DE AUTOR, Copyright , Derechos de propiedad intelectual…

Todo escritor desea ser recompensado o al menos pagado en metálico por sus libros y escritos, al fin y al cabo trabajo le ha costado… a unos más que a otros. Aceptar que la cultura es un bien de consumo, como cualquier otro, y por lo tanto sometido al mercado, es algo que todo escritor acepta, alguno con más reticencia que otro. Por lo tanto está claro que todo trabajador merece un salario por su trabajo y el escritor también lo es, aunque algunos disfrutan-disfrutamos tanto que si nos pagaran por escribir nos sentiríamos como gigolós a los que pagan por sentir orgasmos. Eso que puede molestar mucho a algunos, a otros nos importaría un bledo que nos llamaran lo que quisieran mientras pudiéramos sentir orgasmos escribiendo y al mismo tiempo recibir un estipendio, cuanto más cuantioso mejor.

OPINIÓN DE NUESTRO ASESOR ESPIRITUAL SR. MILAREPA

Mientras la humanidad no sea elevada en la luz espiritual, la aceptación de las mezquindades de la vida forma parte del sentido práctico con que debemos afrontar la vida, por lo tanto que la propiedad privada sea considerada un derecho y que se produzcan toda clase de intercambios, compra-ventas, tiras-y-aflojas, es algo perfectamente asumible en esta etapa espiritual, un tanto básica y paupérrima, no obstante ello, está claro para cualquier ser evolucionado espiritualmente, que nada es de nadie, puesto que todo es de Dios, del Todo, que nos lo entregó generosamente, pero siempre en alquiler. Lo mismo sucede con nuestros cuerpos, que nos han sido dados y que sin embargo no permitiríamos que otros mancillaran, usaran sin permiso o violaran. Todo eso es cierto, pero de ahí a considerar que las ideas de un escritor o artista son suyas y solo suyas y que él las ha sacado de su “magín” sin que nadie pueda reclamar ni siquiera el ropaje de la idea, media un abismo. Lo que somos procede de Dios, lo que pensamos procede de Dios, a través del subconsciente colectivo, si les parece bien, pero de Dios, lo que tenemos no es nuestro puesto que el planeta no es nuestro, ni el universo es nuestro, etc etc Que para entendernos en este valle de lágrimas hayamos decidido dictar leyes que santifican la propiedad privada, no quiere decir que las leyes espirituales la santifiquen. Quien trabaja merece una recompensa, es justo, quien ha escrito algo merece que se le pague por ello, quien cobra y ahorra se puede comprar propiedades, cierto, pero no olvidemos nunca que el derecho a la vida está por encima del derecho a la propiedad y que si un hermano se muere de hambre, la propiedad deja de ser un bien supremo y que si un hermano sufre hambre y sed de cultura y no puede con sus paupérrimos medios acceder a ella, de alguna manera es comprensible que considere injustas las leyes que protegen el Copyright. No les diré que hagan como Slictik, quien escribe y goza escribiendo y todo lo desparrama, porque su caso no es paradigmático, al fin y al cabo nadie le ha ofrecido cobrar por escribir, entonces veríamos si continuaba defendiendo sus ideas actuales, pero sí les sugiero que sean flexibles, no dogmáticos, la propiedad privada es un valor y un derecho, pero por encima de él hay tantos valores espirituales que resulta hasta un tanto obsceno ensalzarla tanto.

OPINIÓN DE NUESTRO ASESOR EN EL SUBCONSCIENTE COLECTIVO MR. JUNG, DISCÍPULO DE JUNG

Debo decirles que de  mi larga experiencia en buceos en el subconsciente colectivo, deduzco que no hay nada nuevo bajo el sol, que dijo el sabio Salomón, y que todo lo que se nos ocurre ya se le ocurrió a alguien alguna vez o se le ocurrirá. Por lo tanto sin estar en desacuerdo con el Copyright, al fin y al cabo si no fuera así mis pacientes podrían negarse a pagar sus consultas, debo decir que considerar la propiedad privada como algo sagrado y un tótem y tabú indestructible en nuestra sociedad no deja de ir contra las más elementales leyes naturales.

EDITOR

Dícese de la persona o empresa que se dedica a utilizar ideas ajenas con el fin de prepararlas para su venta en el mercado. Se supone que antes ha firmado un contrato con el propietario de la idea, bien sea escritor, artista o lo que corresponda. Se podría decir, sin faltar a la verdad, que es el que envuelve el regalo, aunque de regalo nada, dados los precios de lar mercancías culturales, incluido el libro. Muchos autores hablan muy bien de sus editores, por la cuenta que les trae, otros no los soportan y se quejan de sus ingerencias y censuras. En mi caso no me importaría enfrentarme a un terrible espécimen de “EDITEITOR” con tal de que eso hiciera renacer la esperanza en llegar a ser publicado, aunque fuera póstumamente.

BIBLIOTECA

Dícese de la casa u hogar de los libros. Hay bibliotecas públicas y privadas, bibliotecas buenas y malas, bibliotecas de adorno, donde los libros son sustituidos por sus lomos o carcasas. Los libros que han pasado por mis manos me han confesado su alegría y contento por ser bien tratados en su hogar-dulce-hogar. Para mí entrar en una biblioteca es como entrar en una catedral, me pongo a rezar ante tanta belleza. Algunos libros son acogidos por compasión en las bibliotecas, no importan sus harapos, mientras sean libros recibirán al menos una sonrisa.

Su futuro es incierto. Ahora los libros son comprimidos, reducidos, esqueletizados en ebook o libros virtuales. Son aplastados y encerrados en libros electrónicos como sardinas en lata o camarote de los hermanos Marx virtual. Se puede encerrar una biblioteca completa en una especie de chuleta electrónica con botones. Confieso mi pecado, me siento como si llevara una mascota, un dulce perrito en el maletero, comprimido y apretujado entre bolsas de basura. Hay que ser muy sádico para hacer algo así…Por desgracia a veces soy tan sádico que me doy miedo. No me importan lo apretujados que vayan los libros y lo mucho que sufran mientras yo pueda diseccionarles la barriguita en cualquier lugar insólito del planeta. Soy malo, muy malo, aunque intento que los libros de carne y hueso reciban el mejor trato posible y mucho cariño.

BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA

Mítica biblioteca donde se almacenaba todo el saber humano desde el principio de los tiempos. Los libros vivían en un palacio y los papiros, diplodocus libris, eran felices y se felicitaban de lo mucho que evolucionaría la especie humana cuando todo el mundo pudiera estrecharles la mano y leer sus entrañas… Por desgracia las bestias pardas de siempre llegaron con sus antorchas y lo quemaron todo. Luego lo harían otras bestias en otros tiempos porque quien no es amigo de los libros es enemigo de la humanidad. No tengo noticias de si Hitler leía libros, si hubiera sido así no habría surgido el nazismo, estoy seguro.

APRENDER A LEER

El momento más feliz de mi vida. Rezo porque todos los niños del mundo puedan tener su día feliz. Hoy por hoy los niños de occidente parecen más interesados en videoconsolas que en libros, recemos porque esto cambie o nos espera un futuro “videoconsolado”.

QUIJOTE

Adorable libro, bienamado, luz en este valle de sombras. Quijote y Sancho serán siempre mis amigos y me regalarán los oídos por mi cumpleaños. Si Cervantes fue capaz de hacer algo así con un solo brazo, es inimaginable lo que hubiera podido completar con los dos.

Que todos los niños del mundo jueguen con Don Quijote y Sancho Panza y el resto de personajes. Me comprimiría como un libro virtual para transformarme en niño y poder jugar con ellos.

FELIZ DÍA DEL LIBRO Y QUE LA LECTURA OS ACOMPAÑE

EL NIRVANA ESTÁ CERCA

MILAREPA