BREVES HISTORIAS DE OMEGA(El sexo en Omega II)


CÓMO SE VIVE EL SEXO ACTUALMENTE EN OMEGA

Helenio de Moroni, nuestro particular profesor chiflado, fue considerado en su tiempo, y lo sigue siendo, como uno de los más astutos programadores y visionarios de todos los tiempos. Solo imaginar lo que tuvo que pasar por su mente para crear a nuestro fantástico “H”, nuestra inteligencia artificial, llamada “HDM-24” por su creador (HelenioDeMoroni) y 24 por ser ese el número de la suerte, ya que los anteriores veintitrés experimentos sobre el tema resultaron fallidos, se le ponen a uno los pelos de punta y el vello se le eriza, resultando ideal antes de la depilación, suponiendo que alguien la siga utilizando, además de las mujeres de los granjeros rebeldes y algunas de nosotras, rebeldes culturales.

Una de las condiciones básicas de la programación de esta inteligencia artificial, o el bueno de “H” como le tuteamos en confianza, fue la de respetar la libertad de todo ciudadano omeguiano y la defensa de una sociedad democrática a cualquier precio. Como mente privilegiada que era, a Helenio no se le pasó por alto las dificultades con que se encontraría su inteligencia artificial a la hora de decidir entre respetar las directrices básicas de su programación y respetar la libertad de los ciudadanos omeguianos, de todos ellos, y las condiciones esenciales para que la sociedad planetaria pudiera seguir siendo considerada como democrática. Fue por ello que su programador y luego nuestra inteligencia artificial, dotada de una cierta libertad y emotividad, gracias a los prodigiosos algoritmos creados por Helenio, tuvieron que hilar muy fino para que las contradicciones a las que deberían enfrentarse no les abocaran a un seguro fracaso.

Tras la batalla del Valle de la Muerte y la drástica transformación que sufrió Omega debido a la influencia del Mesías de Omega y de la tripulación de la nave galáctica “Destino”, las tradicionales instituciones omeguianas, tales como el matrimonio, la familia, el parentesco…sufrieron un impacto tal que casi llegaron a desaparecer. Fue sobre todo para defenderlas que un grupo relativamente numeroso de omeguianos decidieron refugiarse en las Montañas Negras y allí fundar una sociedad tradicional que defenderían durante milenios con uñas y dientes hasta el punto de ser respetados por los diferentes Consejos Planetarios que se formaron tras la muerte o abandono de Omega (no se sabe muy bien) del Mesías de Omega, máxima autoridad durante muchos años en todo el planeta. A la llegada de “H” los granjeros rebeldes ya habían alcanzado un estatus respetado por todo el mundo y prácticamente inalterable gracias a las condiciones climáticas de su territorio, que nadie en su sano juicio deseaba conquistar.

Allí el matrimonio y la familia permanecieron inalterados durante milenios, pero no así en el resto de la sociedad omeguiana. Fue imposible conseguir que el matrimonio y la familia volvieran a ser instituciones respetadas y queridas en Omega. La poligamia y la promiscuidad se convirtieron en algo tan natural en nuestra sociedad como antes lo fueron el matrimonio y la familia. La escasez de hombres y el exceso, si se le puede llamar así, de mujeres en edad fértil, propició todo tipo de asociaciones formadas por un numero importante de mujeres que se organizaran alrededor de un solo hombre, bien de forma institucional, como un matrimonio de un hombre con un indeterminado número de mujeres, bien en forma de convivencia promiscua, en la que un hombre convivía sexualmente con muchas mujeres a las que inseminaba y luego aceptaba el fruto de estos embarazos como hijos comunes.

La imaginación para formar y estructurar este tipo de uniones no tuvo límites y con el tiempo llegaron a autorregularse por sí mismas. Se puede decir que la sexualidad se vivió en aquellos tiempos como fue posible y siempre de forma promiscua, ya que resultaba inaceptable que una sola mujer acaparara a un solo hombre cuando existían tantas mujeres en edad fértil y un planeta prácticamente deshabitado. Por ello cuando con el tiempo la proporción de mujeres y de hombres se equilibró (sobre todo gracias a la inseminación artificial programada) a los Consejos Planetarios que siguieron les resultó imposible regresar a una sexualidad tradicional. Nadie hubiera asumido de buen grado que le privaran de una sexualidad libre y promiscua, razón por la que la poligamia y la convivencia libre continuaron siendo la forma normal de relación, sexual y de convivencia, en Omega.

Helenio de Moroni era muy consciente de las dificultades por las que atravesó la sociedad omeguiana, en parte debido a este tipo de instituciones abiertas que generaron serios problemas de atención y cuidado de los niños, educativas y de todo tipo. El turismo que fue llegando a Omega cada vez en proporciones más elevadas, logró en parte atenuar estos problemas logrando, por ejemplo, que el número de huérfanos no aceptados por sus padres biológicos disminuyera al ser adoptados por familias tradicionales que llegaban en viaje turístico a Omega.

Cuando “H” tomó el control se vio obligado a tomar decisiones drásticas con referencia a este tema, puesto que ni existía territorio suficiente para que él pudiera conceder una casa particular a cada omeguiano que se lo pidiera ni era aceptable para su programación que los niños tuvieran que ser cuidados en orfanatos por robots. Armonizando la libertad y el respeto a los derechos de todos, decidió que se respetaría la libertad sexual y de convivencia de todos y cada uno de los omeguianos, pero que al mismo tiempo se les incentivaría para que progresivamente fueran regresando a las tradicionales instituciones del matrimonio y de la familia que tendrían preferencia a la hora de convertirse en adjudicatarios de nuevas viviendas. Esto obligó a que de una forma oficial y burocrática quienes solicitaran una vivienda diseñada por “H” y fabricada por robots debieran especificar claramente cuántas personas residirían allí y qué tipo de convivencia legal habría entre ellas.

Esto propició el regreso al matrimonio y a la familia tradicional en algunos casos, aunque solo fuera para lograr una vivienda aceptable y no una verdadera comuna, edificios muy extensos y gigantescos para la convivencia de familias poligámicas o promiscuas. Estos nuevos matrimonios continuaron viviendo su sexualidad en absoluta libertad o promiscuidad, aunque de cara a los beneficios de “H” formaran un núcleo sólido familiar. La mayor dificultad de esta fórmula de convivencia fueron los hijos, muy desatendidos y para los que “H” tuvo que inventar la “niñera” virtual y luego los padres holográficos, con los consiguientes traumas y trastornos para los niños. Pero descubrir esta situación no me compete a mí sino a mis colegas sociólogos.

Se puede decir que actualmente la sexualidad sigue siendo libre y promiscua en todos los aspectos, aunque con el progreso que “H” ha propiciado en todos los terrenos, también en el sexual, las relaciones sexuales virtuales se han convertido en una moda a la que casi nadie se resiste. Pero de ello hablaremos en otro capítulo.

Continuará

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