OBRA COMPLETA DE SLICTIK XI


NOCTURNOS V

 

NOCTURNOS V- ¿POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS?

NOCTURNOS VI

-XII-

al final de la noche
resuenan

el canto trocado
el baile apagado
las miradas perdidas
las lunas desvanecidas
el llegar de nuevo al día
las llaves en los candados
la continuidad de las sombras
los disfraces en tendederos
las películas continuadas
la carne recién cortada
el café recién servido
el refugio enrarecido
los labios enrojecidos
los lamentos renovados

y al despuntar del alba

en nocturnos
se delatan

-XIII-

“por quién doblan las campanas
en esta noche larga, en esta noche fría…”

será por el poeta que malgastó su vida
será por la palabra que juzga y discrimina

será por la alegría, será por la tristeza
de la inmensa huella que guarda la utopía

será por ese vivo que yace en agonía
será por ese grito plañidero y asfixiado

será por la virtud, será por la franqueza
será por la inocencia que mantiene la certeza

será por el final, será por el principio
será por la impotencia marcada en nuestro sino

será por la intuición, será por la pureza
de guardarse y ser discreto
de callarse y ser prudente

“por quién doblan las campanas
en esta noche larga, en esta noche fría…”

doblan por las letras festejadas en poesía
tañen por el símbolo velado en la grafía

abril

La comitiva era fantasmal, al frente Virgilio con su túnica de lino blanca, al moverse en la oscuridad semejaba un fantasma. Detrás Abril y Kentilucha con largos vestidos de noche, resplandecientes de blancura como si hubieran confeccionado su vestimenta con rayos de un sol blanco. Cerrando la fila pleyadiano e Hipo, codo con codo a pesar de la estrechez del pasillo.

Fue entonces, a pocos pasos de la biblioteca donde continuaba ululando el fantasma de las letras, cuando la comitiva se vio sorprendida por un doblar de campanas que se extendía por el subterráneo como el anuncio del Apocalipsis. El inconfundible sonido de un toque de difuntos les estremeció a todos. La comitiva se detuvo para escuchar el eco de las campanadas bajo las bóvedas oscuras, húmedas y tristes.

Nadie esperaba lo que siguió. Abril, como una soprano operística entonó un lamento que rompió las almas de todos en mil pedazos, incluida el alma del fantasma de las letras que dejó de ulular. Era un canto triste, era un canto profundo y conmovedor. La voz, aguda hasta el rompimiento y dulce hasta las lágrimas, se balanceaba en las bóvedas como una paloma desgarrada por el tiempo. Hipo comenzó a sollozar estremeciendo su barriga y sus hombros como si le acabara de sacudir un terremoto de diez grados en la escala Richter. Pleyadiano tuvo que sentarle sobre el húmedo suelo y apoyarlo contra la pared.

“¿Por quién doblan las campanas en esta noche fría”.

Hipo recuerda, Hipo rememora como técnica sutil para controlar los sollozos.

“Una montaña seca y tan pelada como su cráneo. Hipo ya no es Hipo sino un mozo alto y tan guapo que todas las mujeres quieren ir al cielo como Pilar Miró (una directora de cine española que rezaba aquello de Gary Cooper que estás en los cielos). Pasea por delante de la cueva, alto, erguido, pisando fuerte como quien sabe que millones de ojos femeninos le contemplan. Abril-Ingrid Bergman le observa desde el fondo de la cueva temiendo que las campanas comiencen a doblar por el guapo mozo.

Bajo las bóvedas Hipo se va calmando. Pleyadiano se sienta a su lado y escucha el aria de Abril.Kentilucha está preparada para hacer la voz de mezzo.

“Será por el poeta que malgasta su vida”.

La paloma desgarrada por el tiempo que aletea en la bóveda estalla en mil pedazos y sobre la comitiva caen infinidad de plumas rojas de sangre. Virgilio entra en la biblioteca y les deja solos. Está conmovido.

Continúan doblando las campanas. El fantasma de Becquer parece un momento, recita con voz tenebrosa algo que no puede oírse porque abril ha llegado a un do de pecho, y se va. El fantasma de las letras aparece y se presenta como el poeta que malgastó su vida. No puede seguir narrando sus precipecis vitales porque Abril y Kentia cantan ahora a dúo un aria desgarradora. Pleyadiano ha encontrado un piano en una mazmorra y toca como los ángeles. El frío y la humedad no han afectado las cuerdas del instrumento tal vez debido a una extraña magia que anda en el aire.

Al fondo del pasillo aparece una dama deslumbrante vestida por un modisto caro y extravagante. Camina cruzando los pies, mueve estrepitosamente las caderas como intentando llamar la atención de un público burgués como si en lugar de moverse por un sótano húmedo y frío estuviera en la pasarela Cibeles. La comitiva a la que se ha vuelto a incorporar Virgilio se asombra de esta paradoja ambulante. El poeta clásico mira con ojos deslumbrados lo nunca visto. Ha estado moviéndose sin descanso entre la biblioteca donde no ha parado un momento de hablar con el fantasma de las letras y el pasillo del subterráneo para escuchar a las hermanas cantar con voces arcangélicas.

La dama bamboleante es la palabra que juzga y discrimina. Vestida con un modelito muy atrevido enseña sus largas piernas que atraen la mirada de Hipo como un imán hasta que comprende que sus supuestos atractivos son un canto de sirena-vampira dispuesta a juzgar y devorar. Esta dama acostumbra a ofrecer sus favores a canallas guapos al tiempo que rechaza destempladamente corazones bondadosos de feos rostros. Discrimina con su mirada de burguesa remilgada a poetas desarrapados y se acuesta con bestsellers vestidos de Armani, con gafas oscuras y bastones de plata. Nadie ha descubierto aún que estos guapos mozos son tartamudos ni siquiera la Dama Palabra-que-juzga-y-discrimina. En el lecho disfruta de sus bastones y no de su corazón que es artificial, de plástico, y está completamente vacío.

Hipo odia la palabra que juzga y discrimina. Ni siquiera sus largas piernas consiguen calmarlo cuando ha oído el nombre de la dama. Por eso se sumerge en sus sueños, no sin antes echar un vistazo a las hermanas que están mirando a la burguesa discriminadora con ojos tristes y retadores y a pleyadiano que ha cerrado los ojos en meditación búdica o a Virgilio que se ríe por lo bajini.

Hipo sueña que está en una cueva en una sierra española. Sentado a la puerta, bajo el sol de un verano tórrido, porta sombrero tejano al tiempo que limpia el revólver que tiene en los muslos con un trapo viejo. Es muy alto y muy guapo, su apostura hace daño en los ojos de la gitana Ingrid que le contempla desde el interior de la cueva con ojos fosforescentes de gata.

Gary Cooper tiene el corazón alegre porque está sentado sobre la inmensa huella que guarda la utopía aunque en su corazón golpea la tristeza porque está oyendo sonar unas campanas invisibles. Se pregunta si no lo harán por ese vivo que yace en agonía, por ese Gary Cooper utópico que está ahora rellenado el tambor de balas dialécticas para agujerear mentes vacías que le cierran el paso a la utopía. Las campanas siguen doblando por la virtud que será mancillada en el barro del camino, por la franqueza que se esconde tras metáforas y perífrasis porque ya nadie mira a los ojos ni hay manos que se estrechan firmando pactos de eterna amistad. Solo queda la inocencia fosforeciendo con ojos de pantera al fondo de la cueva. Es la única certeza y Gary Cooper lo sabe, por eso vuelva la cabeza y sorprende esa mirada, luego continúa cargando balas en el tambor del revólver.

No piensa en el final, tampoco en el principio, la consciencia es un eterno presente que contempla impasible cómo vuela el tren cargado de recuerdos desde la estación de partida a la estación término. La impotencia está marcada en su sino porque lucha por una causa justa y no hay impotencia mayor que esta sempiterna e inútil lucha. Deja que muera la intuición y las campanas invisibles ya no se escuchan. Mejor desconocer dónde te aguarda el ciego destino.

Aparece pleyadiano, un republicano moreno y enjuto, de rostro impasible y candorosa mirada. Es puro como el agua de la cristalina fuente donde está llenando la cantimplora, sabe guardarse del enemigo emboscado y es discreto y prudente porque sabe callarse lo que debe. Saluda a Gary Cooper y entra en la cueva donde ofrece la cantimplora a Ingrid la gitana que le mira con inocencia salvaje y le pide la festeje con poesía antes de que vuelvan a doblar las campanas y velen el símbolo escondido en la grafía.

Ambos miran a Gary Cooper que guarda su revólver en la cartuchera dispuesto a contemplar la hermosa puesta de sol antes de que desde lo invisible regrese el sonido de las campanas que doblan por alguien que va a morir en esta larga noche, en eta noche fría.

Gary Cooper despierta a Hipo-Mefisto. Le duelen las nalgas de la larga sentada contra la pared húmeda en esta larga noche, en esta noche fría. La palabra que juzga y discrimina se ha ido y las hermanas gemelas han dejado de cantar. Pleyadiano le comenta que Virgilio ha cedido su jergón para que ambas duerman muy juntas, acurrucaditas en esta noche larga, en esta noche fría.

Hipo cree oír doblar muy lejos las campanas. Se le cierran los ojos de sueño y vuelve a ser Gary Cooper que observa cómo la patrulla fascista se acerca por el desfiladero. Al fondo Pleyadiano, el moreno y enjuto republicano, lee unos versos: “Por quién doblan las campanas en esta noche larga, en esta noche fría”. Ingrid, la gitana, sigue mirando hacia el exterior con sus ojos, puros, de salvaje inocencia, que mantiene la certeza de un futuro, de un mundo mejor donde alegres bacantes del espíritu están festejando a la diosa poesía.

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ANTOLOGÍA POÉTICA VIII


AGUSTÍN GARCÍA CALVO

https://es.wikipedia.org/wiki/Agust%C3%ADn_Garc%C3%ADa_Calvo

Conozco su poesía solo a través de las canciones de Amancio Prada, que como siempre capta hasta el fondo la poesía del poeta al que pone música, convierte el verso en música con tal belleza y con tal autenticidad que siempre prefiero escuchar sus canciones sobre los poemas a los que ha puesto música que escucharlos recitados. La poesía de Agustín García Calvo, a mi juicio, es sencilla, le gusta cantar al ser humano anónimo y las múltiples facetas de la vida con la fuerza y dramatismo de la sencillez, que te golpea a veces como un puñetazo en el plexo solar, pero no duele porque hay belleza, lirismo, sensibilidad y mucho sentimiento. El filósofo, al convertirse en poeta deja de lado los abstrusos silogismos para transformarlos en verso, en lírica efusión de sangre y sentimiento.

“Libre te quiero”, Agustín García Calvo
Libre te quiero

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

Agustín García Calvo

El mundo que yo no viva

El mundo que yo no viva
lo pensé como cosa extraña,
como arca de maravilla.
Ay de mi vida

Allí ¿sonará la lluvia
junto al fuego las noches frías?
¿Tendrá Agosto en el río barcas?
Y tú ¿la gentil sonrisa?

¿Brillará en el papel que siembro
la negra flor de la tinta?
Ay de mi vida

¿Será posible que vengan
los amigos y que “Era” digan
“un hombre, y te quiso mucho”
y “Mucho” llorando digas?

Es el mundo que no conozco,
Atlántida sumergida.
Ay de mi vida.

Allí las palmeras echan
esmeraldas. Allí las crías
del delfín esmeraldas pacen.
Allí no hay noche ni día:
cuando ordeñan a los rebaños,
de púrpura el mar se agría,
Ay de mi vida.

Más limpio que agua de oro
es el mundo que yo no viva:
no hay naves de arar espumas
ni arado para las viñas;
el gran árbol le da su fruto
al que el nombre del fruto diga.
Ay de mi vida.

Ese mundo no es el mío:
es el tuyo: el que en tus pupilas
hundido está desde siempre
y no lo alcanza mi vista.
A ese mundo quisiera entrar,
antes que suene la hora
– ay – de mi vida.

Agustín García Calvo

Que no se despierte

Que no se despierte.
La niña que duerme a la sombra
que no se despierte;
que duerme a la sombra del árbol;
que no se despierte;
a la sombra del árbol granado
que no se despierte;
granado de ciencia del bien,
que no se despierte;
de la ciencia del bien y del mal
que no se despierte.
Que no se despierte, que siga
dormida la muerte;
que siga a la brisa del ala
la muerte dormida;
a la brisa del ala del ángel
dormida la muerte;
del ala del ángel besada
la muerte dormida;
del ángel besada en la frente
dormida la muerte;
besada en la frente del lirio
la muerte dormida;
en la frente del lirio a la sombra
dormida la muerte
que no se despierte, que siga
dormida la niña,
que no se despierte, no.

Agustín García Calvo

“Un poema”
Tú, cuya mano me ha bañado
de un fuego transparente las espaldas,
cuyos ojos en claros naufragios hundieron
algunos principios elementales de mi alma,
tú eres mi patria.

Tú, que no tienes apellido,
que no sé si eres pájaro o si alcándara,
que de todos tus brazos las letras de plomo
cayéndose han ido, como si fueran nueces vanas,
tú eres mis padres
y mi patria.

Tú, que ni tú te acuerdas dónde
tendiste a orear las nubes blancas,
que de tantos amores que tienes confundes
el nombre de todos los días de cada semana,
tú eres mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Tú, que tan dulcemente besas
que el cielo bocabajo se volcaba,
y que no se sabía de quién ya la lengua,
de quién la saliva, de puro sabrosa y templada,
tú eres mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Tú, que apacientas calaveras
por las praderas de la verde África
y a los rojos leones les echas de pasto
as rosas de leche de luna de Nuruquimagua,
tú eres mi ejército
y mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Eres mi ejército y mis leyes
y mi Dios y mis padres y mi patria,
y el ejército y Dios y las leyes y todas
las patrias y padres se creen que tú no eres nada:
que no eres nada.

Agustín García Calvo

UN POEMARIO NEGRO XVI


SOLILOQUIOS DE UN CíNICO

No elegí nacer,
No buscaré morir,
Aprovecho para vivir.

Siempre odié las injusticias
Pero me acuesto con ellas
Aquí y allá, donde me place,
Como un amante perverso
Que con igual frivolidad
Cede al placer o al dolor.

Alguna que otra vez tengo un hogar,
Cuatro paredes, con o sin techo;
Carezco de sillas, mesas o lecho
Pero poseo un buen televisor:
Sirve de ayuda para olvidar penas.
Otras veces duermo al raso,
Si llueve me desnudo y brinco.
De noche miro las estrellas
Hasta tocarlas con los dedos.

Cuando me puede la tristeza,
-cada vez sucede más a menudo-
busco un banco en cualquier parque
buena atalaya para ver jovencitas
retozando su candor y belleza,
a la maldad del mundo ajenas.
Así voy ahuyentando la tristeza.
A veces necesito mucho tiempo
Para enjugar una sola lágrima.

* * *

Si trabajo por un currusco
me siento como un condenado
a cavar su propia tumba.
Si, por el contrario, estoy ocioso
Me imagino como un frágil pajarillo
Al que pronto cortarán las alas.

A veces camino por las calles
Relinchando sin vergüenza
Como un caballo exultante:
Termino por empotrarme
Contra cualquier coche
O me golpeo ciegamente
Contra las farolas en la noche.

Cuando me mienten me pongo serio,
LIVIDO,
Como el rostro de un cadáver.
Si me arrojan a la cara la verdad
Me carcajeo como un payaso
Con el muelle roto.

* * *

Soy un hombre ya viejo
Perdí la juventud contando chistes
A todo el que pasaba por las calles:
Deseaba tener muchos amigos
Y utilizaba el cebo de la risa.
Ahora no puedo oír ninguna gracia,
termino llorando como una plañidera.

Me gusta sonreírle al viento
En cualquier parte.
Pero apenas puedo llorar:
El divino don me fue arrebatado
Cuando recibí una última puñalada
Por la espalda.

No suelo quejarme a menudo de la vida
He aprendido a soñar mientras camino,
Presuroso,
Hacia lugares terrestres-
Los más hermosos-
A los que, sin embargo,
No deseo llegar nunca.

* * *

Cuando quiero gozar profundamente
De la Vida
Busco en los jardines la compañía
De los Niños
Con ellos he pasado mis mejores ratos.
No necesito atarme con grilletes
La Lengua
Ni me preocupa tener que restañar
Viejas heridas.

Me siento un ser humano
Anónimo
Pero no vendería mi anonimato
Por el Oro.
La fama es el más cruel de los
Tiranos,
El único que puede torturar
El Alma.
Solo me molesta una cosa:
Llevar siempre el carnet entre
Los Dientes.

* * *

A veces encuentro personas comprensivas,
Me preguntan si me siento sólo.
Uno no elige su destino, les respondo,
La vida, comprensiva, nos lo da con
Cuentagotas,
No quiere atragantarnos antes de tiempo.

EL SILENCIO X


 

Nieve3

 

*                      *                      *

 

Durmió mal despertándose unas cuantas veces, como consecuencia de angustiosas peleas consigo misma sobre la decisión a tomar. Una parte de su consciencia quería perdonar, retomar un camino que había merecido la pena hasta aquel momento nefasto. Aún le amaba, era un hombre hogareño, el mejor padre que podía desear para sus hijas un cariñoso marido y un amante apasionado y tierno. A pesar de lo que le había dicho para desquitarse, su amigo no le llegaba a la suela del zapato, se había comportado como un atleta sexual dispuesto a batir el récord de la noche y puede que lo hubiera logrado, pero ella se había sentido utilizada, como la pista de tartán donde él pateaba con fuerza para llegar a su meta sin pensar en nada más. No había intentado consolarla en ningún momento, ni le interesaba su amistad, ni sentar ninguna base para el futuro, se había limitado a burlarse de su amigo, a recriminarla por haberse perdido sus dotes amatorias no haciéndole caso desde el principio, a prometer el consuelo de su pene cuando lo necesitara. Lo había pasado bien, no podía negarlo, él era un hombre experto con las mujeres y un buen atleta sexual pero nunca podría perdonarle su cinismo. Aún recordaba su comportamiento cuando en un momento de la noche no había podido contener su amargura y había soltado todo el dolor que llevaba dentro. Mientras ella sollozaba como una niña él se había limitado a sentirse ofendido por no disfrutar del momento cuando su marido se había estado tirando al bombón de su secretaria sin ninguna consideración hacia ella. Había tomado su cabeza para colocarla entre sus muslos mientras solicitaba que mamara de la fuente de la alegría que tenía entre sus piernas, esto le haría olvidar las lágrimas. Nunca se perdonaría no haberle mordido el miembro con rabia hasta arrancárselo, dejándolo desangrarse como un cerdo bajo el cuchillo del carnicero en aquella habitación lujosa de hotel que él había pagado dándoselas de generoso. En su lugar había chupado mientras imaginaba a su marido encima de aquella guarra, las lágrimas caían sobre su bajo vientre que se movía con espasmos, hasta sentir el líquido pegajoso y repugnante en su boca, después se fue al servicio para restregarse la boca con rabia. Allí había terminado la noche. ¡Ojala alguna de sus presas le hiciera lo que ella no había sido capaz de llevar a cabo!

En medio del silencio y la oscuridad, con el frío mordiendo la piel, pensó en su marido, dormido al otro lado del tabique ¡cómo le gustaría introducirse en su cama buscando su abrazo dulce y apasionado, sus delicadas caricias, hacer el amor con la pasión de dos adolescentes!, pero no podía, algo en su interior se rebelaba, algo que no podía definir, tal vez un resabio dela hembra primitiva abandonada por el macho prepotente. No quiso levantarse para buscar otra manta en el armario, quería  castigarse de alguna manera por su impotencia para hacer lo que en el fondo estaba deseando, se acurrucó como un feto buscando el calor del vientre materno hasta conseguir quedarse dormida.

Por la mañana permaneció acurrucada bajo las mantas sin atreverse a mover un dedo, deseando que todo fuera una pesadilla. Ahora se arrepentía de su cólera anterior, de aquellas palabras como cuchillos, al fin y al calor había aceptado aquel intento de reconciliación, pero la imagen de su marido en slip en la habitación del hotel permanecía en su mente como la escena de una película que algún sádico le obligara a contemplar una y otra vez con los ojos abiertos,  y después de la crisis histérica sufrida en el coche no pudo evitar desfogar los sentimientos pantanosos que enlodazaban su interior. Esperaría a que se acostara, luego buscaría algo que llevarse a la boca.Cuando él abrió la puerta invitándola a cenar estuvo en un tris de aceptar, solo se lo impidió la vergüenza de reconciliarse a los pocos minutos de haber desencadenado el apocalipsis.

Estuvo leyendo las revistas de moda y cotilleo que había comprado expresamente el día anterior, previendo que la reconciliación no sería nada fácil y habría tiempo sobrado para hacerlo, no se sentía capaz de leer otra cosa. Oyó el tintineo de la botella y el vaso; seguramente habría disimulado en el coche alguna botella de contenido etílico. El sabía que no le haría ninguna gracia enfrentarse a la reconciliación con un par de botellas de por medio. Le repugnaban los efectos del alcohol, tan solo mojaba los labios en una copa de vino en las cenas de negocios o hacía como que se bebía un cubata con medio dedo de ron cuando se veía obligada a acompañar a algún buen cliente a algún pub de moda. También sentía repugnancia por el tabaco, pero llevaba mejor que su marido fumara que bebiera, se había acostumbrado en el trabajo, donde mostrar un excesivo asco hacia un cigarro podía impedir una buena venta.

En la cama en camisón, sobre un pantalón de pijama que había traído por precaución ante el frío, que llevaba tan mal,  sentía auténtica hambre, apenas había comido dos madalenas con un vaso de leche en la comida y el día anterior apenas pudo calentar el estómago con una sopa de sobre. No era extraño que su cuerpo se quejara tan amargamente, aunque debería estar acostumbrado a que no le hiciera mucho caso, el cuidado del cuerpo para una mujer era tan importante como para un hombre tener una buena cuenta bancaria.  Ellos no vivían en un mundo donde una mujer fea o poco cuidada no significa mucho más que una señal de tráfico en el camino.

 

EFEMÉRIDES LITERARIAS (SIMENON)


GEORGES SIMENON

1903 Nace Georges Simenon, escritor belga

TRECE DE FEBRERO

https://es.wikipedia.org/wiki/Georges_Simenon

El comisario Maigret siempre quedará entre los apasionados lectores de novela policíaca como uno de los personajes más emblemáticos del género. También es uno de los más extensamente tratados en casi un centenar de novelas y cuentos. Aunque la primera novela del ciclo, Pietr el letón (Pietr-le-Letton) (mayo de 1931), es posterior a la considerada la primera novela del género negro Cosecha roja (Red Harvest, publicada el 1 de febrero de 1929) de Dashiell Hammett, en mi opinión no reúne todas las características del género y habría que poner todas las novelas del comisario en estante aparte. Es solo una opinión y subjetiva. Otros no piensan lo mismo. No me gusta etiquetar, pero tampoco el caos literario, donde cualquier novela puede ser puesta al lado de cualquier otra, sin más. Aunque se supone que Simenon debió leer a los grandes autores de novela negra americana, puesto que era contemporáneo y tras la segunda guerra mundial visitó USA, país que recorrió durante diez años y donde se casó con su segunda esposa, una canadiense, y aunque conoció el sistema policial y judicial norteamericano, su personaje y sus historias no encajan en el molde creado por Hammett, Chandler y sucesores. Me atrevo a dar algunas características importantes que alejan sus novelas de la novela negra.

-Su protagonista, el comisario Maigret, no es un solitario al estilo de los detectives de novela negra, está casado y lleva una vida aceptablemente burguesa. Utiliza las armas lo menos posible, no como los protagonistas de las historias de novela negra, que van por ahí con el revolver o la automática en la boca, disparando con una facilidad asombrosa. Está perfectamente asentado en el estamento policial, es comisario, y no recuerdo ninguna historia en la que se rebele contra sus superiores o destape casos de corrupción policial (claro que no he leído todas, absolutamente todas las novelas de la serie). Es un perfecto y honrado funcionario, aunque su curiosidad, interés y humanidad le llevarán siempre más allá del estricto cumplimiento del deber.

-Sus historias tienen la sangre y los cadáveres imprescindibles para una historia de suspense policial. No sigue el clásico ejemplo de Chandler de si tienes dudas con una escena haz que aparezca un hombre con un revolver en la puerta. No es que sea tampoco un escritor policíaco de puzzles, al estilo de Agatha Christie o de Conan Doyle, ni Maigret se parece a los personajes creados por estos maestros del género, pero en todas las historias de Simenon la cabeza trabaja más que las balas y aunque los personajes son más humanos y las historias buscan más el cuadro social que la simple resolución de una adivinanza, más o menos compleja, creo que están lejos de las historias trepidantes, violentas, casi siempre con mucha sangre, de la novela negra clásica. En las novelas del comisario Maigret hay la violencia justa por lo que se leen con mucho agrado, sin tener que apretar el plexo solar, no sea que te suelten un puñetazo en el estómago, como ocurre en la mayoría de las novelas negras.

Si no se le puede encasillar en la novela negra clásica y tampoco en la novela policíaca de acertijos o adivinanzas, como yo las llamo, sería complicado en encasillarlo en cualquier otro subgénero, en realidad ni Simenon ni su personaje pueden ser etiquetados, es algo aparte, diferente. Y en cuanto a su calidad literaria algunos grandes de la literatura lo han admirado y defendido. Nunca trató de conseguir un estilo que se pudiera poner de ejemplo en las clases de literatura, pero tampoco es un estilo descuidado, se ajusta perfectamente a lo que quiere contar y eso es mucho en literatura.

Durante una época fui lector apasionado de la serie, que fui comprando conforme encontraba sus libros en librerías o puestos de mercadillos. No he sentido curiosidad por saber cuántas he leído y cuántas me quedan por leer, pero mi impresión es que deben andar a la par. Como apasionado seguidor de las sagas policíacas que me gustan no suelo dejar ninguna a medias, con alguna novela por leer, por lo que he decidido retomar la lectura de la serie del comisario Maigret, leyendo aquellas que aún me faltan. Claro que tendrán que ser en formato digital porque tampoco me apetece gastarme más dinero del necesario en conseguir toda la saga, más teniendo en cuenta que es la más numerosa de las sagas policíacas, al menos que yo sepa.

Merece la pena leer a Simenon, tanto la serie de Maigret como el resto de su producción. Fue un novelista aún más prolífico que yo, y además remató todas sus novelas. Tampoco su biografía carece de interés. Me ha entrado la curiosidad y voy a intentar leer sus memorias íntimas, que acabo de descubrir, tal vez me las regale para mi cumpleaños.
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/12/0%20…%2097771.html

DICCIONARIO TECNOLÓGICO I


DICCIONARIO TECNOLÓGICO

HERRAMIENTA PARA AUTORES DE CIENCIAFICCIÓN

NOTA INTRODUCTORIA/ Entre los numerosos diccionarios que comenzara hace ya muchos años, cuando compré mi primer ordenador y me dediqué a pasar mis manuscritos y confeccionar herramientas de escritor, a la espera de que se me pasara el miedo a conectarme a la selva de Internet, he encontrado éste que esbocé como documentación para mis novelas e historias de cienciaficción. Tenerlo perdido en mi ordenador no parece tener mucho sentido por lo que he decidido rescatarlo y reavivarlo, con la seguridad de se me ocurrirán nuevas ideas para nuevos relatos.

BODYNET

Conjunto de circuitos en la ropa para llevar toda clase de aparatos.

http://www.elmundo.es/tecnologia/2016/11/03/581b816ce2704eb6018b46ae.html

CABELLERA A LA CARTA

Transplantes de cabello a la carta.

https://elpais.com/internacional/2017/09/15/actualidad/1505465405_058061.html

CIBERCOCHE AUTORREPARADOR

Se acabó el taller.

https://www.euroresidentes.com/tecnologia/nanotecnologia/coche-que-se-autorepara-y-se-cambia-de

CIRUGIA ROBOTICA

Robots cirujanos supervisados

https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/007339.htm

EDIFICIOS BURBUJAS

Te aislan contaminaciòn,ruido,pero ¿quièn te aisla de los vecinos?

https://www.larazon.es/historico/5018-el-edificio-de-burbujas-de-barcelona-SLLA_RAZON_269852

FOTOCRONES

Tejidos que cambian segun el humor del que lo lleve

https://www.trendencias.com/complementos-ellas/este-panuelo-cambia-de-color-segun-sea-tu-humor

PERDIDO EN EL TIEMPO XIX


PERDIDO EN EL TIEMPO

SEGUNDO INTERMEZZO

Estoy harto de medir el tiempo en compases musicales, de la noche, de dar vueltas y vueltas a esta autovía infernal sin ir a parte alguna, de estar solo en un coche que se ha convertido en mi hogar, de tener un cuerpo que no me sirve para nada, ni para comer, ni para dormir, ni siquiera para sufrir, porque debería estar dolorido tras el golpe contra el asfalto al desmayarme. No puedo estar seguro si fue solo un desmayo o me golpeé contra el vehículo, tal vez a sabiendas. Me palpo el cráneo, no encuentro ningún chinchón o herida. Si caí a plomo y me golpeé la cabeza contra el asfalto tal vez debiera estar sangrando, aunque fuera una heridita de nada. No tengo dolor de cabeza, no me duele la espalda ni el trasero, no me duele nada, estoy en mejor forma de la que estuve nunca en toda mi vida. Al menos es un consuelo saber que aunque no pueda dormir sí puedo perder la consciencia, no importa que tenga que darme cabezazos contra algo. También sé que me falla la mente, la memoria, puedo creer recordar algo que realmente no estoy seguro de que haya ocurrido. En eso sigo siendo el mismo, gracias a Dios.

Decido que estoy harto de escuchar música. No soy capaz de contabilizar el tiempo transcurrido, puede que unas horas, puede que un día, en mi mundo, el que acabo de abandonar, tal vez esté amaneciendo. Intento calcular las horas. Me perdí al caer la noche, tal vez las veintidós horas, por la duración de las piezas musicales que he escuchado hasta ahora creo que el resultado sería bastante aproximado… si no fuera porque no sé cuánto tiempo he permanecido desmayado. ¿Minutos, segundos, incluso una hora? No hay forma de saberlo. Necesito un contador de tiempo, cualquiera, no se puede vivir fuera del tiempo. Echo mano al bolsillo de la camisa y suspiro de alivio, en efecto, allí está mi libreta y el bolígrafo que llevo siempre a todas partes. Por un momento pienso en comenzar un diario, algo así como Diario de alguien que se perdió en el tiempo. Me río con ganas, sin control, no hay nadie que pueda mirarme mal. ¿Para qué necesito un diario? Solo lo leería yo y además solo tengo esta libreta… a no ser, a no ser que haya metido en la mochila algún cuaderno, o varios, no sería extraño, cuando salgo de viaje me gusta llevar cuadernos, por si me pilla la inspiración y puedo escribir algo en mis múltiples novelas. Soy… o mejor dicho, era, un escritor compulsivo. ¿Cuántas novelas empezadas? He perdido la cuenta. ¿Cuántas terminadas? Sí, es cierto, alguna hay, milagro, pero solo novelas cortas, ninguna larga. Ya no podré seguir escribiendo novelas, aquí, perdido en el tiempo, en medio de la noche, en mitad de la nada. ¿Qué será de mis manuscritos y novelas a medio terminar, diseminadas por mi apartamento? Terminarán en la basura, como he terminado yo, en un gran basurero nocturno.

Estos pensamientos me deprimen, pero no quiero poner música. Observo que el coche apenas se mueve, miro el cuentakilómetros, no voy ni a veinte por hora. Al menos funciona, lo mismo que la aguja del depósito de gasolina, aunque no se ha movido ni un milímetro, podría seguir acelerando el resto de la eternidad y no gastaría ni un litro de gasolina, el gran invento del milenio. Necesito escuchar una voz, cualquiera, diciendo cualquier cosa, narrando las peores noticias del mundo. Y entonces recuerdo. En efecto, la radio funcionaba… es un decir, pero podía escuchar alguna emisora. Algo insólito, increíble, incomprensible. Vamos a probar, decido. Tal vez consiga hacerme una idea de lo que puedo esperar. Es posible que vaya acompasado con el mundo real, al menos debe haber una emisora que pueda servirme de guía. Sería maravilloso que pudiera seguir sugestionándome, es hora de levantarse, chato, puedes prepararte un buen desayuno, luego irás a trabajar, saldrás, regresarás para comer, verás la tv, leerás alguna novela interesante (por cierto, ¿llevo en el coche alguna novela?, sé que el libro electrónico me lo dejé en casa para no perderlo) y cuando te parezca bien te irás a la piltra, a dormir con los angelotes, antes cenarás, por supuesto, y verás el telediario para consolarte, hay otros peor que tú.

Una mierda, una auténtica mierda, pero ahora creo que es mucho mejor que esto, dar vueltas por una autovía solitaria, siempre de noche, escuchando una música que acabarás sabiendo de memoria, cada compás, porque por mucho que hayas llenado el pendrive, todo se acaba, menos esta maldita noche. Sí, estoy de acuerdo, mejor la mierda de rutina que llevaba que esta libertad absoluta que no me sirve de nada. Enciendo la radio, toco la tecla de búsqueda automática y dejo que se vaya parando en cada emisora que encuentre.

“El Sr. Puigdemont… El Sr. Puigdemont… El Sr. Puigdemont… Empiezo a estar hasta el gorro del Sr. Puigdemont, de los independentistas, de los constitucionalistas, de los políticos, de los medios, de los ciudadanos, de la democracia, de todo… Menos mal que aquí donde estoy solo tengo que apagar la radio y todo desaparecerá en el silencio, en la música, en la noche…

“Los cuarenta principales…Música para dormir, para crecer, para soñar, para tocarse la pirondilina. Empiezo a estar harto de música, de cualquier música, de todas las músicas…

“Son las ocho de la mañana, noticias. Les habla Luis Rodriguez y esto es la cadena C.A.P.I, la radio de su vida. Lo que nadie pensaba que ocurriría acaba de ocurrir. Parece una broma de mal gusto, pero está confirmada. Hace exactamente media hora un misil nuclear norcoreano ha caído sobre territorio hawaiano. En un principio se pensó que era otra de esas bromas macabras que suelen gastar algunos descerebrados, pero no, está confirmado por el mismísimo Sr. Trump en uno de sus famosos tweet. Desataremos el infierno sobre sus cabezas y el trasero de…

Oprimo rápidamente la tecla de búsqueda. Esto no puede ser cierto. Tal vez en una realidad paralela, en una de las múltiples dimensiones existentes en la teoría de cuerdas o de violines, o de lo que sea, haya podido ocurrir, al fin y al cabo todas las posibilidades de que algo ocurra deberían quedar reflejadas en alguna dimensión, o de otra forma ¿dónde estaría la libertad humana? En el último segundo alguien puede cambiar de opinión y lo que iba a ocurrir ya no ocurre y lo que no iba a ocurrir ocurre. El universo tiene que estar preparado para estos avatares. Una dimensión donde ocurren todas las cosas que son resultado de las decisiones libres de personas, animales, plantas, materia orgánica e inorgánica, leyes físicas, leyes cósmicas, lo que sea… Otras dimensiones donde las cosas que iban a ocurrir no han ocurrido, pero esa dimensión era real y consistente hasta el último segundo en el que alguien cambió de opinión libremente. No se puede tirar un universo entero a la basura porque alguien sea libre. Las múltiples posibilidades deben generar múltiples dimensiones. Eso parece lógico.

Tal vez esté escuchando una emisora de una de esas dimensiones de posibilidades descartadas. No puede ser posible que un imbécil haya decidido hacer explotar un misil nuclear, por decisión libre o por error, en un lugar habitado y miles, millones de personas se hayan esfumado. Y el Sr. Trump podría reaccionar así, todos lo sabemos, pero no sin una causa, sin que algo haya ocurrido. No puede ser cierto que en mi mundo, en mi realidad, bueno, en lo que fue mi mundo y mi realidad, estén ocurriendo estas cosas. No puede ser cierto que estén al borde de una guerra nuclear por cuatro tontos del culo. Bajo el dedo sobre el botón de búsqueda.

“Se ha declarado el estado de sitio en Cataluña, los tanques hacen un ruido horrísono sobre el asfalto. Recuerden que el toque de queda comienza a las veintidós horas…

Eso no es posible. Es una emisora de otra dimensión descartada.

“El Sr. Puigdemont se ha mostrado muy satisfecho por haber sido investido vía plasma por el parlamento catalán que se ha saltado a la torera el artículo 155, el tribunal constitucional y lo que haga falta. El nuevo gobierno catalán que será nombrado en unos días será tan efectivo desde Bruselas, en el exilio, como desde suelo catalán, no se olviden ustedes que vivimos en un mundo globalizado…

No puede ser. Si cuando yo desaparecí en el tiempo ni se había convocado referéndum, ni elecciones, ni nada. O tal vez no lo recuerde. Mi memoria está muy confusa. Sigo oprimiendo el botón, buscando emisoras que confirmen o desmientan noticias que parecen contradictorias.

“Un gran trozo de hielo en la Antártida se ha desprendido del continente y viaja a la deriva. Según los científicos de las estaciones establecidas en aquel continente se teme que el hielo se irá licuando a gran velocidad. Los gobiernos del mundo deben prepararse para una evacuación a corto plazo de todas sus zonas costeras…

No, no, que esto no me lo creo. Debe tratarse de alguna emisora de una de las más remotas dimensiones descartadas. Y mucho menos me creo que todo esto ocurra a la vez. Que no, que no me lo creo.

“Son las catorce horas, diario hablado de radio nacional…

Ves como no podía ser cierto. No pueden ser las ocho de la mañana y pasados tres o cuatro minutos sean las catorce horas. Esta maldita radio no solo funciona sino que es capaz de captar las emisoras de todas las dimensiones habidas y por haber. Tiene gracia. Los relojes no funcionan, la gasolina no se gasta, no amanece, estoy en una noche perpetua, pero hete aquí que la radio es inmune a cualquier bicho viviente y recibe emisiones de cualquier tiempo y lugar, como si todos los agujeros de gusano se hubieran colapsado en el interior de mi coche. Tendría gracia sino fuera uno de esos mierdosos tormentos del infierno. Porque ahora puede que no me sienta tan solo sabiendo lo que les ocurre a los que dejé en el mundo real del que yo formaba parte, pero nunca estaré seguro de si lo que el locutor de turno dice que está pasando, está ocurriendo o no, o era una posibilidad inverosímil que se hizo real o una posibilidad verosímil que nunca llegó a ser y permanece en el limbo de las dimensiones descartadas. Nunca sabré lo que es real y lo que no lo es. ¿Pero alguna vez lo supe? ¿Es real esto que estoy viviendo? Me troncharía de la risa si pudiera, pero se me han quitado las ganas. Me entran ganas de llorar y no parar, así al menos sabría si puedo deshidratarme y morir.

Sigo oprimiendo el botón, el dial parece tener tantas emisoras y tan compactas que es un auténtico milagro que no se produzcan interferencias y cuando me canso de la FM, pongo la AM o la banda ancha, o lo que sea y las emisoras siguen goteando como si todas las emisoras de cualquier tiempo y lugar, de aquí a la eternidad, se hubieran dado cita, justo aquí, donde yo estoy, que no sé dónde es ni lo que me espera. No sé nada de nada, como Sócrates. Solo sé que nada sé… Y a la mierda con todo. Apago la radio sin haber confirmado nada, ni la hora. Acelero. Enciendo otro pitillo sin importarme una mierda si la cajetilla de tabaco se acabará o no, si será como esta infernal radio incombustible o los malnacidos que me han traído aquí me dejarán encima sin tabaco, para que no pueda matarme a gusto.

Está visto que lo mío es la música, mejor algo de música, lo que sea, que las noticias. Mejor la soledad que el Sr. Puigdemont al que tendría que comer hasta en la sopa si tuviera una fiambrera con sopa en el maletero y además inextinguible, incombustible, como la gasolina. Acelero más y más, bajo la ventanilla, saco la mano y dejo caer ceniza sobre el asfalto. A ver quién es el guapo que me pone una multa. Golpeo el volante hasta despellejarme las manos y luego me río como un loco. Está claro que lo mío no son las lágrimas. Ahora mismo preferiría llorar como el diluvio universal a reír como un loco, pero no puedo. Y encima la canción aleatoria que toca es esa de “tiene que llover a cántaros”. Lo mío no tiene remedio, ni el “desgraciaíto” del Sr. Sísifo sufrió semejante condena.