Categoría: Viajes

CURSILLO DE YOGA MENTAL 2-12


 

 

CURSILLO DE YOGA MENTAL/ SEGUNDA ETAPA

 

CLASE DOCE

 

Saludo budista.

 

En la anterior clase hicimos todos los ejercicios de energetización de kriyayoga, hoy vamos a hacer los ejercicios completos de calentamiento de taichí y en la próxima clase  haremos los pases mágicos de Castaneda.   Puede resultar aburrida tanta repetición y muy complicado hacerlo todos los días porque andamos demasiado ocupados y el poco tiempo de ocio que conseguimos lo queremos emplear en descansar, pero lo mismo que no por ello dejamos de hacer la comida todos los días, porque si no nos alimentamos no podemos seguir viviendo, con estos ejercicios sucede algo parecido, porque en realidad nos estamos alimentando, aunque sea energéticamente, emocionalmente, mentalmente y psíquicamente. Ya sé que esto no es tan evidente como en la alimentación física pero sólo tenemos que analizar cómo estamos cuando la depresión se apodera de nosotros y perdemos hasta los deseos de vivir para darnos cuenta de lo importante que es recargar energía y que la batería vital que nos permite seguir existiendo esté siempre repleta. Al menos debemos intentar practicarlos los fines de semana.

 

NOTA: Para los seguidores del blog. Estoy confeccionando un manual completo de los ejercicios de taichí. No poseo ilustraciones pero creo que son fácilmente comprensibles. Ya las subiré en su momento. Los interesados en los ejercicios de energetización de kriyayoga o en los pases mágicos de Castaneda pueden ponerse en contacto conmigo a través de mi correo electrónico   cesargarcia434@gmail.com y se los facilitaré.

 

 

Como hacemos todos los días frotamos las palmas de las manos, donde están chakras secundarios y las vamos aplicando por todo el cuerpo, nos peinamos con las palmas hacia atrás, frente, ojos, oídos, etc.

 

Hoy comenzamos una serie de ejercicios físicos de estiramiento para que las posturas de yoga físico que seguiremos haciendo no nos causen alguna lesión por falta de calentamiento y estiramiento. Los ejercicios los tenéis en las fotocopias que os he distribuido. Ni se os ocurra hacer algunos que son muy complicados y solo los puede hacer mi hija Sara que fue gimnasta rítmica. Buscad los sencillos y hacerlos durante el tiempo que os marca el letrero.

 

MANTRAS

 

Hoy trabajaremos con el mantra HAM que el que activa el quinto chakra. Trabajaremos con este chakra en la relajación. También nos serviremos del mantra KEY, que nos vitaliza y nos ayuda a superar nuestros problemas de salud.

 

 

CONCENTRACIÓN SOBRE UN PUNTO DE LUZ

 

Repasaremos el ejercicio que hicimos la semana pasada para los que no estuvieron en clase y aprovecharemos para ir dominando y perfeccionando el ejercicio.

A los lectores del blog les remito a la clase anterior.

 

RELAJACIÓN

 

Hoy nos vamos a relajar aprovechando el ejercicio de concentración sobre el punto de luz.  Hemos terminado con el punto de luz en el centro de la cabeza, en la glándula pineal, que es su casa, digamos, donde reside habitualmente. Nuestra mente no es un circuito neuronal que distribuye corrientes eléctricas entre neuronas y permite que la información llegue al cerebro y desde él se distribuyan las órdenes; nuestra mente es mucho más que eso. Digamos que el cerebro es el hardware, utilizando la terminología informática, y la mente es el software, aunque en realidad este programa no está escrito en el cerebro, en las neuronas, sino que es también un auténtico hardware, aunque no es visible puesto que se trata de energía. Aunque la ciencia va progresando cada vez más y se van creando instrumentos que nos permiten ir viendo más y más partículas subatómicas (acabo de escuchar en la radio la noticia de un nuevo microscopio) todavía existen energías o formas de existencia que nos son desconocidas porque no las podemos percibir a través de nuestros sentidos físicos y de nuestros aparatos y artilugios. Una de ellas es la mente, una energía que podemos imaginar como un puntito de luz en la oscuridad. No se necesita más para que en ella quepa la mente. La materia física es compleja y requiere mucho espacio para almacenar mucha información (caso de nuestro cerebro dentro del cráneo) pero en un puntito de energía se puede almacenar toda una compleja mente humana. De hecho ya se están estudiando ordenadores cuánticos que permitirían un enorme almacenamiento de energía en una partícula diminuta.

 

Este punto de luz, como hemos visto en el ejercicio anterior, sale de su residencia, en la glándula pineal, desde donde está conectado con los circuitos neuronales y percibe todo el mundo físico a través de los estímulos que le llegan a través de los sentidos y controla y pone orden en nuestro cuerpo y en nuestras vidas físicas. Pero sucede que debido a una gran emoción, bien sea positiva como la alegría o negativa como el dolor, la tristeza, o debido a otros graves desequilibrios energéticos, como puede ser la falta de alimentación o el exceso de ella o debido a otras numerosas causas, éste punto de luz, nuestra mente, sale de su casa y se proyecta hacia el exterior, solo que no encuentra el mundo físico y material puesto que esa energía no es del mundo material, pertenece al mundo mental o psíquico. Es por ello que visualizamos una gran oscuridad, una noche, una llanura oscura por donde se desplaza ese punto de luz que está en otra dimensión donde no existe la materia ni es espacio tiempo. En la tercera etapa del cursillo aprenderemos la técnica de la proyección mental y haremos numerosos ejercicios, pero de momento nos basta con aprender lo esencial de esta técnica y saber cómo funciona.

 

En el ejercicio anterior vimos cómo el punto de luz-nuestra-mente puede viajar hacia el pasado o el futuro sin pasar por el mundo de la materia, viaja en otra dimensión, algo así como el hiper-espacio en las novelas de ciencia-ficción. Es por eso que nuestra mente no encuentra obstáculos físicos que hagan imposible esa especie de viaje en el tiempo hacia atrás. Es por ello que podemos recordar y nuestros recuerdos son tan vivos. Los cientifistas dicen que recordamos porque nuestros recuerdos están almacenados en el circuito neuronal, en algunas partes de nuestro cerebro físico, lo cual es cierto, pero no recordamos por eso, simplemente almacenamos en el hardware los datos que nos facilita el software que es nuestra mente. Si ella no pudiera viajar no tendríamos recuerdos, solo percibiríamos el momento. Si recordamos es porque viajamos hacia el pasado y la mente de esta forma activa la información que está encriptada en el hardware, digamos que la mente es la desencriptadora.

 

La mente nos permite comunicarnos entre nosotros puesto que es el contacto entre mentes, entre puntos de luz, el que permite las relaciones humanas y no los sentidos físicos o el lenguaje que serían un hardware muerto, inanimado, sin el software de nuestra mente. De esta forma se podría decir que la genial intuición que tuvo el bueno de Jung sobre el subconsciente colectivo es la forma metafórica de ver las relaciones en la oscuridad, en el hiper-espacio de esos puntitos de luz o mentes. Es por eso que cuando ese tipo de contacto no funciona se generan los asesinos en serie que carecen de empatía al no ser sus mentes capaces de entrar en contacto con las otras y de esta forma sentir la empatía que acompaña a esos contactos. Es por eso que se producen ciertos trastornos y patologías que la medicina moderna, siempre tan pendiente del hardware, es incapaz de arreglar. Intentan “dormir” los cerebros, las mentes que “bullen” demasiado, que son demasiado sensibles, que pueden percibir escenas en ese “hiper-espacio”, escuchar voces de conversaciones que se están produciendo en otro espacio-tiempo, para que de esta forma los enfermos no se aterroricen y dejen en paz a los “normales” que deben seguir con su vida en la materia, en esta dimensión, y conseguir cosas prácticas, como el dinero, en lugar de dedicarse a explorar con ese punto de luz-mente una dimensión desconocida. El hecho de que los grandes genios hayan descubierto grandes verdades a través de ese punto de luz que se mueve cuando entran en meditación o están en Babia o tienen la mirada “transpuesta” o como queramos expresar ese estado en el que no estamos aquí, aunque nuestro cuerpo lo esté, no les dice demasiado, se limitan a achacarlo a que a Newton le cayó una manzana en la cocorota y de esta forma su circuito neuronal entró en shock.

 

En ese mundo “hiper-espacial-mental, llamémoslo así con cierto regodeo humorístico, se producen curiosos y sorprendentes fenómenos que explicarían muchas cosas, pero claro, es mejor gastarse millones y millones en artilugios que dividan la materia física o salchichón hasta descubrir la partícula elemental, en lugar de mandar a nuestra mente a explorar y descubrir esas realidades. Lo mismo que se pueden producir fenómenos de videncia o de contactos en el subconsciente colectivo también se pueden generar muy graves patologías cuando la persona viaja en ese mundo para huir, para fugarse de la realidad, entonces entra en delirio, o sea en viaje mental por esa realidad, lo que los terapeutas convencionales califican con nombres rimbombantes como psicosis, esquizofrenia, paranoia, personalidad múltiple, etc cuando en realidad todo es una misma cosa, un viaje sin control en esa dimensión. Incluso aunque no seamos conscientes de ello, de alguna manera subconsciente sabemos que la mente viaja y por ello buscamos el sueño para descansar y relajar las tensiones y el estrés de la vida cotidiana y por eso buscamos el viaje en estado consciente cuando no somos capaces de afrontar la realidad y entramo en “delirios”. Estos delirios curiosamente son muy creativos cuando los utilizamos para escribir una novela o pintar un cuadro o componer una música, pero son terribles cuando el que huye intenta utilizar otros puntos de luz para huir de su personalidad y de esta forma “adquiere o compra” otras personalidades que convierten su patología en un pandemonium inexplicabale. Viajamos con la depresión, con la enfermedad mental, viajamos en sueño, viajamos cuando fantaseamos y escapamos de la realidad. Lo estamos haciendo todos los días, constantemente, pero lo achacamos a que se ha producido un bucle en nuestro circuito neuronal y la corriente eléctrica da vueltas como en un tiovivo. Digamos que si no poseyéramos coches iríamos a todas partes andando (realidad física) y si pudiéramos utilizar coches, trenes, aviones… pues iríamos más cómodos sentados tranquilamente en ellos. Eso es lo que pasa con nuestra mente. Creemos estar utilizando solo el cuerpo físico pero cuando lo necesitamos y aún en contra de nuestras convicciones más materialistas y agnósticas, no nos duele utilizar nuestra mente como vehículo para viajar donde nos plazca. No tenemos empacho en utilizar drogas, alcohol, estimulantes artificiales o incluso algunos inventos como la televisión para dejar que nuestra mente viaje sin control… luego nos quejamos de sufrir patologías severas y las achacamos al chivo expiatorio de los genes o a algún desperfecto de nuestro cuerpo, al que mandamos al taller porque él tiene la culpa de todo.

 

En la tercera etapa trabajaremos con la proyección mental y trataremos de aprender a controlarla y a utilizarla de forma positiva para desarrollar nuestra creatividad y solucionar nuestros problemas cotidianos. De momento hagamos que ese puntito de luz, o sea nuestra mente, viaje por el cuerpo y relaje las tensiones, activando la energía de los chakras.

 

QUINTO CHAKRA

 

Hemos viajado a través de los chakras y nos detenemos en el quinto, situado en la garganta. Los lectores del blog pueden repasar el archivo que habla de este chakra y aprender a activarlo y repararlo a través de algunas técnicas.

 

MEDITACIÓN

 

 

Nosotros vamos a aprovechar el viaje de ese punto de luz, o mente, para entrar en meditación. Ya no necesitamos atravesar puertas metafóricas ni encontrarnos con Milarepa, que nos ha ayudado mucho en el camino, tampoco necesitamos viajar al centro del universo para encontrarnos con los maestros o guías espirituales. Estamos aprendiendo a gatear por nuestra cuenta, como bebés espirituales. Dentro de nosotros, en ese punto de luz, en el yo interno o cuerpo de luz o alma o espíritu, reside la chispa divina, no necesitamos largos viajes ni sabios consejos de maestros, cuando nos hacemos conscientes de que la divinidad está en nosotros todo lo que necesitamos lo obtenemos de ella, luz, sabiduría, amor, felicidad, solución a nuestros problemas…

 

Hoy haremos que ese punto de luz o mente se desplace frente a nosotros, lo situamos a la altura del entrecejo, sobre la punta de la nariz, ligeramente separado de la cabeza y sin pararnos a elucubrar en la llanura oscura lo que hacemos es proyectar el punto de luz, proyectar nuestra mente de forma que regresemos al pasado. Para ello nos visualizamos en la oscuridad volviendo el cuerpo hacia atrás y mirando a nuestras espaldas. No es que el pasado esté atrás y el futuro delante y el cielo arriba y el infierno abajo, las coordenadas espaciales son creadas por nuestra mente cuando está en la materia para no perderse. Cuando está en su salsa no necesita del GPS. Ahora bien, nosotros vamos a seguir funcionando con metáforas materiales para no perdernos.

 

Miramos hacia atrás y proyectamos el punto de luz que al ir retrocediendo se va encontrando con otros puntos de luz que -¡oh sorpresa!- son nuestros, son nuestras propias mentes que están situadas en aquel presente que ya vivimos. Este es un fenómeno muy extraño pero que se conoce muy bien en la física cuántica. Podemos estar con nuestra mente en millones de lugares a la vez porque no existe el espacio y podemos vivir en millones de tiempos a la vez porque no existe el tiempo, tan solo basta con que nuestra mente se centre en lo que está haciendo.

 

En otro ejercicio haremos este viaje más despacio, ahora lo que nos interesa es llegar a un punto de nuestro pasado, hacia los nueve o diez años, cuando comenzó nuestra adolescencia. Estamos siguiendo ese viaje en el tiempo que iniciamos con el nacimiento y seguirá más allá de nuestra muerte o transición, porque la muerte no es el final de todo, como veremos. Al llegar allí observamos que otro punto de luz está frente a un rostro físico que es el nuestro cuando teníamos esa edad. Ha ocurrido un acontecimiento importante y la emotividad ha hecho que el punto de luz, nuestra mente, salga de su casa y esté frente a nosotros, preparada para proyectarse. No vamos a dejar que lo haga, nos vamos a fusionar con ella, vamos a hacer que esos dos puntos de luz sean uno solo. No es complicado puesto que es nuestra propia mente, solo que consciente en dos tiempos diferentes. Al fusionarnos recordamos con intensidad y nuestro yo adolescente toma las riendas. Elegimos esa escena porque es una encrucijada en nuestra vida, allí elegimos un camino cuando pudimos elegir otro.

 

En mi caso, y para que os sirva de ejemplo, voy a elegir un momento que cambió mi vida. Estoy en una escuela, tengo nueve años. Voy a imaginar que es invierno y está lloviendo. El maestro nos hace recitar el poema de Machado, ese de lluvia tras los cristales. He elegido ese recuerdo porque es muy intenso. Se abre la puerta de la escuela y entra un fraile con el hábito negro, el maestro nos lo presenta y nos dice que está reclutando vocaciones. Nos habla de un colegio maravilloso y nuevo, el mejor de España, y que posee campos de futbol, baloncesto, balonmano, piscina… una maravilla. Adoro el futbol, soy del Real Madrid y  colecciono cromos de Gento, Amancio, etc. Quiero ir a ese colegio y practicar futbol, quiero ser como Gento, correr mucho y que nadie me pille con el balón.

 

Cuando el fraile ha preguntado quién quería ir al colegio, he levantado la mano, de forma inconsciente, algo me ha empujado a ello, algo que estaba en mi interior, algo poderoso. En realidad ha sido mi propia mente del futuro la que ha tomado la decisión sabiendo que era importante que la tomara. ¿Y ahora qué? Ahora sé que mis padres no pueden pagarme el colegio y que ha sido una pérdida de tiempo… Aparentemente porque fraile y maestro me acompañan a casa y allí intentan convencer a mis padres de que me dejen ir al colegio. Solucionan todas las pegas, yo soy muy listo, un genio y tendré becas todos los cursos, mis padres solo tendrán que hacer el gasto inicial, mucho porque el ajuar es mucho, pero no se puede perder una mente tan privilegiada como la mía, dice el maestro. La humanidad perderá mucho, reitera, y el fraile dice que Dios me ha elegido. Mis padres, tras una dura batalla, acaban derrotados. Yo observo la escena pasmado, en realidad solo soy un niño que memoriza algunas cosas porque machaca mucho, soy muy cabezón, pero no tengo una memoria portentosa, ¿de qué hablan? No importa de lo que hablen, porque en ese momento, en la encrucijada de mi vida, alguien, tal vez yo mismo, mi yo futuro, tomó una decisión. Conseguí estudiar el bachillerato y mi vida cambió, ahora soy burócrata, no es gran cosa, pero mucho mejor que ser minero del carbón, lo que me esperaba porque mi padre también lo era y no veo que yo hubiera podido ser otra cosa, porque no hubiera estudiado y al salir de la escuela o iba a la mina, lo más fácil o encontraba otro trabajo, ¿pero cuál? Mi vida cambió en aquella encrucijada.

 

Quiero que vosotros elijáis la vuestra y visualicéis otros futuros posibles si la decisión hubiera sido otra. Estamos en una encrucijada de nuestra vida. En la encrucijada de nuestro momento presente tomaremos otra decisión y elegiremos el camino del corazón. Ese será también el ejercicio para la próxima semana. Vamos a imaginarnos como hubiera cambiado nuestra vida si en lugar de elegir esto hubiéramos elegido aquello o no hubiéramos dejado que nuestros padres o familiares hubieran elegido por nosotros o no nos hubiéramos dejado llevar por el miedo al tomar ciertas decisiones.

 

Ahora regresamos de ese viaje mental y el punto de luz-nuestra mente regresa a casa, entra en contacto con las neuronas y recibe los estímulos correspondientes. Pregunta. ¿ha pasado algo importante mientras estaba fuera? Contestan: nada, el cuerpo está relajado y ha descansado. Tomamos posesión de nuevo de él y movemos los dedos de manos y piernas y regresamos al mundo material abriendo los ojos.

 

RECAPITULACIÓN

 

Antes de terminar la clase recapitulamos. Parece una tontería porque siempre decimos lo mismo, estamos mal, las cosas no han cambiado, no hemos mejorado, nuestra vida sigue tan mal como siempre… ¿Entonces por qué lo hacemos? Porque expresarlo verbalmente nos permite un análisis con otra perspectiva de nuestros problemas, nos permite hacernos conscientes de nuestro estado de ánimo, de nuestra conducta, de nuestra estrategia para solucionar nuestros problemas, de cómo nos relacionamos con los demás y de cómo ellos se relacionan con nosotros. En lugar de viajar con nuestra mente, la centramos en el mundo material, a través de la palabra y conseguimos que se forme una imagen material nítida del problema. Puede que no encontremos soluciones, de momento, puede que el dolor, la tristeza, la patología siga ahí, destrozando nuestra vida, pero al menos es algo real, algo a lo que enfrentarnos.

 

Quiero que recordéis algo muy importante:

 

LA ENFERMEDAD MENTAL NO ES OTRA COSA QUE UNA HUIDA DE LA REALIDAD, UNA FUGA. NUESTRA MENTE VIAJA, COMO UN PUNTITO DE LUZ EN LA OSCURIDAD, Y SE PIERDE EN LABERINTOS Y CAMINOS INFERNALES. NO EXISTEN VOCES QUE NOS ORDENAN, ES NUESTRA MENTE LA QUE OYE VOCES EN OTRO ESPACIO-TIEMPO. NO SON OTRAS PERSONALIDADES LAS QUE SE APODERAN DE LA NUESTRA, ES LA NUESTRA LA QUE ENTRAEN CONTACTO EMPÁTICO CON OTRAS PERSONALIDADES, FUSIONANDO EL PUNTO DE LUZ Y APROPIÁNDOSE EMPÁTICAMENTE DE ELLAS. PODEMOS ELEGIR, PODEMOS SUPERAR LA ENFERMEDAD MENTAL, PODEMOS BLOQUEAR LA MENTE, PODEMOS CONTROLAR EL PUNTO DE LUZ. LA CHISPA DIVINA LATE EN NUESTRO INTERIOR, LO PODEMOS TODO, EL AMOR ES POSIBLE. NO TENEMOS QUE ESPERAR HASTA QUE LA GENÉTICA AVANCE Y NOS SUSTITUYA LAS PIEZAS DE RECAMBIO. AQUÍ Y AHORA PODEMOS LOGRAR EL CONTROL DE NUESTRA MENTE, SUPERAR LA ENFERMEDAD MENTAL Y SER FELICES.

 

Pero no es fácil. Llevará tiempo y trabajo, sufrimiento. Tal vez toda una vida. Estamos aquí para aprender lecciones espirituales. No nos vamos a llevar el dinero, ni las mansiones ni los cochazos. No nos vamos a llevar nada, excepto nosotros, ese puntito de luz. Lo que hagamos con él será lo que cuente porque la materia es solo la escuela a donde nos han enviado, las cuatro paredes que nos encierran momentáneamente, mientras llega el recreo, mientras ascendemos de curso.

 

Saludo budista

 

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON VOSOTROS

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INTELIGENCIA ARTIFICIAL


 

 

 

 

                  BREVES HISTORIAS DE OMEGA

 

                           I

 

NOTA: No exagero al situar por encima de los veinte los años que llevo escribiendo una trilogía de ciencia-ficción a la que llamé "Omega" provisionalmente y así se quedó. Aún no he conseguido ni terminar la primera novela titulada "Diario de Ermantis". Andaría yo por los veinte años cuando me juré a mi mismo convertirme en escritor, "en serio", con ello no quería decir que iba a ganarme la vida escribiendo, sino que pondría en el empeño alma y corazón. A lo largo de estos años he vuelto a jurar lo mismo al menos una docena de veces y aún sigo en el intento.

 

Entonces tomé un cuaderno escolar, sin empezar, resto del material de mi vida estudiantil que acababa de dejar, y esbocé unas cuantas historias: una obra de teatro de la que no recuerdo nada; una historia de tema paranormal (tal vez consecuencia de mi lectura de "La zona muerta" de Stephen King) que aún anda rodando por ahí, y dos o tres historias más para relato corto o novela según dieran de sí. Una de ellas se titulaba "El planeta de los vampiros". En una galaxia lejana, en un planeta muy raro, habitaba una raza de vampiros psíquicos que podían robarte la energía vital, emocional o intelectual, y te dejaban hecho unos zorros. Con el tiempo la historia fue evolucionando hasta transformarse en una trilogía de ciencia-ficción en la que solo el protagonista, Ermantis y el planeta, Omega, seguían siendo los mismos. El resto de la historia era irreconocible.

 

Hace unos días se me ocurrió la idea de no desaprovechar el ingente material que tengo el libretas y cuadernos y si no consigo terminar la novela, al menos intentaré que esas ideas no se desaprovechen. Con esta historia inicio una serie de episodios breves sobre el planeta Omega, intentando dar un provecho al material y al mismo tiempo clarificar puntos oscuros de la historia, que apenas están cosidos al cuerpo principal con alfileres. Este primer episodio se sitúa varios miles de años antes del nacimiento de Ermantis, cuando Helenio de Moroni, un profesor chiflado, decide inventar un cerebro artificial. Nadie, ni siquiera él, pudo imaginar que con el tiempo este cerebrito, HDM-24 (por Helenio de Moronia y el número de intentos fracasados) llegará a convertirse en la gran inteligencia artificial que controle Omega. Bueno, esto no es del todo exacto puesto que el protagonista de este episodio sí comienza a sospechar que en el cerebrito artificial hay algo que no va bien o que va demasiado bien como dice él. Esta es la historia.

 

                     INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 

El invento del profesor Helenio de Moroni estaba en boca de todos los omeguianos. Aprobado y recomendado por el Consejo Planetario de Omega -que por fin se había formado tras un muy largo periodo de negociaciones- era el tema de conversación predilecto de ociosos, que no dejaban de burlarse de las excentricidades del conocido sabio. En toda sociedad que alcanza un nivel tecnológico elemental acostumbra a surgir la figura del profesor chiflado, quien deja volar su delirante fantasía para producir engendros de lo más variopinto.

 

En el caso que nos ocupa el engendro no era otra cosa que un cerebrito artificial con el que nuestro chiflado profesor pretendía dar mil vueltas a todos y cada uno de los cerebros naturales omeguianos. Como diciendo: son ustedes tan tontos que una máquina con cuatro circuitos puede superar el pensamiento de los millones de neuronas que almacenan en sus gordas cabezas. Se trataba de la vieja cuestión de la preeminencia de la máquina sobre la carne que a todo científico le pasa por la mente en algún momento de su carrera contra-reloj por superar lo que la naturaleza hizo e hizo muy bien. Yo estaba convencido de que aquello era un simple divertimento o más bien la consecuencia de la congénita testarudez del ínclito profesor, quien no cesaba de pensar y hacer todo tipo de excentricidades, como si hubiera nacido exclusivamente para ello.

 

Quienes más nos burlábamos del invento éramos los estudiantes de primer curso de ingeniería aereoespacial. Los experimentos autorizados por el Consejo se iniciaban con nosotros, cobayas burlonas y rebeldes. Helenio iba a demostrar que su engendro podía dar clases y examinar mejor que cualquier otro profesor, incluido él. La voz vieja, metálica y gangosa del artilugio nos hacía pasar muy buenos ratos, todo hay que decirlo. Aunque yo no sentía muchas ganas de divertirme parodiando la dicción de la caja metálica situada sobre la mesa del profesor. Se aproximaban los exámenes finales y para mi era muy importante, no solo aprobarlos, sino sacar las mejores notas. Había solicitado una de las seis plazas ofertadas para la expedición de la Descubrimiento I, que saldría al espacio- si todo iba bien- dentro de unos veinte años. Como tripulantes se necesitaban omeguianos jóvenes y expertos. De ahí que escogieran fundamentalmente a futuros profesionales, ahora en formación.

 

Era condición imprescindible terminar la carrera y con muy buenas notas. Comprenderán mi nerviosismo tras pasarme muchas noches en blanco, intentando asimilar las asignaturas de primer curso, infladas por una multitud de datos facilitados por nuestro metálico profesor. No deseaba perderme la primera expedición que abandonaría el famoso cuadrante galáctico, habitado por especies inteligentes. La posibilidad de hallar vida inteligente fuera del universo conocido y que ésta nos ayudara a solucionar todos nuestros problemas de un plumazo (algo que se rumoreaba pretendían algunos miembros progresistas del Consejo) y que un estudiante anónimo y poco respetado entre sus colegas pudiera formar parte del comité que haría de intermediario entre ambas especies me erizaba el vello de satisfacción.

 

Llegó el día y la hora señalados y mis previsiones más pesimistas se materializaron. Realicé un examen nefasto. La única esperanza que aún me quedaba era que mis contrincantes lo hubieran hecho peor, algo realmente difícil, aunque no imposible. Nuestro muy poco apreciado profesor HDM-24 (Helenio de Moroni en su veinticuatroavo intento) se las ingenió para encontrar las preguntas más astutas y malevolentes, en un derroche de imaginación que necesariamente dejaría agotado cualquier cerebrito, por muy artificial que fuera. Al salir del aula pude oír comentarios para todos los gustos, todos coincidían en que al cacharro se le había quemado algún circuito o más bien varios. Un estudiante especialmente sarcástico hablaba de nuestra suerte por no haber perecido en un pavoroso incendio a consecuencia de los cortocircuitos del muy odiado profesor.

 

Mi sorpresa no tuvo límites cuando al día siguiente me encontré en la lista de aprobados, el primero, arriba del todo. Si Helenio, el profesor chiflado, no hubiera dado garantías a diestro y siniestro de que nadie, absolutamente nadie, podría manipular su artefacto, me habría atrevido a pensar en una recomendación de Moroni a mi favor. Algo insólito puesto que ni siquiera nos conocíamos. Fue entonces cuando inicié mis sospechas de que algo no iba bien en aquella inteligencia artificial. O puede que fuera demasiado bien, según el punto de vista.

 

No les voy a dejar con el suspense balanceándose en la nuez. Logré el título de ingeniero aereoespacial de primera. Embarqué en la Descubrimiento I, que partió un año antes de la fecha programada. Pero no les voy a narrar ahora estas aventuras, les cortarían el resuello. Es mejor que se vayan preparando porque esa es otra historia para otra ocasión.

 

A la vuelta, doscientos años más viejo, me encontré con una sociedad tan cambiada que no la reconocería ni su madre. Helenio de Moroni estaba difunto y su engendro había pasado a manos del Consejo Planetario, que lo utilizaba como asesor de todas sus decisiones. Algo así como un cerebro en la sombra, si me permiten el chiste. Omega había llegado a ser el planeta turístico por excelencia de todo el cuadrante. En las arcas del Consejo Planetario no dejaban de entrar divisas de todas las formas y calibres. Éramos inmensamente ricos, me refiero a todos los omeguianos, y se decía que el Consejo, con el asesoramiento de "H", estaba pensando en sacarse de la manga un decreto que cerraría Omega al turismo, nos aislaría del resto de la Galaxia y convertiría nuestra civilización en la primera absolutamente ociosa de que se tuviera noticia. Los robots a trabajar y nosotros a disfrutar.

 

No era una mala perspectiva, pero algo me olía mal en todo aquello. Estaba convencido de que el estúpido invento de Moroni no era una inteligencia artificial al uso. Algo que se confirmó cuando aparecí en la lista de candidatos del Consejo a nuevo Presidente. Se celebrarían elecciones virtuales y el que más votos recibiera sería el nuevo Presidente y el encargado de llevar a cabo los nuevos planes que se estaban cociendo en los circuitos del engendro y en los pasillos del palacio de cristal que se acababa de construir para su sede y la del Consejo Planetario.

 

Lo han adivinado. Salí elegido por mayoría absoluta y en la primera vuelta, a pesar de no haber movido un solo dedo en la campaña electoral. Me convertí en el veinte presidente de Omega y el primero vitalicio, según establecía el decreto convocando las elecciones. No estaba dispuesto a dejarme manipular por una simple máquina. No al menos de que antes me dejara conocer su secreto. Porque tras los circuitos de "H" existía un misterio. Eso era seguro…El final de la historia era totalmente predecible. El me lo hizo saber y yo me dejé manipular. Pero esa también es otra historia… para otro momento.

 

                     FIN

 

 

VARIACIONES CLIMÁTICAS II


 

 

 

 

 

   VARIACIONES CLIMÁTICAS II

 

Seguimos en el año 2051 y el mismo día aunque la hora es diferente. Las 15,30 P.M.  Madrid. Centro de protección civil. Dirección Nacional.

 

En el despacho del director están reunidos la plana mayor del Consejo Nacional de Protección Civil (CNPC) ;más el repartidor de bocatas que les acaba de traer la comida y ha decidido quedarse charlando a ver qué pasa; más  la novia de uno de ellos, concretamente del director del Centro Metereológico Nacional (CMN), quien decidió acudir en bicicleta (recuerden que están prohibidos los coches particulares) muy preocupada porque su novio o tronco – en lenguaje cheli madrileño que sigue estando en boga- la dejó plantada en un restaurante cercano; más el portero del edificio que ya es aceptado como uno más del cónclave desde que hace algunos días decidió pasar más tiempo en las oficinas del primer piso, donde se encuentra la dirección de la CNPC, que en el cuchitril al que llaman portería.

 

Quien les va a narrar esta historia soy yo, el repartidor de bocatas. Me he puesto en la foto con todos los demás porque soy humilde por naturaleza, aunque en realidad aquí el que va a llevar la voz cantante es “moi”.

 

Estoy en condiciones de darles algunos datos extremadamente interesantes, por ejemplo el menú de cada cual o cada quisque, porque ya les he dicho que soy el repartidor de bocatas. Además les voy a dar otros datos pero que muy requeteinteresantes porque no en vano he sido contratado por un diario de tirada nacional, del que no voy a dar el nombre, por razones obvias, para chivarme de todo lo que aquí se cueza o se fría, que de todo habrá.

 

Como sería muy largo describir, uno por uno, lo que han comido, procedo a una somera enumeración: seis bocatas de tortilla de patata, uno sin cebolla; dos de jamón y queso; una hamburguesa con patatas fritas; uno de atún con pimientos; una  ensalada de cangrejos y steak  tártaro y dos zumos de frutas, un yogur y un sándwich vegetal.

 

Desde mi llegada a esta oficina la conversación ha derivado más o menos por los siguientes derroteros:

 

-Director de la CNPC( es el que ha pedido la ensalada de cangrejos y el steak tártaro, como ustedes ya habrán adivinado):

 

Llevamos aquí toda la mañana y no hemos llegado a ninguna conclusión. Espero que ahora, con estos bocatas a la vista, se nos aguce el ingenio. Nos están achicharrando el culo por todas partes. Incendios a lo largo de toda la geografía nacional, hasta en sus partes más íntimas. Los golpes de calor han logrado que media población respire con cuidado, por si el aliento cálido fuera capaz de producir incendios. ¡Malditos golpes de calor y malditos incendios!. Y eso que en Europa están de inundaciones. ¿Qué habremos hecho nosotros para merecer esto?.

 

-Qué hemos hecho nosotros?.- Salta la novia desplantada por su novio en el restaurante y que es la que ha pedido dos zumos de zanahoria, un yogur y un sándwich vegetal. Ya que no he podido comer en el restaurante haré dieta (le ha dicho a su novio con muy malas pulgas) pero mañana no te libras de invitarme donde yo te diga.

 

¿Qué  hemos hecho nosotros?. y no es una reiteración retórica del narrador para meter algo en el sándwich, sino fiel reflejo de la realidad, que narro como en un espejo, y perdonen tanto circunloquio.

 

¿Les parece poco talar árboles? Han terminado con la selva amazónica. ¿Y eso le parece poco?. Ensuciamos la atmósfera con combustibles fosilizados, en lugar de hacer que los vehículos tomen el sol en cualquier playa (la decisión de hoy viene con retraso) o ponerles velas como barquitos, para que se muevan al primero golpe de viento¿y usted me dice tan pimpante qué hemos hecho?. A usted le voy a decir yo lo que hemos hecho, pedazo dede.

 

Aquí interrumpe el novio y se la lleva a un rincón, donde tapa su boca a cambio de recibir una patada en la espinilla que le hace ver el techo de la oficina como si fueran cúmulos y nimbos, retorcidos como gato panza arriba.

 

-Mientras tanto el director sigue su perorata.

 

Vale, vale. Admito que algo hemos hecho. ¿Pero tanto como para que un millar de incendios estén achicharrando nuestros traseros por toda la geografía nacional?. Creo que no. Más bien diría que estoy convencido de que no. Pero no es esto lo que más me preocupa al fin y al cabo tenemos el mejor parque de bomberos del mundo, medio millón de profesionales perfectamente cualificados y otro medio millón de voluntarios- sino los desórdenes que se esperan con la prohibición de los coches particulares. La gente está decidiendo que no le da la real gana hacerse un maratón de ida y otro de vuelta para trabajar (el aumento del transporte público es de todo punto insuficiente hasta el momento). Se están quedando en sus casas y el aburrimiento en una masa tan grande de desocupados va a ser un grave problema en los próximos meses. Ya lo creo que va a ser un grave problema. Ni la televisión por cable ni por satélite ventana a ventana, ni fútbol, ni nada. En cuanto empiecen a pasar hambre el aburrimiento, que es mal consejero, les llevará al vandalismo, al asalto de supermercados y tiendas de todo tipo y no vamos a tener fuerzas de seguridad suficientes para contener esa avalancha. ¿No es así señor Subsecretario de Seguridad Ciudadana?.

 

-Señor Subsecretario de Seguridad Ciudadana (es el de bocata de tortilla con mucha cebolla y chorizo. Así me lo pidió o me lo tiraría a la cara).

 

Así es, querido amigo. Cuando la masa pierde el norte se hace imprevisible controlar sus movimientos. Ni siquiera con la ayuda del ejército.

 

-¿Cree usted que el gobierno pondrá al ejército en esto?.

 

-No hemos llegado aún al momento crítico.

 

-¿Y a qué esperan?- es la novia desplantada por su novio la que ha conseguido zafarse de la llave- No hay suficiente trasporte público para que todo el mundo pueda ir a trabajar y no es fácil que lo haya en mucho tiempo. Los incendios están haciendo de este país una caldera de Pedro Botero. El cáncer de piel está a la orden del día. La gente quiere saber si la capa de ozono se ha ido definitivamente a la mierda y tenemos que salir de casa vestidos como buzos o aún estamos protegidos en algunos sitios y en qué sitios, si es así. La gente quiere saber si este invierno se nos van a congelar las meninges o podremos irnos a las playas con la tortilla de patata.  Si podemos tener hijos o más vale que lo dejemos para otra reencarnación, suponiendo que sea en un planeta que no se llame Tierra. Si podemos hipotecarnos hasta las cejas y dejas a los bancos con el culo al aire- porque nunca nos cobrarán- o debemos actuar como siempre, controlando para llegar a fin de mes. La gente quiere saber y tiene derecho a saber. ¿Estamos iniciando el Apocalipsis o podremos seguir de juerga hasta que se nos empiece a chamuscar el trasero?.

 

-Director del CNPC, dirigiéndose al director de climatología:

 

Oiga usted, amigo. A ver si controla a su novia, que parece un ciclón.

 

-Director del CNM:

 

Esto tiene sus ventajas. Usted ya me entiende.

 

-¿Quiere decir que un ciclón en la cama tiene su encanto?.

 

-Novia sulfurada hasta  echar chispas.

 

¡Malditos machistas de mierda!. Hablan de mi como si yo no estuviera presente. Serán cpiiii. Me voy. Y tú, ya sabes que mañana quiero una excelsa comida en el y te quiero allí a las 14 horas en punto o ya puedes buscar quien te replante en un bosque, porque es la única compañía que vas a tener.

 

Se marcha la novia. Se produce un pequeño barullo. Alguien dice que si no hay más que también se marcha. Antes de producirse la desbandada el jefe dice:

 

-Quiero a los de guardia aquí, a las 17 horas, sin excusas. A los demás mañana, puntuales. ¿Has recibido la comunicación del Presidente?- se dirige al novio.

 

-Claro, y por duplicado. Mañana tengo convocados a todos para hablar sobre cómo hacemos el informe. ¿Quién puede ver el futuro?. ¿Qué sabemos nosotros de por dónde irá el cambio climático dentro de un año?. Que el ciudadano quiera saber está bien, yo también quiero saber, pero eso es imposible. No te jode. Le pondremos cuatro mandingas para que todo el mundo quede contento y a otra cosa, efecto mariposa.

 

-Pues nosotros aún lo tenemos peor. ¿Cómo vamos a saber los incendios que habrá de aquí a que termine el verano?. Ni eso ni los efectivos que serán necesarios para afrontarlos, ni si necesitaremos más hidroaviones o personal voluntario o al ejército o a la policía para controlar los tumultos o si Juliette Osborn visitará Madrid y se despelotará otra vez en la Cibeles. Que esa chica parece una adicta. La otra vez salvamos in extremis de  una violación colectiva. Desde que su caché está en descenso no deja de hacer gilipolleces, una tras otra. Bueno, chico, mañana será otro día.

 

-Chao y no vuelvas a meterte con mi novia o me costará un serio disgusto cualquiera de estos días.

 

-Es que ya tenemos problemas para enfrentarnos además a un ciclón.

 

-No me muevas el ciclón, que de momento todo va bastante bien.

 

-Jaja. Tu verás compadre.

 

La oficina se va quedando vacía. Mucho ruido y pocas nueces. Yo me despido hasta mañana. Si el negocio de bocatas fuera de mi propiedad ya me habría hecho de oro, pero no lo es. Mañana le pediré al jefe que me aumento el sueldo. Y esta tarde mandaré mi reseña al periódico de tirada nacional. Se anuncia la llegada de Juliette Osborn, quien piensa despelotarse otra vez en la Cibeles. Pasaremos el día y la hora. Se habla de un ciclón. Ya daremos más datos (raro será que no aparezca alguno en cualquier parte del mundo uno de estos días). El director del CNPC (joróbate y baila, Calixto, que eres el único que no paga en mano, ya me debes tres bocatas, capullo) dice que no está lejano el día en el que dejará de haber incendios en el campo por falta de material combustible. Esperemos que cuatro idiotas no empiecen a quemarnos la ciudad. Bueno, ya me inventaré algo más. En estos tiempos todo cuela.

 

Siendo las 16,45 el repartidor de bocatas abandona las oficinas del CNPC. Mañana será otro día.

 

 

 

 

VARIACIONES CLIMÁTICAS


             

 

 

 

                     VARIACIONES CLIMÁTICAS

 

                              I

 

NOTA: Los hechos y personajes que aparecen en esta serie de relatos son todos absolutamente verídicos. El hecho de que sucedan en el año 2051 de nuestra era no significa nada. El autor confiesa con orgullo, casi soberbia, haber viajado en el tiempo gracias a un artilugio de su invención capaz de viajar en el tiempo como quien lava. Al acabar el viaje escondió el artilugio con tanto esmero que ahora sería incapaz de encontrarlo ni aunque tuviera en su poder los planos y la base de datos que hacía referencia al invento y el lugar donde está oculto, lo que no es posible porque han sido destruidos. Por eso nadie puede rebatir lo que cuenta. Solo viajando a los mismos lugares y en las mismas fechas que se dice aquí se podría saber con absoluta certeza que lo narrado es cierto o tan falso como las monedas de Judas. Solo queda confiar en el autor o esperar a que el futuro se haga presente. Les aconsejo la primera opción. Y ahora permítanme que situe la acción en el formato que está tan de moda actualmente en algunos seriales televisivos. Tomen nota y procuren no cometer los mismos errores que llevaron a la humanidad a tan peligrosa situación.

 

 

 

 

 

 

 

 MADRID-ESPAÑA.- 15 horas, 1 minuto, 30 segundos. Año 2051 de la era cristiana. Domicilio de D. Anselmo García Rodriguez.

 

Don Anselmo acaba de encender el televisor con la sana intención de enterarse de las noticias en el telediario de sobremesa. De la caja tonta al sofá ha tardado exactamente un minuto. Razón por la cual ha oprimido el botón de su armatoste a las 14,59 horas, exactamente, según marca su viejísimo reloj de pulsera, que aún funciona como un reloj de los buenos.

 

D. Anselmo respira por la boca, que mantiene abierta, amén de porque no es capaz de hacerlo por la nariz, por el gozo que siente al enterarse de la noticia con la que abre el telediario el canal 44, cuatro-cuatro, de cobertura nacional. El gozo que siente se ha iniciado en los riñones y ha tardado exactamente treinta segundos en llegar a la boca, por cuya comisura brota un hilillo de repugnante baba, que está llegando en este momento al mentón, desde donde caerá, como en cascada, hasta la pechera de una vieja camisa de color indescifrable que hace unos quince días que no se quita ni para dormir. ¿Para qué?, piensa D. Anselmo, con lógica implacable,si nadie me visita.

 

D. Anselmo es uno de los dos millones de ancianos que según las últimas estadísticas permanecen solos en sus pisos, debido al terror causado por la plaga de la salmonelosis cuarta, que ha matado ya al 50% de los ancianos residentes en asilos públicos y privados. Nuestro protagonista huyó en cuanto su compañero de cuarto inundó el retrete. Desde la residencia a su viejo piso, que conservaba cerrado, por si las moscas, tardó exactamente doce horas, treinta minutos y veinte segundos, a pie, por supuesto.

 

La noticia que a Don Anselmo produce tanto gozo dice escuetamente: "El gobierno español de coalición nacional, mediante decreto-ley por el trámite de urgencia, ha prohibido la circulación de vehículos particulares por todas las carreteras y calles del país. Se fundamenta esta medida en que el petroleo existente en nuestras reservas no serviría ni para  encender la pipa de un indio (suponiendo que aún quede algún indio y que éste fume petróleo). Otra de las razones muy convincentes se basa en el cambio climático, apabullante, que se ha producido en la última década. La contaminación acabará con todos nosotros en un periquete, si no tomamos ya las medidas oportunas. Ha dicho el portavoz del Consejo de ministros.

 

D. Anselmo ha escupido al suelo un repugnante gargajo. Pensando, con lógica implacable, que morirá antes de que algún asistente social le haga la primera visita. ¿Para qué limpiar, si nadie me visita?. En la pantalla de su viejo televisor, anterior a la era digital, las calles de Madrid aparecen tan desiertas de vehículos como un desierto lo estaría de peces, si las inundaciones catastróficas no hicieran impredecible semejante posibilidad. Las calles madrileñas son ahora autopistas para patinetes y bicicletas por donde grupos de jóvenes compiten por amor al arte. Una intrépida reportera entrevista en la Gran Via a un adulto, al que pesan más los años que los quilos. Justo hace un momento se rompió la nariz contra el asfalto. La pregunta quiere saber la gracia que le hace el nuevo decreto-ley del Gobierno.

 

De pronto se oyen unos pitiditos durante unos treinta segundos, de esos que suelen utilizarse para tapar los insultos, palabras groseras y hasta blasfemias que utilizan gentes sin escrúpulos para expresar sus emociones en momentos puntuales. Cuando terminan los pitiditos la intrépida reportera, intentando congraciarse con su entrevistado, le dice, toda sonrisa, que al menos él tiene la suerte de estar justo al borde de la jubilación.

 

Solo un año, un mísero año. ¿Pero cree usted que a este ritmo podré llegar?. Hoy la nariz, mañana la pierna y pasado la cabeza. Yo no llego vivo a la jubilación, no llego. De nuevo la atrevida reportera intenta una vez más dar en el clavo y le sugiere al entrevistado que tal vez una baja por depresión podría ayudarle a esperar que llegue el feliz momento.

 

¿Pero usted es…pitido…pitido? ¿No recuerda el último decreto-ley por el trámite de urgencia sobre la Seguridad Social?. Si me quedo de bajo no cobraré ni el 10%…¿Y si usa la bicicleta en lugar del patinete?. Insiste con paciencia asesina. Pitidito…pitidito…pitidito…Se interrumpe la comunicación y una bella locutora, con peinado a lo rastahari (está de moda) da paso a otras ciudades, otras opiniones, otros pitidos…

 

 D. Anselmo enciende un pitillo, da una calada y escupe al suelo un enorme gargajo. A continuación se echa a reír sin dientes a todo trapo. Cuando se le pasa la risa tonta comenta: A j…todos c… ¡Pa lo que salgo yo de casa!. A continuación se cuelga del pitillo como de un chupete. Hace unos años un real decreto-ley por…prohibió la producción y el consumo de tabaco. Antes de que entrar en vigor D. Anselmo se hizo con todas las existencias de un despacho de tabaco, cercano a su casa. Se gastó todos sus ahorros y pero calculando a paquete diario aún le sobrarían algunas cajetillas el día de su muerte. El referido decreto-ley también prohibió fumar en el propio domicilio particular, pero D. Anselmo no tiene miedo a la multa. ¡Pa lo que me visitan!.

 

Son las 15,10 horas y en el telediario de la cadena 44 se dan paso a otras noticias igualmente catastróficas. D. Anselmo carraspea y estrella un gargajo enorme, como un meteorito, contra el suelo.

EL HOMBRE-SUEÑO I


                                             

 

 

                                                 EL HOMBRE SUEÑO

 

 

                                                             I

 

                                     VIAJE ALREDEDOR DE MI CRANEO

 

La muerte de mis padres fue como el clic de un interruptor que controlara todas las bombillas del Cosmos. Algún bromista apagó la luz y de repente me sumergí en la más negra de las noches. A veces, encerrado en el piso, chocaba con una silla o golpeaba la cabeza contra una pared, y eso me hacía consciente por un segundo de que la realidad aún seguía allí; la misma realidad que la luz hacía inmutable, como una gruesa pared de hormigón con la que la mirada se estrella una y otra vez;una pared tan inmutable como el mundo que nos rodea.

 

El cósmico clic me hizo ver con clarividencia casi divina la frágil línea que nos separa de la locura. Basta oprimir un botón en algún lugar escondido de la mente y la realidad desaparece con la facilidad de un sueño al despertar.

 

A veces permanecía horas y horas, puede que días (el tiempo es un a priori Kantiano, sentado en el sofá del salón mirando la pared de enfrente). Pronto hasta la solidez del ladrillo desaparecía y mi mirada se perdía más allá, en un punto lejano. Creo que pensaba en algo, que imaginaba algo, pero si alguien me hubiera preguntado no hubiera sabido decirle en qué. Mi mente era una oscura nube que se movía en alguna dirección, pero nunca supe dónde  descargó la tormenta.

 

La locura se apoderó de mi consciencia, dejé de comer, dejé de moverme, dejé hasta de ser. Sumergido en la noche, el tiempo debió de transcurrir en una vacio sin espacio a su alrededor. Fue entonces cuando comprendí que el universo, la realidad, es una creación de nuestra mente. Basta que ella se retire de la ventana desde donde la contempla para que aquella desaparezca, como un cuadro cuya pintura se borrara repentinamente dejando el marco vacío de contenido.

 

Eso es la locura: un cuadro vacío del que la mente se ha retirado, ha retirado su atención. No es el dolor inundándolo todo, el desgarramiento definitivo del alma. Simplemente se trata del vacío que deja la mente al replegarse sobre sí misma.

 

Asumí la locura como la ausencia de ese dolor infinito y persistente que nos deja en un momento dado sin ni siquiera un adiós cortés. No era el fin, ni tampoco el principio de algo. Simplemente un agradable vacío en el que uno puede flotar como un bebé lo hace en el líquido amniótico del vientre materno.

 

Cuando acepté la facilidad de la locura, la felicidad de la locura, un mundo nuevo se abrió a mi mirada y pasado un tiempo de inmovilidad decidí explorarlo.

 

 

Los psiquiatras lo llamarían síndrome post-traumático o utilizaran cualquier otro nombre. Ellos tienen nombres para todo, pero no tienen soluciones para nada, por eso permanecerán para siempre, en sus despachitos de “pitiminí”, cobrando por las consultas, mientras exista el hombre. Iluminan un pequeño trozo del camino, solo para que sepas que más allá está la oscuridad.

 

 

Alguien –supongo que fue alguien porque no creo en los fantasmas, debió entrar en mi cubil—no sé cómo lo hizo- y conducirme de alguna manera al despacho de un psiquiatra. Estoy seguro de que él me dijo algo, pero no tengo tan claro que yo le contestara.

 

A mi vacío le recetó unas pildoritas y a mi cuerpo puede que una nueva cama, porque durante un tiempo se sintió a disgusto. ¿Se trataba de un nuevo espacio? ¿Un hospital? Puede que fuera un espacio nuevo, sin embargo el tiempo era el mismo. Nunca cambia. Parece ir hacia adelante, aunque en realidad esté dando vueltas sobre sí mismo durante toda la eternidad.

 

Tal vez allí aprendiera a ensoñar o tal vez lo hiciera antes o quizás después. Lo cierto es que la luz se hizo de nuevo aunque puede que sobre un mundo nuevo.

 

La muerte dejó de contemplar desde lejos la vana lucha y me miró muy de cerca al fondo de los ojos. Entonces pude ver el pleno sentido de la vida. Una mente que se mueve en una línea temporal que parece ir hacia delante. Aunque puede que sea tan solo una ilusión. El pasado es un olvido, no lo que dejamos atrás al dar un paso al frente.

EL HOMBRE-SUEÑO


 
 
 
 
                 EL HOMBRE-SUEÑO- INTRODUCCIÓN
 
     Creo que se trata de una de mis novelas más interesantes sobre la locura (no es la única, "Una temporada en el infierno" es mejor, más dura y más profunda). Entronca con un relato breve "En el centro de la oscuridad", que escribí hace algunos años como un grito desgarrador, nacido del abismo de la soledad y de la locura. No obstante "El hombre-sueño" toma caminos más divertidos, si es que el cinismo puede considerarse algo divertido. El protagonista, incapaz de asumir la muerte de sus padres en un accidente de automovil, decide introducirse en el interior de su cráneo y permanecer allí para siempre. Pronto descubrirá que no es tan dificil como parece. La realidad se irá diluyendo a su alrededor y su lugar será ocupado por el sueño, un sueño creado constantemente por él mismo, por su mente consciente que paso a paso se irá volviendo subconsciente del todo.
 
      Allí descubrirá al "Gnomito cabrón", un divertido personaje que le canta las verdades del barquero y con el que tendrá terribles trifulcas hasta descubrir que en realidad es él mismo, transformado en un "daimon", un demonio insoportable que le tomará el pelo, se burlará de él hasta hacer sangre y sobre todo no le dejará soñar a gusto. Le obligará a ver la realidad, a palparla, a sentirla bajo sus pies. Y entonces comenzará su odisea psiquiátrica. El mundo onírico que ha construido y en el que es tan feliz, ese planeta propio donde una mujer irá desnuda si él lo quiere, aunque en la verdadera realidad vaya vestida, o donde los insultos de los demás se transforman en agradable reconocimiento de su genialidad, o donde todo puede ser transformado por la magia de su poder onírico, una especie de Alicia en el país de las maravillas aunque los demás se emperren en ver las cosas de distinta manera y hacérselas ver a él, con pastillas, con terapias de choque o con lo que sea.
 
       El protagonista no tiene nombre, lo ha perdido en el camino, y su historia no es una historia real, porque él ha decidido que no lo sea, contra viento y marea, contra todo y contra todos. Solo el "Gnomito cabrón" podría rescatarle algún día lejano de su locura. La lucha será titánica, porque  nadie puede huir de la realidad sin pagar un alto precio, en sangre o vendiendo su alma. El "Gnomito cabrón" no es en realidad un demonio, sino su ángel bueno, su ángel de la guarda. A pesar de su lenguaje, propio del carretero más soez, a pesar de su cinismo tan terrible como auténtico, a pesar de su aparente papel de verdugo, en realidad es lo mejor de sí mismo, la única parte de sí mismo que le podría salvar.
 
     Espero que les guste y les disguste con igual intensidad. Si no es así habré fallado estrepitosamente.

RELATOS DE A.T. I


                 

 

             RELATOS DE A.T.

 

UNA VISITA INTEMPESTIVA

 

Aquella noche, siguiendo una inveterada costumbre que nada ha podido cambiar, me encontraba reposando mi cuerpo en el amplio lecho de mi habitación –me sigue gustando la amplitud, esa sensación de libertad con espacio suficiente para expandirse- con la espalda apoyada en un mullido cojín, mi postura favorita para leer. Y eso estaba haciendo en aquel momento, leyendo una novela de la que rezumaba toda la melancolía de un pasado muerto –esa melancolía que nada puede curar- ; mientras sostenía el libro de bolsillo con mi mano izquierda, con la derecha no cesaba de rascarme el cuero cabelludo –los picores me han acompañado siempre como un placentero estigma  que nunca he repudiado- cuando recibí un gran sobresalto al escuchar un sonido no programado, tardé algún tiempo en comprender que se trataba del timbre de la puerta.

 

Puede que ya llevara un buen rato sonando sin que me hubiera apercibido de ello, siempre me he preciado de una gran capacidad de concentración pero últimamente  ésta ha crecido tanto que  se necesita bastante más que una simple llamada de atención para volverme receptivo. El timbre está graduado de tal manera que apenas es pulsado un leve susurro musical se expande por toda la casa como una suave brisa. Si la insistencia o nerviosismo del visitante se agudizan la fuerza con que lo va pulsando transforma el sonido en una perfecta gradación de  ruidos naturales hasta llegar al último escalón: un agudo y estridente sonido que aumenta hasta hacerse irresistible.

 

Sin duda el visitante debía llevar largo rato llamando porque la agudeza del sonido había conseguido llamar mi atención. A pesar de ello decidí dejar que siguiera llamando, si la causa que lo atraía hasta mi puerta no era bastante urgente terminaría por cansarse y dejarme en paz. Cerré el libro y me volví hacia uno y otro lado buscando una postura más cómoda, mi espalda empezaba a sentir las molestias que conlleva  una posición largo rato mantenida. Coloqué el libro sobre la mesita y apagué la luz intentando olvidarme de lo que estaba pasando fuera de mi morada. Todo resultó inútil, el timbre llegó al grado de histerismo que mis nervios no pueden soportar. Decidí que si el visitante no se iba a marchar me convenía más abrir y escuchar lo que tuviera que decirme, ni la peor noticia conseguiría privarme de los brazos dulces de la Venus del sueño.

 

Encendí la luz, acaricié con nostalgia la suavidad aterciopelada de las sábanas recien puestas como si éstas fueran a diluirse en cualquier momento; miré hacia la pared frontal donde el hermoso cuadro de un paisaje de montaña nevada me obligó a suspirar con tristeza; finalmente alcé la vista hacia el techo para contemplar la pintura fosforescente imitando un despejado y bellísimo trozo de cielo nocturno. Solo después de cumplir este ritual puse mis pies en el suelo y busqué con ellos la presencia de las cómodas chanclas. Me puse en pie y acercándome al vestidor me coloqué la preciosa bata azul con dibujos de dragones rojos lanzando fuego. Traspasé la puerta y ya en el pasillo encendí la luz. Caminé sin prisas por el largo pasillo decorado con intrincados cuadros abstractos que acostumbro a intentar comprender, analizando una y otra vez sus dibujos geométricos colocados unos encima de otros sin ningún orden como planos reflejando mundos sin sentido.

 

 

Llegué a la puerta y la abrí brúscamente como queriendo dar a entender al visitante lo molesto que me sentía por su intolerable intromisión. En lugar del rostro impaciente del visitante me quedé paralizado ante una brillante luz que me deslumbró obligándome a cerrar los ojos. Cuando volví a abrirlos ya me había hecho una idea de lo que tenía delante de mis narices. En el centro del grán círculo de luz se estaba formando un rostro que no tardó mucho en adquirir su forma plena. Me resultaba totalmente desconocido, sin duda no lo había visto nunca, de ser así no lo habría olvidado porque  aquel rostro de anciano con su larga barba blanca, sus ojos profundos y brillantes y la pequeña boca sonriente desprendía una gran paz que cosquilleaba mi plexo solar con una suave y placentera energía. Nada en el universo sería capaz de descontrolar aquella expresión de paz profunda que emanaba de lo profundo de aquel rostro. Sin embargo el timbre había sonado con gran estridencia, semejante control sobre sus emociones no era muy común.

 

-Te saludo A.T., sin duda dormías profundamente para no oír mis insistentes llamadas. Me has obligado a esperar mucho más tiempo del que estoy acostumbrado  a aguardar ante puertas más poderosas que la tuya.

 

La sospecha que había brotado en mi interior como un chispazo me obligó a cerrar los ojos otra vez buscando adaptarme a la conclusión que inevitablemente se presentaba a mi consciencia en estado de alerta. Al abrirlos mi mente dejó de percibir la estructura de la casa a mis espaldas, ésta  se había diluido en el aire sin el menor ruido.  Como siempre que me sucedía me sentí triste y humilde como un pajarillo en presencia de un halcón, mi mente aún no era suficientemente poderosa para mantener  dos mundos opuestos a la vez dentro del invisible circulo de su poder. No me preocupaba mucho el hecho de haber perdido mi hogar, ya lo reconstruiría cuando terminara  con aquella visita. Siempre soy muy respetuoso con mis semejantes pero el hecho de tener presente a un Gran Maestro me obligó a olvidarme de mi peculiar sentido del humor, mejor sería ver antes cómo respira un Gran Maestro.

 

-Vaya A.T., lo has hecho muy bien y con gran celeridad. Me sorprendes. Ahora que ya sabes quien está ante ti creo que podremos hablar del objeto de mi visita si no tienes inconveniente.

 

Inútil intentar engañarle, para saber mi nombre de guerra era preciso que me conociera muy bien. No puse ningún obstáculo a que dentro de mi círculo de energía se fuera formando mi rostro habitual, el de mi último cuerpo, el que mejor conozco y recuerdo. Intentando reconcentrarme en mi mismo para que la consciencia del Maestro no percibiera con demasiada intensidad mis pensamientos, analicé con mi peculiar astucia lo que me estaba sucediendo buscando las mejores soluciones. La visita de un “Gran Maestro” solo podía significar problemas, ninguno de ellos interviene en las modestas vidas de los novicios del más allá sin una causa importante.

 

El hecho de que se hubiera dirigido a mi por mi nombre de guerra debería tener algún significado. Recuerdo muy bien las estúpidas “hazañas” que me hicieron ganar a pulso este apodo tan idiota, A.T. –Angel Tontorrón- así me llamó alguien a quien intenté ayudar ingenuamente, este apodo hizo pronto furor y ya nadie me conocería desde entonces por otro nombre o apelativo. Cuando pasó el tiempo necesario para adaptarme al más allá luego de mi último tránsito emprendí un camino adecuado al carácter de que había hecho gala cuando estaba vivo en la carne. Orgulloso de mi bondad y de mis ansias de ayudar al próximo decidí que a falta de pan buenas son nueces; puesto que aquí, faltos de un cuerpo sometido a las leyes físicas, no tenemos otra diversión que la que nos buscamos, el deseo de convertirme en un angel de bondad, ayudando a todo el que se me pusiera a tiro, era un ideal tan bueno como cualquier otro. Así inicié una larga carrera de despropósito e inútiles perdidas de tiempo hasta que comprendí, trabajo me costó, que no hay mayor estúpido que quien intenta ayudar en contra de los deseos de la víctima. Me reciclé y de angel tontorrón terminé en un tranquilo detective husmeadno de vez en cuando aquí y alla por si pudiera descubrir algún misterio o solucionar algún enigma, en todo caso la aventura estaba asegurada. Pronto conseguí una cierta fama como sabueso pero no la suficiente para acabar con mi apodo que acabé aceptando e incluso disfrutando.

-A tu disposición, Maestro.

-Bien, veo que ya tienes una ligera idea de quién soy. De momento no neesitas saber más, ni siquiera mi nombre, si aceptas la misión que te voy a proponer llegaremos a conocernos mejor y entonces podrás hacerme cuantas preguntas pueblen tu fértil fantasía.

-Disculpa, Maestro, pero preferiría no saber nada de ninguna misión. El hecho de que me haga pasar por detective aficionado y acepte algunos encargos sin importancia es solo un juego para pasar el rato en este lugar sin tiempo donde podría acabar dormido por aburrimiento y despertar el día del juicio final sin haber notado nada. Lkas misiones de los Maestros sobrepasan mis facultades y deseos.

-Bien, A.T., no te voy a obligar a nada, sabes que toda violencia para conseguir algo es una pérdida de tiempo, espués hay que volver a empezar desde el principio y con mayores dificultades. Solo te ruego tengas la cortesía de escucharme –asentí-. Tenemos un problema con un nuevo huesped. Acaba de entrar en nuestro mundo después de haber sufrido un accidente de automovil y está tan desconcertado que actua como si aún siguiese embutido en su endeble cuerpo de carne. No cesa de crear problemas en su antiguo entorno físico, tantos que ya se ha empezado a hablar de un fantasma. Sabes que no nos interesa que los vivos empiecen a pensar en nosotros como seres invisibles, eso solo nos crearía problemas. A los Maestros no nos haría ningún caso aún suponiendo que lograra percibirnos; mandar a otro de su misma energía vibratoria sería peor remedio que la enfermedad, acabaría adquiriendo los peores vicios del mundo invisible y puede que su condición de fantasma le acabase gustando tanto que nos viéramos obligados a  una dura sesión mental para convencerle de que no se puede jugar con estas cosas. Necesitamos acabar con el problema, que nuestro hermano se adapte lo mejor y lo antes posible a nuestro delicado mundo y creemos que tu eres el mejor candiddato para ayudarle. Por otro lado conociéndote como te conocemos suponemos que una aventurilla como esta te vendrá muy bien A.T.; no puedes engañarnos, la sofisticada morada que acabas de destruir solo hubiera sido posible si alguien muy aburrido se dedica a ello con intensidad. Estamos seguros de que no rechazarás esta misión. ¿Qué me dices?.

            -Necesitaría pensarlo, no me gusta enredarme con los de abajo, siempre termino bastante chamuscado.

-Tendrás mi ayuda aunque creo que no la vas a necesitar. Mientras lo piensas podemos hacer un corto viaje, sobre el terreno podrás decidir con mejor conocimiento de causa.

 

 

Su energía se expandió acariciando la mia como un brazo físico de piel suave y cálida. Me sentí sujetado con gran fuerza a pesar de ello, como si una dulce y bella mujer de piel suave pero amante salvaje me hubiera estrechado entre sus brazos sin el menor deseo de dejarme marchar. La experiencia me pareció muy desagradable aunque nadie en su sano juicio espera nada placentero del contacto con un “Gran maestro”. Su energía es tan sutil y depurada que la nuestra siente su rechazo como una enorme bofetada.