Categoría: BREVES HISTORIAS DE OMEGA

BREVES HISTORIAS DE OMEGA (EL SEXO VIRTUAL)


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SEXUALIDAD VIRTUAL

Antes de proseguir este magno estudio sexológico, tanto histórico como sociológico e incluso ético, debo pedir disculpas a los pocos lectores que están leyendo esta tesis doctoral que se está imprimiendo en papel-papel, natural, sacado de árboles naturales y con tinta extraída en nuestros laboratorios por procedimientos naturales y que antes ha sido manuscrita por mí misma con pluma de ave, tal como se hacía en los viejos tiempos, antes de la llegada del Mesías de Omega, que todo lo revolucionó y nos impidió la utilización del famoso bolígrafo, tal como se dice han utilizado otras culturas galácticas en la misma fase evolutiva.

Y que me vuelvan a disculpar pero se me ha ido el pensamiento con tanto circunloquio. Debo admitir y confesar con toda humildad que en efecto, durante la redacción del anterior capítulo de esta magna obra, me encontraba un poco traspuesta o ida puesto que me había fumado unas hierbas, eso sí perfectamente naturales y que son muy comunes en esta universidad. Nos las suministran los granjeros rebeldes a un precio módico, puesto que solo admiten como moneda de intercambio libros impresos, ya que todo lo demás les parece pecaminoso y digno de ser destruido en una ceremonia apocalíptica. Hasta ahora había confiado ciegamente en ellos, pero me temo que ahora debo desconfiar, aunque solo sea un poco, puesto que la mezcla que me dieron parecía llevar sustancias alucinógenas desconocidas y que al parecer han sido introducidas en las mezclas destinadas a otros barrios de la capital, Vantis. A nosotros nos trataban con un cierto afecto puesto que de alguna forma somos rebeldes culturales, mientras al resto, diletantes que todo lo quieren probar para combatir el hastio de la vida, son objeto de experimentos de guerra biológica o psicodélica. Tal vez por error me llegara una mezcla a ellos destinada, si bien parte de culpa tengo por gustar de experimentar y probar todo tipo de sustancias naturales, fermentadas o alambicadas, en lugar de emplear todo mi tiempo en el sexo, teórico y práctico, que al fin y al cabo es lo que me van a pedir mis alumnos universitarios que les enseñe.

Tras analizar toda la documentación en poder del bueno de “H” he llegado a la conclusión de que la historia de Omega, en cuanto a sexo y todo lo demás, es tan peculiar que no puede ser ni comparada ni armonizada con el resto de historias planetarias vividas por seres inteligentes en esta parte de la galaxia o en cualquier otra parte o galaxia. Todo iba bien (si algo fue o puede ir bien en un tema tan complejo como el sexo) hasta que el mesías de Omega llegó a nosotros en su nave, tan avanzada incluso para otras naves que surcaban en aquel tiempo nuestros cielos, sin que los omeguianos de entonces se enteraran de lo que estaba ocurriendo. A partir de aquel momento histórico, tan repetido, analizado y manoseado, toda la historia sexológica de Omega cambió para siempre.

Pero hoy les quiero hablar de otro cambio profundo e irreversible que se produjo cuando nuestra inteligencia artificial, el bueno de “H”, tomó las riendas y nos cambió a todos de arriba abajo. El bueno de Helenio de Moroni, su inventor, dejó en el interior del cráneo de “H” una programación tan avanzada como sofisticada. No fue hasta una fase avanzada que la inteligencia artificial puso a disposición de todos los omeguianos que lo desearan el famoso casco virtual, que tanto sirve para la reparación y curación de enfermedades físicas y mentales, como para propiciar sueños de todo tipo y experiencias tan lúcidas y psicodélicas al mismo tiempo como es el sexo virtual.

Este es un tema amplio, por lo que en este capítulo, solo sentaré las bases de un más profundo y meticuloso estudio sobre el tema. Como saben todos los que han aceptado la égida de “H” este maravilloso dios omeguiano nos ha surtido de todo y además gratis. A través del monolito que es el centro de todo hogar y por el que recibimos comida y vestido, así como otros artilugios domésticos, mediante la teletrasportación, también se reciben todo tipo de canales holográficos, tanto informativos como de ocio y divertimento. Todo iba bien y era perfecto hasta que por teletrasportación llegó el casco virtual que tantos quebraderos de cabeza iba a producir.

Con él llegaron las instrucciones y cada aburrido y hastiado omeguiano se dispuso a probarlo el primero. Hubo cierta prudencia y reticencia a la hora de utilizarlo para dormir, puesto que a través de los sueños el bueno de “H” se introducía en nuestras mentes y cuerpos y sin pedir permiso previo (lo que más molestó) se ocupara de “arreglar” todo lo que pudiera ser arreglado en cuerpo y psiquis. Claro que lo que dijo fue lo mínimo, porque todos sospechamos que hay mucho, mucho más.

Para convencernos nos tentó con la zanahoria, a las damas, y con los melones a los caballeros, o al revés o todo junto, según cada gusto y forma de disfrutar del sexo. Se hicieron experimentos antes de que la “navegación” virtual se hiciera libre y de todo punto placentera. Nuestra inteligencia artificial quería probar y experimentar hasta dónde nos llevaría semejante libertad orgiástica y las consecuencias físicas y mentales que tendría esa herramienta de todo punto imprevisible y casi divina.

Como era preciso respetar la libertad de todos y cada uno de los omeguianos, el primer paso para el sexo virtual era el consentimiento previo. Una vez que los participantes se encasquetaban los cascos en las cabezas, recibían la bienvenida de “H” y se procedía a dar los primeros pasos en el protocolo. Algo así como en el matrimonio ancestral, donde aquella vieja fórmula pasó a la historia: ¿Quieres…? Solo que en este caso se preguntaba a fulanito si quería sexo con menganita o a menganito si quería sexo con fulanito y fulanita o fulanitos, etc. Todos daban su aquiescencia que era grabada por si alguno luego no se acordaba o no quería acordarse tras una experiencia desagradable.

La pareja participante o los participantes, en el caso de las orgías, se presentaban, primero vestidos y se hablaban un poco para “entrar en calor”. Luego se presentaban desnudos y aprendían a “mirarse” y “tocarse” de forma virtual, a través del casco que generaba manos y cuerpos virtuales. De esta forma se producía un auténtico encuentro sexual, solo que de forma virtual. La diferencia entre real y virtual pasó a ser “ninguna” una vez que “H” fue ajustando programación y controles. Incluso con el tiempo, no mucho, el sexo virtual llegó a ser tan intenso y “delicioso” que el sexo real hubiera pasado a la historia de no ser porque nuestra inteligencia artificial, convenientemente programada por Helenio de Moroni dejó de premiar con créditos a los participantes en el experimento y a premiar con grandes créditos a quienes siguieran practicando el sexo “real”, que por otro lado ya no era necesario, desde la época del mesías de Omega, para procrear retoños. Pero este es un tema complejo que mejor desarrollaremos en otro capítulo. Mientras voy a probar una nueva hierba que me han dicho que es completamente natural, sin efectos psicodélicos y en absoluto adulterada por los jóvenes terroristas de las montañas negras. Luego les cuento. Y no me sean puritanos que no hay peor droga y más psicodélica que conectarse a los circuitos holográficos del bueno de “H”.

Continuará.

 

BREVES HISTORIAS DE OMEGA(El sexo en Omega II)


CÓMO SE VIVE EL SEXO ACTUALMENTE EN OMEGA

Helenio de Moroni, nuestro particular profesor chiflado, fue considerado en su tiempo, y lo sigue siendo, como uno de los más astutos programadores y visionarios de todos los tiempos. Solo imaginar lo que tuvo que pasar por su mente para crear a nuestro fantástico “H”, nuestra inteligencia artificial, llamada “HDM-24” por su creador (HelenioDeMoroni) y 24 por ser ese el número de la suerte, ya que los anteriores veintitrés experimentos sobre el tema resultaron fallidos, se le ponen a uno los pelos de punta y el vello se le eriza, resultando ideal antes de la depilación, suponiendo que alguien la siga utilizando, además de las mujeres de los granjeros rebeldes y algunas de nosotras, rebeldes culturales.

Una de las condiciones básicas de la programación de esta inteligencia artificial, o el bueno de “H” como le tuteamos en confianza, fue la de respetar la libertad de todo ciudadano omeguiano y la defensa de una sociedad democrática a cualquier precio. Como mente privilegiada que era, a Helenio no se le pasó por alto las dificultades con que se encontraría su inteligencia artificial a la hora de decidir entre respetar las directrices básicas de su programación y respetar la libertad de los ciudadanos omeguianos, de todos ellos, y las condiciones esenciales para que la sociedad planetaria pudiera seguir siendo considerada como democrática. Fue por ello que su programador y luego nuestra inteligencia artificial, dotada de una cierta libertad y emotividad, gracias a los prodigiosos algoritmos creados por Helenio, tuvieron que hilar muy fino para que las contradicciones a las que deberían enfrentarse no les abocaran a un seguro fracaso.

Tras la batalla del Valle de la Muerte y la drástica transformación que sufrió Omega debido a la influencia del Mesías de Omega y de la tripulación de la nave galáctica “Destino”, las tradicionales instituciones omeguianas, tales como el matrimonio, la familia, el parentesco…sufrieron un impacto tal que casi llegaron a desaparecer. Fue sobre todo para defenderlas que un grupo relativamente numeroso de omeguianos decidieron refugiarse en las Montañas Negras y allí fundar una sociedad tradicional que defenderían durante milenios con uñas y dientes hasta el punto de ser respetados por los diferentes Consejos Planetarios que se formaron tras la muerte o abandono de Omega (no se sabe muy bien) del Mesías de Omega, máxima autoridad durante muchos años en todo el planeta. A la llegada de “H” los granjeros rebeldes ya habían alcanzado un estatus respetado por todo el mundo y prácticamente inalterable gracias a las condiciones climáticas de su territorio, que nadie en su sano juicio deseaba conquistar.

Allí el matrimonio y la familia permanecieron inalterados durante milenios, pero no así en el resto de la sociedad omeguiana. Fue imposible conseguir que el matrimonio y la familia volvieran a ser instituciones respetadas y queridas en Omega. La poligamia y la promiscuidad se convirtieron en algo tan natural en nuestra sociedad como antes lo fueron el matrimonio y la familia. La escasez de hombres y el exceso, si se le puede llamar así, de mujeres en edad fértil, propició todo tipo de asociaciones formadas por un numero importante de mujeres que se organizaran alrededor de un solo hombre, bien de forma institucional, como un matrimonio de un hombre con un indeterminado número de mujeres, bien en forma de convivencia promiscua, en la que un hombre convivía sexualmente con muchas mujeres a las que inseminaba y luego aceptaba el fruto de estos embarazos como hijos comunes.

La imaginación para formar y estructurar este tipo de uniones no tuvo límites y con el tiempo llegaron a autorregularse por sí mismas. Se puede decir que la sexualidad se vivió en aquellos tiempos como fue posible y siempre de forma promiscua, ya que resultaba inaceptable que una sola mujer acaparara a un solo hombre cuando existían tantas mujeres en edad fértil y un planeta prácticamente deshabitado. Por ello cuando con el tiempo la proporción de mujeres y de hombres se equilibró (sobre todo gracias a la inseminación artificial programada) a los Consejos Planetarios que siguieron les resultó imposible regresar a una sexualidad tradicional. Nadie hubiera asumido de buen grado que le privaran de una sexualidad libre y promiscua, razón por la que la poligamia y la convivencia libre continuaron siendo la forma normal de relación, sexual y de convivencia, en Omega.

Helenio de Moroni era muy consciente de las dificultades por las que atravesó la sociedad omeguiana, en parte debido a este tipo de instituciones abiertas que generaron serios problemas de atención y cuidado de los niños, educativas y de todo tipo. El turismo que fue llegando a Omega cada vez en proporciones más elevadas, logró en parte atenuar estos problemas logrando, por ejemplo, que el número de huérfanos no aceptados por sus padres biológicos disminuyera al ser adoptados por familias tradicionales que llegaban en viaje turístico a Omega.

Cuando “H” tomó el control se vio obligado a tomar decisiones drásticas con referencia a este tema, puesto que ni existía territorio suficiente para que él pudiera conceder una casa particular a cada omeguiano que se lo pidiera ni era aceptable para su programación que los niños tuvieran que ser cuidados en orfanatos por robots. Armonizando la libertad y el respeto a los derechos de todos, decidió que se respetaría la libertad sexual y de convivencia de todos y cada uno de los omeguianos, pero que al mismo tiempo se les incentivaría para que progresivamente fueran regresando a las tradicionales instituciones del matrimonio y de la familia que tendrían preferencia a la hora de convertirse en adjudicatarios de nuevas viviendas. Esto obligó a que de una forma oficial y burocrática quienes solicitaran una vivienda diseñada por “H” y fabricada por robots debieran especificar claramente cuántas personas residirían allí y qué tipo de convivencia legal habría entre ellas.

Esto propició el regreso al matrimonio y a la familia tradicional en algunos casos, aunque solo fuera para lograr una vivienda aceptable y no una verdadera comuna, edificios muy extensos y gigantescos para la convivencia de familias poligámicas o promiscuas. Estos nuevos matrimonios continuaron viviendo su sexualidad en absoluta libertad o promiscuidad, aunque de cara a los beneficios de “H” formaran un núcleo sólido familiar. La mayor dificultad de esta fórmula de convivencia fueron los hijos, muy desatendidos y para los que “H” tuvo que inventar la “niñera” virtual y luego los padres holográficos, con los consiguientes traumas y trastornos para los niños. Pero descubrir esta situación no me compete a mí sino a mis colegas sociólogos.

Se puede decir que actualmente la sexualidad sigue siendo libre y promiscua en todos los aspectos, aunque con el progreso que “H” ha propiciado en todos los terrenos, también en el sexual, las relaciones sexuales virtuales se han convertido en una moda a la que casi nadie se resiste. Pero de ello hablaremos en otro capítulo.

Continuará

BREVES HISTORIAS DE OMEGA(El sexo en Omega)


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BREVES HISTORIAS DE OMEGA V

NOTA INTRODUCTORIA:

El esbozo de las conductas sexuales en Omega fue muy divertido. No tenía claro si la reproducción sería sexual o habrían llegado a un nivel evolutivo que les permitiera dejar el sexo solo para el placer o si tal vez convenía que el avance no fuera tan importante… Fantasear sobre el tema me llevó tiempo y al final, tras muchas elucubraciones, decidí que debería separar sexo y reproducción, de esa forma todo lo que tenía esbozado encajaría a la perfección. Solo así podría explicar el trauma que sufre el padre de Ermantis, el protagonista, y que le lleva a vivir en las montañas negras, donde se casa con Eraia y tienen a Ermantis, cuyo diario da título a la primera novela de la trilogía, Diario de Ermantis. 

Decidí que habría un sexo físico y otro virtual y que la promiscuidad fuera algo tan natural que ni siquiera se hablara de ello, pero me encontré con un problema serio para encajar ese tipo de relación sexual con una vida familiar normal y mínima. Necesitaba, por razones internas de la historia, que existiera en Omega algún tipo de vida familiar. Me puse a ello y encontré algunas razones que lo justificaran: A pesar de que la inteligencia artificial podía diseñar un número casi infinito de casas y pedir a los robots a su servicio que las construyeran, lo cierto era que el espacio en el planeta era limitado, sobre todo si se pretendía crear una sociedad humanizada y no un hormiguero, además la programación de Helenio de Moroni exigía que el número de robots fuera el imprescindible, aquel profesor chiflado odiaba la posibilidad de una robotización y mecanización en la sociedad que había planificado al crear su inteligencia artificial. Esto exigía que de alguna manera se formaran unidades familiares ya que la adjudicación de casas se hacía de forma preferente a las familias y cuanto más numerosas mejor. Por otro lado la programación de la inteligencia artificial la predisponía a crear todo tipo de incentivos para que se acabara retomando la forma de vida tradicional, familiar y tribal, que la sociedad omeguiana había abandonado tras la tragedia genocida de la batalla del valle de la Muerte y la necesidad de una relación promiscua entre los escasos hombres que sobrevivieron y las numerosas mujeres en edad fértil. Esto creó una sociedad muy diferente a las que existían en otros planetas del Cuadrante, habitadas por especies inteligentes. 

El tema del sexo aparece poco en la novela, lo imprescindible, por lo que todo aquel material manuscrito que fui creando necesitaba una salida. Este estudio de la doctora Almidina es solo un aperitivo puesto que habrá toda una serie de episodios dedicados al sexo y al romanticismo en Omega.

EL SEXO EN OMEGA

Breve extracto de la tesis doctoral que presentó Almidina Arnaica para su doctorado en sexología por la universidad de Vantis

PREÁMBULO INTRODUCTORIO

Debido a la peculiar historia de Omega, de la que solo fuimos conscientes al entrar en contacto con otros planetas habitados del cuadrante galáctico. Las etapas del desarrollo sexológico, lo mismo que en otros temas, como economía, política o tecnología, por las que atravesó nuestra sociedad no tienen parangón en ninguna otra sociedad galáctica conocida.

Tras la batalla del valle de la Muerte, el mayor genocidio de la historia de Omega, y tal vez de la historia planetario de todos los planetas habitados conocidos, toda la concepción tradicional del sexo en las diferentes civilizaciones tribales omeguianas sufrió un duro golpe y se vino debajo de forma irreversible. La mayoría de los hombres habían muerto en esa batalla y de entre los que sobrevivieron había que descontar ancianos y niños por lo que solo un número muy reducido eran actos para la procreación. Los ejércitos que se enfrentaron en la legendaria batalla habían reclutado a todos los hombres disponibles, en una horquilla de edades muy amplia, desde jóvenes imberbes, apenas salidos de la adolescencia, hasta auténticos ancianos que aún se conservaban en una forma aceptable para el combate.

Los supervivientes de la batalla fueron muy pocos por lo que para la tarea de la procreación hubo que recurrir a auténticos ancianos y a adolescentes, muchos de ellos aún sin desvirgar. Se buscaron hombres en los parajes más recónditos que hubieran podido librarse del reclutamiento. Aún así su número era ridículamente bajo comparado con las mujeres en edad fértil. Fue por ello que se pidió ayuda a los dioses “como así fueron llamados los tripulantes de la nave en la que había llegado El Mesías de Omega. Incluso éste fue requerido y suplicado hasta la extenuación para que no solo engendrara el mayor número posible de hijos en su amada, sino que no se conformaron con ello y utilizaron al mayor número de mujeres en edad fértil para engendrar. 

Los tripulantes de la destino terminaron agotados después de mantener un número tan elevado de relaciones sexuales que hubieran dejado fuera de combate a un dios mitológico. A pesar de lo placentero que sin duda debió resultar tal actividad sexual con distintas y bellas mujeres todos, sin excepción, por unanimidad acabaron aprobando la propuesta del comandante, el Mesías de Omega, para otorgar a los omeguianos la tecnología genética necesaria que les permitiera la fecundación in vitro, incluso la clonación directa. Hasta la tripulación femenina de la nave, ante la presión ejercida por los omeguianos se vio obligada a embarazarse año tras año del omeguiano que eligieran. Los dioses tenían que procrear sin pausa, y solo cuando la tecnología genética logró que la población subiera exponencialmente pudieron darse un respiro y tomárselo con calma. Es cierto que habrían podido negarse puesto que la fuerza estaba de su parte, pero tal vez la tentación de unas relaciones sexuales ilimitadas con cualquiera que les apeteciera fue demasiado fuerte incluso para los dioses, que una vez convencidos por el Mesías de Omega de la necesidad de ayudar al pobre planeta diezmado y decidido él mismo a permanecer allí por tiempo indefinido, al enamorarse perdidamente de una omeguiana, no dejaron de rodar cuesta abajo, saltándose todo el protocolo establecido para el primer contacto con una civilización inteligente en un nuevo planeta y los topes morales que les imponía el decálogo moral de la expedición.

Esta situación propició un cambio drástico en el concepto de relaciones sexuales que se habían mantenido hasta entonces en las diferentes sociedades omeguianas. La promiscuidad se convirtió en una necesidad insoslayable y cada hombre capaz de engendrar tuvo a su disposición un incalculable número de mujeres. Sin duda fue una época extraña, tanto para mujeres como para hombres, y marcaría para siempre el concepto de sexualidad en Omega.
Solo décadas más tarde, cuando gracias al esfuerzo reproductivo y a la tecnología genética puesta a disposición de la sociedad omeguiana por la tripulación de la nave en la que llegara a nosotros el Mesías de Omega, el planeta recobró una población aceptable, se produjeron algunos intentos de regresar a los viejos tiempos, pero éstos ya habían pasado y como sucede siempre en estos casos, quienes lo intentaron quedaron tan obsoletos como la tecnología prehistórica que había utilizado la civilización omeguiana hasta la llegada de nuestro mesías particular.

Durante años los habitantes de Omega se dedicaron con gran celo a la reproducción y a cuidar de sus retoños, alimentándoles y educándoles con los medios que les fue dando con cuentagotas la tripulación de la Destino. Se establecieron turnos rotatorios para la reproducción, el cuidado y alimentación de la población y el estudio, en escuelas especiales, de la tecnología alienígena. Omega dio un salto gigantesco en su evolución y toda su civilización cambió para siempre.

Una vez que se saltara la línea roja por parte de la tripulación de la Destino, no tuvieron el menor inconveniente en saltarse las demás líneas y poner a disposición de los omeguianos cuanta tecnología les fuera requerida y aprendida por sus habitantes. No tardaron en hacerse con la tecnología del viaje por el espacio y así descubrir que no estaban solos en el Cuadrante. Todo se hubiera descontrolado provocando consecuencias imprevisibles de no haber sido llamada la Destino a volver su hogar. Pero de eso hablaremos en otro capítulo.
Resumiendo lo visto hasta ahora podemos decir que la vivencia actual de la sexualidad en Omega, con sus indudables lacras, procede de aquel momento. A nuestros amados ancestros les hubiera parecido una espantosa aberración, y de hecho un número importante de ciudadanos, en cuanto vieron claro que la población de Omega no se extinguiría, decidieron exilarse refugiándose en las Montañas Negras, lo que dio origen a lo que hoy conocemos como granjeros rebeldes. 

Continuará.

 

BREVES HISTORIAS DE OMEGA (EL TURISMO EN OMEGA)


BREVES HISTORIAS DE OMEGA VI

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NOTA INTRODUCTORIA

El esbozo de la historia de Omega me llevó algunos años y no siempre tuve claro cómo enfocar el tema. Era consciente de la necesidad de tener una idea básica de su historia, ya que aunque Diario de Ermantis transcurre en el momento presente de la narración, con algunos flashback, más o menos extensos, a la infancia del protagonista, mientras escribía la historia constantemente necesitaba de tener claras algunas ideas sobre lo que había ocurrido a lo largo de la historia de Omega.

Antes de la llegada de la inteligencia artificial Omega era un planeta esencialmente turístico. Todas las razas inteligentes de la galaxia acudían allí a pasar sus vacaciones. Se trataba de un destino turístico de primera y solo al alcance de las grandes fortunas, algo así como… en nuestra querida Tierra. ¡Para qué vamos a dar nombres!

El turismo suele iniciarse cuando una parte de la población (aristócratas, burgueses o como se les quiera llamar) alcanzan un nivel económico que les permite pasarse un tiempo o mucho tiempo ociosos y con ganas de divertirse, de viajar, de conocer lugares y gente nueva. Pero no alcanza su auge hasta que una mayoría suficiente o inmensa consigue un nivel económico básico que les permite al menos un mes de vacaciones anuales y unos ingresos con los que pagarse viajes y estancias en lugares poco o mucho alejados de su residencia habitual.

En Omega, debido al episodio del Valle de la Muerte, del que se habla en el relato, la historia habitual de la evolución de una sociedad a nivel económico sufrió una grave distorsión. Esto, unido a que tras el episodio del Mesías de Omega, ocurrido al mismo tiempo que dicha batalla, éste y la tripulación de su nave pusieron en contacto al planeta con desconocidas civilizaciones extraomeguianas de las que no se tenía el menor conocimiento, ni siquiera se imaginaban que pudieran existir. Para rematar todo este desbarajuste llegó la inteligencia artificial HDM-24 al poder y con ella se acabó el turismo extraplanetario debido al episodio de la guerra más incruenta de la historia conocida, que también se menciona en el relato. Como son historias muy extensas y complejas, aquí solo se mencionan los datos esenciales para que la historia que se cuenta tenga sentido, remitiéndose a otras historias que subiré en su momento y que son bastante más largas de lo habitual en este formato, tales como El Mesías de Omega y Batalla contra Doctor. Espero que les guste.

EL TURISMO EN OMEGA

BREVE EXTRACTO DE LA TESIS DOCTORAL DE LIVIA URDOZA PARA SU DOCTORADO EN HISTORIA PRÁCTICA DE OMEGA

No cabe la menor duda de que la historia del turismo en Omega, yo diría que toda la historia omeguiana, es tan insólita que ningún otro planeta del cuadrante ha vivido o sufrido algo parecido. A través de los archivos documentales del bueno de “H” he podido documentarme y cerciorarme por completo este dato que cuando comencé a escribir esta tesis ya daba por supuesto. En los archivos de nuestra inteligencia artificial existen copias de bibliotecas enteras de otros planetas que fueron transferidas con los correspondientes permisos o saqueadas sin más por espías del propio “H”, quienes armados con increíbles y diminutos artilugios que colocados en los edificios de estas bibliotecas, pudieron copiar hasta la última coma del último legajo escondido en bibliotecas de todos los planetas conocidos.

Para un historiador es como un prodigioso juguete infantil la posibilidad de consultar cualquier momento de nuestra historia a través de “H”. Cuando existen documentos él los tiene y cuando no, ha hecho portentosas recreaciones holográficas de lo que pudo haber sido, según los datos que almacena su memoria. De hecho solo a nosotros, “los rebeldes culturales”, se nos ha ocurrido trabajar como historiadores, entre otras disciplinas, para recopilar por nuestra cuenta y desde nuestra perspectiva todo el legado cultural e histórico que nos han dejado nuestros ancestros. El común de los omeguianos se limita a consultar a la inteligencia artificial y aceptar sus datos e informaciones sin ningún filtro ni criterio propio. Es cierto que el gran Helenio de Moroni, nuestro profesor chiflado particular, juró y perjuró que su inteligencia artificial había sido programada para que no pudiera manipular y controlar a los omiguanos, estaba a disposición nuestra, para alcanzar un mayor nivel evolutivo, no para llevarnos con engaños hacia metas solo imaginables por la privilegiada cabeza del sabio. Es posible que esto sea así, aunque somos muchos los que no estamos muy convencidos, de hecho ni muy, ni poco, al contrario, creemos que hay una programación oculta en el fondo de la memoria de “H” a la que nos gustaría acceder, aunque hasta ahora nadie lo ha conseguido, ni siquiera nuestros ingenieros informáticos rebeldes.

No voy a remontarme a los tiempos prehistóricos para confeccionar este informe. Entonces todo era pura supervivencia y se viajaba para conseguir mejor caza o para huir de los depredadores. El turismo, se puede decir, que comenzó a partir de la batalla del Valle de la Muerte. La tecnología que nos prestara su comandante, más conocido por El Mesías de Omega, y la tripulación de su nave, permitió a nuestro planeta evolucionar tanto y en tan poco tiempo que en ello también somos únicos en la historia de las especies inteligentes del cuadrante.
Digamos que el turismo, como ha ocurrido en otros planetas más convencionales, comenzó siendo un pasatiempo de ricos, y conforme el nivel económico se fue elevando y alcanzado a otras clases sociales se transformó en un negocio más y muy boyante. En el caso de Omega el aterrizaje de la nave “Explorador I” nos abrió los ojos de repente a la posibilidad de existencia de vida extraomeguiana. De ahí a que la tecnología que nos prestaron sus tripulantes nos permitiera viajar por el espacio y encontrar otras especies inteligente fue una especie de salto de trampolín, rápido y efectivo.

Omega fue elegido por otros planetas como lugar de recreo y de ocio por excelencia. El turismo comenzó a florecer y nos convertimos en el planeta turístico por excelencia del cuadrante. Los omeguianos se dedicaron por completo al negocio turístico y contrataron como mano de obra a otras especies menos agraciadas económicamente para que hicieran de trabajadores y campesinos. El omeguiano llegó a ser un “relaciones públicas”o un empresario del ocio. Durante esta época el turismo alcanzó su cúspide y los hoteles de Omega fueron considerados como los más lujosos y avanzados de toda la galaxia conocida. Claro que eso costaba un “dinerito” solo al alcance de los más ricos y poderosos. Omega ganó muchísimo dinero con su negocio y esto propició que cuando nuestro chiflado particular, Helenio de Moroni, solicitara del primer Consejo planetario, un presupuesto desorbitado para confeccionar una inteligencia artificial casi mágica, que nos permitiera desentendernos del concepto de trabajo y nos ayudara a conseguir el ocio total, le fuera concedido todo lo que pidió y aún estaban dispuestos a darle más a cambio de lo único que les quedaba por conseguir: el ocio absoluto para siempre.

Sin embargo no todo dura para siempre. Cuando Omega comenzaba a prepararse para ir dejando el negocio turístico en manos de la inteligencia artificial y su “troupe” de robots fabricados específicamente para que ningún omeguiano tuviera que volver a trabajar en el turismo, entonces se produjo un acontecimiento histórico que cambiaría para siempre nuestro futuro. El planeta Noctor, el planeta guerrero por antonomasia del cuadrante, decidió invadirnos, apoderarse del planeta, de su negocio turístico y convertir a su población en soldados mercenarios. Por suerte “H” ya lo había previsto y gracias a los informes de sus espías, robotizados o no, tuvo tiempo suficiente para crear el arma de guerra que acabaría con todas las guerras, como se ha pregonado siempre en la propaganda bélica de todos los planetas de la galaxia. Esta vez fue verdad.

La invención del rayo Omega, un laser tan original y portentoso que aún nadie sabe muy bien cómo funciona, permitió a nuestra inteligencia artificial derrotar a la flota de guerra noctoriana antes incluso de acercarse al planeta. Pero esta es una historia que se narra en otra parte, concretamente en el trabajo de nuestro colega Andronius Tostis, el mejor historiador de la que él llamó “La guerra más pacífica de la historia”. Sin un solo disparo de la flota noctoriana ésta tuvo que retirarse de Omega, que de esta manera y por sugerencia de “H” que el Consejo planetario ratificó por unanimidad, nuestro planeta entró en cuarentena y ya no se permitió entrar o salir a nadie, salvo justificadas excepciones.

De esta forma el turismo pasó a ser una más de las muchas posibilidades que “H” ofreció a los ciudadanos omeguianos. Ahora mismo son pocos los omeguianos que desean viajar a una parte u otra del planeta y cuando se produce algún atasco porque todos se ponen de acuerdo para viajar a un mismo sitio, a la vez, nuestra inteligencia artificial reparte créditos preferenciales para viajes turísticos según los méritos de los ciudadanos, alcanzados de una u otra manera. “H” es muy respetuoso con nuestra libertad, pero nos incentiva, la zanahoria y el palo, para que no perdamos las buenas costumbres omeguianas en las diferentes facetas y campos de nuestra cultura.

En eso ha quedado el un tiempo floreciente turismo omeguiano, en algunos viajes con naves planetarias para ver un paisaje o un lugar determinados.

FIN

Nota final. Extracto de la tesis doctoral de la doctora Livia Urdoza, realizado por nuestro decano.

NOTA BIBLIOGRÁFICA

Para más datos sobre el turismo y los hoteles en la época floreciente de nuestro turismo les remito al gran trabajo de nuestro colega titulado “HOTEL OMEGA”.

Para más datos sobre la batalla del Valle de la Muerte y sobre la batalla más pacífica de la historia remito al trabajo conjunto que hemos hecho todos los historiadores de la facultad de historia de la universidad e Vantis.

Breves historias de Omega (Actores de carne y hueso)


BREVES HISTORIAS DE OMEGA IV

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NOTA INTRODUCTORIA/ Cuando decidí ir esbozando, por partes y temas, los distintos aspectos de la sociedad omeguiana tras el advenimiento de “H”, la gran inteligencia artificial, una especie de Mesías virtual, sabía muy bien que me enfrentaba a una compleja tarea que me llevaría años. Algunos temas fueron más sencillos de esbozar que otros. Por lo que se refiere al ocio y la cultura después de que “H” tomara las riendas, consideré bastante lógico que si la inteligencia artificial se ocupaba de la alimentación, la vivienda y toda la logística en aquella sociedad, también terminara por ocuparse del ocio y la cultura. Los seres humanos somos muy cómodos, muy vagos, si nos dan todo hecho, sin tener que trabajar, lo aceptamos encantados, a no ser que lo que se nos ofrece sea auténtica basura, y aún así nos lo pensamos dos veces antes de rechazarlo.

Los omeguianos fueron esbozados como seres humanos, solo que en otro planeta y con otras circunstancias. Si como vemos en nuestra sociedad la mayoría de la gente es absolutamente pasiva en cuanto al ocio y la cultura (aceptan lo que les echen de comer a través de la televisión o cualquier otro medio de comunicación) no veía la necesidad de que en Omega las cosas fueran muy distintas. Teniendo en cuenta que “H” era una inteligencia artificial con capacidades casi “divinas” o si lo preferimos, verdaderamente “demoniacas”, y que mi profesor chiflado, Helenio de Moroni, la había programado para dar a todos los omeguianos lo que desearan, en una sociedad democrática, justa e igualitaria, cómo podría ser el ocio y la cultura, diseñados por “H”, estaba bastante claro.

Si Helenio hubiera programado a su artilugio para dar a los omeguianos lo que verdaderamente necesitaran y no lo que quisieran o desearan, todo hubiera sido muy, muy diferente, pero como bien sabemos en nuestra sociedad humana lo importante no es lo que las personas necesiten si no lo que deseen, con el fin de que al satisfacer sus deseos los empresarios del ocio y la cultura puedan recibir a cambio sus deseables y deseados emolumentos (Mi tesooorooo de Gollum). Tampoco es muy importante saber lo que los ciudadanos desean puesto que los deseos se pueden crear, primero, para satisfacer, después. Algo que es paradigmático en el mundo de la publicidad.

La inteligencia artificial podía crear algo parecido a la televisión, la holovisión, y en ella unir todo lo que en nuestra sociedad son los medios de comunicación, Internet, prensa, radio, etc. Como no necesitaba personal creativo o burocrático, ni tampoco financiación alguna, crear un ocio, una cultura, y programarla y distribuirla por el canal único y complejo de la “holovisión” era coser y cantar. Se crearon presentadores, actores y todo tipo de figuras virtuales para que aparecieran en programas, obras teatrales, películas, etc. La inteligencia artificial no necesitaba profesionales del ramo ni tampoco guionistas o creativos, todo lo podía hacer ella y mejor o casi mejor que nadie.

No tuve claro cómo sería este mundo virtual hasta ver la famosa película, Matrix, entonces grité “¡eureka!” como al parecer hizo Arquímides, y comencé a esbozar la holovisión, el cine, el Internet omeguiano y otras muchas cosas más. Luego cuando vi la película Avatar y otras que trataban el mundo virtual tales como Johnny Mnemónic, ya ni tuve que gritar eureka, simplemente me puse a trabajar como un poseso.

En Omega todo el mundo del ocio y la cultura acaba siendo virtual y generado por la inteligencia artificial quien crea actores virtuales, holovisivos, en tres dimensiones, y todo tipo de películas y programas. Los no rebeldes aceptan encantados lo que les da “H” pero como ocurrió en otros terrenos, con más razón en este, hay quienes no soportan que toda la creatividad de su especie resida en un cerebro artificial, les repugna visceralmente, y es por ello que deciden rebelarse y crear su propio ocio y cultura. Y este es el tema de este nuevo capítulo de Historias breves de Omega. Como es muy amplio me limitaré a esbozarlo y lo iré desarrollando en otros breves capítulos de esta serie. El resultado de la falta de creatividad humana lo desarrollo en otra novela, “La vida es pura sensación”, que nada tiene que ver con el universo de Omega, pero que desarrolla este tema hasta las últimas consecuencias.

ACTORES DE CARNE Y HUESO

Extracto del diario manuscrito del actor Eriditis Asuras.

“Soy un actor de carne y hueso, me llamo Eriditis Asuras y en otros tiempos tal vez habría sido un actor famoso, respetado y halagado por crítica y público. Hoy, en estos aciagos tiempos, debo pelear a brazo partido con una inteligencia artificial para poder representar obras creadas por mí o por otros creativos rebeldes.

Bueno, tal vez no esté diciendo toda la verdad y me pueda la repugnancia que siento hacia todo lo virtual o artificial. En realidad el bueno de “H” nuestra portentosa inteligencia artificial, colabora con nosotros, facilitándonos todo tipo de infraestructuras para que podamos desarrollar nuestra creatividad, incluso ha puesto a nuestra disposición uno de sus canales holovisivos para que podamos difundir nuestra propia cultura.

Me gusta visualizar al bueno de “H”, como hombre, un anciano longevo y barbudo, aunque bien podría visualizarlo como una mujer y entonces la llamaría la buena de “H”, y no sería descabellado puesto que cada omeguiano elige bajo qué figura quiere que se le aparezca la inteligencia artificial para comunicarse. Si la llamáramos inteligencia podríamos visualizarla como mujer, pero si la llamáramos cerebro bien nos la podríamos imaginar como hombre. En realidad el bueno o la buena de “H” es asexual, se limita a “pensar” con los algoritmos que le programara el maldito chiflado del profesor Moroni, y tal vez se deba a ello que nuestra creativa minoría sea tratada con todo decoro, dejando aparte los derechos numéricos que siempre tiene la masa.

Hasta que se produjo la batalla del Valle de la Muerte, el desarrollo teatral de Omega, lo mismo en otros campos, como la narrativa y el arte y la cultura en general, fue tan lógico como razonable. Se generaron toda clase de mitos y leyendas que luego pasarían a la ficción literaria y los viejos ritos religiosos se transformaron, como suele ser común en todas las culturas, en representaciones teatrales que poco a poco se desgajaron del árbol madre para producir su propia dramaturgia profana. Todos conocemos a los grandes dramaturgos de aquella época, especialmente a Sofonoros Sapestis, el más grande autor de todos los tiempos.

Tras la famosa batalla y el salto que se produjo en todos los terrenos, la dramaturgia despreció su herencia y sus raíces, dedicándose a la burla del pasado, a ironizar sobre el presente y a utilizar todos los artilugios puestos a su alcance por la moderna tecnología para convertir al teatro en un híbrido incomible. Con el advenimiento de nuestro emperador “H” al poder (permítaseme la ironía) el teatro y demás artes y manifestaciones culturales pasaron a ser un simple producto de la fábrica “hachiana” para gran contento de la mayoría de la población que come lo que le dan, viste lo que una máquina diseña, vive en las casas que los robots fabrican, a las órdenes de nuestro cerebrito preferido y se entretiene con lo que sus circuitos generan.

Por suerte ya vamos siendo algunos más los que consideramos que estamos en nuestro derecho de utilizar nuestra propia creatividad para nuestras diversiones. En cuanto a trabajar para construir nuestras propias casas o cultivar la tierra para comer los productos de la tierra cultivados con nuestras manos… la verdad es que resulta muy cómodo dejar que el bueno de “H” nos suministre todo lo necesario, e incluso lo accesorio. Eso nos permite un ocio total, y muy productivo, si uno se dedica a ello y no a dejar que los circuitos de un cerebrito nos digan lo que nos entretiene y lo que no.

Dejando a los granjeros rebeldes, que comen aparte, se puede decir que la rebeldía cultural se ha centrado en la universidad de Vantis, donde el gran director de biblioteca y universidad, nuestro ínclito Aris Orbotón, centraliza y hace juegos malabares para preservar nuestro pasado cultural. El grupo dramático, compuesto por autores, actores, decoradores y demás attrezzistas, nos dedicamos a representar obras para los rebeldes culturales, siguiendo lo que en otro tiempo hubiera sido una temporada teatral al uso.

Pero esta representación, cuyo estreno está señalado para mañana, es algo insólito y esperanzador. Por cierto que acabo de salir del ensayo general de la última obra de nuestro peculiar genio Aloris Agoris, quien nos presenta un drama muy humano que se desarrolla en la tienda donde uno de los reyezuelos que participaron en la batalla del Valle de la Muerte y sus generales, diseñan la estrategia del día siguiente, al tiempo que comen, beben y follan con las cortesanas que acompañan a todos los ejércitos. No puedo estar más satisfecho del ensayo general. La participación de “H” ha sido espléndida.

Hace un mes, mientras ensayábamos la obra en la gran sala teatral del palacio de cristal de “H”, para lo cual nuestro cerebrito preferido nos dio el correspondiente permiso, escuchamos una voz etérea que nos costó identificar. Paralizamos el ensayo y nos dedicamos a husmear por el escenario, para ver quién nos gastaba la broma. El bueno de “H” se rió un rato. Luego nos propuso su colaboración. ¿Por qué limitarnos a un pobre decorado que remedara el interior de una tienda de campaña y a los personajes diseñados por Aloris? El nos ofreció todo el Valle de la Muerte como escenario. Con sus medios técnicos podía hacer que la representación fuera algo apoteósico. Incluso podía ofrecernos unos cuantos de sus actores virtuales y holográficos que tan buen resultado daban en los culebrones holovisivos.

No respondimos de inmediato, muy sorprendidos por la propuesta. La reunión que se celebró fuera del recinto (aunque todos sospechamos que los ojos y las orejas de “H” llegan a todas partes) estuvo muy animada. Muchos querían rechazar el ofrecimiento, alegando que los resultados dramáticos del “holocine” y de las series holovisivas, eran detestables y que los actores virtuales repugnaban a cualquiera por su frialdad y falta de sensibilidad humana. Me costó convencerles de que nada perdíamos probando, puesto que la inteligencia artificial no iba a imponernos nada que nosotros no quisiéramos utilizar. Y así fue como, tras un trabajo previo conjunto humano-artificial-, se creó un guión que se fue poniendo en práctica con resultados tan esperanzadores que a la semana no quedó nadie que se opusiera a esta colaboración.

El ensayo general ha demostrado que la colaboración máquina-humano puede llegar a producir resultados fantásticos. Ahora solo queda que mañana se llene el gran salón teatral (lo que dudo mucho) y de que la transmisión holovisiva en directo sea un éxito (¡imposible!). No tengo muchas esperanzas en el resultado del experimento, pero aún así confío en que se produzcan nuevas oportunidades para los actores de carne y hueso. No niego la perfección maquinista en las interpretaciones de los actores holovisivos creados por “H” e incluso yo mismo llegué a enamorarme de una conocida actriz virtual, pero no nos engañemos, donde esté la carne y el hueso que se quiten los circuitos.

 

Breves historia de Omega III( Las montañas negras)


BREVES HISTORIAS DE OMEGA III

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PRIMERA EXCURSIÓN A LAS MONTAÑAS NEGRAS

NOTA EXPLICATIVA: Cuando esbocé lo que ocurriría en el planeta Omega al hacerse cargo la inteligencia artificial, HDM-24, de todos los aspectos del funcionamiento de cualquier sociedad, que generalmente está a cargo de diversos grupos o colectivos de ciudadanos, no me rompí mucho la cabeza, me limité a pensar que el planeta entero se pondría a los pies de un maravilloso artilugio que les iba a permitir librarse del castigo divino que ha supuesto siempre el trabajo en cualquier tipo de sociedad.

Más tarde reflexioné y comprendí que aquello era muy poco verosímil, incluso cuando te dicen que no tendrás que trabajar nunca más y que te darán todo lo necesario, incluso lo accesorio, sin mover un dedo, siempre hay quienes se asustan, temen ser controlados y prefieren seguir como antes. Era preciso esbozar una oposición, aunque fuera mínima. De esta manera surgieron los grupos rebeldes contra alguna faceta nueva de la sociedad futurista que les imponía la inteligencia artificial, aunque todos ellos aceptaban la logística elemental que les permitiría sobrevivir sin trabajar. Luego pensé que era poco, necesitaba un grupo rebelde a todo lo que supusiera un cambio drástico en la forma de vivir omeguiana. Así surgieron los granjeros rebeldes, un grupo importante de ciudadanos que se negaban a que toda su vida fuera truncada por la planificación disparatada de una máquina. No podían seguir conviviendo con el resto de ciudadanos y necesitaban una zona geográfica donde desenvolver su vida, dedicada a la agricultura y a la ganadería, intentando sobrevivir de forma autárquica.

Decidí instalarlos en las Montañas Negras, una especie de Himalaya omeguiano, por razones prácticas a la hora de desarrollar la historia. Los granjeros rebeldes tienen una gran importancia en los primeros capítulos de “Diario de Ermantis” la primera novela de la trilogía. Allí se cuenta la infancia de Ermantis en las Montañas Negras. El que luego será presidente del Consejo planetario de Omega nace entre los rebeldes y solo un cúmulo de circunstancias le llevarán a Vantis, la capital de Omega, donde establecerá contacto con “H” y ambos serán protagonistas de una compleja y dramática historia. En esos capítulos apenas se cuenta nada de los contactos entre granjeros rebeldes y el resto de la población. Decidí aprovechar todo lo que había anotado en libretas y cuadernos sobre el tema y que me pareció una pena desaprovechar. Este relato es solo una breve pincelada sobre el tema que será desarrollado en numerosos capítulos de estas breves historias, especialmente en “El mesías de Omega”.

PRIMERA EXCURSIÓN A LAS MONTAÑAS NEGRAS

Cuando Lía Urmonita nos propuso que todo el grupo hiciera una excursión a las Montañas Negras, para conocer a los granjeros rebeldes, hubo asentimiento general con entusiasmo. Después comprendimos que no iba a ser fácil. Lo comentamos con “H” y él nos aseguró que tendría lista la logística de la operación en unos días, es decir, naves, equipaje y todo lo necesario para nuestra supervivencia en las montañas. El problema estaba en conseguir autorización del consejo de ancianos de los granjeros rebeldes. Sin ella no habría naves, ni logística. Si queríamos ir por nuestros propios medios “H” no nos lo impediría. Eso nos pareció gracioso y todos nos burlamos del sentido de humor del bueno de “H”.

Cuando antes de una semana se nos facilitó un plan estratégico y logístico muy completo sobre el viaje y la inteligencia artificial nos recomendó que en venticuatro horas le facilitáramos una lista definitiva de los viajeros, de las pertenencias que cada uno deseara llevar consigo, de las actividades a desarrollar en las montañas negras y los que quisieran vivir y comer en la nave, el resto se adaptaría a la vida de los granjeros, todos nos llevamos una gran sorpresa y cada uno opinó sobre cómo se las habría arreglado el bueno de “H” para solucionar los problemas de la expedición en tan corto espacio de tiempo.
Teniendo en cuenta que no podía comunicarse con los granjeros a través de la holovisión o el monolito, como hacía con sus fieles, puesto que aquellos habían renunciado a toda esta tecnología; habida cuenta de que “H” era una inteligencia artificial y sus manifestaciones “humanizadas” requerían de una tecnología mínima; siendo al parecer imprescindible que una nave tripulada por un robot de protocolo de primera viajara a las montañas negras, estableciera contacto con los lugareños y consiguiera que aceptaran hablar con “H” por su mediación y de esta forma se estableciera un “diálogo” largo y tenso, el hecho de que solo hubiera tardado una semana en conseguirlo era algo casi milagroso. Nos preguntamos si la inteligencia artificial no habría diseñado un protocolo de emergencia y de alguna forma que se nos escapaba bien podría estar en contacto con el consejo de ancianos de los granjeros. Esta era una incógnita que anotamos en nuestra agenda, para intentar desvelar “in situ”.
Dos naves fueron suficientes para trasladar a toda la expedición, fue agradable, al menos eso supongo porque me quedé dormido y no desperté hasta minutos antes del aterrizaje, y sin incidencias reseñables. Nuestro piloto era un robot de clase MX-1, perfecto para tareas, tales como el pilotaje de naves y otros vehículos y como robot de protocolo. En cuanto tomamos tierra en el Valle de la Muerte, MX-1 nos pidió que permaneciéramos en el interior de la nave durante unos minutos. A través de las ventanas le vimos caminar con soltura hacia un grupo de granjeros rebeldes que aguardaban tranquilamente, a la sombra de unos árboles. La charla no duró mucho, el robot regresó y nos hizo salir de uno en uno, acompañándonos hasta la embajada de los granjeros, que según pudimos ver, conforme nos acercábamos, se trataba de un respetable grupo de ancianos.

Mi asombro no tuvo límites cuando el robot se vio obligado a hacer de intérprete entre los ancianos y los miembros de la expedición. ¿Acaso ignoraban el omeguiano estándar? Aunque según la documentación que recabé de “H” sobre los granjeros rebeldes éstos llevaban siglos encerrados en aquel reducto natural, ajenos a la evolución de la sociedad omeguiana, el idioma que todos utilizábamos para comunicarnos era conocido y utilizado por todos desde hacía casi tanto tiempo como los granjeros llevaban aislados. Incluso durante la época del turismo más feroz, cuando Omega fue literalmente invadida por las clases más pudientes de las sociedades de los planetas habitados del Cuadrante, incluso entonces los granjeros rebeldes ofrecieron tal resistencia que el Consejo Federado de Gobiernos Omeguianos, la C.F.G.O, claro antecedente de nuestro actual Consejo Planetario de Omega, se vio obligado a cerrar al turismo toda la zona de Las Montañas Negras. Algo que no supuso gran quebranto puesto que la mayoría de los turistas eran ricachones hedonistas que preferían las playas y los lujosos hoteles de Vantis a una aventura arriesgada en un clima tan extremo y en un entorno tan salvaje como fue siempre el de la zona, incluso antes de la legendaria batalla del Valle de la Muerte.

Algunos miembros de la expedición eligieron quedarse a dormir y a comer en las naves, muy inseguros ante lo que una comunidad tan arcaica pudiera ofrecerles, pero acabaron por aceptar acomodo en las granjas más próximas, como todos, al enterarse de que el Consejo de ancianos había denegado el acceso a sus granjas y bosques de cualquier medio de transporte que no fuera el de tracción animal, y que las distancias eran tan enormes que regresar a las naves para dormir, no digamos para recibir las habituales remesas de alimentos a través de los monolitos teletransportadores que formaban parte consustancial en todos los hogares o naves de transporte, era físicamente imposible.

La comunicación con el Consejo de ancianos fue muy fluida, a pesar de la dificultad que supuso el que nuestro robot de protocolo MX-1 tuviera que estar presente en todas las conversaciones. A todos nos pareció apasionante conocer de primera mano la historia, tradiciones y forma de vida de aquellas comunidades que habían renunciado a todo progreso para llevar una vida sencilla, natural y muy espiritual. Según pude entender, el gran aglutinador de las numerosas comunidades de granjeros, extendidas por toda la zona, era el culto a la Mente Universal, una especie de religión, o más bien de filosofía, que creía en la existencia de una poderosa mente universal, algo así como la mente del cuerpo-universo, lo mismo que nosotros tenemos una mente en el interior de nuestros cuerpos.

Cada miembro de la expedición se interesó por todo aquello que fuera propio de su disciplina académica. Eso obligó a una estricta organización, habida cuenta de que solo podíamos disponer de un robot de protocolo para toda la expedición. Los granjeros que nos acogieron eran, en general muy amables con nosotros y gustaban de compartir su vida y costumbres, aunque todos se negaron a que les habláramos del tipo de vida que se llevaba en la sociedad civilizada a la que pertenecíamos. Todo fue bien hasta que comenzamos a sufrir el acoso de una partida de jóvenes granjeros, que contra la decisión de su Consejo de ancianos, habían decidido arrojarnos de sus tierras, incluso utilizando la violencia. Como los ancianos no pudieran garantizarnos la integridad física y “H” se negara a facilitarnos armas defensivas, decidimos regresar a las naves y volver a Vantis, aunque no sin antes prometernos realizar una segunda expedición, para lo cual deberíamos convencer a nuestra inteligencia artificial de que nos proveyera de armas aturdidoras y organizara una logística más práctica.

(Notas extractadas del diario de Aris Orbotón, rector de la universidad de Vantis, y de su cuaderno de campo, ambos manuscritos)

Continuará.

BREVES HISTORIAS DE OMEGA II (LA BIBLIOTECA DE VANTIS)


ImagenBREVES HISTORIAS DE OMEGA

NOTA EXPLICATIVA: Cuando me propuse esbozar la vida en el planeta Omega, tras asumir la inteligencia artificial sus funciones, imaginaba lo que se me caía encima, pero me quedé muy corto. Era preciso diseñar, al menos, cómo funcionaría todo en aquella nueva sociedad, y, por si fuera poco, también me obligué a trazar un pequeño esquema de lo que había sido la historia omeguiana hasta el momento.

Reconozco que fue una tarea muy, muy complicada, que me llevó años de anotaciones en cuadernos y libretas, además de pasarme horas y horas, días y días, elucubrando cómo podría funcionar una sociedad dirigida por una portentosa inteligencia artificial que se ocupaba de todo mientras los ciudadanos se tocaban la barriga portentosamente. A pesar de que la tarea me superaba y hubiera superado a cualquiera, no recuerdo haber pasado nunca momentos tan divertidos, a la hora de esbozar historias y de crear personajes, que las horas y horas que me pasé en Babia, mirando al horizonte sin verlo y viviendo con mi imaginación en aquella maravillosa sociedad donde nadie tenía que trabajar y todos poseían todo lo que era posible poseer, donde no había ricos ni pobres, ni poderosos ni miserables.

La biblioteca de Vantis, la capital omeguiana, es un breve resumen de todo lo que diseñé respecto al ocio, la cultura y el tema de los libros y las bibliotecas, algo que me interesaba sobre manera. Espero que les guste y que se hagan una idea de las ideas delirantes que se me ocurrían esbozando estas historias.

LA BIBLIOTECA DE VANTIS

Soy Aris Orbotón, rector de la universidad de VAntis, decano de la facultad de historia en la misma universidad, profesor de historia antigua de Omega y experto en civilizaciones extraomeguianas.

Todos estos rimbombantes títulos no significan nada, porque hoy la universidad de Vantis es un viejo museo que se conserva gracias a que un grupo de omeguianos, amantes de la historia antigua, exigimos del bueno de “H” (HDM-24, nuestra gloriosa inteligencia artificial que rige nuestros destinos)que dedicara parte de sus esfuerzos a conservar lo que aún perduraba de nuestra vieja historia en el planeta. Llegamos incluso a amenazarle con irnos a vivir a las montañas Negras, con los rebeldes. Si una inteligencia artificial pudiera reírse de las amenazas humanas no hubiera encontrado mejor motivo para burlarse de nosotros hasta desternillarse. No fue, pues, nuestra actitud lo que obligó a “H” a aceptar nuestras exigencias. Su maravilloso programa le hizo ver el lado práctico de semejante decisión porque al día siguiente nos comunicó que aceptaba nuestra propuesta con la condición de que cada miembro del grupo aceptara su correspondiente responsabilidad. Con el tiempo la tesis de uno de nuestros estudiantes sobre Helenio de Moroni y la evolución de su invento, nos haría ver que la programación de “H” tenía que llevarle necesariamente a tomar aquella decisión, puesto que había sido diseñada para respetar la forma de gobierno democrática que había imperado en Omega durante los últimos siglos y mejorarla, si ello era posible, al tiempo que un exquisito respeto por las minorías le obligaba a permitir que vivieran su vida como les pareciera oportuno, mientras no interfirieran gravemente que los derechos más importantes del resto.

No hay universidad que se precie que no disponga de una excelente biblioteca. La universidad de Vantis poseía la mejor de las bibliotecas posibles y aún mejoró mucho con la incorporación de los ejemplares del resto de las bibliotecas diseminadas por el planeta. Todo se centralizaría en la capital, esa era una condición muy aceptable para nosotros ya que éramos tan pocos que la dispersión terminaría muy pronto con nuestra ridícula rebelión cultural.
Yo acepté el cargo de rector, decano y profesor de historia antigua, todo en uno. Me responsabilicé del cuidado de la gran biblioteca que estaba a punto de desaparecer por falta de cuidado. Muchos libros estaban apolillados y tan deteriorados por el tiempo y el descuido que a no mucho tardar se acabarían convirtiendo en polvo. Teniendo en cuenta que la inteligencia artificial tenía en su memoria todos y cada uno de los libros existentes y conocidos y que eran accesibles de manera sencilla y variada a todos los ciudadanos de Omega, el hecho de que la biblioteca impresa se conservara o no, era algo que no preocupaba, ni mucho ni poco, excepto a nosotros.

Me puse a la labor, organizando la universidad, el profesorado y a los escasísimos alumnos rebeldes que se iban apuntando a las clases. Todo el mundo recibía educación en sus hogares y el bueno de “H”, adoptando la forma que cada alumno le pedía, se encargada de educar en todas las materias a todos los alumnos en edad de recibir educación obligatoria y al resto de animosos estudiantes veteranos. También me preocupé, muy mucho, de pedirle que imprimiera, en ediciones de lujo, todos los libros que estuvieran deteriorados, comenzando por aquellos cuya vida no podía durar mucho. El catálogo ya estaba en su memoria, por lo que me limité a consultarlo y a encargar a los becarios y aprendices de bibliotecarios que buscaran cuantos libros manuscritos se conservaran sobre el planeta para que pudieran ser impresos por nuestra paciente inteligencia artificial.

Todo el saber omeguiano estaba en la memoria de “H” pero nosotros queríamos que también estuviera en la biblioteca de la universidad de Vantis, y ello nos ocupó muchas horas de nuestros ociosos días. Cada día recibíamos peticiones de asociación de nuevos rebeldes culturales y con el tiempo nuestra universidad y biblioteca se pobló de amables ciudadanos que deseaban permanecer en los viejos tiempos porque odiaban que una inteligencia artificial les dijera hasta cuándo y dónde tenían que orinar.

Ciertamente “H” se ocupaba de todo, aunque al principio fue asumiendo sus funciones por etapas y bajo la supervisión del Consejo planetario de Omega, un órgano centralizado de poder que terminó con los gobiernos nacionales y federales y con toda su laberíntica burocracia. Helenio de Moroni dejó instrucciones claras, antes de su muerte, sobre cómo la inteligencia artificial debería ir asumiendo todas las funciones en aquella sociedad y cómo debería ser supervisada por un gran consejo de sabios que estarían a las órdenes de un Consejo de gobierno planetario, nombrado por voto libre y secreto de todos los omeguianos, grandes y chicos, a través de “H”.

La maravilla de disponer de tantos avances tecnológicos que permitían a cada ciudadano disponer casi todo lo que deseara sin verse obligado a trabajar o a comprar, vender o intercambiar, pasó pronto y la gente comenzó a aburrirse. Fue entonces cuando la inteligencia artificial se hizo cargo del ocio y de los medios de comunicación, última etapa en su evolución hacia la transformación en el cerebro del planeta. Pero ese es otro tema que trataremos en otro momento.

El grupo de rebeldes culturales se reunió, tras la propuesta de “H”, y cada uno aceptó su responsabilidad y las condiciones impuestas por la inteligencia artificial. Al principio me sentí bastante solo, puesto que era el decano y todo el profesorado al mismo tiempo. Conseguí que “H” me permitiera utilizar a un ejército de robots como bibliotecarios, limpiaban, catalogaban, ordenaban y asumían cualquier tarea que yo les ordenara. Luego fueron acudiendo rebeldes que se hicieron cargo de diversas materias en las diferentes facultades. Cuando el profesorado estuvo dispuesto comenzaron las clases. Los alumnos se habían ido apuntando y estaban a la espera de que pudiéramos poner en marcha aquella universidad tradicional.

El grupo me adjudicó como ayudante y secretaria a una jovencita que deseaba vivir la experiencia de cómo eran las cosas en los viejos tiempos en las universidades y bibliotecas. Gracias a ella mi soledad se atenuó y gracias a sus originales ideas la universidad y la biblioteca se convirtieron en el nido de amor de quienes comenzaban a odiar a “H” por su prepotencia y porque siempre resolvía todos los problemas, por muy arduos que fueran. Necesitaban sentirse libres y descubrir qué era aquello del “trabajo”, un concepto ya tan anticuado como la agricultura.

La jovencita se llama Lia Urmonita y fue la que me propuso que todo el grupo cultural rebelde hiciera una primera excursión a las montañas Negras, la sede del numeroso grupo rebelde a todo lo que supusiera el control por parte de “H” de sus vidas. Vivían en aquel entorno, respetado por todos y protegido por la inteligencia artificial con mucho mimo, como se vivía tradicionalmente en Omega, antes de que llegara el progreso y el turismo galáctico, es decir, en un sociedad agrícola y ganadera, en una gran tribu gobernada por un consejo de ancianos. Lo que ocurrió en esa primera expedición será objeto de otra historia que comenzaré a escribir con mi bolígrafo de cristal, un regalo especial de Lía, diseñado por ella y que el bueno de “H” no tuvo inconveniente en fabricar.

CONTINUARÁ

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